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COLABORADORES / YONI REINÓN

 ReVista OjOs.com   DICIEMBRE DE 2017

Yoni Reinón

Porno Arte 2018

Tercera edición. “Salomé o el fin del patriarcado”.

 

Por Yoni Reinón

Productor y comisario de la exposición.

 


La primera edición de la exposición PORNO ARTE se realizó en la primavera de 2016, en Murcia, España. La idea era simple: trabajar la imagen pornográfica “canónica” para transformarla. Sin apoyo institucional ni patrocinio de ningún tipo, el Colectivo de artistas XXX mostró veinte obras de diferentes procedimientos como pinturas, instalaciones e intervenciones.

(Ver imagen 1 y 2)

 

Pensada más como un festival que como una exposición plástica -siguiendo el modelo del Festival de Arte Erótico  de Santiago de Chile (FAE)- PORNO ARTE aspiraba a convertirse en un canal amplificado que permitiera la articulación de un debate fructífero acerca de la naturaleza de la imagen pornográfica y sus posibles “declinaciones”. Situados en el estrecho territorio de la  incomprensión, el rechazo, la censura, la mediocridad cultural y los repetitivos límites estéticos y simbólicos de una pornografía igual de mediocre y “pop”, utilizamos la materia de la que disponíamos.

(Ver imagen 3)

 

Obtuvimos el paradójico resultado de una imagen pornográfica intelectualizada; la edulcoración de un objeto estético tecnológicamente diseñado para reducirnos a la animalidad más básica, para anular cualquier flujo discursivo que pudiera desviar nuestro cerebro de su propósito primario: conseguir un orgasmo garantizado y rápido. Así, nos dimos cuenta de que más allá de la imagen pornográfica hay todo un universo por descubrir, por describir, por inventar. Lo que ya no hay es pornografía. La imagen pornográfica desplazada a un contexto artístico, con las condiciones expositivas, profesionales y sociales que le son propias, deja de ser pornográfica, convirtiéndose en “otra cosa”. Nos situamos por lo tanto, dentro de la corriente “post porno”.

 

(Ver imagen 4)

 

Este descubrimiento sirvió para cartografiar la enorme distancia que separaba nuestras fantasías
orgásmico-orgiásticas de nuestra miserable realidad libidinal. Esto nos hizo conscientes de una derrota sin paliativos respecto a las dimensiones reales de nuestra capacidad de goce, y de un sereno y unificador reencuentro con nuestro aquí y ahora, que se confirmó en la segunda edición de la exposición, reducida a una muestra pictórico-escultórica encuadrada dentro de la programación del Festival Erótico de Alicante, en noviembre de 2016.

 

Los festivales “eróticos” en España son en realidad espectáculos de sexo en vivo a cuyo alrededor, comerciantes de la industria del sexo -desde juguetería y lencería sexual, hasta empresas de contactos- venden sus productos y servicios en enormes pabellones como en cualquier otra convención empresarial. Nosotros participamos con el concepto de “comerciantes culturales”, añadimos una pátina de respetabilidad intelectual al evento que de alguna manera convenía a la imagen pública de la organización. Por nuestra parte, pensamos que la gran afluencia de público -entre 8.000 y 10.000 personas- facilitaría la venta de nuestras obras.

 

(Ver imagen 5)

 

No había pasado ni medio año desde la primera PORNO ARTE, cuando nos encontramos con un axioma completamente distinto, sorprendente en su innegable elocuencia: Confrontada a la prueba de fuego del sexo en directo, a la actuación pornográfica “en vivo”, la imagen pornográfica, o sus declinaciones, perdió todo su poder atractivo. Nadie mira una pintura si tiene a un trío de profesionales jodiendo a unos metros de su nariz. O quizás sí. Porque éste fue el punto de inicio de un nuevo recorrido: la constatación, sin sombra alguna de duda, de que el ARTE PORNO es, por encima de todo, arte, y que como tal, no puede suplir ni ampliar las funciones que son propias de la pornografía.

 

(Ver imagen 6)

 

Intentaré poner un ejemplo con la imagen de la “hamburguesa imperial” yanky, otro icono bien establecido y universalmente reconocido sucedáneo libidinal. Las calles están llenas de esa imagen grosera, obscena, una hamburguesa que chorrea ketchup y queso fundido, saliéndose del marco del panel anunciador para comerse vivo al aterrado automovilista, que oye crujir su estómago hambriento. Sin embargo, la desmesura obscena de la imagen, no es lo que hace a ésta deseable. Es la miseria de quienes se pasan el día deambulando en un auto lo que la hace deseable. Esa miseria necesita una satisfacción urgente, inmediata, devoradora. Necesita un producto identificable que le devuelva algo de todo lo que el día le ha quitado en términos de placer. Evidentemente, ya se han encargado las corporaciones del imperio de eliminar cualquier posible competencia que entorpezca la estampida de la horda en dirección a sus restaurantes de cartón piedra, en busca de su dosis de azúcar en sangre.

(Ver imagen 7 y 8)

 

Y lo mismo sucede con la imagen pornográfica. Es un espectáculo estándar, normalizado, identificable, que proporciona una masturbación rápida en medio de una jornada grotesca. Pero la obscenidad chorreante de la imagen pornográfica no sería suficiente si antes las corporaciones imperiales no hubieran prohibido y eliminado cualquier alternativa orgásmica “autónoma”, empezando por la más natural de todas: El encuentro sexual real entre personas consentidoras. Eso, no interesa. Pero resulta además, que la satisfacción proporcionada tanto por la hamburguesa como por la imagen pornográfica, es una satisfacción insatisfactoria, en la medida en que es falsa. Es decir, el porno excita hacia un placer “posterior”, siempre pospuesto. Si a alguien se le ocurriera sacarse el pene del pantalón y meneárselo frente a una stripper, sería expulsado inmediatamente del local y detenido por la policía. La hamburguesa del anuncio que invitaba a ser devorada “inmediatamente”, resulta ser en el restaurante un cadáver envuelto en papel plastificado, entregado por una especie de robot, mitad recepcionista mitad obrero de cadena de montaje industrial. Se trata de un espectáculo, una ficción, un arte-fuck-acto. Cuando el arte de Warhol o de Oldenburg reproduce la hamburguesa en una pintura, lo hace ya no como sucedáneo orgásmico, sino como objeto estético, contemplativo, meditativo, destinado a convertirse en objeto mental, en pensamiento, interrogándose sobre su existencia, sobre su esencia, sobre su significado y simbolismo, estableciendo las bases que permitirán una posterior reelaboración y transformación de los conceptos que se albergan en el objeto y del objeto mismo.

(Ver imagen 9 y 10)

 

Por lo tanto, PORNO ARTE ha modificado su campo de investigación. La pornografía, convertida en arte, deja de ser pornografía. Sólo una imagen estándar, un producto de consumo uniformizado, puede garantizar un orgasmo rápido y popular. El ARTE PORNO sólo podría referirse a la primera acepción etimológica de la palabra griega “pornos”, “prostituta”.  ARTE PORNO sería el arte relativo a la prostituta y su actividad. Pero además, la prostituta  “pornos” no es cualquier prostituta, es la prostituta más baja, con peor reputación, la intocable, la paria. Es por esto que la terrorífica represión sexual victoriana utilizara el nombre de “pornografía”, para referirse a las imágenes consideradas más obscenas, más intolerables, más enemigas de una moral puritana, homicida e hipócrita. Y en la representación de la obscenidad tal y como es definida por una sociedad hipócrita, putrefacta, encuentra nuestro concepto de PORNO ARTE, un amplio y despejado horizonte de desarrollo por venir.

(Ver imagen 11 y 12)

Salomé o el fin del patriarcado.

 

La figura bíblica de Salomé ha sido interpretada de maneras muy diversas. La versión más extendida del mito es la que recogen los evangelios. Juan el Bautista, acusaba a la esposa del rey Herodes de haber asesinado al hermano de éste, con el que estaba casada, para convertirse en reina. Dicen los evangelios que Salomé, la hija de la reina consorte, había bailado tan bien durante el aniversario del monarca, que el rey, probablemente embriagado, se comprometió, delante de los jefes militares y los magnates principales del reino, a otorgarle cualquier deseo que ésta pidiera. A instancias de su madre, Salomé reclamó la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja de plata, a lo cual éste, en vistas de su juramento y a su pesar, tuvo que acceder.

(Ver imagen 13 y 14 )

 

En efecto, Herodes temía al Bautista y las consecuencias que su asesinato pudiera tener. La perfidia femenina resultaría así triunfante en este episodio, sobre la templanza y la probidad masculina, que nada pudo hacer para oponerse a la avasalladora sensualidad de la fatal bailarina. Que el crimen se hubiera cometido sobre un familiar del Redentor, a modo de preámbulo de la pasión de Cristo que posteriormente habría de consumarse, no pudo menos que apuntar directamente a la mujer sensual como culpable de tan maléfico homicidio. Durante siglos, Salomé representó para el clero cristiano, el modelo de mujer lasciva, que mediante lúbricas danzas habría conseguido secuestrar la voluntad de un rey, para perpetrar el asesinato de un profeta santo.

 

La que, según el propio relato bíblico, no era más que una muchacha plena de hermosura juvenil, sin voluntad propia, deseosa de agradar a su madre, fue así convertida por el cristianismo en ejemplo del peligro que para el hombre justo representaba la mujer sensual. Pero cabe interrogarse sobre éste peligro, que los hombres santos, castos, célibes o contenidos, ven en la sexualidad femenina. Las implicaciones psicoanalíticas del mito resultan evidentes, como igualmente sospechoso resulta que para el cristianismo la bailarina sea consideraba el objeto lúbrico que Herodes realmente deseaba. La represión sexual masculina estaría pues en el origen de la violencia contra las mujeres.

 

Una variación en el tema de Salomé aparece con el advenimiento de la modernidad. En primer lugar, el pintor francés Gustave Moreau, maestro de los impresionistas. Moreau plantea una estética realmente nueva, alejada del naturalismo, orientalizante, sensualista, donde los elementos decorativos y abstractos están muy presentes, y que entronca con el modernismo, los prerrafaelitas y la secesión vienesa. Las mujeres de Moreau, son mujeres sexuales que  rompen con la claustrofóbica y opresora corteza puritana que la Inglaterra victoriana había impuesto en todo el mundo. Imperio y represión sexual van en efecto, siempre unidos de la mano. Moreau muestra una especial predilección por la figura de Salomé, pintándola en varias ocasiones en cuadros suntuosos, extraños y oníricos. El tema de la mujer vuelve a aparecer con fuerza en la historia, pero sólo como mujer sexual, no como sujeto de derechos e igualdad. La fantasía erótica masculina empieza a soñar con una mujer activa sexualmente, no con un objeto de uso discrecional, lo cual espanta a los hombres tanto como les atrae.

(Ver imagen 15, 16 y 17)

 

Oscar Wilde tuvo mucho que decir también con su obra teatral Salomé, donde la tensión libidinal se desplaza desde el binomio Herodes – Salomé, a una “supuesta” -y por lo demás completamente inventada- relación entre Juan el Bautista y Salomé. Salomé sería así la tentadora del santo, quien la rechaza, provocando la venganza de ésta. El deseo sexual de Salomé, es ahora explícito, sin sombra de duda. La sociedad asiste a la representación con escándalo y morbo a la vez. Las obras de Ibsen abundarán sobre el tema de la mujer y su sexualidad. Obras todas realizadas por hombres que presentan ahora a la mujer como sujeto activo, si bien perverso y maquiavélico, de una sexualidad presentada todavía como viciosa. Este tema, permanece inédito en las obras de las mujeres contemporáneas de Moreau, Wilde o Ibsen. La sexualidad femenina carece de un componente “erótico” tan marcado en las obras de Virginia Woolf, Susanne Valadon, Lou Andreas u otras mujeres artistas de la época. ¿Se trataría pues exclusivamente de una fantasía lúbrica masculina? Violenta, por lo demás. La imagen de la cabeza del Bautista ha sido quizás la única de la historia del arte, en la que una mujer triunfa violentamente, y utilizando el arma de su sensualidad y su astucia, sobre el hombre, presentado como bestial bruto barbudo. ¿Cómo no interpretar la escena como una venganza histórica sobre el patriarcado? Quizás la única comparación posible, podría hacerse con el tema bíblico de Judith y Holofernes, en el que ésta decapita con sus propias manos al monstruoso general asirio, símbolo inequívoco de la barbarie patriarcal. La profusión con la que grandes maestros, desde Tiziano hasta Goya, trataron el tema, parece indicar asimismo que Salomé fue uno de los pocos mitos en los que el artista podía emanciparse de su obediencia debida a las monstruosas instituciones a las que obedecía y de las que dependía.

 

Al Colectivo XXX, promotor de PORNO ARTE, nos parece que las figuras de Salomé y de Judith, poseen en la actualidad una asombrosa pertinencia. La lucha contra el monstruo patriarcal está más viva que nunca, manifestándose en múltiples planos y con inusitada violencia. La obscenidad pornográfica y visceral de la cabeza colgante de el Bautista nos habla de la obscenidad de la violación, de la reclusión, la mutilación, la persecución, la alienación, la castración, la estupidización, la infantilización o la tortura que el patriarcado universal, con sus distintas manifestaciones religiosas, nacionales, culturales o políticas, impone sobre las mujeres. En la edición de este año se prestará especial atención al video arte y la performance, sin descuidar nuestro núcleo pictórico.

 

La exposición Salomé o el fin del patriarcado  tendrá lugar en Murcia en mayo de 2018.


 

Más información acerca de las condiciones de participación, disponible en los siguientes enlaces.

Entrevista en Radio ROM

http://www.rommurcia.es/2016/05/10/aqui-y-ahora-10-05-16/

Entrevista Cadena SER

http://cadenaser.com/emisora/2016/05/10/radio_murcia/1462899923_276245.html

Sitio web: www.pornartexpo.weebly.com
E-mail: pornartexpo@gmail.com

 

Página web en FEDA 2016. Elenco de artistas http://www.festivaleroticodealicante.com/arte-erotico

Yoni Reinón
(Murcia, España,1972).
Máster en gestión artística y cultural por la Universidad de Murcia. Tesis: La Montaña Azul de Cabezo de Torres y su reconocimiento como obra de arte.

Ha sido programador de la sala l'Hybride, Lille, Francia. Colaborador, crítico de arte para distintas revistas culturales (Babab, Omnibus, Periódico Diagonal).

Realizador. “Le bois du plus fort”, 2004. “Strawberry Fields”, 2005, “Le mestre do samba”, 2007.

Actor. Compañías Baz'art Volant y Theatre Action, Lille, Francia. Teatro Edmundo Chacour, Murcia, España.

Ha producido y comisariado el Festival Porn Art Expo y la Exposición de arte erótico del Festival Erótico de Alicante 2016.

 

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