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TEXTOS DE FERNANDO GUINARD

MUNDOS PARALELOS: REALIDAD Y FANTASÍA EN GINSBERG Y GUINARD

 


Con una falta tal de gente con la que hay que coexistir como hay hoy ¿qué puede un

hombre de sensibilidad hacer sino inventar sus amigos o cuando

menos sus compañeros de espíritu.

Fernando Pessoa

 

 

A la infancia no le enseñan cómo deducir y argumentar. No les dan alas para volar.

San Bleno Blenol

 

 

 

 

 

Dicen que San Fernando Guinard es el doble de Allen Ginsberg por su fina percepción y la sublime alucinación de la locura que los ata. Y que son infieles como la comida y el vino y no se quedan en lo mismo por siempre.

 

Ginsberg fue un gran poeta homosexual de la generación beat, precursora del hipismo. Fue expulsado de Cuba por manifestar en público sus ganas de darle el culo al Ché. Y tuvo que devolverse por Noruega para llegar a Estados Unidos. ¡Horror!  Su obra más famosa es el Aullido.

 

Fernando Guinard se inventó el concepto de El Espíritu Erótico, plasmado en el  libro más bello que se haya hecho en América, como dicen los áulicos; y  en el Proyecto- Proceso del Museo Arte Erótico Americano MaReA, el primero de América; y en la ReVista OjOs.com, que realiza con los amigos del museo, y de las Venus del MaReA que son exaltadas hasta el orgasmo.

 

Sueños para el placer de los amantes estéticos.

 

“Somos tuyas, tú nos perteneces, somos la locura y la lujuria”, dicen algunas.

 

Detesta a los intelectuales brutos pero admira a Allen Ginsberg, Jack Keruac, William Bourroughs y Gregory Corso, líderes de la generación que despertó los espíritus de libertad y transformación de la sociedad norteamericana, imperial y poderosa.

 

Rechazaron los valores estadounidenses clásicos, metieron drogas, liberaron la sexualidad y promovieron la espiritualidad oriental.

 

Ginsberg fue un artista infatigable en la defensa de las libertades civiles, los derechos gay, la igualdad social, el budismo y la poesía.

 

Guinard ha luchado, de sol a sol, para proteger, preservar, promocionar y estimular las expresiones del arte y del arte erótico.

 

Es el rey de la resiliencia.

 

Es conocido como Fernando 69, un reconocimiento a la posición que más le gusta, cuando los amantes intercambian sus fluidos.

 

También le dicen el Quijote colombiano por su facilidad para deshacer entuertos.

 

El poeta nadaísta Jotamario Arbeláez, cómplice de sus aventuras sicóticas y míticas lo llama con cariño, el demonio en persona.

 

El dramaturgo, escritor, actor y gestor de la performancia en Colombia, Sergio González León, director del Teatro Acto Latino, lo bautizó como una bestia de los infiernos nada recomendable para fiestas de primera comunión y matrimonios de pueblo.

 

Juan Manuel Lugo, una señora popayaneja, con el espíritu despectivo, se indignó con el espíritu iconoclasta y lo bautizó como el gamín de Chapinero, pero Guinard es un gamín que nunca se robó nada, ni siquiera unas elecciones.

 

A finales del siglo XIX existió el Bleno Blenol, un antiblenorrágico  que no atacaba ni al riñón, ni al estómago, sino directo a la infección. Y lo apodaron San Bleno Blenol por ser un santo en un país plagado de una clase popólítica inepta, corrupta y cínica que gestó un cáncer llamado Historia de Colombia.

 

Y ese cáncer hay que extirparlo.

 

Guinard nunca le ha hecho mal a nadie excepto a sí mismo. Siempre ha ayudado a los necesitados sin usurparles una gota de sudor ni de orgullo. Se le apareció la virgen y nadie le rindió culto de iluminado. Al galope y hacia Las Pléyades se lo llevó una infanta de pechos duros y sexo de ángel, y nadie creyó, ni siquiera sus biógrafos, sólo yo, Farmíneda de las Pléyades, extraterrestre loca de atar, y me ha hecho ver más destellos que las estrellas muertas que titilan en las noches oscuras.

 

San Bleno Blenol no tiene fronteras, pasaportes, ni visas. Expresa sus percepciones y sensaciones sobre el arte, el erotismo y la vida, en museos, bibliotecas, galerías, librerías, bares, teatros, cafés, redes sociales y casas de amigos.

 

Ha trabajado en proyectos editoriales con importantes instituciones de América.

 

Artistas representativos han apoyado sus proyectos. Se pueden citar, entre otros, los siguientes: Débora Arango,  Alejandro Obregón, Augusto Rivera, Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar, Luis Caballero, Leonel Góngora, Carlos Granada, Juan Antonio Roda, Lucy Tejada, Hernando Tejada, Armando Villegas,  Fernando Botero, David Manzur, Jim Amaral, Olga de Amaral, Ángel Loochkartt, Ángel Beccassino, Augusto Rendón, Santiago Cárdenas, Dioscórides, Umberto Giangrandi, Fernando Maldonado, Jaime Rendón, Luis Cabrera  Montenegro, Germán Londoño, Diego Arango Ruiz, Alfonso Ariza, Jorge Botero Luján, Eduardo Esparza, Herry Celis, Gilberto Cerón, Elías Hein, Alejandro Hernández, Pedro Alcántara Herrán, Víctor Laignelet, Diego Pombo, Jaime Rendón, Iván Rickenmann, Alberto Sojo, Harold Becerra, Oscar Cerón, Octavio Mendoza, Nelly Otero Blum, Jaime Pinto, Alejandro Aróstegui, Ernesto Barreda, Pablo Beteta, Pablo Cardoso, Ramiro Jácome,  Armando Morales, Francisco Rodón, Armando Roche Rabel, Fernando de Szyszlo, Francisco Toledo, Guillermo Trujillo, Cecilio Colón Guzmán, Juan Carlos Chavarría, Luis Hernández Cruz, Nicolás Herrera, Tania Kohn, Oscuraldo, Jhonny Palacios Hidalgo, Enrique Polanco,  José Pablo Porras, Magaly Sánchez, Miguel Tió, Annie Vásquez Ramírez y Cesareo Young.

 

Allen Ginsberg trabajó con los artistas más importantes de Estados Unidos como Norman Mailer, Abbie Hoffman, Timothy Leary, Bob Dylan y los ingleses Beatles.

 

Y le fue concedida la Orden de Caballero de las Artes y las Letras, y el ficticio premio a la obscenidad.

 

A Guinard el único reconocimiento que le han otorgado en su país es el de la Orden de Caballero de las Artes y las Letras, concedido por él mismo, en este reportaje que le realizo con afecto y admiración.

 

En sus proyectos trata de sensibilizar y despertar la mismidad en la juventud que desea de vivir en libertad y en contra de las normas conductistas y esclavistas establecidas.

 

Ricardo Arcos-Palma dice que Guinard es “el amo y señor del erotismo” y  no está muy equivocado.

 

El MaReA es su cueva, su nido, su guarida, su trinchera, su madriguera. La historia del MaReA es una narración continua de aventuras donde el fundador se convierte en un héroe que conoce su destino incierto. Sabe que puede fracasar.

 

Los enemigos del MaReA creen que con su displicencia pueden opacar sus Proyectos - Procesos que son para gente culta y refinada que ama y se expresa con la estética erótica.

 

Vientos adversos han tratado de hundir su nave plagada de extraterrestres y de Venus que invaden su atmósfera con pasión eterna.

 

 Allí realiza happenings mediáticos, bebe licores espirituosos y captura embrujos que lo disparan hacia las pléyades.

 

Quiere mejorar la condición social de los excluidos, rescatar el voltaje de una juventud perdida en sus despropósitos, desea expandir sus ideas y sus sensaciones.

 

El internet es tan extraño que se sienten los sonidos del cosmos.

 

Cuando Guinard navega por las redes sociales se siente como Ulises en su viaje por las trampas de la ficción.

 

Las Venus lo atrapan con sus miradas seductoras, sus cuerpos, y turgencias voluptuosas.

 

Le han enseñado a deshacerse de las pasiones inútiles y a convertirse en un ser más astuto.

 

Las Venus del MaReA están contra la corriente que invade la atmósfera; tienen un carácter reservado y astuto pero se dejan atrapar con hechicerías y besos. Simbolizan a las mujeres de todos los tiempos que no están de acuerdo con las costumbres de sus antepasados. Son  hijas adoptivas de los beatniks, y los hippies y las punkeras, algunas son marginadas por una sociedad excluyente, dogmática e ignorante que quiere modelar sus espíritus libertarios y libertinos. No acatan reglas y su objetivo es el desorden, la rebeldía, el amor a su manera.

 

Mayra se ha tirado tres veces el quinto de bachillerato y odia a sus maestros por conductistas, y los acusa de ser tutores de regímenes esclavistas. Está indignada. Protesta contra el establecimiento, contra el sistema de democracia vigente, contra el desempleo y la congestión ambiental.

 

Las mujeres que viajan en esta nave son compañeras de sus delirios, nietas, hijas, madres y cómplices inmersas en una atmósfera de calidez, afecto y complicidad.

 

Dan y reciben amor a la medida de sus pretensiones individuales y colectivas.

 

En esta nave que ha dirigido con coraje y lealtad hacia los amigos, hay fabulosos tesoros y cada uno guarda una historia que cuenta magias, amores y lágrimas. Aventura cercana a una odisea donde se enfrenta a toda clase de peligros.

 

Ha comido mierda, pero también dicha.

 

Por eso escribo mis percepciones con palabras sentidas, como un homenaje que le hago por su coraje pues no es pusilánime y enfrenta a los farsantes, serviles y lambones, a esos sujetos que jamás quisiéramos ser.

 

Desconfía de los taimados, de los que se creen inteligentes e indispensables, y de los hombres de negocios calculadores y codiciosos.

 

Sólo quiere que sus cómplices lo recuerden por lo único que puede dar, sensibilización, desembrutecimiento, amor, libertad y desorden.

 

Fernando Guinard Allen Ginsberg

 © ReVista OjOs.com

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