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TEXTOS DE FERNANDO GUINARD

EROTISMO, RELIGIÓN Y MUERTE



Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura 2010 manifiesta que “El erotismo tiene que ver con un estado de la civilización, del desarrollo cultural de una sociedad, y no florece en ningún pueblo o sociedad primitiva, porque requiere de una fase avanzada en la cual el amor se haya enriquecido a través de rituales y ceremonias de una enorme influencia literaria y artística. Sin estos contextos no puede surgir. Existe el amor, la cópula, la reproducción, el placer físico, pero el erotismo con su rito creativo, a América Latina llega por raptos, por rachas, y creo que todavía no hemos accedido a él; además tampoco está garantizado que todas las culturas puedan hacerlo. Para lograrlo se requeriría de un cierto ejercicio de la libertad política e intelectual, también de la independencia frente a la religión”.

 

El 7 de octubre de 1990 el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo escribió, en su columna del diario el Colombiano de Medellín, Destape o envilecimiento que se había publicado en algún periódico (El Tiempo de Bogotá) toda una burda apología del erotismo. Exhibieron un libro sobre la materia que el lector podrá imaginar (El Espíritu Erótico). Y expresan que un ministro firmo autógrafos en ejemplares de la mencionada obra.

 

Así se colabora a la erosión de los valores éticos y se contribuye al envilecimiento. Las sociedades se pudren en su corazón. El camino que asegura la crisis es la resignada pasividad de los cristianos y una “prudencia” que se ahorra batallas y contrariedades. Todo, en nombre del “pluralismo”. ¡Hay que silenciar el Evangelio para respetar la indignidad!

 

El cardenal López, ignorante y bruto se asustó con las imágenes de unos cuerpos estampillados y con algún falo similar al que lo engendró. E incitó a la masa, a su rebaño, a salir de su pasividad, su prudencia y su tolerancia.

 

Fernando Vallejo, en el libro La puta de Babilonia, desenmascara la falsedad de las religiones monoteístas, de sus profetas y de todos aquellos cómplices malignos que se disfrazan de dioses omnipotentes y causan muerte por donde quiera que deambulan con su ignominiosa presencia y su estilo mafioso que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

 

Transcribo algunas palabras que mi tocayo escribió al inicio de La puta de Babilonia refiriéndose a esos malditos embaucadores de las religiones monoteístas: La puta que es misógina y puerofóbica, a las mujeres las desprecia y a los niños se los come en caldo tierno a las finas hierbas después de haberlos apaciguado para apaciguar sus insaciables ansias sexuales. El padre Marcial Maciel y el cardenal Alfonso López Trujillo no me dejaran mentir. El uno es el jardinero de los Legionarios de Cristo, un jardín perennemente florecido de los niños más hermosos de Méjico. El otro es un paisano colombiano y presidente del Consejo Pontificio para la familia en Roma a cuyas alturas no llega cualquier cura patirrajado.

 

El cristianismo no lo fundó nadie en particular, lo fundaron muchos y en muchos lados: en Antioquía, en Jerusalén, en Constantinopla, en Éfeso. Hablando con propiedad no hay cristianismo primitivo. Cada secta tenía su Cristo…

 

La gran puta se acostó con Constantino Sergio Lastres. Nocturno. Debes Conocer el sanguinario y se alzó con todo y borró a las otras. Este facineroso al que la gran puta le debe lo que ha sido y lo que es hoy era hijo de una tabernera (estabularía) y puta ella misma (Santa Helena). Ahorcó a su suegro; mandó a envenenar a su hijo Crispo, estrangular a sus dos cuñados y mandar a ahogar en la pila de baño a su esposa Fausta.

 

LA PUTA LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Bezier; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que amordaza la palabra y la libertad del alma; la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la hipócrita, la zángana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora (…) la católica, la apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo y aquí se las voy a cobrar.

 

Y que bien que se las cobra mi tocayo pues en más de trescientas páginas cuenta la historia de la puta. Cuando e

aprende a desaprender lo aprendido se puede aprender que los dioses humanizados y los humanos divinizados sólo existen en las mentes de quienes desconocen los alcances de la materia. En la cultura occidental la ciencia ha demostrado con creces la falsedad de los mitos y el pueblo se ha encomendado a las mentiras con que lo alimentan sus falsos y avivatos profetas.

 

Los grandes artistas de la Historia del arte han trabajado el tema del erotismo que ha sido vetado por gentes muy estrechas de cerebro, sin lóbulo frontal.

 

Nunca acepto las insinuaciones y las órdenes que tratan de imponer las persona que vomitan blenorragias. Hay que enfrentar a los manipuladores de doctrinas ociosas, excluyentes, fanáticas y supersticiosas, creencias absurdas.

 

Sergio Lastres
Sergio Lastres

Sergio Lastres. Paranoia.

Sergio Lastres. Nocturno.

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