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 ReVista OjOs.com      JUNIO DE 2013

VENUS DEL MaReA  /   SANDRA CASTAÑO

SANDRA CASTAÑO

 

Fotografía de Juan Pablo Gómez  /  Locación: Art Hotel

 

 

"Sé que las mujeres podemos amplificar y desarrollar nuestro femenino de formas diferentes, eso me parece maravilloso, nos hace auténticas y sinceras con nosotras mismas, buscando ese femenino y ese masculino desde la escencia y proyectándolo por elección y desde el sentir libremente, en mi caso el femenino que parte de mi escencia es bastante marcado exteriormente y corporalmente, creo que fue mi madre quien me acerco un poco, a un modo de expresarme físicamente y de sentirme las 24 horas, ella, una mujer diferente a mi en muchos sentidos, pero que inició y me formó con su ejemplo como una mujer amante de lo refinado pero sutil, de lo elegante pero sencillo, de esa influencia de los años 50”s donde ella se identificó y que curiosamente también heredé, la recuerdo en su juventud como una mujer bellísima, que a su paso siempre dejaba halagos, tan delicada, tan sensible, tan femenina en cada detalle, en su voz, en su caminar, todo esto influenció la forma en que me expreso y desenvuelvo ante el mundo, también es cierto que mi contacto con el ballet clásico me dio una postura particular, un aire estilizado que algunos admiran y otros critican, sin saber que es algo tan natural en mí y que sale desde lo más profundo de mi escencia, mi cuerpo tomo formas a partir de esta práctica, mi cuello marcado, la planta de mis pies formo una curvatura profunda, y en general mi cuerpo en toda su estructura me recuerda esa pasión que desde muy pequeña encontré, esa sensación que siento al bailar en puntas y dejarme ir, alejándome de todo y concentrándome en ese “estar ahí” con el piano de fondo, en una danza que me enseñó a expresar lo que siento a través del cuerpo, una danza que celebra y hace homenaje al cuerpo de la mujer.

 

Por otro lado fué de mi padre de quien adopté esa otra parte de mí, él me indicó los caminos de lo más intelectual, del amor a los libros, un amor profundo a la lectura que a veces me aleja del mundo y me lleva a vivir temporadas de mujer solitaria. Mi cercanía a la lectura la inicié en un momento en el que era adolescente, antes de aquel tiempo mantuve un interés por analizar todo a mi alrededor pero no tuve una relación directa con lo intelectual, esa creencia de que las mujeres solo deben ser bellas fue más fuerte en ese momento, quizás en un principio la búsqueda no fue consciente, también me conduje por caminos errados, caí en juegos que nos propone la sociedad, el cumplir con parámetros establecidos, de esto o aquello que debes ser, de cómo tienes que verte y me permití entrar en esa manipulación social para que pertenezcamos a un prototipo de mujer hecha en masa, donde proponer un sello propio parecería un crimen.

 

Tuve problemas de alimentación, hace muchos años tuve la única y ultima pareja a la que le permití maltratarme psicológicamente, agrediéndome y ridiculizándome en público, porque mi cuerpo que hoy sé que era y sigue siendo bello, para el ya no era agradable como lo fue antes de ser la madre de su hijo, por esta razón el hacía duros comentarios y comparaciones explícitas con otras mujeres, un juego que después entendí y que solo hacia parte de la idea de manipular mi autoestima; que ingenua fui en aquel momento, donde en mi afán por mantener la imagen de una familia que permanecía estable, no vi de manera inmediata y con lucidez el error en el que caía, esa educación que me enseñó que era más importante mantener una familia unida pase lo que pase, que el cuadro perfecto es la madre, el padre y el hijo siempre unidos a cualquier precio, todo esto me llevo a pensar que debía agradar a mi pareja y llegue a tener serios problemas de alimentación y consecuencias graves de salud que tendré que seguir enfrentando, un precio muy alto por haberme permitido ser agredida emocionalmente.Hoy pienso con toda seguridad que amo ser como soy, aunque alguna vez quise tener y fuí una talla 4, hoy valoro ser naturalmente de una contextura mediana, amo lo bello de unas marquitas de más, que denotan experiencia, que hablan de que el tiempo ha pasado, hablan de las vivencias que han quedado y van dejando huellas físicas que me recuerdan que hay mayor fortaleza mental, mayor reflexión ante las cosas, conclusiones que antes no tenía en mi memoria han llegado, es como si entre el cuerpo y la mente todo se equilibrara y lo que va perdiendo el cuerpo en cuanto a “perfección” la mente lo va absorbiendo y se va perfeccionando cada vez más, como en una forma de retribución perfecta y sabiamente diseñada.

 

Después de entender todo esto de mi trastorno de alimentación y superarlo, llegaba a una nueva etapa, decidí cortar con relaciones y situaciones que en su momento no me permitieron crecer a nivel emocional, llegaron unos años muy fuertes de autoconocimiento, de auto cuestionamiento y paulatinamente me acercaba a unos años de profunda soledad por elección, soledad que en su momento fue bastante incomprendida y criticada, pero fue ese corte necesario para encontrarme como mujer integral, como una mujer sin temor a sentir de manera intensa, fueron unos años necesarios para cortar con preconceptos culturales y religiosos, que me llevaron después a sentirme en libertad mental y a sentirme en el inicio de este camino de congruencia en el que cada día voy aprendiendo y fortaleciéndome más. Es cierto que en algunos momentos me contradije y divague en medio de esta búsqueda, también sé que puedo en algunos momentos equivocarme, pero tengo la certeza de que la reflexión llegará y traerá una advertencia, gracias a esta filosofía de autoanálisis con la que me siento identificada, sé que el camino es largo y llegaran otros cambios con los años, haciendo que todo sea cada vez más interesante.

 

“En este camino y alrededor del 2007, conocí a alguien que creció y se educó en una familia budista, alguien que fue clave en esta búsqueda personal, con su cercanía y conocimientos me identifiqué y encontré afinidad por el tantra y el budismo zen, quizás una moda para algunos pero tan maravilloso y trascendental para los que intentamos profundizarlo y vivirlo, me identifiqué con la filosofía zen (no con la iglesia zen) después de un tiempo de juicioso estudio, es algo que no podría resumir en este discurso, porque no haría honor al valor de lo que allí encontré, pero relatando un poco, puedo decir que es una filosofía de vida que habla de un camino a la sabiduría, camino que se logra con el trabajo estricto de la voluntad, de la reflexión, de acciones medidas y de plena conciencia, una filosofía simple y sencilla, que solo se interesa por aislar lo humano de las creencias culturales y sociales, donde el ser es alguien en el cosmos que se encuentra en proceso de evolución, una filosofía que busca caminar por la línea del medio, evitando caer en excesos, buscando una condición de equilibrio, y entendiendo que es lo que vamos aprendiendo según lo que ya hemos vivido, o lo que la vida nos va presentando, no creemos en un Dios con rostro ni cuerpo humano, yo por mi parte y dentro de mi filosofía zen creo en un Dios que es todo lo que existe, y yo misma y cada uno de nosotros hace parte de ese todo que es Dios, todos somos energía que está en movimiento, todos afectamos al cosmos y el cosmos nos sigue a su vez.

Sandra Castaño

(Colombia, 1979) Es una gata intuitiva, altamente sensible a la energía de las personas y de todo lo que la rodea, de mirada profunda, su ronroneo es suave y tranquilo, de personalidad “extraña” dicen con amabilidad sus amigos, ella en cambio piensa que la gente “normal” es extraña. Psicóloga de Profesión, bailarina de ballet clásico de corazón, es amante de la lectura y una ilusionada con la escritura, fanática del cine arte, de las historias sencillas, una mujer solitaria pero cercana, apasionada del estudio de la mente pero sobre todo de la mente femenina, sabe que por fin hoy vibra en sintonía como una mujer erótica, no teme decirlo, respirarlo, inspirarlo, ni teme extasiarse de placer por el simple hecho de ser mujer, por amar su piel, sus curvas y sus aromas, no teme compartir su proceso, una búsqueda juiciosa, constante y meticulosa, que parte de su esencia y continua con sus fibras nerviosas formando un ciclo constante que se retroalimenta, en subida o en bajada, siempre en constante movimiento.

 

 

 

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