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ARTISTAS INVITADOS /  ROCÍO BOLIVER, LA CONGELADA DE UVA

 ReVista OjOs.com    SEPTIEMBRE DE 2016

ROCÍO BOLIVER, LA CONGELADA DE UVA

 

“Poco ético es mentir”.

 

“El arte se ha vuelto tan light, no cuestiona nada. Hace tiempo hubo un holandés que se cortó un dedo en Colombia por las Farc. Y yo no me cortaría un dedo por la Farc ni por la furc ni por la firc. El rollo del performance político de inmediato no me interesa. Me gustan los conflictos universales. No es un partido ni son los estudiantes de Chile ni de México: es la muerte, el miedo, el dolor, el sexo, cosas primigenias”.

 

Rocío Boliver (México, 1956) hija del pintor y muralista mexicano  Ángel Boliver y Pilar Jiménez, exiliada española que escapó de la guerra civil.

 

Es actriz, escritora y performancista insólita. Icono de la cultura underground, paradigma de la libertad, la anarquía, la sexualidad, la pornografía, el sadismo y el masoquismo. Muchos tratan de imitarla pero ninguno, ni siquiera, le llega al clítoris.

 

Poco después de cumplir 11 años, una glomerulonefritis la tiró a la cama tres años, suspendió sus estudios, no solo por la enfermedad sino porque le parecía “horrible memorizar las materias para luego dar un examen”. Como autodidacta aprendió idiomas y tuvo la oportunidad de conocer los escritos del Marqués de Sade, Federico Nietszche, Martin Heidegger, Jean Paul Sartre, George Bataille, y la historia del arte en las enciclopedias.

 

Desde muy joven percibió que era poliorgásmica e imaginaba que hombres de todos los pelambres le acariciaban el culo y le chupaban el coño. “Los albañiles, que construían una casa en el patio, me ponían súper caliente y me masturbaba viéndolos trabajar. Aprendí a masturbarme sin tocarme siquiera. He sido kinky y gore desde muy chiquita: me calentaba con los periódicos amarillistas, de muertos, de todo lo peor”.

 

Y sus parientes más cercanos decían que era una puta.

 

El espíritu kinky está preñado con sexualidad, picardía explosiva y altas dosis de auto sadismo y automasoquismo. El espíritu splatter o gore es muy visceral y su esencia es la violencia extrema. Plasma en el cine, el teatro y  las acciones, el terror, la mutilación, la vulnerabilidad, fragilidad y debilidad del cuerpo humano con la ayuda de efectos especiales y sangre a borbotones.

 

Después de soportar la tortuosa enfermedad que la atormentó en su infancia, en plena adolescencia se convirtió en modelo de pasarela aprovechando su belleza y su porte, su delgadez, su buena estatura y su toque libertino.

 

“Era delgadísima, alta, muy elegante”.

 

Viajó a España y se retiró a los veinte años. Regresó a México y conoció a un rico que la relacionó con los burgueses mexicanos del club de tenis Britania,  se convirtió en una gran vendedora de acciones del club  y amasó  una gran fortuna sin hacer harina a los demás, como decía la gran filósofa argentina Mafalda. Se convirtió en una chica light con sus joyas, vestidos, zapatos y banalidad. En Acapulco “Un chavo me dijo que invirtiera en camiones de volteo, que era de puta madre”.

 

Pero a la hora de la verdad despilfarró el dinero, se vinculó a Televisa y TV Azteca y se convirtió en una de las principales presentadoras de noticieros de televisión donde reinó por veinte años. También trabajó como directora de prensa en la Secretaría de Gobernación en México y le decían la licenciada Boliver.

 

“Todo pintaba para que llevara una carrera exitosa. Pero algo no cuadraba. En el canal decían que yo tenía ninfomanía, pues porque el que me gustaba, si se podía, me lo cogía. ¡A todos! A los camarógrafos, que han sido mi perdición: tienen los dedos muy bien para el zoom in y el zoom back. Al que me ponía el micrófono le agarraba el culo y el pito. Y al sonidista le agarraba los huevos. Al otro me lo cogía en el baño. . . Una vez un cuate me dijo “maneja tu ética como mejor te parezca”. Y me pareció excelente. Mi ética me dice que puedo mamarle una verga a un cuate, regresar con mi novio, meterme en su cama, besarlo y coger. Es ético porque mi novio no estaba mientras le mamaba la verga a otro. Tal vez mi espectro de ética sea muy maleable”.

 

“Viví con uno gordito, chaparrito y moreno que cuando hablaba se transfiguraba en filósofo y además era compositor. Pero conocí a un naco cuero, un flaite como dirían ustedes, un malandro que fue mi perdición. El intelectual no aceptaba que yo le pusiera el cuerno. Y yo le decía es que yo te quiero mucho, no te quiero dejar, pero es que no puedo parar de coger con este que coge muy rico, ¿qué hago? “Pues tienes que definirte”. Y me definí por el que me cogía rico. Y nos amamos muchísimo”.

 

Mientras el éxito le sonreía comenzó su carrera de escritora e inició un diario en el que narraba sus experiencias sexuales con el toque de humor que salva a la literatura de la aburrición. Los espíritus sumisos eran aplastados. En 1994, la revista Generación, dirigida por Carlos Martínez Rentería, publicó en la sección “Cachonderías” su primer texto titulado A la conquista del chocho más valiente. Y se convirtió en la licenciosa Boliver que inició sus performancias cuando presentó el número en el que estaban publicadas sus narraciones íntimas.

 

Estudió el arte del performance en el Tisch School of the Arts en la Universidad de Nueva York con Richard Schechner, e historia del performance en Arts Plastiques en Cégep de l'Abitbi, Quebec, Canadá. Ha impartido talleres en Lisboa, Nueva York, Barcelona y Ciudad de México. Su metodología se encuentra documentada en el libro Pedagogy of Performance de Valentín Torrens.

 

Su obra se caracteriza por transmitir el dolor psicológico a través de su cuerpo, de sus acciones violentas contra todos los tabúes y conductismos que presenta el establecimiento, una crítica social  que no cae en el discurso popólítico y que la ha catapultado como la heroína de la contracultura contemporánea. Expresa todo el poder y la fortaleza de su naturaleza delirante y desmadrada con un mensaje preñado con el espíritu de la tortura y el porno.

 

“Mi estética es de los hospitales, de lo que me tocó vivir, donde por un lado recibía dolor, pero por otro cuidados y cariños”.

 

La obra Rewind de 1997, trata de  una mujer abyecta que se autocensura y en la soledad se desmadra. “Yo aparecía desnuda, en cuatro patas, sobre una mesa que giraba. Y con una vela metida en el culo. Y en el culo también tenía unas lucecitas. Y en la vagina no sé por qué me metí un desodorante con un condón. En la boca me puse unos juegos pirotécnicos. Para que no me reconocieran me puse una máscara. Cuando la mesa daba vueltas, yo me transformaba en un juego pirotécnico. Se suponía que el sonido de los fuegos artificiales representaba mis orgasmos. Luego venía en reversa todo lo que había hecho esa mujer para llegar a esos orgasmos. Entonces, se empezaba a calentar con diarios gore y periódicos amarillistas. Yo acababa vestida como una periodista muy elegante con sus tetas, su coño, sus nalgas y su cara censuradas. Tenía miedo que me reconocieran en la Gobernación. Les había llegado uno de mis textos y me advirtieron que no podía seguir escribiendo ese tipo de cosas”.

 

En 2002 publicó Saber EScoger, anecdotario explícito. Lo presentó con una performancia en la que apareció amarrada con un alambre de púas. Y cuando se desató escribió sobre la cruz: La reina de las putas que también es el título de la obra.

 

En 2003 Realiza en el Instituto Hemisférico de Performancia & Política de Nueva York, la performancia Cierra las piernas Crítica a las putas religiones y a las mujeres tontarronas.

 

En 2007 en la Casa América de Madrid, España, realizó el performance La embajadora de la buena voluntad. Llevó de regalo al público algo que ellos habían olvidado y había hecho mucho daño a muchos países sojuzgados. Se posó frente al escritorio, abrió las piernas y se pudo observar su demonio cosido con hilo a manera de moño y del que extrajo una figurilla del niño dios que traía envuelta en un condón. Y que por favor no anduvieran dejándolo en cualquier parte, ya que podría causar muchísimos daños, más de los que ya ha hecho. Finalmente se los lanzó al cielo, cayó y se fragmentó.

 

“Me dijeron que hiciera un proyecto sobre sexualidad y religión. Y pensé qué me pudo haber hecho más daño: ¿la sexualidad o la religión? Y concluí que había sido la religión que castiga a la mujer por utilizar su cuerpo y tener placer. La idea, al final, era mostrar la violación de la religión dentro de tu vagina.

 

En 2008 reeditó Saber EScoger con una selección de fotografías de "La Congelada de Uva" tomadas por Alejandro Zenker. El escritor y cineasta underground barcelonés José Manuel Vara dio a conocer su documental Bilisnoire o el parto del monstruo bicéfalo donde reúne material del trabajo colaborativo entre Rocío Boliver y la española Begoña Grande.

 

La obra  Sonata  para pepafono y voz 140, consta de cuatro movimientos para “reflexionar sobre el derecho a la cultura para todo tipo de público”. Introdujo aire en su vagina con una bomba para inflar neumáticos de bicicleta. Y luego, una sonata de pedos vaginales que hacían coro a la voz de una soprano, su amiga Ana de Alba. Es una de las obras que más le gusta. La presentó en Bogotá, el 22 de agosto de 2009 en el Auditorio Olav Roots del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia, en el marco del VII Encuentro del Instituto Hemisférico de Performancia y Política realizado entre el 21 y el 30 de septiembre de 2009.

 

http://hysteria.mx/rocio-boliver-y-su-pepafono/

 

Ver texto del maestro Dioscórides Pérez sobre el encuentro Acciones Urbanas realizado en Bogotá, 2009, del cual fue curador y coordinador.

 

Rocío Boliver vio en México, en 1996, la obra escrita por la norteamericana Eve Ensler, Los monólogos de la vagina (1996) que trata sobre la superioridad de este instrumento de poder sobre el pene ya que está conectado íntimamente con el clítoris, el único órgano humano cuya misión es producir placer en las afortunadas que no sufren de anorgasmia. En la obra se percibe la sexualidad, las relaciones amorosas y la violencia de género, la menstruación, la masturbación, el orgasmo, el parto, la violación y mutilación genital.

 

“Entonces dije qué tiene de novedoso hablar de la vagina, por qué mejor no hacer que hable la vagina de verdad. Pero no tenía idea cómo hacer hablar a mi vagina. Solo sabía de los pedos vaginales, por ahí podía salir algo. Y pensé: ¿Y si le echo aire a mi vagina? Buena idea”.

 

En 2015, con una beca del Fondo Nacional de la Cultura y las artes FONCA, en el Centro Cultural Jaime Sabines de Chiapas, realizó la performancia Entre la menopausia y la vejez en torno al discurso capitalista de la juventud y la belleza como una reflexión y desmitificación de la banalidad de la humanidad manipulada por los medios de comunicación.

 

La más reciente presentación de Rocío Boliver, Dulces años sesenta, fue en agosto de 2016, en el marco de la semana de performances, organizada por el Instituto Hemisférico de Performance y Política de la Universidad de Nueva York y  la Universidad de Chile.

 

Dulces años sesenta es una fiesta de quince años. “Grande Conge” gritaban los espectadores cuando la vieron entrar con una enorme peluca de la que colgaban racimos de uvas, flores y collares de perlas, coronada con un racimo de penes fucsias, su sexo cubierto con un tutu rosado y su cuerpo impregnado con escarcha. Y con  música de fondo del Ave María.

 

La acompañaban cuatro atléticos adolescentes desnudos, o chambelanes, cubiertos sus rostros con máscaras de lucha libre con quienes baila y la manosean en el demonio del sexo hasta quedar exhausta. Y después del éxtasis, un poco más calmada, invitó a su amigo más cercano a bailar Tiempo de vals, de Chayanne.

 

Luego se desnudó, abrió sus piernas y recibió regalos lujuriosos mientras descuartizaba una muñeca con una sierra eléctrica y extrajo de su interior morcillas, chunchullos y demás delicias, o porquerías, de la comida popular, muy similar a la que tragan los aficionados al fútbol y a las corridas de toros cuando salen felices y contentos de sus entretenimientos.

 

Estas menudencias, que parecen mierda, la cumpleañera las untó en su cara, luego orinó en una mica, y después se pinchó con una aguja, extrajo sangre de su brazo y terminó poniéndose un sombrero con velitas a las que prendieron fuego sus compañeros de fiesta mientras cantaban a coro: Feliz cumpleaños.

 

****

“Si eres una mujer activa, de las que les tiran el calzón y les dice “te mamo la verga”, se va a poner rojo y no sabrá qué hacer. En general, el mexicano coge mal. Eyacula muy pronto. No tiene idea dónde está el clítoris. Son muy egoístas a nivel sexual, quieren meterla y listo. Y hacen tanto show para meterla. Te tratan de conquistar. Yo digo: ¿tanto pedo para cagar aguado? Y pasa también porque hay muchas mujeres que no exigen una buena cogida”.

 

“El hombre también la pasa mal. No se le para a veces y queda mal porque no se le paró”.

 

“Yo siempre gané igual o más que los hombres en mis trabajos. No he tenido esa serie de problemas que dicen. Tampoco me puedo quejar de que en mi embarazo no me dejaron salir. Tal vez he sido muy masculina. Tengo este rollo de ser segura, de mandar a la chingada a la gente, de emputarme. Y entre las cosas que les digo a las mujeres es que no traten de ponerle un grillete a la verga del hombre que se las coge. ¡Pues no es tuya, es de él!”

“La Congelada de Uva porque me congelaron de la pantalla y porque de niña me masturbaba con un helado de forma fálica muy similar a los consoladores de los sex shop”.

 

“En mis talleres de performance les digo a mis alumnos que cuando les pidan teorizar, pesquen un diccionario de filosofía, otro de símbolos, otro de biología, abran cualquier página, copien cuatro párrafos y ya: les va a salir perfecto”.

 

“Mi maestro (Juan José) Gurrola decía que el mejor performance es aquél que no se entiende, que te llega de madrazo al inconsciente y te deja aturdido, no es de lectura inmediata”.

 

“No tengo ni puta idea qué es eso de pudor, recato o inhibición. A mí me requetencanta estar encuerada y ¡qué coños! Y para coños el mío, que le encanta aparecer en primer plano a la mínima provocación o sin provocación, pues ni falta que hace”.

 

“No niego que en algunas ocasiones si me lo han dejado ir por el trasero, pero me duele. Siento como un masacote adentro y ni me puedo mover. Con la velita, más delgada, es mucho mejor”.

 

 “En esta sociedad pasteurizada, prefiero provocar repugnancia, odio, rechazo, desconcierto, hartazgo, angustia, hostilidad, miedo . . . que seguir fomentando la asepsia mental”.

 

 “Mis performancias defienden al género humano y toda su enfermedad que lo lleva a pasársela mal. Las que más me han dañado –además de los chavos que tienen la verga muy grande y muy ancha, y no me entra y me duele– son las mujeres que te envidian porque tú eres abierta. Abierta de patas, sobre todo, es lo que más les molesta. Entre más placer tengas como mujer, las mujeres más te odiarán”.

 

El performance tiene que ser un putazo al inconsciente. No tiene que ver con la razón. La razón es muy nada, muy tonta, muy limitada. En el metalenguaje, en la sinrazón está la creatividad”.

 

“La verdad como bofetada, eso es el performance. El único espacio donde puedo vivir y batirme en mis más perversos e incoherentes pensamientos sin que me encierren en cárceles o manicomios”.

 

“El performance me protege, es mi aliado y castiga la intromisión de censura, castración o reprimenda transformando éstos en parte del show. Si alguien osa a tales comportamientos durante un performance sería devorado y terminaría convertido en un elemento más, enriqueciendo la trasgresión”.

 

“El performance se traga todo, es voraz, es certero, es diestro, contundente en la lucha contra la imbecilidad”.

 

“Haciendo performances es el único modo en que puedo vengarme de la vida que me tiene cogida de los huevos. Es mi forma de pintarle mecos y burlarme de ella; de perder mi fragilidad frente a la vida y sobrepasar la muerte. Envalentonarme, transgredir y no temerle a nada destruyendo los límites que me constriñen. Esta es la gran posibilidad que me da la burbuja del Arte-Acción. Sin cordura, sin ortodoxia, sin reglas, sin cuestionamientos, sin lineamientos”.

 

“Siento rabia. Soy una mujer sexual, espontánea, que le gusta la verga. Se vive mucho rechazo, mucho castigo, mucho señalamiento. Lo que hago es hacer físico ese dolor psicológico, que es más invisible. El dolor intangible del “cierra las piernas” lo transformo en el dolor tangible de coserme la vagina”.

 

“Soy misógina de la mujer  víctima, de la mujer pendeja, de la que se hace la débil, de la que se hace que no coge, que es buena y santa. Y, por otro lado, las feministas que ‘nooo, es que nos han hecho taaanto daño, es que hemos sufrido taaantooo, es que los pinches hooombres’. Por eso me declaro misógina”.

 

“Todo el trabajo del feminismo yo lo he echado a la mierda, porque me presento como objeto sexual. Y no es que yo me presente como objeto sexual, ¡es que yo SOY un objeto sexual! Las feministas no entienden que el placer sexual es uno de los motores más importantes de la vida. No sé por qué lo ponen como algo pecaminoso y que se aleja de las luchas feministas. ¡Es que no es así! Defienden la vagina como suya, pero a mí me critican por usarla. No entiendo".

 

“La mujer tiene que aparentar que no quiere que conquisten su hoyito, pero por qué. Es una tontera. Y cuando te presentas abiertamente sexual, el hombre se pone a la defensiva y la mujer te recrimina. En vez de órale, el hombre se corta, porque tiene que ser el que caza a la pepa para sentirse macho. A lo largo de mi vida, me he encontrado con muchos hombres que cuando me flirtean y yo les digo “pero, claro, órale”, se sacan mucho de onda. Les asusta este cambio de rol”.

 

“Siempre habrá alguien que sea como yo. Cuando me echaron de la Secretaría de Gobernación, me bajó una depresión, bajé como veinte kilos, no sabía lo que tenía  Fui a ver un doctor que me preguntó que con cuántos hombres había tenido sexo en mi vida. Yo le dije: pues con unos 800, más o menos. “No es cierto, tú eres una mexicana, no puedes haber tenido sexo con tantos hombres”. Entonces, le dije, dejémoslo en unos 500. “Mentira. Te voy a poner ocho y con esa cantidad, seguramente, tienes sida”. Resultó que no tenía nada de eso. Solo era depresión. Los hombres no pueden creer que una mujer pueda tener tantos

hombres en su vida. No les

entra”.

 

“Ahora cojo mucho menos. Debe ser por la menopausia. Ya no me calienta coger como  antes, cuando me podía agarrar a todos: al camionero, al electricista, a los millonarios, al que se me cruzara. Pero, de todas formas, soy una mujer muy normal. Nunca he sido demasiado degenerada. Algunos dicen “ay, cómo vas a coger con la Congelada de Uva”. Yo les respondo: cojo muy normal, bonito, despacito, a veces sus cachetadas, pero no más que eso”.

 

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