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 ReVista OjOs.com      NOVIEMBRE DE 2015

COLABORADORES / PEDRO PAUNERO

EL HOMBRE, LA MUJER, LA PLAYA

 

(Para Alejandra Aguilera Galindo)


Una mujer y una toalla. La mujer sobre la toalla. La cerca el mar y las nubes en estampida. También la arena. La arena caliente. La mujer se abre. Se abre al aire, al día, al mar y a la sal. Se abre al mar. Abre las piernas. Las separa. Se abre ella. Ella se abre. Se abren las cortinas orgánicas del día. Se separa de la inmovilidad del día.

 

Se hace líquida.

 

Un hombre y su deseo. Se acerca a la mujer en la toalla, sobre la toalla. Lo cerca el mar. El mar lo cerca con oscuridad. El día se oscurece. Se vuelve torvo. El mar y el día y la sal y la arena se calientan. El hombre se tibia.

 

El hombre se vuelve piel que quema. El sol quema en su piel. El hombre se planta ante la mujer. El hombre le oscurece el día a la mujer. El día se oscurece alrededor. La sal, las nubes, el mar que es un rumor de mar y es todos los mares, se alejan. No ven. Se alejan. El hombre... el hombre se vuelve estaca.

 

La mujer que grita. Que es un grito. El hombre que es estaca. El hombre estaca a la mujer. Hay una estaca en la mujer. Hay una estaca y carne y fluidez y dureza y sangre en el medio de la mujer. Hay un hombre en el medio de la mujer. La mujer y el hombre separan al día. Se separan del día. El día que es oscuro huye. No hay día.

 

Hay un hombre con su estaca, hay una mujer abierta, hay un hombre que es estaca en el medio de una mujer abierta. El día no se oye. No se oye el mar. El mar que fluye y se desliza. El día que huye. El hombre. La mujer.

 

Hay sangre y calor de sol. Hay sal y agua de mar. Hay una mujer de la cual se separa el hombre que se sube los pantalones. Hay un hombre que se aleja. Hay una mujer que se sienta en la toalla a la cual cerca la arena y el mar que regresa. Una mujer que se levanta y se sube la parte baja del bikini. Hay un mar y un cielo. Hay un día que se recompone.

 

Una mujer se aleja. Se separa de la arena. Un hombre se aleja. Se separa de la mujer. Arriba el cielo sigue siendo. Sigue siendo el mar que estalla en sal y agua sobre la arena de la playa. Un día. Un día que se recompone. Yo me recompongo. Dejo los prismáticos. Yo que he estallado. He estallado con ellos. No soy ni el hombre ni la mujer. He sido la playa y el hombre en la mujer y la mujer que ha permitido la entrada del hombre.

 

Soy. Soy. Caigo en la butaca. Cierro los ojos. El día se cierra impávido y ajeno.

Pedro Paunero


(México, 1973) Narrador y ensayista nacido en Tuxpan, Veracruz. Parte de su obra ha sido traducida al catalán y al inglés y ha ganado algunos premios en el género del cuento corto. Como biólogo terrestre y como Pedro Paunero, ha ejercido el activismo en el área de la ecología como Director de una asociación civil ambientalista y blogger para la Fundación Bertelsmann de Alemania). Colabora con la revista Hontanar en Español de Australia. Ha  realizado crítica de cine para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la web CorreCámara.com y la revista Cine Toma, de arte (en el terreno de la pintura, el grabado, la fotografía y el vídeo), como performer y conductor de T. V.

Ha trabajado como “freelance” para el IMCINE, el INAH y Europa Cinemas.

Su obra literaria erótica se ha comparado, a veces, a la de Jean Genet y Céline.

A partir de este número inicia su vinculación, con sus relatos eróticos, gracias a la sutil insinuación de una nínfula mexicana a quien trasnocha con sus exquisitos relatos de contenido erótico.

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