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 ReVista OjOs.com       OCTUBRE DE 2015

COLABORADORES / PEDRO PAUNERO

Alejandro Magno: “El otro Dionisio”

 

En el principio el arte de la escultura griega se encontraba en manos de artesanos que caían en éxtasis divino y, según la tradición griega, transmitían a las divinidades esculpidas un hálito de la misma divinidad representada.

 

Alejandro Magno, hijo de Filipo el rey semi bárbaro del norte de Grecia, había crecido bajo la tutela de Aristóteles. Su padre había notado el peso de las teorías y la fama del filósofo y lo había enviado llamar a Pela, la capital del reino de Macedonia. Las teorías de Aristóteles pesaron mucho sobre Alejandro, a pesar de que su madre, la reina Olimpia, era una iniciada en los Misterios de Dionisio. Olimpia siempre había afirmado que su hijo había sido engendrado por un dios, pero no aclaró del todo cuál de los dioses había obrado sobre el nacimiento divinal, acaso el mismísimo Padre Zeus, la cuestión es que Alejandro, irrespetuosamente, cuando las campañas contra Grecia, había arrasado con el templo de Tebas, una de las ciudades más sagradas e intocables. Se había revelado como un ser entregado menos a la religiosidad que a la avaricia. Luchaba internamente en un terreno contradictorio dónde aspiraba a ser un dios y a la vez resolverse en un ser materialista, un conquistador.

 

Cuando llegó a Gordium fue desafiado a desatar el Nudo Gordiano hecho con tiras de cuero. Una profecía dictada por el Óraculo de Sebazios, divinidad emparentada con Dionisio como dios de la cerveza, decía que aquél que lo desatara se convertiría en Señor de Asia. El nudo sólo podía haberse deshecho apelando al éxtasis, a la inspiración divina por parte de un Iniciado. Alejandro, soberbiamente, empuñó la espada y lo cortó en dos. Al entrar en India intentó sobrepasar los límites a los que había llegado, según el mito, el dios Dionisio, que sólo pudo alcanzar Bactria. Fue en Maracanda (actual Samarcanda) dónde su soberbia excedió todo límite asesinando a su amigo Clito, uno de sus más allegados lugartenientes y que le había salvado la vida en la batalla del río Gránico. Clito le reclamaría su creciente paranoia ante lo que Alejandro expresaría que era culpa del vino y la embriaguez de Clito y no Clito quien le reclamaba.

 

-Filipo, tu padre, ganó mil batallas tan ebrio como Dionisio.

 

El concepto freudiano de matar al padre, metafóricamente, siempre tuvo peso sobre Alejandro. ¿Hijo de Filipo, hijo del cielo, hijo de mujer preñada por un dios? ¿Quién es Alejandro que exige tanto a sus hombres? Alejandro hunde una lanza en el cuerpo de Clito. Luego le llora y se arrepiente.

 

No sabemos exactamente si Alejandro sentía rivalidad hacia Dionisio no sólo en el sentido divino o por celos hacia las ofrendas que su madre le ofrecía como sacerdotisa (bacante) del dios. Al llegar a Persia todo estaba perdido. ¿Acaso escuchó Alejandro al Tíaso de Dionisio que lo abandonaba (como pasaría después con Marco Antonio, iniciado dionisíaco), acaso lo escuchó su madre? Imaginemos la escena:

 

Alejandro tiene celos de Dionisio, hay una orgía, se disfruta del amor bisexual, de la danza y los cantos. Y sobre todo se bebe. Alejandro lleva sobre la cabeza la piel de un león y bebe hasta perder el conocimiento. Desafía a Dionisio. Quiere beber más que Dionisio. Es probable que él mismo se perciba como Dionisio e intente aprehender el misterio del vino.

 

 Alejandro poco después muere. Tal vez alguien había envenenado el vino. Tal vez sufrió una congestión alcohólica. Comienza con su muerte el declive del Imperio Macedónico y el inicio de un mundo globalizado e imperialista. ¿Y las esculturas? Fueron encargadas a escultores que las realizaban con un sentido primitivo de la fabricación en cadena. Así es, la ruptura con la tradición griega empezó con la filosofía. Y el bueno de Aristóteles tuvo la culpa de todo. Entonces Dionisio abandona la carne, el alma humana vuelve a su lugar y se funda el Estado moderno.

Pedro Paunero


(México, 1973) Narrador y ensayista nacido en Tuxpan, Veracruz. Parte de su obra ha sido traducida al catalán y al inglés y ha ganado algunos premios en el género del cuento corto. Como biólogo terrestre y como Pedro Paunero, ha ejercido el activismo en el área de la ecología como Director de una asociación civil ambientalista y blogger para la Fundación Bertelsmann de Alemania). Colabora con la revista Hontanar en Español de Australia. Ha  realizado crítica de cine para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la web CorreCámara.com y la revista Cine Toma, de arte (en el terreno de la pintura, el grabado, la fotografía y el vídeo), como performer y conductor de T. V.

Ha trabajado como “freelance” para el IMCINE, el INAH y Europa Cinemas.

Su obra literaria erótica se ha comparado, a veces, a la de Jean Genet y Céline.

A partir de este número inicia su vinculación, con sus relatos eróticos, gracias a la sutil insinuación de una nínfula mexicana a quien trasnocha con sus exquisitos relatos de contenido erótico.

 

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