(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

 ReVista OjOs.com       SEPTIEMBRE DE 2015

COLABORADORES / PEDRO PAUNERO

CONDENA PARA ALMAS PURAS

 

XXII 1. Y, mientras Satanás y la Furia así hablaban, se oyó una voz como un trueno, que decía: Abrid vuestras puertas, vosotros, príncipes. Abríos, puertas eternas, que el Rey de la Gloria quiere entrar.

2. Y la Furia, oyendo la voz, dijo a Satanás: Anda, sal, y pelea contra él. Y Satanás salió.

Acta Pilati.

Descensus Christi ad Inferos.

 

Para Natalia Cadillo:

besos bajo la escultura de un ángel que llora.

 

 

 

Escenario: Un vacío blanco, resplandeciente, que huele a antisépticos.

 

Personajes: Siete encapuchados de negro con alas de murciélago y veinte ángeles desnudos, totalmente blancos, sin vello ni cabello, andróginos, con tetas y penes o vaginas y sin tetas, que van marchando lentamente, cabizbajos. Los encapuchados llevan látigos de nueve colas con garfios en las puntas, ball gags, cruces de San Andrés, collares y toda clase de objetos BDSM. En un extremo se acumula una montaña de alas sangrientas, desplumadas y costrosas. Los ángeles tienen muñones cartilaginosos y purulentos en la espalda, que gotean y escurren.

 

Acto Primero: Ángeles.

 

-¡Aprisa, aprisa! –hacen sonar los látigos, algunos los azotan en la  espalda de los condenados que caen retorciéndose y sangrando.

 

-Ahí, Lucifera –el encapuchado señala un ángel con vagina pero sin tetas, otro se acerca y cogiéndole de la muñeca tira de ella, Lucifera cae al suelo y se deja arrastrar -¡Arriba, arriba! –le levantan a patadas- Señora que quita las enfermedades del mundo… -los siete encapuchados ríen ruidosamente- ¡Traigan las jeringas!

 

-Aquí, Amo del Látigo –le tiende un par de jeringas para ganado en la palma abierta de la mano, su contenido es purulento y agitado.

 

-¡Veinte enfermedades sexuales contagiosas! -le inyecta el líquido en las venas de ambos brazos. Lucifera cae al suelo otra vez. Poco a poco comienza a pudrirse delante de todos.

 

-¡Allá, Luzbelia! –El Amo del Látigo arroja al suelo las jeringas dónde se quiebran en astillas de vidrio. Los encapuchados arrastran a Luzbelia, ángel con pene y tetas que hacen pasar encima de las agujas y el polvo de vidrio, pronto su cuerpo tasajeado llueve en hilos rojos –Señor que cura los males de amor… -los siete encapuchados ríen ruidosamente- ¡Traigan el té de corazones rotos!

 

-Aquí, Amo del Látigo –le tienden una taza enorme de W. C. confeccionada en alabastro con un líquido rojo, veteado de pus y semen, varios óvulos flotan en su superficie en nata como nenúfares mohosos.

 

Dos encapuchados hunden la cabeza de Luzbelia en la taza, luego sacan su cara y mientras hacen un bukkake sobre sus ojos otro lo penetra por detrás. Los encapuchados que restan hacen fila para sodomizarlo. Los ángeles restantes se abrazan entre ellos en nudos de carne, hasta ser obscenos, temblorosos y gimientes.

 

Fin del acto primero

 

Acto segundo: Hombres

 

Escenario: Un vacío blanco, resplandeciente, que huele a sudor.

 

Personajes: Amo del látigo, dieciocho ángeles en parejas y dieciocho hombres desnudos color de la tierra.

 

Fuera del escenario se escuchan los gritos de Lucifera y Luzbelia.

 

Amo del látigo grita, arenga a las parejas.

 

-¡A la carne, a la carne, la carne es divina y abre los ojos! ¡A la orgía, a orgía funda y sustenta los mundos y doblega el tiempo! ¡A ello, todos a ello!

 

Un hombre se adelanta.

 

-Te llamaremos Demiurgo, tú serás el Arquitecto –se vuelve al resto de las parejas y atrae a su ángel- ¡Venid, venid y adorad al Señor!

 

La orgía comienza. Todo es caos. Todo es cuerpos hechos un solo cuerpo. Sólo se distinguen algunos brazos, algunas piernas. El vacío blanco se torna de colores: azules bajan por el aire, rosas tiñen la atmósfera, amarillos

lengüetean como serpientes que lamen oídos. Todo gime y vibra.

 

Fin del acto segundo

 

Acto tercero: Ángeles, demonios y hombres

 

Escenario: Un vacío blanco, resplandeciente, que huele a sexo. En el centro hay un enorme espejo que también es una puerta a la Tierra.

 

Personajes: Los siete encapuchados; los veinte ángeles contaminados y los veinte hombres que van en parejas. A algunos hombres les corresponden aquellos ángeles con tetas y penes y a los otros los ángeles con vaginas y sin tetas. Van apareciendo conforme se miran al espejo. La primera pareja se mira al espejo. Su superficie es turbia, luego se va aclarando y se puede ver un abismo que crece en primer plano, como en una pantalla, hasta convertirse en el círculo azul verde y nuboso del planeta. La Tierra desaparece. Al otro lado aparece uno de los encapuchados. La pareja ángel-hombre, cogidos de la mano, se miran a los ojos y miran al encapuchado. Atraviesan el espejo y se funden con el encapuchado.

 

Voz en off: “La Tierra estaba informe. No había separación entre las aguas y la tierra. Las montañas permanecían sumergidas. Cuando las parejas se precipitaron desde el espejo el mundo comenzó, lo que significa que las criaturas que podían contemplar el acontecer del tiempo empezaron a ser y a devenir. Todos los seres asexuados y sexuados acontecieron, se multiplicaron y evolucionaron. Cuando llegó el momento del Hombre el amor nubló sus vidas y el mal dulce amargo les impulsó a crear y destruir en su nombre. Al día siguió la noche y en la noche, cuando los cuerpos se aman y los sabios solitarios meditan, fue que surgió un dicho: “la luna se hizo para los enamorados y el lecho para amar”. Y en esa maldición toda la humanidad sucumbe ahora y sucumbirá después porque no hay ninguna verdad nueva sino la verdad que es antigua: Amor es el más viejo y pernicioso de los dioses”

Telón

Pedro Paunero


(México, 1973) Narrador y ensayista nacido en Tuxpan, Veracruz. Parte de su obra ha sido traducida al catalán y al inglés y ha ganado algunos premios en el género del cuento corto. Como biólogo terrestre y como Pedro Paunero, ha ejercido el activismo en el área de la ecología como Director de una asociación civil ambientalista y blogger para la Fundación Bertelsmann de Alemania). Colabora con la revista Hontanar en Español de Australia. Ha  realizado crítica de cine para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la web CorreCámara.com y la revista Cine Toma, de arte (en el terreno de la pintura, el grabado, la fotografía y el vídeo), como performer y conductor de T. V.

Ha trabajado como “freelance” para el IMCINE, el INAH y Europa Cinemas.

Su obra literaria erótica se ha comparado, a veces, a la de Jean Genet y Céline.

A partir de este número inicia su vinculación, con sus relatos eróticos, gracias a la sutil insinuación de una nínfula mexicana a quien trasnocha con sus exquisitos relatos de contenido erótico.

 

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia