(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

 ReVista OjOs.com      MARZO DE 2015

COLABORADORES / PEDRO PAUNERO

EL TAO DEL AMOR

 

 

Según la doctrina TAOÍSTA la saliva producida por una mujer en éxtasis posee efectos revitalizadores en aquél que la beba durante el acto sexual.

 

Laozi (que había tomado su nombre del célebre Maestro) solía practicar la posición conocida como “pinza de cangrejo” con diversas mujeres muy jóvenes. Dicha posición consiste en sentar sobre las piernas del hombre a la mujer, contemplarla a los ojos y apretarle las caderas en el momento de la eyaculación a la vez que las bocas se juntan y el hombre se alimenta de la saliva femenina.

 

De esta manera Laozi logró alcanzar una respetable edad de noventa y ocho años y siguió practicando el Tao del Amor durante varios meses antes de morir.

 

Fue sepultado en una urna de barro cocido en la tierra de Ch’uan-T’ou y su tumba se perdió durante medio siglo hasta que un terremoto la puso al descubierto. Los peregrinos que acudían en ejército a rendirle tributo vieron la urna, recogieron en toda clase de recipientes el líquido salado y orgánico que exudaba y la abrieron cuidadosamente. Laozi estaba incorrupto e inmerso en un agua espumosa que emanó un aroma a mar, a mujeres pariendo, a niñas naciendo y cortesanas espiando tras cortinas de seda a las parejas reales practicando las posiciones sexuales descritas en las novelas pornográficas Hermanas del cenador verde y El loto dorado.

 

Una horda de peregrinos cayó sobre el cuerpo de Laozi. Cada uno creyó ver en el cuerpo del anciano conservado a la mujer más bella y perfecta, cada uno cumplió su sueño en una orgía necrófila que despedazó el cuerpo del maestro, agrietó la urna y derramó el líquido que fue rápidamente recogido y bebido del mismo suelo.

 

Los recipientes que contenían el líquido salival de la urna de Laozi fueron guardados celosamente para ser bebidos en la hora de la muerte de sus poseedores. La mayoría de ellos fueron sepultados en urnas de barro cuya localización exacta se desconoce pero se presume que los miles de peregrinos que viajan cada año a Ch’uan-T’ou no van precisamente a rendir tributo a lo que queda de la tumba de Laozi sino a esperar que la tierra tiemble y por un momento la saliva de las mujeres en éxtasis se derrame como un mar, como desde una fuente de jade o un manantial dulce y repetir la operación de sus predecesores.

Pedro Paunero


(México, 1973) Narrador y ensayista nacido en Tuxpan, Veracruz. Parte de su obra ha sido traducida al catalán y al inglés y ha ganado algunos premios en el género del cuento corto. Como biólogo terrestre y como Pedro Paunero, ha ejercido el activismo en el área de la ecología como Director de una asociación civil ambientalista y blogger para la Fundación Bertelsmann de Alemania). Colabora con la revista Hontanar en Español de Australia. Ha  realizado crítica de cine para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la web CorreCámara.com y la revista Cine Toma, de arte (en el terreno de la pintura, el grabado, la fotografía y el vídeo), como performer y conductor de T. V.

Ha trabajado como “freelance” para el IMCINE, el INAH y Europa Cinemas.

Su obra literaria erótica se ha comparado, a veces, a la de Jean Genet y Céline.

A partir de este número inicia su vinculación, con sus relatos eróticos, gracias a la sutil insinuación de una nínfula mexicana a quien trasnocha con sus exquisitos relatos de contenido erótico.

 

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia