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COLABORADORES / MANUEL MONTILLA

 ReVista OjOs.com    MAYO DE 2017

POESÍA ERÓTICA EN PANAMÁ - ATISBOS- DÍA UNO



Porque no es asunto de entender

ni subrayar letras sino de mirar

el aire y la curva

Pedro Correa Vásquez

(Principio de oscura sinfonía)

 

 

 

Los hombres caminan la senda de la existencia trastocando realidades. Construyendo invenciones, paradojas desbocadas, de voracidad y agonía. Entonces surge, en su profundidad más acuciante, una presencia que instituye los sentidos como derrotas a esos cotos en los cuales se transmuta la esencialidad de lo humano en algo innominado.

 

Es cuando en la voz de Shakespere cantamos: Las violetas de venas azules sobre las que reposamos nunca delatarán ni podrán concebir lo que apetecemos.

 

Restituidos al umbral, sedientos y posesos, nos encontramos en un cuerpo de sensación, de magma, en ese horizonte donde se desgaja el imperio de lo incruento. En él, Eros es pasión, es deseo, es sexo, es dolor, es furia, es desvergonzado oprobio. Pero también es redimido sabor a dulce sudor y dermis extenuada.

 

Nos avocamos al cuerpo desde la palabra. ¿Habrá otra cosa más plausible para conocernos que el verbo que propone esas urgencias de la piel? ¿Dónde concebir otras vergüenzas menos nuestras que en el ropaje seductor de la carne?

 

Ahora tomaremos algunos poetas para que nos develen esas indulgencias que nos brindamos merced a la memoria disuelta en los vocablos. Serán bardos de varía hechura y de diversa nombradía. Apretados contra esta franja de tierra deslumbrada que hemos nombrado Panamá (tierra de peces y mariposas, de fulgor y de poesía) caminan atisbando mundos y sueños.

 

Veamos, en esta entrega primera (atisbos, día uno), a cuatro de voz clara y nueva. Han venido clamando y el verdor de la selva les ha dado su apariencia de suaves bestias en celo iniciático.

 

Alcides Fuentes, poeta, cantautor, pintor, músico. Hombre trepidante en la epifanía de la dorada maduración que deviene a la piel amada. Desgajado bajo la sombra del indómito Barú, se avoca a endriagos y quimeras. En periplos, por calles de horizonte umbrío, peregrina hacía tierras y mares donde incrusta con fruición arpegios y promesas en los albos brazos de náyades, nínfulas y alseides. Con bramido carnal intuye lo sacro.

 

Dayra Miranda Olmedo, furiosa, evanescente, lúcida, poeta, extensa, dolorida mujer de dientes y rabias, de turbonadas y meandros. De pasiones concluyentes, bajo un rumor que instaura la luz devenida del ocaso. Ella se presiente: una gota de lluvia en el océano, una letra perdida en un poema, la suave brisa entre los árboles que en momentos se vuelve tempestad y deseo; una tormenta de verano y una ventisca de invierno.

 

Bladimir Víquez, filólogo, investigador, aeda, con la juventud de Homero. Extrapolaprodigios en las ondas de aguas y mares que hablan de tiempos sin mensura, de puertos sin llegada. Vislumbra las clepsidras y medita sobre la trama de las horas. Descubierta la postulación de los verbos, concluye que la esperanza es plausible y que, la poesía, erige magnitudes y dispone hipótesis para la consternación de los tiempos y de los hombres.

 

David Robinson Orobio, defecante de leviatanes, constructor de infiernos, adverso de urbes desvencijadas. Con lágrimas ígneas construyen floraciones y escatologías. Se dice: Hacedor de palabras. Filósofo descalzo. Inoportunador. Y sobre todo: un hombre caradura y feliz. Biólogo sin cargo de conciencia (Gusta de comer huevos de tortuga).Cuando las circunstancia lo obligan, dicta talleres de creación literaria.

 

Que sus palabras estremezcan en lontananza, allá donde el estupor es denso, el sabor a marisma cual vulva en sangrante exultación y alaben el ardor del semen extraído en felación para la ingesta de una garganta sedienta, profunda y vindicativa… "A esa hora en que la luz / se viene encima como una cosa mansa…" (Agustín Del Rosario).

 

Manuel Montilla

Un día cualquiera, de un mayo lluvioso de este 2017.

En algún lugar de Mesoamérica, descalzo y venturoso.

 

 

 

ALCIDES FUENTES

 

UMAMI

 

Volver a la noche

Con tu piel de perfume

Cubrir con ella mi cansancio

Y morir ya sin aliento

Dentro de tu nombre

 

Volver a tus ojos

Y encender las llamas

Para que crepiten labios

En un quejido de fuego rojo

Allí donde salta el deseo

 

Volver a la vida

Llegar contigo atada a mí

En un lazo de carne

Que se abre en la madrugada

Entre el sudor y el lumen

 

Volver a la sangre

Tu voz ahogada que me ahoga

El suspiro que expira

Al sabor umami de tu sexo

Beberte y que me bebas

 

Volver a  la desnudez

El sol está en la oscuridad

Frenéticos y locos con sed

Ataviados de lujuria en flor

Con las ganas derramadas

 

 

 

ALCIDES FUENTES

 

OJO DE AGUA

 

Se me incendiaron las manos

El imperio agita el vuelo

Es complicidad suprema

 

El sexo no duerme auroras

Un sol imprudente penetra

Cábala de muerte y vida

 

En la cintura de venus

Cerca los labios que brotan

Donde la luz se parte en dos

 

La silueta de tu pecho

Sube a mi pecho a morder

Se pierden tus ojos claros

 

La noche no duerme de día

El cuerpo soporta gritar

La piel se estira y dilata

 

La penumbra rasurada

Corriente que sube y brota

El agua de la juventud

 

 

 

DAYRA MIRANDA OLMEDO

 

THAIS

 

Te siento en los labios de Adán hoy,

que en el mundo todos son Adanes¸

y el tacto de mi aliento se consume

en la multiplicidad de la distancia.

 

Trato de reconocerme

en los ojos incandescentes de la quimera,

en la búsqueda de auroras,

de imágenes reflejadas

en el espejismo de tu presencia.

 

Y te llevo colgado en mis ojeras,

en el insomnio de la espera y el bullicio de los instantes,

en los anhelos que se desgastan

en cada cambio de piel y en cada giro de la memoria.

 

Cabalgo libre en praderas de raíces invisibles

que consumen mi vientre,

y con las alas desplegadas

navego en océanos de blanca espuma,

mientras las olas muerden la barca desnuda.

Me vuelvo lluvia sobre cuerpos agotados

y convertida en agua me deslizo sobre las arideces de la tierra.

 

Y soy gemido en la noche solitaria

y se escucha el aullido de la luna

y tiemblan las horas en espasmos de agonía

cuando te siento en el cuerpo de Adán.

 

Hoy, que en el mundo todos son Adanes.

 

 

 

DAYRA MIRANDA OLMEDO

 

LILITH

 

Quise cabalgar libre sobre el lomo de la bestia,

desatar los sentidos y aullarle a la luna,

dibujar un arcoíris y encontrar un tesoro,

pintar la blanca espuma del mar en mi vientre

y otra vez desatar los sentidos.

 

Te ofrecí la flor del génesis, blanca y pura,

mi geografía oscilante y accidentada,

la textura de mi piel encarnada

y las oquedades del vasto infinito

para que las inundaras con el suave vaivén de los siglos.

 

Corriente profana el mar que colmó las oquedades.

Tembló la tierra en sus cimientos,

aulló la luna y apagó mi grito,

mi geografía se deshizo en humedades

y un rayo de luz partió la noche en dos mitades.

 

Cabalgué sobre el lomo de la bestia,

desaté los sentidos en el vaivén de los siglos,

se deshojó la flor desencadenando tempestades

más allá de la vida, más allá de la muerte y su renacer…

Y por eso, fui arrojada del paraíso!

 

 

 

DAYRA MIRANDA OLMEDO

 

MITO

 

No soy culpable por desear el paraíso

levantaré la mirada y gritaré desafiante:

éste es mi cuerpo, mi vida y mi sangre;

desnuda, olvidaré las voces y los signos

que hablan de la carne y sus pecados.

Hoy se rompe el mito y el llanto amordazado,

se torna palpable lo invisible;

me impregno de tus labios y mi agonía,

sueño rotundo que estalla y sacude el placer prohibido,

más allá del mundo y su universo encadenado.

Hoy voy a cerrar los ojos y olvidar la vida

para entregarme a la llama de tu fuego infinito,

amarte con el alma limpia y mi cuerpo afiebrado

y descubrir la armonía de mi geografía inquieta

en la danza marina de sudores y sales

Hoy sólo soy mujer, creada de carne y pecado

 

 

 

BLADIMIR VIQUEZ

 

POEMA

 

Esta noche a plena luz quiero:

Dibujarte bichos y sombras en la espalda,

lubricar con miel tus senos,

caminar con mis dedos en tu vientre,

besar tu boca llena de peces,

suplicar sin ser perdonado,

leerte un cuento llenos de fantasmas,

contarte la historia del faro en la sierra,

cabalgar como se cabalga la yegua sombría de Joaquín,

recoger champiñones en tu pubis,

sembrar rosas en tu ombligo,

apartar cangrejos de tu cabello,

podrirme eternamente sobre ti,

probar el deseo de la sangre,

saborear el veneno del amor,

respirar el aire del mariposeo,

visitar las paredes rugosas de las cuevas,

caer en agujeros de las carnes movedizas,

desfallecer en la gruta púbica,

morir ahogado en tus líquidos.

 

Todas estas cosas quiero,

pero contigo presente.

 

 

 

DAVID ROBINSON

 

PALADEAR LUNARES

 

Sembrados en huertos de leche

–Y comer el guisado de tus besos–

Conocer el sabor de las pecas bribonas

Seductoras

–Y Aderezar mi ensalada con el vinagre

De tu lengua–

Masticar besos de labios hinchados

Y sentir el arado rompiendo el surco

–Inundarme con el olor a zanahorias

De tus narices–

Y lamer tus muslos

–Y entre tus muslos–

Beber caricias y eructar el salado aliento

Gula y lujuria

Ensalada de piel

No hay diferencia

–Gula

Lujuria

Pecar

Y alcanzar el cielo–

Manuel Montilla

 

Panamá, 1950. Viandante, artista multidisciplinario, editor, investigador visual, gestor cultural, curador, comunicador social, bibliófilo, coleccionista. Director Ejecutivo de la Pinacoteca de Arte Contemporáneo de Chiriquí y de la Fundación para las Artes Montilla e Hijos. Habita en David, Chiriquí, donde se dedica a las investigaciones artísticas y literarias, a la edición alternativa, al diseño gráfico, a la fotografía creativa, al arte público y a la gestión cultural y patrimonial. Vive en silencio.

www.manuelmontillaarte.com

Elsy Acosta

ELSY ACOSTA

 

(Chiriquí, Panamá, 1974).

Artista plástica autodidacta.

Ha participado en diferentes exposiciones colectivas y subastas a nivel nacional. Ha  recibido importantes galardones.

2016 Tercer Premio, en Pintura, del XXXVI Concurso Nacional Premios IPEL a la Cultura Laboral (organizado por el MITRADEL).

Primer Premio, Categoría Pintura,del XII Concurso Nacional de Artes Visuales Roberto Lewis (organizado por el INAC).

 

Elsy Acosta, traza en sus lienzos emociones y sentimientos decantados del diario bregar. Captura nostalgias, inocencias, dolores y ternuras, que conforman una cercanía periférica de esencia vital obstinada y de comunicación permanente con el espectador.

 

"Me gusta lo humano, captar rostros, captar en una imagen la esencia de la persona, expresar con mis obras lo que la persona siente en ese momento. Nada posado, sino captar un instante, un momento preciso", afirma la artista que vive, y trabaja, en la ciudad de David, capital de la ubérrima tierra chiricana.

 

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