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 ReVista OjOs.com    AGOSTO DE 2013

COLABORADORES / JOTAMARIO ARBELÁEZ

EL PASTORCILLO VIRULENTO

 

Ponencia sobre el cáncer y el sexo oral

 

 

Un editorial de El Tiempo titulado El pastorcillo virulento protestaba, y con razón, por el exceso de alertas epidemiológicas que se vienen declarando en el Distrito,

     en el último caso con respecto del adenovirus, que se llevó a un bebé de tres meses.

     Decía que ese mal es un viejo conocido, al que se sabe cómo tratarlo, a diferencia del revuelo que causó en su momento el virus ignoto de la gripe porcina.

     Las alertas desmedidas, amén de producir pánico social no justificado, terminan generando incredulidad en la ciudadanía, como pasó con el pastorcito mentiroso de la leyenda.

Páginas más atrás, con el escandaloso titular “Sexo oral da más cáncer de garganta que el cigarrillo”,

     se alertaba a los practicantes reiterativos de lo que  se conoce como la fellatio y el cunilingo

(e imagino que con mayor razón el anilingo o culilingo),

     de que son la primera causa del cáncer oral (tumores de boca y garganta).

     La conclusión es de lo más peregrina: que quienes lo han practicado con más de seis “individuos”

     tienen 8 veces más posibilidades de quedar engrampados que quienes son más continentes con la lengua, la garganta y el paladar.

     Lo que para muchos constituye la relación completa, mientras que para otros es apenas el abrebocas del total festín de la carne, o sea la entrada a mayores.

El sofisma de distracción no puede ser más evidente.

     Es obvio que mientras más relaciones se tenga, no solo con la boca sino con las otras dos bocas,

     más posibilidades hay de contraer cualquier infección de la parte del imprevisible portador,

     en lo que sería la lotería del placer.

     Pero no se puede inferir que hacer el amor en exceso sea la causa del sida,

     ni que una o múltiples inocentes succiones ocasionen el cáncer orofaríngeo.

En todos los matrimonios hay parejas sensibles a las informaciones de prensa, y más cuando vienen revestidas de un empaque pseudocientífico.

     Cuántas relaciones habituadas no se van a ir a pique con semejante dislate.

     Sobre todo aquellas en donde el primer motor móvil ha dejado de funcionar.

Según el periódico, la ponente descubridora sería la doctora Maura Gillison, investigadora de la Universidad de Ohio, quien lo expuso en Washington, en una reunión de científicos,

     quienes, en lugar de hacerle ver el absurdo de su ponencia, dieron la noticia a la prensa a caza de morbo científico.

Concluye el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.

     que “la mitad de los estadounidenses sexualmente activos contraerán el HPV en algún momento de sus vidas”.

     Y, si lo contraen los gringos, con mayor razón nosotros que somos aun más activos y menos cautos.

     Hasta usar el condón en su sitio, vaya y venga. Pero qué es eso de que para el toque de la punta de la lengua en el Punto C haya que utilizarse un condón retaceado para ponerlo como barrera precautelar.

     Que periódicos serios del planeta lancen como información este tipo de hipótesis peregrinas crea pánico colectivo.

     Cuando la lengua se desestimule casi hasta la prohibición como órgano sexual, el amor habrá perdido más terreno que las guerrillas.

     ¿Con qué salirles ahora a las chicas a quienes teníamos convencidas de que la ingestión seminal era maravillosa para la piel?

Más arrugado que una ciruela pasa luego a las páginas de la farándula fármaco-erótica el actor Michael Douglas,

     a quien hace tres años se le diagnosticó cáncer de garganta -que la medicina hollywoodense le ayudó a  superar a punta de quimio y radioterapia-.

     Tal vez para ganar una millonada de la industria tabacalera que le ayude a paliar su costoso tratamiento, más las costas del divorcio,

     afirmó que el transmisor del papiloma humano que produce este tipo de enfermedad no fue el cigarrillo, sino que fue el sexo oral.

     Con estas declaraciones acolitadas por el diario The Guardian, el hijo de Kirk Douglas no sólo tuvo oportunidad de embolsicarse sus buenos morlacos lavando la imagen del pucho nicotinoso,

     sino que quedó con un abanderado de cunilingo.

     Tuvo que estar muy de malas el perfilado actor, pues si en el área del cáncer el de garganta representa el 1%, y de éste otro menos el contagio por papiloma,

     desde luego que no debía referirse a su suculenta y fragante esposa Catherine Zeta-Jones, quien corrió a separarse tras las viscosas e insultantes confesiones de su galán

     -entre otras de que si se resultaba contagiado el mejor remedio para ello era el mismo cunilingo-,

     pues si alguien tiene prestigio de promiscuo de la ceca a  la meca del cine es este protagonista de Atracción fatal,

     quien últimamente había hecho el papel aclamado de un famoso pianista homosexual, que entre otras cosas murió de sida, en Mi vida con Liberace.

     Pero él fue muy enfático en hablar de cunilingos, no de fellatios.

Para mí, que no soy nadie para desafiar los conceptos de la ciencia médica, y antes bien un candidato a estas complicaciones provenientes del papiloma

     que este despacho distorsivo de las agencias de noticias proviene de las empresas tabacaleras, tal como tuve a bien aventurar en el tema de Michael Douglas,

     interesadas en desviar el señalamiento cancerígeno del consumo del cigarrillo.

     Sugiriendo que, como es más peligroso succionar que aspirar, volvamos a la cajetilla. Ya voy Toño.

     De los fabricantes de condones, que para eso los están haciendo desde hace rato con toda clase de sabores para erectar la lengua.

     Y de los laboratorios productores de la vacuna contra el papiloma por contacto oral.

     ¡Qué belleza! Señor boticario, véndame dos.

Jotamario Arbeláez

 

(Colombia, 1940). Poeta, escritor y publicista. Uno de los más importantes representantes del Nadaísmo. Su primer libro, El profeta en su casa (1966), confirmó el ingenio y el talante mordaz que distinguiría a los nadaístas caleños. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Oveja Negra y Golpe de Dados, con Mi reino por este mundo. En 1985 el Premio Nacional de Poesía Colcultura con La casa de memoria. En 1999 el Premio de Poesía del Instituto Distrital de Cultura con El cuerpo de ella. Ha publicado, además: El libro rojo de Rojas (1970), denuncia del fraude electoral que se le hizo al general Gustavo Rojas Pinilla, escrito en colaboración con Elmo Valencia; la antología Doce poetas nadaístas de los últimos días (1986), y El Espíritu Erótico (1990), antología poética y pictórica realizada con Fernando Guinard. En 2002 Aguilar publicó Nada es para siempre. Antimemorias de un nadaísta. En el año 2008 le fue entregado en Caracas el Premio Internacional de Poesía ‘Chino’ Valera Mora por Paños menores. Actualmente es columnista del periódico El Tiempo de Bogotá y el País de Cali.

 

 

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