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HOMENAJES / JORGE OLAVE

 ReVista OjOs.com      OCTUBRE DE 2013

Jorge Olave, ReVista OjOs.com

JORGE OLAVE

 

Por Fernando Guinard

 

Se fue el artista más integrado con el paisaje, el aire y el espíritu del barrio La Candelaria de Bogotá.

 

El maestro Jorge Olave fue encontrado muerto en su Casa - Taller, del barrio La Candelaria, con el rostro destrozado y las piernas fracturadas por asesinos que le robaron sus computadores y objetos de trabajo.

 

Colombia se convirtió en un país de asesinos desalmados por causa de una clase popolítica enquistada en los poderes que ha saqueado la res pública y robado hasta la risa de los colombianos que se han convertido en seres inescrupulosos. Herencia Maldita.

 

No fueron muchas las oportunidades que pude compartir con Olave, pero las pocas veces que charlamos sobre el happening, me extrañó mucho que a pesar de ser el gran happener colombiano no hubiera realizado happenings eróticos.

 

La penúltima vez que lo vi fue en la presentación del libro de Eduardo Márceles Daconte, en el tercer piso del Museo de Arte Moderno de Bogotá, en diálogo con María Elvira Ardila, la curadora del museo.

 

A pesar de no ser un happener erótico siempre andaba muy bien acompañado, y en esa ocasión por una bella performancista de ojos verdes a quien un día le robé un beso que me recordó con picardía cómplice.

 

Y cuando lo visité en su estudio tuve la oportunidad de intercambiar algunas percepciones y sensaciones sobre los hechos estéticos, y me habló de sus proyectos en mente que no pudo concretar por culpa de la señora muerte.

 

Por fortuna me obsequió material suficiente para poder escarbar en su trayectoria y además posó para mis ojos.

 

Como escultor dejó su impronta en los techos y balcones del barrio La Candelaria de Bogotá. Entre 1997 y 1998 realizó una Instalación Escultórica de 22 obras en el Museo de Arte de la Universidad Autónoma de México UNAM, en el Centro Histórico de la ciudad.

 

Luego, en 2002, en Byscayne Boulevard de Miami, encaramó sus personajes escultóricos en posiciones imposibles.

 

Como pintor trabajó el paisaje urbano con sus huellas destrozadas y sus personajes anónimos que los habitan en atmósferas de soledad y anonimato.

 

Y en 1999, bajo su dirección y con habitantes de Ciudad Bolívar, una de las localidades más marginadas de Bogotá, realizaron una pintura colectiva que embelleció las construcciones de ladera.

 

Con este proceso colectivo demostró que la belleza sólo existe en la mente y las acciones de quienes trabajan con sensibilidad artística y se arriesgan a crear en colectivos ansiosos de expresarse.

 

Fue uno de los primeros happeners colombianos que interactuó con las comunidades bogotanas donde corroboró el pensamiento de Josepn Beauys que decía que todos los hombres son artistas, y que no hay que permitir que el arte sólo debe pertenecer a quienes se creen artistas.

 

Son antológicas sus participaciones en el Reinado Nacional del Cuchuco en 1986 y 1987; y en el Happening – Recital Poético, realizado en la Casa de Poesía Silva en 2001; y el Reencuentro de Manuelita y Simón realizado en la Plaza de Bolívar, en 2002 para el Día Internacional de la Mujer. Y en 2004 el Siete de diciembre, y en 2005, El dos de febrero en el barrio La Candelaria de Bogotá.

 

Entre sus instalaciones se pueden destacar el Bosque encantado y La ciudad de la luz en Bogotá, 2002 y 2003.

 

LUMINARIA CANDELARIA es el título de 5 Intervenciones urbanas con proyectos de Arte Comunitario realizadas entre 2002 y 2006. Paz y flora, en 2002 fue una Intervención-Instalación luminosa realizada en el barrio La Candelaria con motivo del día de las velitas que celebran los bogotanos rezanderos con motivo de la víspera de la fiesta de la Inmaculada concepción de la virgen.

 

En 2003, entre septiembre y diciembre, realizó Ciudad de la luz, una instalación de 3000 faroles elaborados y pintados por las personas más vulnerables de la localidad: los niños y los abuelos.

 

En 2004 realizó Selva luminosa, un proceso de Intervención en el barrio de La Candelaria con la comunidad y artistas invitados entre los que se pueden mencionar a Guillermo Villamizar quien intervino, con los habitantes, la carrera segunda entre calles décima y once; Janeth Marín quien realizó un taller de máscaras con los niños y una exposición de fotografía; Ángel Beccassino realizó con los habitantes del barrio una Intervención – Instalación que tituló Siembra y cultivo de luz; y Casa Latina realizó una intervención urbana en la Calle 14.

 

En 2005, con la complicidad de Ángel Loochkartt, realizaron una intervención-happening, carnaval con luces, músicos, bailarines, fuego, agua y sombra.

 

En 2006 realizó un recorrido cultural de reconocimiento del centro histórico de Bogotá y talleres de pintura y elaboración de velas y faroles para funcionarios de la empresa Codensa e hijos y la comunidad en general. Y la exposición en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en la que él participó con la instalación 1000 almas. Otras instalaciones fueron: Cometa de luz, de Blanca Moreno; Pies de fuego, de Clemencia Isaza; Ángel, de Gabriel Beltrán, Jardín de ilusiones, de Genaro Mejía, Corazón citadino, de María Fernanda Carrasquilla, y Cruz rosa de Álvaro Moreno, y otras sin título de Diana Drews, Francisco Ariza, Guillermo Villamizar y Jorge Ortiz.

 

Olave encaramó personajes anónimos en los techos y balcones del barrio La Candelaria de Bogotá, iluminó las mentes de los dormidos, los acompañó en las fiestas religiosas de la natividad de dioses inexistentes e inmaculadas concepciones donde canalizó procesos de participación comunitaria y de reanimación de tradiciones perdidas.

 

Enrique Peñaloza y Antanas Mockus acompañaron a Olave en los procesos y posaron junto a él sonrientes y

satisfechos.

 

Ya no sonríe el maestro Olave.

 

lba a firmar el contrato de su último proyecto para el embellecimiento de los corredores culturales para recuperar la carrera 13 entre calles 49 y 64, en Chapinero. El jueves 3 de octubre, La Fundación Gilberto Alzate Avendaño, institución con la que realizó algunos procesos, le rindió un sentido homenaje y elevó 60 globos rojos con formas de corazón hacia el infinito. Cada uno representaba un año de vida en su corta pero fructífera existencia.

 

“El corredor se hará en su honor” dijo Mauricio Jaramillo, alcalde de Chapinero. Ya veremos.

 

 © ReVista OjOs.com

Adonis del MaReA

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