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ARTISTAS INVITADOS /  JORGE MARIÑO

 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2012

Jorge Mariño, ReVista OjOs.com, Museo Arte Erótico Americano MaReA

Foto: Manuel Romero

CONFESIÓN CON EL MaReA

 

“Me vinculé al MaReA y al proyecto de la ReVista OjOs.com porque quiero dar a conocer mi obra, sin sentir que le debo algo a alguien, que cada vez que quiera exponer una obra deba rogar o arrodillarme a los marchantes que buscan ganarse el dinero y prestigio a costillas de otros.

 

El MaReA es un proyecto libre de ataduras comerciales, vive gracias a los que creemos en propuestas culturales que enriquecen nuestro pensamiento y nuestra visión recortada de la vida”.

 

Pienso que hacen falta más espacios y apoyos a verdaderos proyectos que busquen dar a conocer el trabajo de la gente. Los artistas somos hacedores, no somos políticos, no hacemos leyes, ni nuestro objetivo es cambiar a nadie, pero lo que hacemos puede salvar vidas… así es el arte…

 

Nací el 11 de noviembre de 1972, en Bogotá. A los siete años empecé a dibujar y a tallar la madera. Fabriqué mis propios juguetes que estaban inspirados en personajes de programas de televisión como Mazinger Z, los Transformers y otros. Mis primeras herramientas fueron el cuchillo de la cocina de mi abuela y un pedazo de segueta. En esa época estudie en el Instituto Técnico Industrial Francisco de Paula Santander, tomé clases de carpintería, mecánica industrial, fundición, modelería, serigrafía, litografía y dibujo técnico, el terror de todos los muchachos.

 

Me trasladé a Bogotá con el propósito de estudiar artes. Fue una época difícil porque no podía tallar porque se hacía mucha mugre. Esa era la disculpa que daban mis padres para joderme. Vivir con mis padres fue el primer gran error de mi vida. El segundo gran error de mi vida fue casarme. Uno se casa para sentir la sensación de seguridad, pero es sólo eso, una sensación.

 

Me matriculé en la Academia Superior de Artes de Bogotá ASAB, ubicada en pleno corazón de San Victorino, un barrio de armas tomar.

 

En la entrevista de habilidades me pasaron un texto del poeta Charles Baudelaire.

 

Recuerdo que las preguntas que medían otras habilidades me parecieron absurdas. ¿Cuál es su estado económico y mental? ¿Ha consumido drogas? ¿Es mantenido? ¿Tiene hijos? “Para ser artista hay que ser el hijo bobo de la familia”, decía Mario Backman, quien después sería uno de mis profesores favoritos de dibujo. Muy bueno.

 

Fue una época difícil. Era la transición entre la Escuela de Artes del Distrito, cuya enseñanza se caracterizaba por la mediocridad, y el nuevo proyecto de la ASAB. Cuando los antiguos alumnos realizaron los exámenes para reclamar el diploma, sólo se pudieron graduar dos de los treinta que tenían el deseo de hacerlo. Los tiempos cambian. Para bien o para mal.

 

Los profesores eran en su mayoría artistas conceptuales que pensaban que el concepto era más importante que la técnica. Vivían de la carreta.

 

En la práctica eran tan dogmáticos que la parte del hacer y la técnica pasaba a un segundo plano. Fabricaban o repetían discursos de artistas que hacia difícil identificar su propio discurso, y al final todo lo que tuviera que ver con la técnica les parecía artesanal.

 

Si usted es sensible cualquier mamarracho es arte. Era una premisa que había que tener en cuenta antes de entrar a clases de dibujo. María Eugenia Cerón, “maestra” de Dibujo y Composición, llegaba al salón, nos hacía sentar en el piso, iniciaba una sesión de yoga, nos retroalimentaba haciéndonos borrar el presente, el pasado y el futuro. “Desde este momento olviden el espacio interior, sólo están ustedes, cierren los ojos y conéctense con su ser sensible. A ver la mente en blanco, como el papel.” Y pasaban dos horas. Luego nos decía: “tomen un papel y dibujen lo que sintieron.” Yo no sabía qué hacer, con esas clases magistrales se me olvidó dibujar.

 

Después la universidad entró en crisis. La cerraron durante tres semestres, dos de 1999 y el primero de 2000.

 

Regresé entonces a la odiada Universidad de la Sabana a continuar mis estudios de Pedagogía Artística por correspondencia.

 

En el segundo semestre de 2000 abrieron la ASAB, y como cosa excepcional encontré que el nuevo equipo de profesores se ajustaba a los intereses que yo tenía en ese momento. Se hizo más llevadera la estancia en la institución. Estuve más tranquilo porque primaba la expresión intuitiva personal. El maestro era un guía.

 

Entre los nuevos profesores estaban: Marcos Roda, de grabado, muy consagrado.

 

Jaime Cerón, de Historia del Arte, trataba de no influir en los gustos de las personas, su enfoque era muy contemporáneo. Eran clases amenas. Estaba muy bien informado de los últimos acontecimientos del arte y del pensamiento de los críticos. Daba la información básica.

 

Me parecía un poco psicorígido, daba la sensación de que era muy puntual, fechas,

nombres, acciones.

 

José Alejandro Restrepo, de video, pionero, súper-estrella, consentido del medio artístico. Jainer León, de escultura. Andrés Corredor, buen maestro de pintura, sabía enseñar.

 

Todo bien, pero a la larga la obra de uno terminaba siendo la obra de muchos, la obra de otros. Me aconsejaban que visitara artistas. Haga esto, no haga esto, sea más calmado, evite enfrentamientos, no cierre puertas, sea inteligente, ¡obedezca! Conductismo al por mayor. Los compañeros se rebelaron. En las academias a veces no se tienen en cuenta los intereses de los alumnos.

 

Francis Bacon me influyó en la temática erótica.

 

Y del arte renacentista tomé la temática religiosa, me gustaban las figuras hieráticas, por los gestos, y por la simbología. Así de esta manera reconstruí imágenes religiosas a las que les di un tono de mamadera de gallo.

 

De este relajo salió Fragmentos del cuerpo sagrado que fue mi trabajo de tesis. La idea fue recrear una iglesia católica. Trabajé imágenes alusivas al santoral, de apariencia contemporánea. Estaba muy influido por los maestros más que por mi propio gusto en lo referente al pop. A veces sentía que no estaba expresando mis sentimientos. El esfuerzo de los maestros consistía en dirigir a los alumnos para que el resultado final fuera del gusto de ellos.

 

Un trabajo personal en el que intervenían muchas personas. Un producto con expectativas.

 

Las otras imágenes son deconstrucciones y descontextualizaciones de imágenes de leyendas reales y ficticias de la imaginería cristiana. Santa Lucía, virgen, mártir a quien le arrancaron los ojos. Santa Bárbara, que según la leyenda le cortaron un seno. San Sebastián, el famoso guerrero de la guardia pretoriana quien se convirtió, después del renacimiento, en un muchacho de gran carga erótica de tendencia gay. San Martín de Porres, el mulato peruano que es representado con una escoba.

 

Un Cristo crucificado al mejor estilo de Max Stell, que recordaba en lago la escultura quiteña y de estos primeros trabajos salieron obras que se convirtieron en homenajes a personajes de gusto personal.

 

Los retablos de Kiss, de los Beatles y de los Looney Tunes. El travesti es un homenaje a Freddy Mercury, cantante y líder del grupo Queen, que murió de SIDA en noviembre de 1991.

 

Desde que me gradué he trabajado como profesor de primíparos en la Universidad de la Salle y como profesor de arte para niños en el colegio Abrahán Lincoln. En la Universidad de la Salle me cansé rápidamente porque allí el arte sólo cumple una función de entretenimiento. No había ninguna posibilidad. En el colegio no pude hacer nada. Era lo que dijera el rector y punto.

 

Con La mano poderosa gané el Primer Premio en el Salón de Agosto de 2002, en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá MAC. Era un icono de la cultura contemporánea: Mickey Mouse, Mac Donald’s, Coca Cola, Marlboro y Budweiser.

 

Al año siguiente, en el Salón de Arte de la localidad de Kennedy, gané el primer puesto con unos retablos eróticos, pornográficos para algunos, titulados Cedro Macho.

 

Desde hace algún tiempo he venido desarrollando la idea de los muebles eróticos, la idea de una cama que cumpla los sueños de un erotómano… 2 x 2 metros, pasarela alrededor y un tubo para hacer strip-tease. Es un mueble-obra que busca motivar la sexualidad, el amor de pareja, el sexo como forma de expresión humana.

 

 

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