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 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2017

COLABORADORES / JOAQUÍN BRETÓN

GEMELAS MELLIZAS Y ALGO MÁS (1.996)

 


Para Freddy McCormick, cuñado magno.

 


estas gemelas mellizas roberta y rosalba turmequé bermúdez quienes desde hace seis o siete días iluminadas por los inclementes rayos de una sorprendente incandescente y desconocida luz ultravioleta y pánica están hospedadas en la habitación VI sí que supieron engañar a mi madre o en defensa della creo que tal vez no la timaron sino que más bien se dejó lastimosamente engañar visto que hubo la inteligente truculencia con que tramaron su mentira es lo que yo jacinto pienso echado desnudo y de medianoche en la cama tibia de mi alcoba gratuita del hotel de siempre

 

es que no cabe en la terca y dura cabeza mía que posee una enorme bodega mental capaz de sin cobrar arriendo ni costo alguno de seguridad almacenar pensamientos indebidos cómo es que mi madre y su aguda perspicacia no han notado que los consumos de agua jabón de baño y de manos electricidad papel higiénico toallas servilletas tintos palillos y agua fría en los termos sobrepasa y en mucho los promedios a que nosotros estamos desde siempre acostumbrados

 

tampoco logro entender por más que especulo y especulo cuál es la razón que mueve a los hermanos buendía márquez sus vecinos de alcoba a cortejarlas primero con los ojos y después ya más lanzados de palabra y obra si son tan feas y apáticas que yo me temo que sus besos tienen el mismo sabor insípido de la nada mezclada con mentiras

 

desde cuando ellas llegaron al hotel y se acomodaron en una alcoba de dos camas siempre sospeché que las gemelas mellizas algo raro y anómalo se traían entre manos porque aunque nunca las observé salir juntas a la calle y bajo una extraña luz ultravioleta y no blanca que iluminaba los cielos siempre las vi regresar más tarde y bajo la misma luz apuradas asidas de la mano jugando y cantando el infantil estribillo de dos caballitos de dos en dos alzan la pata y dicen adiós

 

puse a mi madre al tanto de los temores que me asediaban ante unos consumos exagerados que se salían de toda lógica mercantil pero mi madre no sé si por simpatía hacia ellas o porque me creía un paranoico pesimista me respondía que mejor pidiera cita urgente donde el oculista porque eso de asegurar que la luz era ultravioleta y no blanca sí que carecía de toda lógica porque yo y solo yo la veía y que si los consumos eran altos pues era porque ellas cagaban y orinaban mucho bebían harta agua y tinto por toneladas tenían bastantes restos de comida acumulada pudriéndose en y cariando las encías y les era menester emplear palillos leían o estudiaban hasta altas horas de la noche y se bañaban y soltaban el agua del inodoro y del lavamanos más de la cuenta porque eran muy aseadas

 

no madre que no es que tú te pasas de ingenua y crédula las excusas y perdonas y de rebote no quieres aceptar que te han tendido una trampa en la que caíste de cabezota cabecidura y además y como si fueras mi enemiga y no la madre que me parió sin partera ni anestesia a mí nunca me has dado la razón en nada y siempre me contradices cuando yo lo único que pretendo es ahorrar para poder gastar más en la cercana fiesta de mis cincuenta años

 

aunque los hermanos buendía márquez sus vecinos eran bastante más jóvenes que yo y era posible y probable que por ello me ignoraran si pretendiera hacerme a su amistad opté por ponerles mi recurrente tema de la extraña luz ultravioleta que ha estado iluminando los pasillos todos de los pensamientos inconfesables desde aquel tiempo maldito cuando las gemelas mellizas y su extravagante luminiscencia llegaron al hotel

 

los hermanos nacidos en magangué en busca de la luz absurda miraron hacia las nubes no observaron nada extraño sonrieron y uno detrás de otro dijeron lo mismo que madre que mejor fuera a ver un oftalmólogo o un optómetra porque algo raro pasaba con mis pupilas y retinas y tal vez quedaría ciego o en el mejor de los casos bizco o tuerto

 

para romper aún más el hielo que no le permitía avanzar a nuestra naciente amistad y para devolverles la sonrisa que me habían lanzado antes cuando me aconsejaron ir a consulta yo les dije que desde mi nacimiento sufría de ambliopía y también les mostré mis dientes en retozo y les pregunté qué tal estaban los intentos de conquistar a las mellizas regular me contestó el mayor porque nunca las hemos podido agarrar juntas y siempre están con prisa y nos parece que algo están tratando de ocultar nos sacan el quite con pretextos tontos y ni siquiera se han dejado coger las manos y como son tan parecidas nunca sabemos quién es cuál y cuál es quién porque hasta igual huelen

 

pónganles el tema de la luz ultravioleta que yo desde su llegada al hotel estoy viendo y mi madre y ustedes no a ver qué respuesta dan porque puede ser que ellas tengan algo oculto que ver y por ahí derecho se les abra un resquicio para que ustedes se salgan con ellas con la suya

 

las gemelas mellizas bajo la clara luz ultravioleta que supongo ellas trajeron y llevaban consigo a todas partes eran rubias y pecosas no de utah sí de boyacá y el verde de sus ojos no era pálido ni de oregon parecía más bien el notorio color de las cáscaras de los limones agrios cosechados en chiquinquirá y el cutis era grasoso la cara redonda y bobalicona el cabello pajizo y siempre a punto de estornudar porque no se lo lavaban con el shampoo de arkansas sus carnes se ablandarían antes de seis meses y la celulitis les rayaría la piel del vientre y de los muslos muy pronto y no se sabían maquillar ni por azarosa equivocacción eran insípidas y adormiladas o eso me parecía y como dicen que dicen los malvados eran reinosas catires que nadie perseguiría aunque a veces creo que si mi padre aún viviera de segurísimo las cortejaría porque él no pensaba en grande sino en glande asegura madre y yo vaya que le creo

 

al ingresar al hotel las dos hermanitas turmequé habían afirmado en el registro del ingreso que allí iban a permanecer todo el tiempo que les fuese necesario y suficiente para alquilar un apartamentico en el que vivirían mientras cursaban la una rosalba estudios de enfermería en la uis y la otra roberta de administración de empresas en la unab

 

con el doble y opuesto trotar cansino de los días hacia atrás en busca del ayer del antier y el anteayer y hacia adelante en pos del mañana y del pasado mañana los hermanos buendía márquez y yo fuimos cada vez más afianzando nuestra amistad y sin que yo preguntase me confesaron que su padre era ferviente admirador de don gabriel garcía márquez sobre todo aunque también por la calidad de sus escritos por la graciosa coincidencia de su apellido y el de su esposa y que en lo que respectaba a sus cortejos de las dos boyacenses de la luz ultravioleta nada habían logrado aunque tozudos seguirían insistiendo

 

pongámoslas bajo vigilancia permanente hagamos turnos alternados abramos bien mentes ojos y oídos aumentemos nuestra suspicacia sumemos y restemos porque ya estoy hasta la coronilla con tantos gastos que su estadía nos está ocasionando y hasta la rabia con esa maldita luz ultravioleta y también porque quiero que ustedes pasen del inútil coqueteo que no ha llegado ni al besuqueo a coronarlas y cabalgarlas

 

esta estrategia de espionaje continuo y en gallada muy pronto rindió frutos maduros porque después de comprobar que las dos y su luz ultravioleta estaban encerradas en la alcoba vimos una noche salir a roberta sola sin compañía y regresar diez minutos sorprendentes más tarde acompañada por quien debía ser rosalba pero que no podía ser porque ella permanecía en su cuarto así que concluimos que no eran gemelas mellizas sino trillizas y utilizaban este cambiazo para robar a mi madre y pasar de agache

 

cuando bajo la luz ultravioleta que iluminaba la sala principal del hotel le conté a mi madre lo que habíamos descubierto ella no se lo quiso creer puso en notoria duda nuestras pesquisas y me aconsejó que fuera no solo al oculista sino también al psiquiatra porque a usted le están inventando unos cuentos que ni el más tonto y bobalicón de los curas confesores se lo creería

 

amoscado y ofendido con la incredulidad materna me largué en busca de los hermanos magangueños o magangueses quienes también a su vez iban a estudiar el mayor ingeniería civil en la pontificia y el otro comercio exterior en la santoto y los convencí de que en trío fuésemos y persuadiéramos a mi madre para que nos acompañase en nuestra exitosa labor de fisgoneo y convencerla así de que no estábamos viendo visiones ni yo necesitaba ir de consulta al oftalmólogo ni al psiquiatra

 

madre con la sonrisa irónica de los burlones a flor de labios y de dientes aceptó por un ratito acompañarnos y cuando comprobó que las mellizas eran en realidad trillizas muy gallardamente me agarró a besos y a mis amigos a abrazos y nos confesó que se sentía como una estúpida así no viese por parte alguna esa recurrente luz ultravioleta que yo tanto juraba ver

 

le pregunté a madre sobre lo que ella pensaba decirles a las mellizas trillizas cuando en la mañana siguiente se las encontrase y para mi sorpresa me contestó que primero las felicitaría por haber sido las terceras en engañarla que el primero fue mi padre muerto y la segunda la fingida preñada por un alto jugador de baloncesto caleño azucena avellaneda llamada y que a partir de ahora y con plena confianza se dejasen ver las tres y que les acomodaría un catre extra y gratuito para que pudieran dormir con más comodidad y que en lo que atañía a los consumos tan solo le cobraría la mitad de lo que comiera rosalinda que así se llamaba la otra hermana y quien venía dispuesta a estudiar inglés en el centro colombo americano latín con el cura párroco y bizco de la parroquia de san laureano y francés en la alianza colombobo francesa

 

reconfortado y orgulloso porque tuve que esperar cincuenta años de mi vida para poder demostrar a mi madre que yo también puedo derrotarla le abracé con filial firmeza la arrugada y sabia frente y la besé con respeto le pedí vaya rendición la mía la bendición y a mis dos amigos de magangué les di sendos y cálidos apretones de mano cómplice y me fui a mi alcoba con una sonrisa que no me cabía en la jeta

 

Al día siguiente, y tarde porque dormí como un lirón más de diez horas, mi madre golpea la puerta, sin esperar mi respuesta abre, me dice que qué sueño tan largo el que descabecé a lo largo de más de nueve horas y que aquí está el desayunito: un calentado criollo rociado con algunos goterones de miel de abejas angelitas, café con leche de cabra y dos vasos de fresca limonada porque lo noto hambreado y sediento.

 

-Madre, ¿cómo te fue con las mellizas trillizas, ya hablaste con ellas?-, pregunté aún amodorrado y confuso.

 

-¿Cuáles mellizas trillizas?, se me hace que usted ha tenido un extravagante sueño de los suyos-.

 

-Pues las que te ayudé a descubrir como tramposas-.

 

-Usted está más loco que una cabra del Pescadero o de la Chica Mocha, mijito, vaya échese agua en la cabeza, sacúdase y despiértese-.

 

Le volví a contar con pelos y señales todo lo que había pasado con las gemelas trillizas pero ella me interrumpió con su mirada de sable y ripostó diciendo que en la habitación que yo decía, la número VI, estaban alojados desde el viernes pasado dos ingenieros civiles y en la contigua, la número VII, desde hace una semana un par de ganaderos que venían a comprar un botellón de semen de un toro normando campeón para mejorar la genética de sus hatos y que el cuentico de las gemelas trillizas y los hermanos Buendía Márquez era simple y llanamente un sueño largo que yo había tenido la noche que acababa de pasar y que yo, llevado por mi imaginacción malsana y desbordada, había crédulo aceptado como si de una apabullante realidad se tratase.

 

-¿Y qué me dices, entonces, de la extraña luz ultravioleta que siempre las estuvo acompañando mientras vivían acá en el hotel?-, pregunté sin fuerzas pues la apabullante realidad estaba empezando a convencerme de que en realidad yo había soñado todo este cuento con harto lujo de detalles porque pronto empecé a recordar que, en efecto, los ingenieros y los ganaderos sí estaban alojados en las alcobas que madre aseguraba.

 

-Pues se me hace que esa luz era parte del decorado de sus sueños-.

 

-¡No, qué va!-, continué resistiéndome, a pesar de que todo jugaba en mi contra.

 

-¿Cómo que qué va, es que acaso usted, mijito, olvida que ese es uno de sus mayores orgullos?-.

 

-¿Cuál orgullo mío, madre?-, pregunté, sabiendo la respuesta.

 

-Pues soñar en colores y recordarlo, bobito-.

Joaquín Bretón

 

(Colombia, 1946). Escritor, anarquista, ateo, de izquierda con sabor escandinavo, personaje insólito, buena persona e implacable déspota con los estúpidos, expropietario del Hotel de Siempre en Bucaramanga, que se caracterizó por ser la morada de los intelectuales que llegaban a exponer sus pensamientos a la ciudad y eran recibidos con afecto, lo que permitía evadirse de la frialdad y superficialidad de los hoteles  estrellados que abundan con su aire de banalidad.

En abril de de 2012 publicó su libro de relatos que tituló Huéspedes Insólitos del Hotel de Siempre, 580 páginas y  50 relatos donde plasma las locuras reales e imaginarias de huéspedes insólitos que  dejaron huella en los 50 años como propietario del insólito hotel.

Para este libro trabajó durante 90 días, quinientas cuarenta horas, bajo la mirada de muchas personas que observaban sus palabras automáticas en dos grandes televisores conectados a su computador.

 

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