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COLABORADORES / JOAN SUÁREZ

 ReVista OjOs.com   NOVIEMBRE DE 2017

Joan Suárez

Página e imagen, dos gotas de la misma fuente

 

 

Aprendió a reaccionar de una única manera.

Manipulado y controlado.

Sus sueños los perdió y lo tejieron en el ocultamiento del disfraz.

Configuró, sin darse cuenta,

un sello distinto en su rostro: el mayordomo.

 

 

 

En su momento opacada por el estruendo y desgarrador relato de las victimas del holocausto nazi. Además, del silencio que hubo alrededor de sus nominaciones a los Premios Óscar, que no dicen nada pero son una dosis de esnobismo, donde salió sin ninguna estatuilla. Ahora, hace ruido y algo de eco por medio del reciente ganador del Premio Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro, autor de la novela Lo que queda del día (1989) y que algunos años luego sería llevada al cine con el mismo nombre y bajo la dirección de James Ivory en 1993.

 

A modo de paralelo podemos mencionar que el cineasta Ivory se caracteriza por un tópico en adaptaciones cinematográficas con contenidos polifacéticos que van desde la pintura, las historias de época, el amor y el encantamiento. Entre sus películas representativas está Maurice (1987) en una atmósfera de romance secreto cargada de sublimación y represión. Regreso a Howards End (1992) y su ambiente de época que contrasta con las pasiones y relaciones caóticas de los enfrentamientos familiares.

 

Al otro lado tenemos a Ishiguro, quien desde niño se trasladó a Londres desde su tierra natal, Japón, y empezó por construir una carrera literaria haciendo guiones para televisión y cine. De este periodo lo recordamos en la película La música más triste del mundo (2003), un deleite a blanco y negro sobre algunos sonidos en medio de sátiras y críticas a Estados Unidos y el periodo de la crisis de 1929. El universo recurrente de Kazuo es la psicología de la angustia y los recuerdos que hacen ruido para la construcción del presente. En su escritura explora la fantasía, la memoria y el olvido, de ahí su novela Nunca me abandones (2005) y llevada al cine (2010) por Mark Romanek.

 

Pero la historia maravillosa, encantadora y gélida con su protagonista es Lo que queda del día. Después de dos décadas regresa al recuerdo, como su argumento, para avivar los sentidos y el espíritu. Es un hipnótico relato cargado de romanticismo contenido y el pensamiento melancólico del tiempo pasado. Su música transmite una sensación de tiempo perdido, así como su fotografía refinada, elegante y épica.

 

El espectador se adentra en la mansión Darlington Hall para viajar con el mayordomo Stevens (Anthony Hopkins) y su estela del ayer, a través de flash back que leen algunas páginas de la obra literaria y son recreadas en gran formato. La soltura de la cámara y su posición permiten conjugar planos medios y primeros planos de sus protagonistas y la osadía de una grúa que sigue y da la bienvenida a los comensales, y los toques generales por pasillos y corredores. Y algunos encuadres que son un cuadro de belleza magistral, especialmente, el retrato de la alta nobleza y sus caprichos y ambigüedades ideológicas.

 

Con la llegada de la nueva ama de llaves Kenton (Emma Thompson) empieza el esplendor dentro de la mansión. Un hilo delgado que revela el fracaso y la oportunidad pérdida en el amor, en aras de mantener el microcosmos de paredes y habitaciones. El señor Stevens en sus intentos por el orden, el control y la calma se enceguece y es ciego a la belleza que lo acecha. En su conducta servil y de ingenua lealtad se obnubila con la presencia sutil del encanto. Para él es un honor la eficiencia de su trabajo y la confianza de su patrón, por eso exclama: "Ese es el ideal al que todos aspiramos: la dignidad".

 

Vivió para otro, un aristócrata británico que convocaba a los personajes más influyentes de los años 30 a reuniones extra oficiales, un telón que muestra la simpatía de algunos británicos por el régimen nazi en un instante crucial para Europa. Allí reside su contradicción y misteriosa vida. Su comportamiento intachable se desvanece con los ruidos que habitan en el memorial de su corazón. Se perdió del éxtasis del amor. Rechazó el asombro y la aventura. Caminó sin moverse hacia el deseo y el encantamiento.

 

Lo que queda del día

Dir. James Ivory

Reino Unido. 1993

134 min.

Joan Suárez


(Colombia, 1988). Nació en Medellín por las mismas calles de narcotraficantes, pistoleros y políticos. Es antioqueño como Débora Arango, Porfirio Barba Jacob, Pedro Nel Gómez, Ignacio Gómez Jaramillo Augusto Rendón, Fernando Botero, Fernando Vallejo, Fernando González, Gonzalo Arango, Germán Londoño y muchos más que le han dado más gloria a Colombia que las bandas criminales infiltradas en los poderes políticos, judiciales, legisladores  y empresariales.

Egresado en Regencia de Farmacia de la Universidad de Antioquia.  “Allí aprendí de papas bomba, reacciones químicas caa pldoras abortivas [diría Don Ordoñez], conocí la flora y fauna de varias vaginas en el quirófano de obstetricia y ginecología en mi práctica académica. Actualmente tengo 24 años y vivo el presente con lo que se me presenta. Un hombre cuasi virgen para la sociedad colombiana”. Su espíritu investigativo, analítico y su talento para expresar con palabras e ideas esta realidad apestosa lo respaldan para convertirse en un colaborador de la revista de la libertad y el desorden donde no hay censura y se exalta la belleza y el talento.

Estudiante de la Escuela de crítica de cine, un proyecto de formación de Cinéfagos.net y la Revista Kinetoscopio, con el respaldo de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

Uno de los objetivos es elaborar textos producto del proceso de formación para ser publicados en diferentes medios, especialmente en el blog Cinéfagos de El Colombiano y en la revista

Kinetoscopio. De esta manera, encontrarán algunas veces también ejercicios de escritura en este portal. http://bit.ly/2shSZlj

Fotograma. Anthony Hopkins & Emma Thompson

Fotograma. Anthony Hopkins & Emma Thompson

Recesión y música

 

 

La música es el movimiento de la vida.

 

 

 

La película

 

Deleite musical con los mejores sonidos del mundo. Un recorrido por Escocia, África, México, España, Canadá y Estados Unidos (en lo musical) a partir de una confrontación, para decirnos que la música es y ha sido la máxima expresión de encuentro con los otros. Incluso en tiempos de oscuridad y crisis económica mundial el concurso con La música más triste del mundo (2003) es el sitio para bailar, conversar con extraños y amigos, fumar un cigarrillo y beber alcohol.

 

La película está ambientada en la crisis de 1929, una difícil situación que llevo al replanteamiento de los principios del liberalismo clásico, por ejemplo, el economista Keynes que defendía la tesis de aplicar ciertos controles estatales a las actividades privadas.

 

La recesión

 

Describe además una crítica a Estados Unidos, de forma sutil, en este caso, la situación que vivieron los corredores de bolsa después del hundimiento de ese mes de octubre, debido a la confianza generada en las compañías industriales, cuyas superproducciones consolidó las acciones, sin haber previsto la quiebra del sistema empresarial liberal. Esto se infiere de la cinta.

 

Del film se puede interpretar la vida de un trabajador industrial de esos años, como se afectaron las exportaciones latinoamericanas y la caída de las cotizaciones que muchos buscaban vender.

 

La música

 

Sin aparecer en su orden el director Maddin nos muestra los países más afectados por la recesión y utiliza para ello la fórmula de un concurso musical y el empleo del cine en blanco y negro. Logrando el efecto de una atmósfera de cine clásico, un buen estilo visual, personajes extravagantes y enamorados, con pasado ocultos y con el ánimo de cobrar venganza.

 

The Saddest Music in the World

Dir: Guy Maddin.

Canadá. 2003

100 min

Fotograma de film

Fotograma de film

 

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