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 ReVista OjOs.com      JUNIO DE  2013

COLABORADORES / JOAN SUÁREZ

RARA EXQUISITEZ LA DE SER UN ANIMAL



El hombre es una especie animal que varía muy poco, de hecho, la necesidad biológica y química se ha mantenido hasta el momento a lo largo de la evolución: dormir [melatonina], comer [glucosa], crecer [oxígeno] y demás límites de la existencia [morir]. Y es quizás la idea que se propone a exponer Athina Rachel Tsangari con su película Attenberg al develar la corrosión del carácter en la tal selección natural.

 

Asistimos a una película bondadosa e ingeniosa con sutil insinuación de desazón; lo primero, por la clara comprensión de imágenes que describen el comportamiento femenino de asimilación animal. Entre los personajes iníciales se nota la enseñanza y maestría para desenvolverse con el sexo opuesto. Lo segundo, es el despliegue visual para la presentación entre la generación del papá (un arquitecto frustrado sin aliento de vivir) y la hija (una chica con conductas asociales y en clases de educación sexual).

 

La elegía de esta película se centra en la percepción de describir como estudiar y analizar las expresiones de la gente, al compararlas con los detalles de los documentales animales. Es toda una insinuación a las formas más viles de la mal nombrada humanización. Y sin duda, la oposición de gustos entre los dos protagonistas, aquella que es amiga contra la que es depredadora.Una de las formas en mostrarnos la degradación humana es con la imitación del que hacer de los simios, los pingüinos y posturas de intimidad con tendencias antropológicas, toda una metáfora. De fondo una ciudad olvidada por el desarrollo industrial y la presencia del capital, con el aire gris y oscuro.

 

Dilemas, encrucijadas del perdón y la disculpa, deparan en esta historia un tono de reconciliación, en un mundo cada vez de espanto, horror y  humillación. Mantener atento al espectador,  para no lanzar juicios de valor, sin entrar a defender uno u otro comportamiento (padre-hija-amiga), es la magia de Tsangari, que nos alerta de la responsabilidad humana, porque todo rueda, sin regresar, solo avanzar, como las llantas de una bicicleta, que nunca recorren el mismo asfalto, pero a veces se pinchan, como la vida, para detenernos y pensar, ese culto solitario que el consumismo quiere matar.

 

El acierto alcanzado es evidente, con la reflexión de seres animales con la capacidad de adaptarnos cuando el medio nos es hostil, más aún en un país de crisis financiera y ruina industrial, toda una fabula griega en la ciudad de la filosofía, donde en la mirada de dos chicas y el entorno de ausencia maternal hay un encanto sexual por el entraño que acaba de llegar a la ciudad: otro animal de rara exquisitez: un Homo sapiens.

 

Attenberg

Dir. Athina Rachel Tsangari

Grecia. 2010. 95 min.

Joan Suárez


(Colombia, 1988). Nació en Medellín por las mismas calles de narcotraficantes, pistoleros y políticos. Es antioqueño como Débora Arango, Porfirio Barba Jacob, Pedro Nel Gómez, Ignacio Gómez Jaramillo Augusto Rendón, Fernando Botero, Fernando Vallejo, Fernando González, Gonzalo Arango, Germán Londoño y muchos más que le han dado más gloria a Colombia que las bandas criminales infiltradas en los poderes políticos, judiciales, legisladores  y empresariales.

Egresado en Regencia de Farmacia de la Universidad de Antioquia.  “Allí aprendí de papas bomba, reacciones químicas callejeras, píldoras abortivas [diría Don Ordoñez], conocí la flora y fauna de varias vaginas en el quirófano de obstetricia y ginecología en mi práctica académica. Actualmente tengo 24 años y vivo el presente con lo que se me presenta. Un hombre cuasi virgen para la sociedad colombiana”. Su espíritu investigativo, analítico y su talento para expresar con palabras e ideas esta realidad apestosa lo respaldan para convertirse en un colaborador de la revista de la libertad y el desorden donde no hay censura y se exalta la belleza y el talento.

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