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ARTISTAS INVITADOS /  ITALIA RUOTOLO

 ReVista OjOs.com     OCTUBRE DE 2011

Foto: Sergio Trujillo Béjar

ITALIA RUOTOLO

ITALIA RUOTOLO

 

"Soy también espuma del mar, como Venus la diosa de la belleza.

 

Las olas todavía modelan las formas que resplandece en un aura pletórica de arte, erotismo y amor, tríada mágica de la dicha de existir.

 

La belleza es un objetivo y un medio, la ruta del ocho infinito, no hay ni principio ni fin, solo el recorrido y sus vivencias.

 

Las pinturas que realizó son el compendio visual de la sublimación de mis deseos, la vida que pasa en el laboratorio alquímico de mi mente y se torna en sueño.

 

Por las imágenes aspiro a crear una relación estrecha de complicidad con el espectador. Me encanta expresar el eros en la fase inicial que es la visual y seductora. La piedra angular de mi obra está en la mirada de mis Venus seductoras que expresan mi mundo interior y atrapan a los mirones con sus hechizos complacientes sin robarles una gota de libertad.

 

Siento el arte como una celebración pagana del mundo sensorial y espiritual, dicha y ansia de existir.

 

Pintar es un acto que expresa mi amor por la humanidad, amor ávido que se funde con el cuerpo y el espíritu del ser amado.

 

Pintar apoya mi deseo de conocer el mundo pues según la Biblia la palabra conocer es sinónimo del acto sexual. Estoy convencida que cada elemento del mundo en que vivimos tiene el erotismo latente en su interior. Una piedra tiene turgencias voluptuosas y umbrales húmedos, percepciones y sensaciones que plasmo en todos y cada uno de los elementos con su aire de dignidad, belleza y erotismo.

 

Eros es la causa y fin de todas las cosas, lo glorificó en todas sus formas. El artista que ignore esta glorificación está en el mismo nivel de quien tiene sed y no la puede saciar por ausencia de la esencia vital".

 

***

 

Recorro de arriba abajo a Italia con la mirada y veo la historia de la humanidad y sus cantos de sirenas que quieren atrapar a la heroína y despojarla de la osadía, el coraje, la constancia y la lujuria.

 

Percibo las legiones romanas, las amazonas de todos los tiempos, las mujeres rollizas, las niñas terribles, la Venus de Bronzino que abraza a Cupido, el dios del erotismo cuyas nalgas son las más bellas de la historia del arte y percibo también los cuerpos de Narda y Farmíneda cuyas turgencias, caderas amplias y nalgas como manjares deliciosos, danzan a la medida de sus deseos e hicieron exclamar a Verlaine en A/Obertura:

 

Quiero abstraerme en vuestras nalgas, en vuestros muslos,

putas únicas y verdaderas sacerdotisas del único y verdadero Dios.

Novicias o profesas, bellezas juveniles o maduras:

¿Cómo vivir sino en vuestras rajas, en vuestras

aberturas?

 

En nuestro periplo observamos acciones sadomasoquistas en los clubes privados que alquilan vestidos, pelucas, botas y cadenas donde señoritas muy jóvenes enseñan disímiles lenguas, incluidas las del látigo, a los estudiantes más desobedientes; y los burdeles italianos relacionados con la clase política en la época de Mussolini que se izaban orondos en los terrenos del Vaticano.

 

Italia es de la misma espuma del mar donde nació Venus, espuma que modela las formas de las diosas contemporáneas.

 

Italia es una diosa de la belleza salobre que sabe a amor. Las pinturas que realiza Italia son el compendio visual de la sublimación de sus deseos en el laboratorio alquímico de sus conexiones cerebrales que se convierten en mundos creados en aquelarres oníricos del eterno femenino.

 

Sus imágenes dialogan con los mirones que sienten sus palpitaciones y sus lamentos de lascivia compartida.

 

Expresa en su trabajo las sensaciones de su laboratorio de percepciones íntimas de un proceso erótico que inicia con una mirada seductora que penetra en los bajos instintos de los espectadores a quienes atrapa con sus hechizos.

 

En nuestro periplo observamos acciones sadomasoquistas en los clubes privados que alquilan vestidos, pelucas, botas y cadenas donde señoritas muy jóvenes enseñan disímiles lenguas, incluidas las del látigo, a los estudiantes más desobedientes; y los burdeles italianos relacionados con la clase política en la época de Mussolini que se izaban orondos en los terrenos del Vaticano.

 

Italia es de la misma espuma del mar donde nació Venus, espuma que modela las formas de las diosas contemporáneas.

 

Italia es una diosa de la belleza salobre que sabe a amor. Las pinturas que realiza Italia son el compendio visual de la sublimación de sus deseos en el laboratorio alquímico de sus conexiones cerebrales que se convierten en mundos creados en aquelarres oníricos del eterno femenino.

 

Sus imágenes dialogan con los mirones que sienten sus palpitaciones y sus lamentos de lascivia compartida.

 

Expresa en su trabajo las sensaciones de su laboratorio de percepciones íntimas de un proceso erótico que inicia con una mirada seductora que penetra en los bajos instintos de los espectadores a quienes atrapa con sus hechizos.

 

seductores sin robarles una gota de libertad.

 

Su imaginario pictórico es una celebración pagana de rituales que invocan las locuras de la sinrazón plagada de espíritu, materia, ansiedad y dicha de existir.

 

Su pintura es un acto de entrega entre seres que se aman sin convencionalismos. Pintar apoya su deseo de conocimiento de la realidad y su toque de chamanismo y descubrimiento de realidades paralelas que se juntan en los laberintos de las ruinas de Pompeya y Herculano.

 

Para Italia todos los elementos de la materia tienen erotismo en su interior. Una piedra tiene turgencias voluptuosas y umbrales húmedos.

 

Tanto como las plantas, los animales y las bestias humanas y los dioses humanizados.

 

En su arte todos los elementos que habitan sus espacios son tratados con el mismo amor y a cada uno trata de extraerle su energía interior, su belleza y su erotismo.

 

El eros es la causa y la finalidad de su existencia y lo glorifica hasta quedar exhausta y dispuesta para saciar la sed de quien amamos su pintura, su mundo interior y sus encantos de Venus del MaReA.

 

Y mi confesión final.

 

Me encantaría visitar Nápoles para abrazar a la bella Italia, y que en el momento preciso y el lugar indicado, el dios Vesubio vomite su fuego interno y petrifique nuestros cuerpos abrazados y desnudos para la eternidad.

 

Fernando Guinard

Nació en la bella ciudad de Nápoles patrimonio de la humanidad con herencias culturales milenarias dejadas por los griegos, romanos, normandos y españoles. Pintora, ilustradora, diseñadora de joyas con estudios en La Academia de Bellas Artes de Nápoles.

Experta en mitología griega, vive para el arte en todas sus manifestaciones, el amor en todas sus acepciones y la anarquía contra todo lo establecido.

Habla italiano, inglés y español.

No es atea, cree en la maravilla de las fabulaciones de todos los mitos de todas las épocas.

Italia es de la misma espuma del mar donde nació Venus. Es una diosa de la belleza salobre que sabe a amor.

Las pinturas que realiza Italia son el compendio visual de la sublimación de sus deseos en el laboratorio alquímico de sus conexiones cerebrales que se convierten en mundos creados en aquelarres oníricos del eterno femenino.

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