(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

 ReVista OjOs.com   FEBRERO DE 2018

Guillermo Gangas: la crítica se olvidó del diseño escénico

 

El diseñador teatral Guillermo Ganga dictó una charla sobre la escenografía teatral dónde aborda los variados problemas que actualmente debe solucionar el diseño y las dificultades que ha enfrentado a lo largo de su carrera. Guillermo Ganga realizó sus estudios de diseño teatral en la Universidad de Chile. Desde el año 1987 comienza a trabajar como diseñador escénico en el Teatro Nacional Chileno y algunas de las obras en que ha desplegado su talento, son: Animas de Día Claro, Chañarcillo, Jugar con Fuego. Ha trabajado a lo extenso de su carrera en más de 285 montajes; junto a su labor de profesor y formador de diseñadores escénicos que actualmente trabajan en diferentes compañías. Hay que entender que la escenografía ha sido definida como un sistema de representación visual, temporal y espacial, organizado y significante, integrado a la definición del teatro como representación y expresión cultural, localizada y reactiva a un presente en permanente evolución histórica. Encuentra sus referentes y analogías en la realidad, interpretando y sintetizando formas, modelos y sistemas, con lo que consigue integrarse como subsistema codependiente de un constructo totalizador, para quesea interpretado y decodificado por los espectadores. Pero para conocer a la persona y al profesional, aquí van sus reflexiones:

 

“Amigos, lo primero que quiero decir es que estoy muy contento de reunirme con ustedes en éste escenario de la sala Antonio Varas, en el que trabajo ya hace muchos años. Deseo agradecer el haber creado ésta instancia de reunión para visibilizar en ésta ocasión, este oficio un poco olvidado, agradecer por haberme invitado a conversar con ustedes  acerca del diseño o los diseñadores teatrales, ya que para este oficio casi no hay instancias para reflexionar. En esta ocasión no hablare sobre ningún aspecto específico del diseño escénico, no tratare de la creación y menos de asuntos técnicos, ya que supongo que casi la totalidad de los estudiantes y diseñadores escénicos aquí presentes conocen y manejan estos temas. Lo que haré será exponer algunas inquietudes personales sobre situaciones que afectan de una u otra manera al oficio del diseñador escénico, para que se tome como tema de análisis y discusión. Dada ésta explicación, quiero comenzar ésta charla con una primera inquietud que considero importante:

 

La creación en tiempos de internet.

 

Es absolutamente conocido por todos que con la llegada de internet, los procesos, el esfuerzo y la dedicación en algunos oficios cambiaron. Surgió en este periodo, según estudiosos y analistas, “los plagiarios, los copiones”. Estos los encontramos desde un sesudo análisis sociológico a un erudito estudio médico, en los paper universitarios y hasta en informes políticos, el famoso “copy paste” llegó en gloria y majestad y, por supuesto, también lo vemos y con total desparpajo en las diversas áreas del arte. Hoy la creación, el análisis, la investigación, están algo flojas, relajadas e incluso un poco necias, porque siempre de una u otra manera, más temprano que tarde, alguien descubrirá el engaño. Lo podemos ver en la pintura, en la música, en proyectos de arquitectura, en la ilustración y por que no, en el diseño escenográfico.

 

Como es por todos conocido, la llegada de internet y éstas herramientas maravillosas que son los programas con los que puedes dibujar bocetos y confeccionar los planos, el trabajo del diseñador se vio facilitado e hizo que todo fuera un poco más inmediato, tanto en el hacer como en la investigación. Ahora, toda información está al alcance de la mano, con solo apretar un botón de nuestro pc, el mundo antiguo, clásico y moderno, llega a tu escritorio, se acabaron las visitas a las vetustas y mal iluminadas bibliotecas para intentar encontrar las imágenes de algún vestuario de época, o de algún detalle arquitectónico que requeríamos para nuestro diseño, todo de pronto se hizo inmediato, la globalización se dejó caer sin que nos diéramos cuenta, dejó de ser una ficción lejana, ahora está en nuestra casa, en nuestro taller, está presente en todo orden de cosas y nos modificó hasta en las conductas más cotidianas, nos cambió la vida y por supuesto los diseñadores también cambiamos.

 

El mundo vivió un cambio cultural que requiere una nueva ética, ahora ya no vamos nosotros tras la información, sino que la información viaja con nosotros, todo está ahí, a un clic. Nos hemos puesto algo perezosos, se nos está dando todo muy fácil, toda la información está allí, viaja contigo, ahora todo parece simple y la tentación es grande, podemos sorprender a un director y a los colegas, haciendo un pastiche, o una suerte de collage de diferentes diseños con el mínimo esfuerzo y escaso ingenio, logrando adecuarla a algún nuevo proyecto que nos complica y no sabemos cómo desarrollar y así sin darnos cuenta se vieron modificados los procesos, el querer ser innovador, moderno y rupturista a toda costa, es la aspiración y consigna de muchos creadores. Esto llegó rápido, no nos dimos cuenta como se instaló ésta verdadera revolución, pasamos del block cróquis Artel doble faz y el lápiz grafito 3b, directamente a la impresión digital en papel bond de 120 gr. en formato carta u oficio, y a los planos en una indescifrable escala. Lo fácil ahora nos acecha y por supuesto es fácil caer en la tentación. Parodeando un antiguo dicho chileno, “no creo en los copiones, pero de qué los hay… los hay”. La segunda inquietud que quiero tratar es:

 

La inestable relación del diseñador con el director.

 

Escuché en una ocasión a un colega decir “si… pero es qué el director lo quiere así”. Eso me hizo pensar: “y bueno, para qué estamos nosotros entonces… ¿Nos estaremos convirtiendo solo en un nexo entre el director y los técnicos realizadores?, ¿En un hacedor de imágenes que ya no solo diseña si no que usa su creatividad intentando adivinar, qué es lo que un inspirado director quiere? Eso me preocupa. Me preocupa que un director no confié en sus colaboradores, que no le dé la confianza creativa tan necesaria en éste oficio, que no discutan una y varias veces las muchas ideas con las que él diseñador debe agobiar al director. He aquí una aclaración, éste fenómeno del director absoluto no es nuevo, se viene dando en forma aislada, desde ya hace muchos años, sólo que en este último tiempo se está consolidando. Si bien no son todos los directores los que tienen ésta conducta,  hace algún tiempo que ya no son pocos los que se comportan así. Aquí entonces es dónde comienza la debacle anímica para el diseñador, se desencanta y comienza a trabajar como por inercia, lo que partió como una sugerencia estética, luego termina siendo una exigencia, muchas veces acepta esta imposición para no ser acusado de generar un mal ambiente de trabajo, ser un diseñador complicado o simplemente para no quedar cesante. Por eso es que admiro y respeto la opción tomada por mis ex alumnos “Los Contadores Auditores”; que decidieron escribir sus propias obras, dirigirlas y diseñarlas para poder hacer lo que ellos creen que es mejor y lo que más les gusta; sin tener que hacer lo que otros quieren… y tener que asumir ellos la autoría de algo que lejos es lo que hubiesen diseñado. Si bien es una opción extrema, debo reconocer que es absolutamente valida.

 

La tercera inquietud tiene que ver con:

 

El actual olvido del diseño escénico por la crítica.

 

Hablar de olvido, como ustedes saben, es una alegoría. Ya que un olvido se entiende como que casualmente falló la memoria, una desconcentración momentánea, un pasar por alto sin darnos cuenta. Pero lo que pasa hoy con el diseño, es una situación de exclusión deliberada y al parecer, concertada (parecido a nuestra famosa colusión) En la actualidad, son muy pocas veces en las que en un comentario o una crítica que se supone especializada, se dé una opinión, se haga un análisis  interesante, acerca de alguno de los aspectos de la visualidad teatral y para que decir si se acuerdan del nombre del diseñador o diseñadora. Da la impresión que piensan que todo esto es de creación espontánea, algo así como las sopas instantáneas: le agregas un poco de agua y listo. Parece que esto se transformó en costumbre, una muy fea costumbre. Para ser justos, esto no solo pasa con los comentarios, sino que con algunos investigadores, tanto de teatro como de danza, y éste fenómeno alcanza también a la difusión de algunos espectáculos.

 

En éste último tiempo, se han publicado varios libros con diversas investigaciones, sólo a modo de ejemplo Fotos de la danza contemporánea independiente en Chile 1973-1989, en el cual ninguna de las numerosas fotos indica quien fue el diseñador de aquel montaje. Otro ejemplo, que es aún peor, que habla de este ignorar a todo lo que es el diseño. En el cuerpo de Artes y Letras de El Mercurio, del día domingo 25 de octubre del 2015, aparece en la página E8, una publicidad de gran formato, de dos Óperas, del Teatro Municipal de Santiago, Caballería Rusticana y Il Pagliacci. En la cual nombran a un sinnúmero de participantes de estos montajes, pero los encargados de diseñar la puesta no aparecen, entonces yo pensé: éstos montajes de operas son muy básicos y fomes, ya que por lo que leo, no deben tener escenografía, ni vestuario y menos iluminación, se deben mostrar con cámara negra, posiblemente en mallas o ropa de trainning y con luz de guardia… entonces no me interesa ir a verlas.

 

Pero que pasa, he aquí mi gran duda, seremos nosotros los diseñadores los que estamos equivocados, o es que nuestro trabajo ni siquiera da para que hablen de él o son ellos que por desidia, por desinterés o desconocimiento no saben que decir acerca del fenómeno de la visualidad, en un escenario. Es preocupante, ya que a propósito de internet, tenemos ahora la posibilidad de leer las críticas y los comentarios de todas partes del mundo.

 

La cuarta y última inquietud, refiere a:

 

Como afecta al diseño escénico el uso de los escenarios  en la actualidad.

 

En la actualidad, el diseñador especialmente de escenografía, ha tenido que desarrollar habilidades especiales, tiene que tener claro que su escenografía debe armarse y desarmarse a la velocidad del rayo; y no porque tendrán una que otra gira, si no porque el escenario en que se presentara su montaje tiene un uso que va más allá de lo aconsejable, con distintos espectáculos a toda hora. Entiendo que un espacio tenga que generar dinero, pero no creo que sea bueno que esto suceda a costa de que exista una merma en el plano de la estética visual, que en los diseños sean tremendamente básicos y sólo predomine lo funcional y no la experimentación, la búsqueda de una visualidad interesante y adecuada a la obra en cuestión. Esto es el mejor ejemplo de la economía liberal de mercado al interior del teatro.

 

Como en todas las cosas, no todos los espacios actúan de ésta manera pero ya son los más. Hoy en día, antes de un estreno, el diseñador no tiene el suficiente tiempo para corregir, no tienen tiempo los actores para amigarse con el espacio y con la luz y por supuesto, como es de esperar, el montaje llega a su primera función verde, y con mucha desorientación e inseguridades. Con los remontajes pasa lo mismo, ya que tienen muchas veces que adaptar parte de sus elementos escénicos a éste nuevo lugar, en un mínimo de tiempo; y más encima después de cada función, hay que desarmar rápido y guardar en un espacio 2 x 2, con personal técnico mínimo y cuidando que la escenografía se deteriore lo menos posible. Y pasa que en las compañías jóvenes, los que arman y desarman siempre son los actores, junto al diseñador con la ayuda de alguna alma caritativa. Las salas se han convertido en una suerte de “camas calientes”, cuando entra el público de la segunda función, las butacas aún están tibias; aún algo del aroma del público anterior persiste en el ambiente, el aseo es deficiente y todavía vemos correr en penumbras por el escenario algún técnico tratando de reubicar un foco o un bastidor al que falta fijar la palometa.

 

Y por último, con ésta forma de hacer teatro, se está impidiendo tanto al director, a los actores y por supuesto a los diseñadores, desarrollar su trabajo con el tiempo y tranquilidad que un proyecto artístico requiere.”

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

Guillermo Gangas

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia