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COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

 ReVista OjOs.com    MARZO DE 2017

ROBANDO ARTE: historias violentas y luminosas

 

La obra  pictórica, Trémula V, del artista chileno José Pedro Godoy, una pequeña tela al óleo de 15 x 15 cm, dónde se ve una lengua ansiosa lamiendo un pezón; ha sido sustraída del Museo de Bellas Artes, días después de haber sido inaugurada la exposición denominada: Historia Violenta y Luminosa.

 

Los robos de obras de arte se han sucedido sistemáticamente y buscando diferentes fines: que van desde los netamente comerciales, pasando por un narcisismo estético, o intentar la recuperación del patrimonio, etc. ¿Qué se roba en sí, con éstas sustracciones? Como primera reacción: alarma pública.

 

Años atrás, en el mismo Museo de Bellas Artes, un estudiante de arte robó una pequeña escultura de Rodin. Cuando se descubrió quién había sido, este joven alegó en su defensa que lo que hizo fue una acción de arte, como parte de un trabajo académico que estaba realizando para la universidad donde estudiaba.

 

¿Los robos de obras de arte, son por encargo? ¿El ladrón sabe el valor comercial y patrimonial de lo que esta sustrayendo? ¿Qué es lo que se roba, en esencia? Estos robos son especiales y en lugares especiales, dónde el público que acude ahí, lo que busca en ese viaje es nutrir el alma artística con un baño estético y no el bolsillo.  Por lo tanto, las sustracciones de éstas piezas, son extrañas; y para tratar de entender el fenómeno, acudiremos a la literatura existente y uno de los primeros justificativos, aunque bastante subjetivo, nos lo da Ercole Lissardi, teórico uruguayo que dice: “el paradigma amoroso es una tradición de sensibilidad y de pensamiento que a lo largo de la historia de Occidente, han encarnado en toda su pureza la idea del amor en tanto vínculo espiritual y exclusivo (…) de espejos en los que debieran aspirar a reflejarse las almas nobles”. Suponiendo que el ladrón busca hallar una identificación con lo robado; identificación que a lo largo de toda la historia se ha detectado como el rasgo estético y narcisista que hay detrás siendo el agente movilizador y catalizador de ésta anomalía sicológica. Es un estado temperamental cercano a la manía, donde se produce una extrema euforia y excitación por lo realizado sufriendo una pérdida de la realidad, caracterizado por sobreexcitación generalizada de las facultades intelectuales y morales, con periodos de agitaciones motrices y delirios cercano a la mitomanía; generándose empatía con lo sustraído para adquirir conciencia de sí mismo, actuando para sí y por sí.El cine ha resultado pródigo en la realización de filmes que nos cuenta la vida y odisea de ladrones o falsificadores de arte; en una cinta vemos a la actriz Audrey Hepburn, descubriendo su lado más pícaro y de la mano del director William Wyler; Como robar un millón; se llama y fue filmada en el año1966. Actualmente la pareja formada por George Clooney y Brad Pitt, hoy entre los actores más deseados, también han manchado sus manos en robos de arte en una de las películas de la serie del señor Ocean (Ocean's Eleven, Ocean's Twelve, Ocean's Thirteen). La cinta del chileno Raúl Ruiz Hipótesis sobre el cuadro robado; y El buen ladrón, de Neil Jordan, son otros ejemplos de personajes ladrones de arte en el cine. En la literatura son innumerables los relatos sobre historias, fallidas la mayoría de ellas, que remiten a éste género, pero es en las novelas donde destacan por encima de todas, la serie sobre el ladrón francés Arsène Lupin, compuesta por ocho libros escritos por el escritor galo Maurice Leblanc en la primera mitad del siglo XX. Recientemente, Noah Charney ha retomado el tema en El ladrón de arte. Estos son sucintos ejemplos de la mirada que ha ofrecido la literatura y el cine sobe el mundo de los robos de arte, presentándonos una versión idílica, romántica y con un cierto toque de filantropía que no encaja en absoluto con el leitmotiv que el crimen persigue. La Asociación para la Investigación de Crímenes de Arte (ARCA, en sus siglas en inglés), tiene en sus registros la información de que cada año se cometen unos 100.000 robos de obras de arte, por un monto aproximado de entre 6.000 y 8.000 millones de euros. De estos delitos, entre 20.000 y 30.000 son cometidos en Italia. Curiosamente los crímenes que más están creciendo son los que se llevan a cabo en los museos. Que sí existen datos fidedignos, aunque tradicionalmente han sido más importantes los sufridos por iglesias y colecciones privadas. Sería impreciso afirmar que los robos de obras de arte en su globalidad crecen o disminuyen sus estadísticas. Una de las principales barreras para frenarlos es que en la mayor parte de países no llevan estadísticas sobre este tipo de delitos. Hasta ahora los criminólogos los han considerado anecdóticos o como un robo más contra la propiedad, cuando lo cierto es que las sumas que pueden alcanzar las obras de arte en el mercado" gris", como son denominados estos robos, son elevadísimas. Son, además, poco conocidas las iniciativas de la policía, que tiene la lista de las 10 obras de arte más valiosas que siguen desaparecidas, o las de Interpol, que crea listas rojas con bienes en riesgo de ser sustraídos.

 

Hay obras que son robadas una y otra vez. Tenemos el ejemplo de El grito, de Edvard Munch, que ha sido robado dos veces en menos de 10 años. Tras la última sustracción y recuperación de la obra, las autoridades decidieron exponerlo sin marco y en una vitrina de cristal, para aleccionar a los visitantes sobre los daños, en ocasiones irreparables, que se produce en las piezas cuando son robadas. También los hay que tienen visos de no aparecer nunca, como El conde Lepic y sus hijas, de Edgar Degas, y Niño con chaleco rojo, de Paul Cézanne, robados de la Colección E. G. Bührle, expuesta en Zúrich, en 2008.

 

Volviendo a la obra Trémula V, del pintor chileno Godoy, ésta fue hallada a las pocas semanas en casa de una persona que pernoctaba una vivienda modesta, y que subsistía de la caridad de las personas. O sea, un mendigo que burló todos los protocolos de seguridad y escondió entre sus ropas la obra.

 

¿No posee trazos de argumento de una novela, película o cuento?

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

José Pedro Godoy

José Pedro Godoy

Trémula V

 

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