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COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

 ReVista OjOs.com    FEBRERO DE 2017

LOS FESTIVALES PÚBLICOS

 

A nivel mundial en la última década, han proliferado una cantidad insigne de festivales de todo orden, provocando una caótica oferta y produciendo, por decir lo menos; confusión en el público. Ello ha generado la natural necesidad de agruparlos temáticamente y/o crear una institucionalidad reguladora de festivales, para su ordenamiento en fechas, objetivos y propuestas.

 

¿Es signo de éxito industrial y comercial, la gran cantidad de festivales existentes? ¿Existen cada año nuevas producciones, que deben llenar la programación de algún festival? ¿Qué rol cumplen éstos? ¿Quién resulta más beneficiado: el producto, el evento o el público? O, una pregunta más simple: ¿Por qué tantos festivales? ¿Es moda, culto? ¿Son rentables? ¿Los festivales tradicionales dejaron de cumplir sus objetivos y se desvirtuaron con el pasar de los años? Y, ¿Tiene algo que decir el público al respecto?

 

El objetivo único y por lo cual constituye la razón de ser de un festival, es acoger y brindar un espacio a las nuevas expresiones de los artistas. Y éstos, a su vez, enfocarse en espectadores que posean una mínima preparación y conocimientos del material exhibido. En esta reunión de “mirador de festivales”, se resisten solo a eso, participan con otros, viven emociones, interactúan y discuten lo observado. El espectador de festivales se ha transformado en el objetivo a conquistar; resultando ser un protagonista importante en la existencia y configuración del mismo.

 

En el año 2006, en Chile, se inició la aplicación de la Escuela del Espectadores, fundada el año 2001 en Argentina. En dicha escuela se parte de la premisa que el espectador actual es consciente, cómplice y colaborador y que para ello se ha preparado, ha leído, ha estudiado; entonces conoce y compara los distintos formatos actuales de creación, y la escuela nace con la finalidad de orientarlo en la maraña de ofertas que se despliega para tentarlo; darle a conocer formas de construcción del relato, modos de narrativa teatral, la estética poseedora de la obra, etc. La finalidad de la escuela de espectadores es entregarle al público herramientas críticas para evaluar las propuestas escénicas.

 

En algún aspecto y revisando la historia, los públicos se van gestando y preparando con la existencia de los

cine-clubs; reductos culturales de las décadas de los 80° al 90°; donde instituciones culturales ligadas a Universidades, programaban ciclos de cine temáticos u enfocados a revisar la filmografía de algún director destacado y, al final de la exhibición, se realizaba un foro entre los asistentes, orientados en el análisis por un especialista. Este sistema de interacción, entre público y especialista intercambiando impresiones de lo visto, fue instruyendo y formando público en los diferentes mecanismos y etapas de la obra; que ahora se ha sistematizado y, perfeccionado, el modelo de enseñanza con que se instruye al público en las etapas de la obra.

 

“Los festivales se prestigian cuando premian obras que “prestigian” el festival. Y las obras se prestigian cuando logran reconocimiento en “festivales” de prestigio. Con ésta fórmula, resulta un negocio mutuo y recíproco. Entonces, el producto no puede ser sino para el público.”

 

Si lo analizamos desde la óptica de industria cultural, vemos que: “los resultados arrojaron que la cultura no es, como se tiende a creer, un sector que requiere permanente subsidio, sino uno relevante para el desarrollo económico. El sector cultural contribuyó un 1,6 al PIB de 2009; lo que implica mayor peso que el sector pesquero y equivalente al sector comunicaciones. La cultura en Chile genera más de 240 mil empleos, un 2,3% de la fuerza laboral del país, concentrado principalmente en pequeñas y medianas empresas que facturan el 1,4% de las ventas totales de las empresas en Chile. US$ 7.507. millones en ventas (“Cultura y Economía: una relación conveniente”; Magdalena Aninat. Revista del Consejo de la Cultura y las Artes. 2010-2011)

 

Un área de la economía está definiendo a la fusión entre cultura y economía, como un bien mixto: es decir, son bienes que tienen características tanto de bien privado como de bien público. Privado por el negocio que se genera alrededor y Público por la construcción de identidad, legado y educación que las personas consumen.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

 

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