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COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

 ReVista OjOs.com     AGOSTO DE 2016

¿CONCURSO DE HADAS?

 

¿Qué importancia tiene para los televidentes modelos, qué una congénere lo represente en alguno de los concursos de belleza que existen?

 

El reflejo catártico depositado en la televisión ha elevado a la categoría de mito a rostros, voces y figuras, que pululan la pantalla de las 525 líneas; y ahora en full HD. (como si el ojo humano supiera seleccionar y hacer la diferencia) Estas figuras son reconocibles por su labor de frescura y embellecimiento que están destinadas a asumir (tal vez el único destino esperable), y que con el correr de los tiempos han debido evolucionar, para mantenerse vigentes después que concluye su reinado, desde conducir matinales, noticieros, hasta aparecer en producciones de poca exigencia dramática. No todas han logrado esa evolución. Una mayoría ha disfrutado desde un anónimo altar, para entregarlo luego a otra sucesora, ilusionada con superar a su antecesora en logros, figuración e inmortalidad humana. Un nuevo nicho se ha generado integrándose a programas que diseccionan la farándula y la trivia que determinan el derrotero de estos personajes.

 

La acaparación en las portadas de revistas, con entrevistas y fotos que adornan las páginas centrales. La importancia dada en los periódicos, describiendo los mínimos detalles de sus vestimentas y presentaciones. Además que son asiduas invitadas a programas televisivos de entretención, donde suele prodigarse la sana filosofía reflexiva sobre los profundos y variados matices que posee el ombligo de cada invitado, dan una señal de la relevancia que han adquirido éstas maniquíes en el mundo virtual más allá de la pantalla. Su existencia está relacionada proporcionalmente, con las apariciones que tienen en los medios de comunicación, cuyo eje está centrado, generalmente, en describir con lujo de detalles: los miedos, temores o ansias juveniles que en ese momento a la soberana le conduele y, en conjunto y complicidad con la audiencia, realizar la catarsis y expulsar de la memoria colectiva, dichos miedos y temores.

 

¿Qué hay de los negativos comentarios que se han arrastrado durante su existencia? ¿Dónde quedan las expresiones que han ensuciado la transparencia, que dicen tener, los organizadores?

 

Expresiones que van desde comprar la figuración, en un lugar destacado, por los padres, hasta dejarse manosear por el jurado en fiestas, ha sido caldo de cultivo en los medios de comunicación. Sabido es que muchas representantes han expresado su rechazo o malestar, a ciertas actitudes que han tenido algunos jurados de éstos concursos. Una nebulosa de descalificaciones se tiende cada cierto tiempo. También ha disminuido costosamente su credibilidad al cometer errores infantiles y decisiones erráticas algunas soberanas durante su reinado.

 

El ejemplo del mito Pigmalión nos puede iluminar algunas superficies poco claras: el mito griego nos habla de un escultor que, cansado de las argucias con que las mujeres se desenvuelven, decide permanecer soltero. Poco a poco, comienza a esculpir la figura de una mujer; que viene a ser la mujer de sus sueños. Una vez concluida su obra, la va alhajando con presentes, piedras pulidas, pájaros y flores; la cubre con un vestido. Cuelga aros en sus orejas y sobre el cuello, collares de perlas, adorna con anillos sus dedos. Para darle más comodidad, la tiende sobre su lecho y comienza a llamarla su esposa. Termina enamorándose de su engañosa creación de mármol.

 

¿Existirán versiones en la vida real, de este mito? ¿Habrá alguna similitud donde la creación ha tomado vuelo propio, negando y avergonzando a su creador? George Bernard Shaw, dramaturgo británico, escribió una pieza teatral tomando como base éste argumento. Procedió, eso sí, a realizar algunos cambios narrativos que alteran totalmente al original griego. Posteriormente, Hollywood hizo un film, en versión edulcorada, apoyándose en ésta misma idea. La tecnología y los avances experimentados en el campo estético, regenerativo y genético, hacen suponer que ello es posible ahora y que el film “Prety Woman”, hace un intento por demostrarnos aquello. En la vida real nos hemos enterado de algunos casos con rasgos cercanos.

 

Existe una extraña similitud (o copia) entre los concursos y los cuentos de hadas. En el esqueleto narrativo básico en que se apoyan los cuentos, la heroína sufre de una carencia al inicio de la historia y, posteriormente en el desarrollo queriendo alcanzar el cetro y así terminar el cuento, es sometida a superar tres obstáculos o pruebas.

 

Una vez superadas cada una de estas pruebas, y con niveles de dificultad en aumento; obtiene como recompensa, la felicidad junto a su amado príncipe. En los concursos de belleza tradicionales a nuestra cultura occidental, donde comienzan veinte postulantes luchando por ganar la carrera, son igualmente sometidas a superar varios obstáculos (tres para ser más exactos: desfilar en traje de baño, una prueba de conocimientos o actuación y, modelar en tenida de noche) Ahora ha cambiado aquello con programas donde vemos el proceso “formativo” de las postulantes. Cada una de las pruebas conlleva un puntaje, emitido por un jurado, que además de ser conocedor de los vericuetos femeninos, está capacitado para calificar otras habilidades, similar a las evaluaciones practicadas en la educación formal. Las que obtienen mejores calificaciones, siguen en la lucha por el premio, o sea, la corona de reina.  (¿Y con ello la felicidad eterna?) Y qué solo una ha de disfrutar. (¿O padecer?)

 

¿Quedan aún dudas de las similitudes habidas entre los concursos de belleza y los cuentos de hadas? ¿Qué rol han sido asignados a los mismos? Tanto un rol social de ayuda como otro de índole comercial, se cumple con una función que la necesidad ha buscado, obviando la profundidad de los conceptos esgrimidos. ¿Qué capacidades se miden? Sutilezas. Trivialidades. Conocimientos livianos que están a la alcance de la audiencia y, no complican las argumentaciones expresadas y heredadas, menos aún, a las instituciones reguladoras del país.

 

El culto al cuerpo es una obsesión que lentamente ha ido prendiendo en nuestra época, uno de los aliados que más ha sostenido ésta cruzada, es la industria cosmetológica. La estrategia usada ha versado en alcanzar, para las que no pueden. En congelar, para las que ya se pasaron. Y en recuperar, para las que ya la perdieron, la fuente de la eterna juventud. Donde, nos aseguran majaderamente, su cuerpo se igualará al mármol. Único material que el implacable tiempo no logra consumir ni desgastar.

 

¿Las relaciones humanas, junto con las emociones que experimentamos, a lo largo de nuestra vida, ya sean 50, 70, u 90 años, son tan sólidas y leales como para que merezcamos la eternidad que el mármol asegura a sus creaciones, y creamos que la búsqueda de la belleza externa, formal, y siempre refrendada por los eternos, (por similares) concursos de belleza, nos proveerá de mejor existencia?

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

 

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