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 ReVista OjOs.com    MARZO  DE 2016

COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

LA VISUALIDAD BASTARDA DE PEDRO LEMEBEL

 

¿Es la memoria erótica la marginalidad de la literatura, es el residuo del Eros como quiere presentase en algunos textos? La escritura del cronista Pedro Lemebel primero es ideológica, segundo es política y tercero es panfletaria. Y todos estos componentes están atravesados por una pluma de género. Lo que más caracteriza e identifica a su carácter y personalidad civil y artística es el ataque rápido y certero, es un rayo iluminando una zona oculta de la sociedad y los seres; hurguetea en los basurales y líquidos percolados del alma patria. Es un estilete que frecuenta lugares y salones donde el perfume y el maquillaje cubre la hediondez que su afilada mirada y grafito, rasga, descubre, desvela y esparce lo nauseabundo en las propias narices de quién lo genera.

 

Disecciona oreja y rabo mirándote desentendidamente a los ojos con un turbante florido como guinda de torta en la cabeza.

 

¿La performance es una rama artística de expresión o se le concede valor a ésta expresividad artística? Las fronteras que delimitan las particularidades de uno u otro género son determinadas por los propios interesados y siempre son borrosos dichos límites. Las leyes que las regulan son extraídas de diferentes nichos, dependiendo lo que se quiera defender y justificar con diversos marcos teóricos qué párrafos más, párrafos menos, son útiles para maquillar bellamente lo mostrado como arte.

 

¿Pensar y ejecutar algunas acciones físicas de corta duración, como envolverse en un saco mojado y rodar por una escalera de 12 escalones abajo, prendidas y llegar sin ningún rasguño a tierra segura, es arte o expresión  histérica para llamar la atención (http://www.youtube.com/watch?V=O6d_sCBBYdo) Otra: en una pasarela sobre la carretera, escribe en el suelo el abecedario completo con neoprén, para luego prenderle fuego a cada letra hasta su consumación: eso es arte? (http://www.youtube.com/watchPV=HYqPQ06B34U) Uno de los elementos comunes que incluye en casi todas las intervenciones que realizó, es el fuego. ¿El fuego purificador? ¿El fuego sanador? ¿El fuego transformador?

 

Lo que es cierto es que le gustaba jugar con fuego. Acercarse al peligro que acecha en toda llama encendida.

 

Debe ser por la inmortalidad que posee dicho elemento. Extraemos unos versos de su manifiesto:

 

    Aquí está mi cara

    Hablo por mi diferencia

    Defiendo lo que soy

    Y no soy tan raro.

 

El performista es un suicida. Un desadaptado. Pedro Lemebel fue cómodamente un suicida, asentado en pliegues seguros y protegidos. La óptica que prefiere utilizar el cronista para expresarse es la rapidez que le permite el género performance, donde desarrolla sin ahondar mucho en conceptos ni marcos académicos, un discurso ligero, un grito destemplado, apenas un gesto maquillado; que no logra instalarse en los márgenes destacados o sobresalientes del arte moderno visual, logrando sutilmente alzar la voz para hacerse notar.

 

La acción performista adquirió en él, desarrollo, importancia y protagonismo cuando integró el dúo “Las Yeguas del Apocalipsis” (junto al escritor Fernando Casas); siendo fiel seguidor de aquel precepto que dice que la acción performatica no significa nada ni aporta nada. La performance es asociada a las artes visuales, la danza, el teatro, el video y la poesía. No tiene lugar en los teatros, sino en los museos o salas de exposiciones, es un discurso caleidoscopio multitemático cuyo acento está en lo efímero y lo inacabado del gesto realizado. Esta es una expresión traducida como “teatro de las artes visuales” que apareció en los años 60 en Norteamérica, influída por la música, la coreografía y el videoarte y llegó a su mayor expresión en los años 80. No se necesitan conocimientos ni dominar técnicas actorales, basta ser un recitador, un pintor, un escritor; y su sola presencia física en el espacio a intervenir, establece una relación directa autobiográfica con lo enunciado.

 

Los engendros de Lemebel son testigos oculares de nuestras frívolas hazañas como sociedad exitosa y existente, porque dichos análisis requieren de un observador atento y agudo. Las crónicas punzantes hace rato que han atravesado los continentes, para asentarse en espacios cada vez más amplios de los salones tradicionales del arte contemporáneo que tanto y, con tanta ironía y lucidez, atacó y traicionó. Su lengua cuestiona a través de sus personajes que no temen experimentar la desilusión una y otra vez de la existencia miserable y llena de pobrezas en todos los ámbitos que indagó; pero también albergan la semilla de ternura escapándose en uno que otro suspiro.

El cronista toma la realidad, para enseguida agregarle una pizca de abstracción y así, componer piezas atractivas, elegantes, desafiantes que logran una visión de país (y de mundo) cercana al fotorealismo, poseedora de una poética singular y reconocible, heredera de múltiples técnicas generando un resultado final claramente actual, lúdico y poético.

 

    Si le hablo de estas cosas

    Y le miro el bulto

    No soy hipócrita

    ¿Acaso las tetas de una mujer no   le hacen bajar la vista?

    ¿No cree usted

    Que solos en la sierra

    Algo se nos iba a ocurrir?

    Aunque después me odie

    Por corromper su moral

    revolucionaria

    ¿Tiene miedo que se

    homosexualice la vida?

    Y no hablo de meterlo y sacarlo

    Y sacarlo y meterlo solamente

    Hablo de ternura compañero.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

Pedro Lemebel. Fotos tomadas de internet

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