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 ReVista OjOs.com     OCTUBRE DE 2015

COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

EL OJO VOYEUR: salir de sí mismo

 

El éxtasis y el voyerismo es un salirse de sí. Y es una actividad que contiene dos caras: la de la apariencia y la de la vivencia; donde la persona fuera de sí se transfigura logrando un “desmayo dichoso”, al decir de Santa Teresa. Esta obsesión alimenta las imaginaciones desenfrenadas para obtener goce observando imágenes.

 

Al inicio debemos considerar que las representaciones adquieren vida cuando se reproduce la estructura profunda de la percepción. Si la representación imita a la percepción, seguidamente la representación será tanto más exitosa cuanto mejor se logre la imitación.

 

Cuando la violencia y la crueldad ya no se practicaban cotidianamente se transformaron en experiencias icónicas, como se llenó el arte cristiano de imágenes de sadismo, flagelaciones, martirios, mutilaciones y crucifixiones; en un sinfín de episodios sádicos con tratamiento de espectáculo.

 

Todas estas representaciones son fuentes de goce. Sobre todo para los voyeristas, que son incapaces de efectuar lo que contemplan.

 

Las imágenes observadas activan una descarga de agresividad a través del ojo que está socialmente tolerada y suele poseer una función terapéutica que satisfacen las pulsiones agresivas, lascivas que liberan las frustraciones acumuladas durante su vida cotidiana y también se concluye que se trata de un juego formativo y saludable. De este principio deriva una ley, pues cuanto más pérfido es el objeto del deseo, mayor será el placer obtenido; porque la intensidad y experiencia del placer esta en directa proporción con el riesgo implícito que conlleva.

 

El voyerista, por lo tanto el fenómeno voyeur; ha estado presente desde los inicios de la humanidad palpitando bajo la piel de los seres, condenándolos a un dichoso y placentero infierno. Debido a la subjetividad inserta en éste fenómeno, resulta casi imposible de avizorar verdades absolutas a una historia solvente del voyeur, en razón de su clandestinidad, pues el sentimiento provocado o sintiente, es el equivalente de las pruebas que demuestran la existencia o no existencia de Dios. En un caso, solo es un acto de fe y en el otro, hallamos fragmentariamente archivos que determinan su existencia de manera concreta. Las noticias a través del tiempo son generalmente vagas, aunque es factible rastrear testimonios, a través de imágenes y documentos antiguos.

 

Todo esto ratifica el retorno y, continuidad; de una “virtud” negativa, sádica y colectiva de los seres, a la vez que intenta constatar la existencia de una estética del voyeur, como queda en evidencia la historia recorrida en éstos primeros párrafos donde se intenta recrear la lista de los primeros indicios registrados, que marcan la sistematización y coherencia del fenómeno que determina una estética generada sin esfuerzo por la permisividad y complicidad que rápidamente se inserto en la polis humana.

 

Dicho recorrido indigna a los críticos por los cambios suscitados que liberalizó las conductas de comportamiento de generación tras generación que marca una tendencia que no vislumbra vía de regreso.

 

Pero lo que aquí nos interesa y atañe, es reconocer lo determinante y fundamental que ha sido el segmento adolescente en la aceptación y, posterior valorización de los efectos sociales que su práctica masiva ha generado, resultando un cambio lógico y real al integrar al cotidiano vivir la práctica de la estética del voyeur.

 

Todas estas reflexiones tienden a iniciar un diálogo y debate sobre su integración natural al existir, que antaño determinismos culturales opacaron su praxis arrinconándolas en veredas clandestinas y marginales. Con el equilibrio natural que la vida obtiene al conjugarse cuando se acomodan y relajan los magmas emocionales en ebullición, florece lo natural, lo lúdico y lo satisfactorio que posee lo voyeurístico como ejercicio pleno de la condición humana.

 

Este nuevo re-tomar del consumo a través de variados y eficientes medios digitales, vive su culminación natural a través de la privacidad que brinda Internet con sus señales codificadas, abriendo, literalmente, una nueva era en la historia icónica, gracias a lo táctil que permite la navegación sobre las imágenes que satisfacen añejos y sistemáticos placeres mundanos.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

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