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 ReVista OjOs.com       JULIO DE 2015

COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

ASTROLOGÍA DE LA FLAGELACIÓN

 

 

 

Un hombre feliz

 

- ¿Cual látigo quieres hoy?

Preguntó ella arriba de 15 centímetros de taco aguja.

-El que tiene 3 puntas.

Respondió estremeciéndose.

El sonido del látigo de tres puntas cuándo surcó el aire,

fue el preámbulo de la tormenta que se dejó caer

sobre la piel de un hombre arrodillado, pero feliz.

 

 

¿Cuáles son los hilos conexos que amarran los códigos y leyes astronómicas con el gusto por el sufrimiento corporal como búsqueda de placer?

 

Los datos que indican una época y una fecha que da inicio a éste movimiento se remonta al Renacimiento y posee la preferencia de muchos médicos y naturalistas donde explícitamente se preguntan ambos gremios por las razones que motivan a las personas a flagelarse con un fin placentero. Entonces, allá por el año 1490 se conoce el caso de una persona que no podía consumar el acto sexual, si antes no era flagelado.

 

Y al indagar en las causas refiere que en su preadolescencia y juventud se acostumbró, junto a sus amigos, a azotarse como protocolo previo a la realización del coito.

 

¿En algunas mentes, culturas incluso, es sintomático el sufrimiento como herramienta conducente al goce, al disfrute? Y el abocarse al placer el cuerpo está en segundo plano. Al buscar las causas de dichas conductas no está la explicación en los astros celestiales, sino que es el efecto de la flagelación como afrodisiaco venida de una costumbre adquirida en la niñez y mantenida por el resto de la vida; en donde se halla una respuesta a los motivos que originan el placer del látigo.

 

¿Dónde se genera y, como interpretarla? Se genera en la costumbre, en la infancia, y su interpretación no viene del lado fisio-patológico, sino que en la sicología evolutiva,  se considera como un patrón de conducta adquirida.

 

Se ha establecido la opinión de que la infancia, los viejos hábitos, el temperamento del individuo y el juego de la fantasía determinan las causas que motivan el deseo de recibir azotes, causando directamente el estímulo de la libido y provocar la erección.

 

La flagelación pasiva voluntaria se considera como una expresión de la situación ansiada de sumisión a la mujer, algo asistir como: estar en las rodillas de ella, obedecer sus órdenes y tener que pedirle perdón, eran mis más dulces placeres. Dijo un gozador a través del sometimiento. Se considera pervertido a quién está sometido a los maltratos, y el maltrato propiamente tal, es solo una manifestación de esa relación, y la perversión es solo una excitación desmedida; donde se persigue una satisfacción mas sicológica que genital, por lo tanto, se trata de una representación escenificada una y otra vez con acciones que contienen una fuerte carga afectiva y sirven como base para una experiencia cada vez más intensa.

 

Así mismo, la flagelación debe entenderse como un acto ritual, cuyo fin encuentra a la excitación y a la fantasía como desencadenantes de una performance teatral, al transgredir los límites de lo cotidiano y normal, aceptada la relación genital heterosexual como una sexualidad natural, donde la fantasía queda subordinada a éste juego básicamente.

 

¿Y en dónde se conecta con lo astrológico esta manifestación? Íntimamente está vinculada a la dinámica de los sentimientos involucrados, al flagelador lo domina un sentimiento místico porque está compuesto de fantasía y sensualidad, bajo la fuerza de alguien más fuerte y con recuerdos de sucesos ocurridos en la etapa infantil.

 

Para la literatura científica actual, la flagelación voluntaria no se considera como un fenómeno que debiera interpretarse desde un punto religioso, espiritual o simplemente erótico, sino cómo una práctica cuyo significado solo puede comprenderse mediante su localización respecto a la práctica de la sexualidad. La formación de un discurso para establecer un saber universal sobre el sexo, como si se encontrara en los siglos XVIII y XIX, no se presenta como represión y control de la actividad sexual; sino como deliberada liberación de una acción orientada hacia el matrimonio, buscando al mismo tiempo un control de la imaginación en pos de una sexualidad natural y, en simultáneo, conectarla con responsabilidad hacia una normatividad y limitación territorial de la libido,

 con respecto a prácticas fuera de éste ámbito y, por otro lado, disciplinar y regular la imaginación, eliminando toda ambigüedad conspiradora de la imaginación, la emoción y la libido. Donde la libido siguió existiendo en la práctica confesional, en los rituales religiosos de la flagelación y en la flagelación erótica. La ambigüedad se transformó en intolerable, anulando lo natural y privilegiando la excitación y, la imaginación, fue a ocupar un lugar importante en el arte.

 

Lo que se desata en la flagelación es totalmente corporal, es el deseo erótico, pero en ello no se manifiesta la verdad del cuerpo, del deseo o de la imaginación. Al contrario, se libera con esta práctica, la imaginación como momento para las posibilidades de experiencias internas y, al mismo tiempo, dichas imágenes evocadas pone en escena la excitación cómo una manera de ir más allá de la naturaleza; evocándose un vínculo con lo visual y teatral, formándose un reino de libertad ilimitado que se confieren quienes transitan por la imaginación y las emociones depurando de ellas, para superar en la unidad con lo divino.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

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