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 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2015

COLABORADORES / GUILLERMO PALLACÁN

LO IN (MORAL) DEL ESPEJO.

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

 

El erotismo en la sociedad chilena es un tema vedado que no se profundiza ni habla de ello. Porque dicha comunidad al descubrirla y reconocerse significaría aceptarse en debilidades y placeres que la educación no le permite y, al ser condenada de antemano socialmente, ese real y factible escenario estimula la desaparición y tergiversación.

 

Y, literalmente, así ocurre.

 

Ante ese escenario: ¿Cómo manifiesta el erotismo la mujer chilena? O, ¿Es erótica la expresividad de la mujer chilena?

 

El mayor dilema que han tenido (hemos tenido) que resolver los hombres es descubrir; para disfrutar en plenitud, el erotismo de la mujer.

 

¿Como saberlo? ¿Como descubrirlo? ¿Son egoístas ellas con su naturaleza?

 

Uno de los aspectos para ver, conocer y apreciar su intensidad es el libro de cuentos, publicado por Editorial Planeta, y compilado por la periodista Lucía López: Cuentos Para ir a la Cama, Fantasías Eróticas de Mujer; en donde invitó a 25 mujeres de diferentes aéreas del acontecer profesional, a atreverse a narrar en un cuento alguna vivencia, real o ficticia; erótica. En una edición cuidada, las autoras se adentran en su naturaleza erótica y sin mediar mascaras ni artilugios castradores, nos encontramos a pedir de boca, con sus deseos más ocultos, con aquella voz interior que rasguea las pulsaciones del acoplamiento sin medir consecuencias ni calibrar las intensidades en acción.

 

¿Como comenzar un cuento? ¿Como abordar, de mejor manera y con qué mascaras narrativas, esa historia de deseos e inquietudes hormonales, que debemos transformar en relato, a la vez atractivo, contundente y sin despreciar todo el pasado literario que lo antecede, si la mayoría de las autoras no lo son...?La mujer chilena no tiene erotismo ni vive una sexualidad plena.

 

Para ella, es un misterio atractivo lo referente a su propio cuerpo y el cómo estimular zonas sensibles. La mujer chilena vive su sexualidad entre rejas, rodeada de cadenas que la inmovilizan y estructuras sociales castradoras de antigua data y respetable cuño. Entonces ante este escenario propuesto, ¿Escribir una historia ficticia, no conociendo las leyes que regulan el género o atreverse a contar una experiencia real?

 

Un dilema más a resolver.

 

Pero con la astucia que caracteriza a las féminas, la mayoría se considera heredera del autor anglosajón Ulises Joyce y su aclamada técnica literaria, que dicho sea lo inmortalizó: el cual consiste en “el discurrir de la conciencia”. Por lo tanto, la mayoría de los relatos (¿confesiones?) son imaginarias, o pasaron o quieren que en un futuro acontezcan. En consecuencia, toda la narración acontece en la mente y pensamientos de las autoras.

 

Resultando finalmente, una declaración de principios, deseos, necesidades y anhelos por cumplir.

 

Aunque sea en un papel blanco y radiante.

 

Pero, inevitable, se produce una mirada paternalista, con un dejo de superioridad autocomplaciente al observar los sucesos y de la manera en que nos invade; suscitándose ex-profeso, concentrar la mirada en los defectos del hombre. Como resumen, se concluye la siguiente sentencia: “estoy teniendo sexo contigo, pero no soy yo...”. “Estoy haciéndolo pero no me comprometo”. “Úsame pero no me poseerás”. Entonces se produce una lucha de cuerpos que solo hurguetean en el placer físico, básico, primitivo; transmutando el deseo erótico en placer sexual, produciendo una historia desechable, tan desechable como copular en un ejercicio para quemar grasas.

 

La globalidad del libro es dispar: algunas narraciones solo se limitan a una eterna e inagotable descripción de estados anímicos y sensaciones que nunca son expresadas y, para el caso convocado, resulta agotador por la técnica literaria adoptada y los recursos usados.

 

Poca novedad, abuso de lugares comunes y situaciones irrelevantes, que no logran conformar un imaginario verosímil transformándose en pontificaciones inverosímiles. (“Ni ella ni yo”; Liliana Ross. “¡Es de día!” Pilar Sordo.)

 

Pero también disfrutamos de cuentos bien precisos, armaditos y agiles en la sucesión de los acontecimientos, con una creación de personajes definidos y atractivos interrelacionándose, hace que el tratamiento de comedia transforme algunos cuentos en tragicómico y todo lo erótico, sensual y calentón desaparece bajo los comentarios acertados de las protagonistas. Se lee invariablemente como un estudio antropológico del ser chileno, por ambientes claros y nítidos, personajes y su singular y animal forma de acoplarse. (Un país real, de Leo Marcazzolo. Diario Erótico, de Marcela Trujillo).

 

¿Por qué tiene que narrarse en clave de comedia, un buen episodio erótico y sexual del chileno?

 

Este es un texto de momentos eróticos ocultos y complejos, con pocos instantes gozadores. Si lo erótico debiera manifestarse en todas las actividades cotidianas que realizamos, como el vestirse, el comer, el caminar, el hablar;  para así poder disfrutar de una plena y gratificante existencia, primero con la vida y después con la pareja. Si está ausente todo lo descrito anteriormente, al intentar vivir plenamente y/o entablar un acercamiento al género opuesto, cojeamos en conceptos primordiales y abordamos las relaciones hambrientos de una sexualidad incompleta.

 

Es la eterna lucha entre la cultura represiva en que fuimos formados y, vivimos; y la satisfacción de los deseos eróticos más profundos. La primordial contribución del libro  representa, de primera fuente, el punto de vista sobre el erotismo (y sexualidad) de la mujer chilena. El escenario actual respecto a manifestar lo erótico la mujer chilena, es confuso, castrador, represivo, tergiversado y fragmentado. Por lo tanto, la concreción de este trabajo editorial y creativo, remite entonces a la “raison d’ être”, de este compilado; lo cual es descubrir, voyerísticamente anexado, aquel aspecto femenino que nunca es expuesto ni revelado, pero que en estas narraciones son desplegadas como única, y última; existencia del libro.

 

Y se agradece todo aporte a purificar el conocimiento sagrado del erotismo femenino.

 

ENTREVISTA A LUCÍA LÓPEZ
(Compiladora)

 

¿Como nació este libro?

 

La idea se me ocurrió por secciones o entrevistas de sexualidad que tenia o de las que participaba en diversos medios y en las que nos referíamos a esta supuesta libertad con la que los chilenos estaban viviendo su sexualidad. Y con especialistas concluíamos que era algo muy superficial y muy poco representativa de la realidad de la vida intima en el paisaje. Y una vida íntima que es particularmente restrictiva con las mujeres por las características sociales casi ancestrales de nuestras culturas. Te quiero recordar que recién hace medio siglo que obtuvimos el voto femenino en el paisaje y que hace menos que la venta de pastillas anticonceptivas fue legalizada. Y si los derechos sexuales y reproductivos de la mujer estando tan atrasados, te debes imaginar cómo es la realidad de muchas mujeres en la cama. Los altos porcentajes de anorgásmia, o la cantidad de modernos que condenan con risitas y frases con juicio de valor negativo a la mujer que tiene sexo en una primera cita. Todo eso mételo en la licuadora y el resultado es una sociedad muy cartucha todavía.

 

¿Cual fue el esquema que se utilizó en esta recopilación y como fue la selección de las autoras?

 

La idea la trabajo como algo nada concreto mucho tiempo en mi mente. Y pasé de un ensayo, a un estudio, a la ficción, me pareció que era importante hablar desde el uno, desde algo que conocemos bien pero en un lenguaje más amable y cercano, e incluso lúdico. No como algo que pretendiera ser aleccionador, sino que aportara. Y de ahí, la idea de que fueran varias versiones de mujer. Varias visiones y varias maneras de acercarnos a la sexualidad.

 

La selección de las autoras fue bien intuitiva. Pensé en mujeres entretenidas e interesantes, que además me sugerían la valentía suficiente para atreverse a participar. Comencemos con algunas amigas, y a completar este puzzle buscando mujeres que pertenecieran a sectores de la sociedad distintos y diversos. A algunas las seguían en las redes por sus ideas, a otras las había conocido trabajando, y unas terceras fueron recomendadas por las mismas autoras. El fin, era una amplia gama.

 

¿Somos una sociedad erótica o, al contrario, reprimimos socialmente esta manifestación?

 

Es una sociedad marcada por el porno más que por el erotismo. Eso esta mas que legitimado. Lo concreto, el porte, la posición, la cantidad, la forma, lo de afuera. Lo que faltaba era que las mujeres no tuvieran que leer sus novelas eróticas a escondidas. Y ese es el nuevo fenómeno. No la literatura erótica en sí que es muy antigua.

 

Luego entonces, que intercambiemos esa informacion en la intimidad para mejorar nuestras relaciones y nuestra satisfacción. El conocimiento del otro por las ganas que tenemos que disfrute en libertad del placer de estar con uno y viceversa. Y para eso, llegar a ese minuto en igualdad de condiciones y valorando las diferencias es fundamental. Y eso se está dando cada diario mas, y me alegra cuando veo parejas comprándose el libro para leerlo y disfrutarlo juntos.

 

Lucía, profundiza un poco más esa definición que expresaste: “este proyecto es un producto cultural de género...”. ¿A qué te refieres con esa definición?

 

Sería importante que me contaras el contexto completo en el que se dijo eso para explicarlo. Pero imagino que es cuando hablaba de los caminos en la búsqueda de la igualdad de derechos para la mujer y en como esos derechos se ven vulnerados en el marco de sociedades que tienen instalado el abuso y poder por sobre la mujer desde situaciones tan trágicas como las noticias que veíamos en los días de lanzamiento del libro: niñas violadas y que además son obligadas a vivir un embarazo hasta el some-timiento de muchas mujeres a tener que vivir la sexualidad cómo y cuando lo desea su pareja o la negación de aquello que es la ausencia de sexo. Así es que quienes trabajamos en este proyecto, pensamos que ayudar o incentivar el autoconocimiento, el reconocer los propios deseos, el descubrirse en el plano de la sexualidad puede ayudar al empoderamiento de la mujer para que luego entonces -y tal como sale en la introducción del libro - pueda encontrarse con un otro reconociendo sus propias características, gustos, inclinaciones, opciones y límites. Sobre todo en mujeres que no han tenido la posibilidad de desarrollar una sexualidad libre de prejuicios o trabas culturales, sociales, religiosos o familiares. Por eso también es un proyecto cultural de género porque pese a que es literatura para toda persona está especialmente hecha por y para mujeres, con un fin. El medio son los cuentos eróticos. Y por eso también es que se entiende la participación y apoyo que ha tenido este proyecto en muchas organizaciones de género, desde activista por minorías sexuales hasta la red contra la violencia.

 

Lucía, después de haber trabajado en este libro, ¿podrías concluir como enfrenta la mujer chilena la sexualidad y el erotismo?

 

Te voy a dar un ejemplo: en la feria se me acercó una mujer a contarme que había enviudado hace un tiempo. Y que pese a que amaba a su marido, nunca pudo tener con él una vida sexual abierta pues a él no le gustaba que ella manifestara interes en prácticas nuevas o formas diferentes de tener sexo con su pareja. LE TRANSMITÍA QUE NO LE GUSTABA QUE ELLA DISFRUTARA CON UNA SEXUALIDAD ABIERTA Y LIBRE, y eso que hablaba de “hacer el amor” con su pareja. O sea, nada raro, simplemente disfrutar. Y que al enviudar, conoció a un extranjero con el que ha conocido nuevas cosas y se ha comenzado - de a poquito - a soltar y a encontrar su punto. A conocer lo que le gusta y lo que no. Y por supuesto, nuevas formas de disfrutar. Me dijo que iba de a poquito porque igual le daba vergüenza porque al final, tantos años con su marido la habían marcado. Entonces me parecería arrogante de mi parte decirte como es la mujer chilena, porque me parece que somos todas distintas y cada una estará en su propio camino. Lo que si he intentado hacer en esta entrevista es describirte un poco el escenario que enfrentamos, que no es fácil.

Guillermo Pallacán


(Chile). Dramaturgo, Gestor Cultural miembro de la Corporación Cultural Increpa organizadora del festival ARTErotica en Santiago de Chile.

Corresponsal de la ReVista OjOs.com en Chile.

Con la complicidad de las más importantes entidades culturales de Chile informarán sobre los más importantes acontecimientos y los procesos eróticos desarrollados para la celebración de próximos festivales.

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