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ARTISTAS INVITADOS / ADOLFO SOLARTE LINDO (FITO)

 ReVista OjOs.com    MAYO DE 2016

Adolfo Solarte Lindo Alias Fito

 

“El que se guarda un elogio, se queda con algo ajeno”.

Pablo Picasso

 


Adolfo Solarte Lindo es un personaje insólito que logró jubilarse a pesar de los paramilitares que se enquistaron en las instituciones y arrasaron con las conquistas del pueblo.

 

Es payanés, pasó su infancia en compañía de Tom Sawyer y Alicia en el país de las maravillas. Sus amigos y exalumnos lo conocen con el nombre de Fito. Es bastante calmado y no sobra decir que es también un anarquista y un bipolar que varias veces me ha mandado a comer de lo que sabemos. Pero hemos sido y seremos buenos amigos porque todavía el odio no ha prosperado.

 

El exceso de soledad y de rumba con sus correspondientes dosis de trasnocho y licor le dieron el toque de alerta. Un cáncer apareció en su espíritu, pero gracias a la radioterapia y a la negativa de no dejarse operar por un médico especialista en negocios está de nuevo fuerte y activo, y participa de la vida cultural con intensidad. En el concierto de los Rolling Stones, en ubicación privilegiada, comprobó que aquellas venerables estrellas demostraron que la juventud está en el espíritu.

 

Como poeta le ha cantado al amor, a la belleza y al eterno femenino. Sus grandes metáforas las percibió mientras observaba a sus bellas y jóvenes alumnas que asistían a su club de poesía.

 

La pintura de Fito es un producto de su extraña personalidad y de las certezas de sus raciocinios.

 

Se podría decir con Henri Focillon, cuando charlaba con Marta Traba en la Sorbona: “La vida estética de las formas es diferente a las formas que animan la naturaleza. Las formas adquieren un valor nuevo y generan sistemas inéditos, desde el momento en que acceden al campo del arte y a una materia propia... La naturaleza verdadera de la obra de arte es buscar en la forma un sentido distinto al de ella misma y no confundir la noción de forma con la de la imagen que significa la representación de un objeto, y sobre todo con la de un signo... El signo expresa, mientras la forma se expresa... Hay buenas razones para pensar que las formas plásticas constituyen un orden y que este orden está animado por el movimiento. Dentro de ese orden están sujetas al principio de la metamorfosis, que las renueva continuamente, y al principio del estilo que, a través de una progresión desigual tiende a probar, a fijar y a escoger sus relaciones... Se puede objetar que la forma abstracta y la fantástica, si bien están limitadas por por los mismos principios y por fundamentales necesidades estéticas, son al menos libres en cuanto a los modelos de la naturaleza y que no ocurre lo mismo con las formas que respetan la imagen... La palabra estilo indica una calidad superior de la obra de arte, que le permite vencer el tiempo... La obra de arte es una forma viva y posee el carácter de las cosas hechas, un organismo natural que salido del cerebro de su creador es una especie de valor eterno” 1.

 

Fragmentos de la entrevista realizada al maestro Fito:

 

“Popayán, antes del terremoto era una ciudad ideal. Los payaneses eran muy bien educados pero poco cultos. Me causaba repulsión ver los murales de Augusto Rivera intervenidos con afiches y almanaques en las paredes de un Banco donde el arte no se valora.

 

En Popayán era muy difícil introducirse en el mundo de la cultura porque no hay historia. Álvaro Pío Valencia, era la excepción, hijo del poeta Guillermo Valencia, predicaba que con el esfuerzo individual se logra ascender en el campo intelectual. Fue uno de los fundadores del partido comunista, era un ser muy simpático. En bachillerato, cuando estudié en el Liceo Nacional de Mayores, me introduje en la Literatura con el maestro Pedro Paz, un héroe miembro de las Academias Colombiana de la Lengua y de Historia. Fue mi tutor de Literatura más no de ortografía pues considero que si un barco es muy grande lo escribo con b larga y si es muy pequeño con v pequeña. En la Universidad del Cauca me inicié en el mundo del teatro con Guillermo Borrero y la obra Los Justos de Albert Camus, que trata sobre los revolucionarios rusos de 1905 que denunciaban la falta de humanidad del zar. Nos conectamos con el Teatro experimental de Cali, del maestro Enrique Buenaventura, un ser muy culto y de una bondad espiritual maravillosa. El TEC se acabó pues no hay estado de cuya teta pueda mamar el verdadero teatro que trata la problemática social. Hay dinero es para el teatro que no invita a pensar. Mi madre, cuando vivía en Cali era la sacerdotisa de los nadaístas, los acogió en su apartamento como hacía con escritores, pintores, e intelectuales homosexuales. Fue amiga del gran poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, autor de ese hermoso poema, Canción de la vida profunda, que tuvo que exiliarse en México, como Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez y Fernando Vallejo, quien sigue abriendo heridas como lo hicieron los nadaístas cuando hurgaron en las ideas culturales de los escritores católicos y las métricas convencionales.

 

Viví algún tiempo en San Andrés y Providencia y regresé a la casa de mi madre en Bogotá, muy cercana al teatro la Mama que dirigía Kepa Amuchástegui, un personaje muy amigo de Edgar Negret. Cuando Kepa se enamoró de un grupo noruego y se largó, llegó Eddy Armando quien venía del Teatro La Candelaria y había trabajado con Consuelo Luzardo, Gustavo Angarita y Jaime Carrasquilla.

 

Si Colombia fuera el Tibet se podría compartir la espiritualidad, pero en Colombia no hay vida espiritual, solo hay 20 familias que se han repartido el poder, han saqueado las arcas y han asesinado y desplazado a la población ignorante, sumisa y desarmada.

 

Cuando el Teatro La Mama ya no tuvo el apoyo de fundaciones norteamericanas siguió con su discurso marxista. Imaginé que si continuaba en ese periplo terminaría vestido de verde oliva, y decidí seguir por otro camino.

 

Bob Dylan decía que no prestaba el servicio militar como soldado sino como prófugo. Apareció, para fortuna de la humanidad, el rock, la nueva revolución del espíritu hippie cuando las muchachas se despojaron de sus faldas escocesas y la bobería, y los muchachos menores de edad se reunían en la calle 60 donde compartían el espíritu de la libertad y el amor libre.

 

A un concierto del Parque Nacional de Bogotá asistieron 50.000 personas y los tombos obedientes prohibieron nuevas presentaciones. La gente terminó viviendo en Lijacá y se realizaron conciertos con Génesis, que mezclaba la música colombiana con el rock; y otros grupos. En ese conglomerado de hippies criollos estaban: Tania Moreno, que estudiaba Psicología, los pintores Jaime Rendón y Juan Manuel Lugo, y el gran poeta Sibius, quien terminó asesinado por paramilitares en Granada (Meta) por representar una obra de teatro.

 

Tuve dos hijas y cuando me separé de la madre me quedé con la mayor que tenía tres años. La menor de un año se quedó con su madre. Nos fuimos a vivir al campo pero esa realidad fue muy aburrida porque en el campo solo hay terratenientes y una cantidad de pobres ignorantes y sumisos.

 

Deambulé por Neiva, una ciudad tan pobre culturalmente como Popayán, participé en la Fundación de la Escuela de Bellas Artes de Neiva y trabajé allí durante un año y medio. Después traté de ser burócrata, en Artesanías de Colombia, con la ayuda de Manuel Hernández, y cuando estaba listo a posesionarme llegó la noticia de que mi madre había muerto en Madrid (España) atropellada por un carro.

 

Después de la tragedia tuve la fortuna de conocer a una maestra inglesa fundadora del Colegio San Jorge de Inglaterra, miss Acosta, y trabajé 31 años como maestro de artes y transmití a los muchachos el mensaje de que el arte es un asunto del alma donde se involucran las artes plásticas, la poesía y el teatro con otras disciplinas. Y que es un asunto muy personal para estimular la espiritualidad”.

 

"Solo en un aula vacía se comprende la religiosidad de la enseñanza: explicar, compartir y comprender una idea".

 

Marta Traba

 

 

Se puede decir que vivimos

a la vera de nosotros mismos

que alimentamos a la nostalgia

con nuestros cuerpos milenarios

y que a pesar de que nos juntamos

por millones

la soledad es tal que hay abismos

entre las fisuras

de nuestros cuerpos en el encuentro

Se nos pasa el tiempo

entre levantarnos y sorprendernos

de que la vida tenga parapetos

para esconder a diario

a nuestra imagen de

monstruos inacabados

a nuestra tímida presencia

de leves sombras en el horizonte

al desgajado que hacer

de vivir a cada instante

Aparecemos sonrientes

hacia el atardecer

cuando todo va cayendo suavemente

hacia la insondable noche

limpiamos nuestras alas

con la luz

de las primeras estrellas

y estos cuerpos

de diminutas luciérnagas

se nos van llenando de luces

cuando aparece la pavorosa noche

sorprendiéndonos

con su infinidad de luces.

 

Solarte

 

 

Era el momento del ayer

cuando los pasos

se confundían en el camino

con el andar de los vientos

 

Toda esa vida fue aventuras

y trasegar de ilusiones

que se amontonaban

en la memoria

como vientos inéditos

y que sólo nos rozaban

al cuerpo en su fragilidad

como las sombras

 

Era el momento

de las uvas dulces

y de las naranjas amargas

cuando empezábamos

a estirar los caminos

hasta llegar a las esquinas

en donde la vida comienza

creyendo que las puertas

sólo se abren

hacia el horizonte

 

Nadie nos dijo

que el futuro era

una existencia efímera

e inconsistente

y que el tiempo

era solo una encrucijada

del camino

en donde nadie

podía voltear a mirar

hacia atrás

a menos de encontrarse

con uno mismo

desnudo y solitario

 

Y solo aprendimos

a no preguntar

como cuando éramos niños

si las manzanas

eran rojas

o si los ríos

corrían raudos hacia el mar

buscando su propia muerte

que no era más que perderse

a la vera de la mar

entre espumas y colores

entre colores de atardeceres

y de noches infinitas

llenas de estrellas

cayendo hacia el agua

para luego aparecer

como peces en el agua.

 

Solarte

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