(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

ARTISTAS INVITADOS /  FERNANDO MALDONADO

 ReVista OjOs.com     JULIO DE 2016

Fernando Maldonado

Foto: Fernando Guinard

FERNANDO MALDONADO

 

"Hoy veo los libros como grandes intentos por explicar lo esencial, pero también intoxican, sobrecargan el alma y desequilibran si no se combinan con la acción. El hacer físico y el hacer interior son, para mí, un mejor instrumento".

 

 

“Colgué el auricular y miré en derredor. Sobre el caballete había una tela en proceso, de formato grande, con la escena interior de un juego de poder. La mujer miraba desde su tocador al hombre que parecía vestirse sentado en su cama. La figura masculina se reflejaba en el espejo rectangular del tocador de modo que el observador del cuadro se transformaba, sin notarlo, en aquel hombre. Contemplé la obra ensimismado. La llamada que acababa de recibir era desconcertante. Las obras de mi exposición en la Galería Arte Balboa de la Ciudad de Panamá, que habían quedado en consignación por varios meses, acababan de llegar. Era el final de los años 90 y por razones prácticas debido a la ubicación de mi estudio, mi amigo Fernando Guinard las había recibido y me llamaba para contarme que estaban completamente deterioradas. En esencia, más de un año de trabajo en gran formato, había quedado reducido a una sucesión de telas manchadas con parches de humedad, colores opacos y sectores desprendidos. La selva tropical panameña y la negligencia total de la galerista habían hecho su trabajo. El impacto de la información produjo en mí una reacción extraña. Me propuse no ver nunca más estas pinturas y opté por asumir mi parte de la culpa, de modo que preferí conservar el recuerdo y el archivo fotográfico de las imágenes como única evidencia de ese lapso de tiempo. El exceso de confianza es una de las trampas en las que caemos con frecuencia en este oficio. Lo más lamentable para mí era el no haber logrado conservar el espejismo de eternidad que siempre gravita sobre la obra. Si las pinturas de esta serie hubiesen sido robadas, no estaría tan conmovido por su pérdida. Entendí que esa “nostalgia de eternidad” es el pretexto verdadero e inconfesable de lo que hacen ciertos artistas. Creemos que las pinturas seguirán su existencia impasible como objetos que son del mundo material. Siempre imagino que luego de mi muerte seguirán colgadas en algún lugar, activando instantes de reflexión o desconcierto en quienes las estén observando. Aunque mi razón me dice que no importa lo que suceda con ellas cuando no esté más aquí, algo intangible, irracional o incomprensible me hace actuar como si la muerte no anulara del todo el efecto de la existencia. ¡Menudo atavismo! Pintar tiene que ver con un estado de tensión interior en la cual se combina la totalidad de uno mismo y se desencadena un flujo motriz que materializa la consciencia. Por eso, la pintura es un misterio. Tal vez es eso lo que perciben algunos espectadores que no son pintores. Ese flujo, esa modulación puede fascinar a tal punto que… algunos se apropian de ella ¡sin pagar! Ser víctima de un robo de arte siempre ha estado en el anecdotario de muchos y no soy la excepción. He perdido de este modo, unas doce pinturas en los últimos veinticinco años. Ignoro si es mucho o muy poco con relación a las pérdidas de otros pintores. La mayoría de los ladrones que conocí, eran amantes del arte y eso es algo a su favor. Indica cuando menos, un cierto apego a objetos extraños, de cierto modo, intangibles como suelen ser los cuadros. En ocasiones otros avatares intervienen en la desaparición de una obra. Hace unos años vendí dos pinturas a un coleccionista que envió los cuadros a enmarcar; pocos días después, un fin de semana, el local de la marquetería ardió con todo su contenido. Imaginé lenguas de fuego atacando los lienzos y de nuevo, la pérdida irrecuperable de algo que ya no era mío en términos materiales, pero continuaba como una extensión intangible de mi yo. Por mi propia cuenta había quemado pinturas con las que no me sentía satisfecho y montones de dibujos, pero esas piras funerarias, eran purificaciones, actos voluntarios imprescindibles. Todavía lamento no haber quemado muchas otras obras, porque no puedo hacer nada para evitar su presencia y no sé en donde están ahora. Considero que no es una mala idea destruir cada año, una parte de lo que pinto o dibujo. Pero ese desapego es difícil de asumir. Todos los pintores gravitamos en el borde frágil del arte como acción personal interior y los anhelados momentos de reconocimiento y gloria. La trampa del ego que nos hace sentir culpables. Otro de los lugares comunes de la profesión y que involucra este complejo de culpa es el mito generalizado que imagina al arte como una actividad moral, asociada con el altruismo, la protección de los valores humanos, en suma, ese cliché terrible del bien que el mundo de la política ha convertido en máscara. Los artistas no son más que peones en ese juego y su aparente ingenuidad, resulta en una estrategia que oculta las mismas intenciones de siempre. Hoy los artistas son simples ilustradores de temas específicos, trabajan por encargo y algunos no lo notan. El cambio climático, la guerra, la equidad, la desigualdad social, la miseria o bien, la naturaleza sublimada como si fuese un ser bondadoso, una extensión o una suplantación de la religión. Todo hace parte de una tendencia de moda. Fotografía, vídeo, instalación, performancia, dibujo, etc., da igual. El medio no importa. Los contenidos son los mismos y son impuestos por el sistema y producen dividendos exentos de culpa. El universo perfecto para las sociedades capitalistas actuales o en camino de serlo, porque sólo hay dos tipos de seres humanos; los que tienen poder y los que no. Pertenecer a un tipo o al otro tiene costos enormes y es fácil perderse en sus fronteras. Aún resuena en mi memoria la definición que dio Nelson Rockefeller de la pintura expresionista abstracta de vanguardia que tanto coleccionaba y defendía. En sus palabras era “pintura de la libre empresa”. Hoy ya no es necesario ser pintor. Hay cosas más fáciles de hacer pero la sana costumbre del capitalismo de patrocinar a los artistas de la izquierda se mantiene más viva que nunca. De hecho, es ese el único árbol robusto que florece en el desierto del arte y es lo que hace tan difícil ver con claridad el rostro de los mecenas. Si una obra de arte es célebre por su hondo contenido social conviene mirar con suspicacia, cuando menos, los logotipos de los patrocinadores. Sin notarlo, los artistas en ascenso llegan a ser artistas de marca y es allí cuando están más cerca del poder; la vieja “danza apache” se escenifica y el arte termina conminado a ser otro producto de consumo del mundo del espectáculo. Entretanto busco consuelo al pensar que de todos modos, las pinturas de mi exhibición en Panamá, nunca se habrían vendido. No había en ellas más que obsesión, horror y fascinación por el mundo. Nada de lo que en realidad le interesa a la mayoría de los compradores, curadores y mecenas del circuito oficial pero ¡qué bueno disfrutar de este estado de independencia!.

 

Tomado del libro 21 Artistas Su Mundo, Fernando Guinard, 2015

1962 Bogotá, Colombia.

Pintor, dibujante, ilustrador, caricaturista, catedrático.

1980-1985 Bellas Artes, Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, Bogotá.

1982 Colectiva, Salón de Arte Joven, Museo de Antioquia, Medellín, Colombia.

1983 Colectiva, Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, MAC, Bogotá, Colombia.

1985 Al terminar su carrera obtiene el Premio Jorge Tadeo Lozano, Bogotá, Colombia.

1994 Salón Nominados Premio Alzate Avendaño, Bogotá.

1996 Individual, Galería Arte Autopista, Medellín, Colombia.

1997 Individual, Cámara de Comercio de Medellín, Colombia.

1998-1999 Colectiva, VI Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, Ecuador, Representante por Colombia.

2000 Colectiva, Colonia Baires, Milán, Italia.

2001 Individual, Galería Arte Balboa, Panamá. Colectivas: Convocatoria Kunst, Zurich, Suiza; Galería La Pared, Bogotá, Colombia.

2002 Colectivas: Museo La Tertulia, Cali, Colombia; Galería Artlounge, VIII Internacional Art Fair, Zurich, Suiza; Galería Emerio Darío Lunar, Maracaibo, Venezuela; Consulado General de Colombia, Miami, Estados

Unidos.

2003 Individual, Galería Casa Cuadrada, Bogotá, Colombia. Colectiva, Galería Sala de Espera, Bogotá, Colombia.

2004 Individuales: Biblioteca Pública Virgilio Barco, Bogotá, Colombia; Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Quito, Ecuador. Colectiva, XII

Feria Internacional de Arte de Binningen, Binningen, Suiza.

2005 Galería Alonso Arte, Bogotá, Colombia.

2007 Colectiva, Representante por Colombia, Grand Palais, Salón Comparaisons, París.

2008 Individual, Galería Casa Cuadrada, Bogotá, Colombia. Representante por Colombia, Salón Comaparaisons, París.

2009 Individual, Revelaciones, Galería Casa Gallery, Bogotá. Colectiva, Gráfica, tradición, apropiación, Museo de Arte Contemporáneo MAC, Bogotá. 2010 Colectiva, Archivo General de la Nación, Asociación de Artista Gráficos Latinoamericanos AAGL Muestra anual; Libros de Artista, Centro Cultural

Gabriel García Márquez. Bogotá, Colombia.

2011 Colectivas: Papeles Alterados, Biblioteca Pública Julio Mario Santodomingo:

Galería Casa Ensamble II Convocatoria de Artes plásticas; El libro - La

apropiación artística, la diversidad, Centro cultural Gabriel García Márquez;

Nueve artistas Colombianos, Harbour Arts Center, Irvine, Escocia.

2012 Colectivas: Feria de Arte de Reading, Reading, Inglaterra; Clásicos del

Erotismo, Galería Alonso Arte, Bogotá, Colombia.

2013 Reflexiones Santas, Simultánea, Galería LGM Arte Internacional, Bogota, Colombia. Colectivas: Artistas colombianos, Galería Jadite, Nueva York, Estados Unidos y Feria de Arte de Edimburgo, Escocia, Reino Unido.

2014 Individual, Selección antológica. Modulaciones en Retrospectiva, Biblioteca

Pública Virgilio Barco, Bogotá, Colombia. Colectiva, Homenaje a Grau, Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, Bogotá.

Colectiva, Bajo continuo, Galería Alonso Arte, Bogotá.

2015 Colectiva e itinerante, Dimensiones paralelas, Museo Arte Moderno del Magdalena, Santa Marta, Colombia y Museo de Arte Moderno de

Bucaramanga, Colombia. Colectiva, Pintura y volumen sobre el plano, Galería La Escalera, Bogotá, Colombia.

VOLVER A ARTISTAS INVITADOS                               VOLVER A SUMARIO

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia