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EDITORIALES

 ReVista OjOs.com     ABRIL DE 2013

Fernando Guinard por Darío Ortiz

LOS VISIBLES DEL MAESTRO EDUARDO ESPARZA

 

“La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen a favor de gentes que sí se conocen pero no se masacran”, decía el poeta Paul Valery.

 

Estas líneas para participar en este proyecto de mi gran amigo y cómplice de aventuras secretas, el maestro Eduardo Emilio Esparza Mejía, espero que sirvan como una sincera declaración de amor a la memoria de todos aquellos artistas que han sentido en carne propia los estertores de la malparidez de un pueblo desplazado, dogmatizado, torturado, desmembrado, enterrado, y por sobre todo, ignorado en su tragedia.

 

Los Visibles es una forma de ver y de vivir, una contribución de inconformidad con imágenes y palabras para no sucumbir ante las circunstancias de la memoria colectiva cosida a punta de mentiras.

 

El tema es, digamos universal, e interpretado por grandes maestros de todas las geografías y épocas pero con aportes propios.

 

Qué puede hacer un artista sino lanzar al viento sus gritos obvios de tristeza hacia aquellos que no perciben la obviedad de la realidad.

 

Los Visibles de Eduardo Esparza es una muestra delirante de la eterna y anónima realidad de seres que habitan cementerios secretos.

 

El negro es el color de la muerte y el de los vestidos de una clase de lameculos que asisten a festines de siniestros personajes con poder y arrogancia cuyos métodos atroces para ejercer el poder generan terror y obediencia.

 

Este proyecto cultural y creativo es para todos aquellos que se congracian con el espíritu de la ética.

 

Los grandes maestros de todas las geografías y épocas han plasmado su espíritu crítico, humano y político con la eficacia perturbadora del arte hacia las problemáticas no resueltas.

 

El despotismo ilustrado de los reyes de la Casa de Borbón fue una maquinaria burocrática desalmada que se convirtió en una factoría productiva de utilidades que esparció las mañas de las recompensas por las capitulaciones a sus vasallos y otorgó facultades políticas y jurisdiccionales sobre las tierras de los nativos a cambio de una participación.

 

Y estamos como hace 500 años cuando Pedro de Lugo financió los gastos de la expedición para conquistar las costas del Caribe y el Río Grande de la Magdalena con la complicidad del monarca que le otorgó para siempre el dominio de las tierras invadidas por él, y el cargo o título de Capitán General con funciones para nombrar regidores, jurados, escribanos públicos y autorización para repartir los indios y sus tierras, sus aguas y sus minas.

 

Exigió para él y sus descendientes la facultad para que el rey renunciara a enviar protectores de indios. Ahí está el espíritu de la rapiña, la explotación de las fuerzas indígenas, el desmantelamiento de sus templos, el robo de sus tesoros, el saqueo de sus sepulturas, la profanación de sus tumbas, los secuestros de indios que debían pagar su peso en oro por el rescate, y cuando pagaban los soltaban y volvían a secuestrar.

 

Herencia maldita de bandidos insensibles. Mentirosos, ladrones, despojadores y asesinos en complicidad con las Casas de Contratación.

 

Los Visibles no es un listado de muertos en hechos violentos, es una investigación con profundos contenidos que a manera de crónica construye imaginarios de épocas que se convierten en conciencia de la nación por una necesidad imprescindible de plasmar y sembrar memoria colectiva de las víctimas anónimas de la barbarie que se vuelven visibles por el espíritu del artista solidario que crea pensamiento activo y reflexivo que cuestiona, denuncia y visualiza.

 

La historia es un manicomio, y un matadero administrado por tiranos y asesinos que están en el poder y se disfrazan de políticos, papas, dictadores, reyes, emperadores, profetas, dioses humanizados y humanos divinizados que defienden leyes dictadas por ellos mismos y que siempre violan con cinismo, premeditación y alevosía.

 

Para la muestra la historia de este país cuyos líderes han arrasado con todo lo que encuentran a su paso, aire, tierra, agua, animales, plantas y humanos que han desenmascarado sus bellaquerías.

 

La mayoría de los seres humanos no existen para la memoria colectiva. El moho del espacio y las bacterias del tiempo solo lo superan los grandes protagonistas y los artistas que no se han arrodillado ante el poder, el dinero y la gloria efímera.

 

El maestro Eduardo Emilio Esparza Mejía es un personaje insólito que incursiona las entrañas de la tierra donde habitan misteriosos viajeros intergalácticos y seres anónimos que gritan sus blasfemias mientras son liberados por formas, colores y palabras de un viajero por mundos paralelos que habita en los sueños de la razón.

 

Eduardo Esparza ha sufrido varias metamorfosis de acuerdo con sus influencias obvias, que no han sido ni pocas ni muchas, pero que se independizan de los puntos de concordancia para dispararse a infiernos propios.

 

La serie Visibles es una investigación y creación gráfica que inició en 2010 con la bocetación de la propuesta. Está compuesta por pinturas, serigrafías, colografías y aguafuertes.

 

Esparza es un trabajador compulsivo pero no infatigable. Sus jornadas de trabajo duran doce horas. Por la noche, exhausto, se tira sobre un sofá o un chinchorro a observar el trabajo realizado durante el día.

 

En su proceso creativo exorcizó los demonios de la demencia en el Hospital Psiquiátrico de Cali y la de algunos de sus amigos que la padecieron.

 

Dice el poeta portugués Fernando Pessoa cuyo heterónimo Álvaro Campos manifestaba que “Todo arte es una forma de literatura porque todo arte consiste en decir algo. Hay dos formas de expresar: hablar y callarse. Todas las artes salvo la literatura son proyecciones de un silencio expresivo”.

 

Los esclavos de todos los tiempos, los sumisos de todas las geografías, los ignorantes de todas las disciplinas, los indígenas de todos los continentes han sido desaparecidos.

 

Por fortuna hay seres sensibles que rompen esquemas de comportamientos culturales y sociales e inmortalizan con sus creaciones.

 

Y ya para terminar cito estas palabras del maestro Fernando Botero:

 

“La pintura tiene la capacidad de hacer visible lo que es invisible. La pintura es una concentración de la emoción y del tiempo, dejando a un lado lo que no concierne al tema, y eso da un sentido especial a las imágenes. No creo que la tarea del arte sea simplemente recrear las imágenes. El arte tiene la capacidad de hacernos recordar algo por mucho tiempo. Cuando los periódicos y la gente dejen de hablar el arte queda. El arte entonces es un testimonio”.

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