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EDITORIALES

 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2013

Fernando Guinard por Darío Ortiz

DURA REALIDAD

 

Una tristeza infinita me acompaña porque este planeta no colapsó el año pasado; la horrible especie humana sigue con su espíritu asesino, desolador, amoral y cínico.

 

Los banqueros, empresarios, terratenientes, ganaderos y paramilitares no desean la paz sino robar al estado con maniobras fraudulentas y adquirir más tierras baldías para expandir sus latifundios en complicidad con abogados y bandas criminales creadas y dirigidas por ellos mismos.

 

El espíritu de la rentabilidad domina esta terrible y horrible humanidad.

 

Soy economista, de esos que piensan en satisfacer la necesidad de los pueblos y perciben con suma claridad la falta de ética de estos siniestros personajes.

 

Soy partícipe y analista de la cultura y soy más artista que las teóricas guacamayas parlanchinas psicorígidas y aburridas.

 

Hay editores, curadores y críticos que editan lujosos catálogos disfrazados de libros, y revistas sin contenido y sin sentido  que cobran cuarenta millones de pesos, (US 22.000) a los artistas por participar. Proyectos editoriales que se convierten en basura y sirven de materia prima a los recicladores que se roban la basura de los ricos y quitan el pan de la jeta a los hijitos de un funesto exgobernante.

 

Y hay señoras y farsantes infiltrados en centros culturales y galerías que cobran comisiones del 60%.

 

Y algunos criminales de la cultura se llevan hasta el 90% de los recursos que aprueban. ¡Horror!

 

No hay espiritualidad, hay ignorantes, bobos rezanderos y dogmáticos cuyo único discurso es: dios se lo pague, gracias a dios, dios lo bendiga, bendiciones. Y se asustan con los pipís y las vulvas que los engendraron. Y se las dan de artistas, curadores, galeristas e intelectuales que patrocinan expresiones artísticas siempre y cuando no tengan contenidos religiosos, políticos o eróticos. Sólo formas, volúmenes y grafismos banales.

 

Y pululan pasquines gratuitos plagados de publicidad y mentiras, y programas de televisión con presentadores repulsivos disfrazados de periodistas y dedicados a la chismografía y a la banalidad. Y abundan emisoras plagadas de pastores avivatos cuyos estúpidos oyentes llaman a reportar sintonía.

 

Y los bandidos con sus sueldos maravillosos y pensiones quieren más para satisfacer a las amantes que desean mejorar su presencia e incrementar el volumen de las tetas y la voluptuosidad de los derrières.

 

El capitalismo es como la religión.

 

Menos mal que los bandidos, los empresarios inescrupulosos, los reyes y los papas también son devorados por los gusanos.

 

No hay que tomarse el poder, hay que liberarse de él.

 

Una bella y socarrona mujer, “sensual, aviesa, adinerada y envidiada señora, le decía a sus amigos y enemigos cuando le sacaban la piedra y estaba energúmena: A mí no me regalaron nada malparidos”.

 

Es doña Sixta Tulia, la madre de un personaje insólito, un escritor que cuenta la historia real y creativa de la plebe y nata de una tierra efervescente y apasionada plagada de mujeres bellas, popólíticos, popóetas, pipíntores y sus correspondientes secretos íntimos. El narrador es Don Jacinto, alias Joaquín Bretón, el ingenioso e ilustre hidalgo de Bucaramangracia, ateo, anarquista, autor de textos deliciosos y colaborador de estos proyectos libertinos que rinden homenaje a los mundos paralelos del arte y a sus protagonistas.

 

El escritor inmortaliza personajes como la bella alazana de apellido McCormik.

 

Compartía palabras, sueños y alimentos con los campesinos. . . Se bañaba desnuda en el agua esbelta de los ríos juveniles de entonces, y al emerger pelirroja. Audaz, rotunda, desbordante, en sal y blanquecina, rodeada de su propio rocío microscópico, una sensación reconfortante y contenta, como la alegría que vive en los extremos de las plumas de las aves que nos producen cosquillas en las axilas y las plantas de los pies la embargaba ¡oh júbilo inmortal!

 

La cultura está impregnada de personajes codiciosos que realizan trabajos sucios y se reparten las tortas del arte oficial.

 

Son expertos en desapariciones de espíritus finos.

 

Y celebran las fiestas decembrinas con las jetas llenas de whisky, ron y aguardiente. Sus panzas se hinchan con carne de res, cerdo, centollas y langostinos. Para celebrar la venida del niño Jesús se encaraman en sus caballos de paso fino, disparan sus armas, regalan pólvora a los niños que se vuelan los deditos y las manitos y se queman la pielecita.

 

Y en el año nuevo se reúnen con sus amigas que los admiran y comparten sus caricias y sus besos.

 

Gracias a don Miguel de Cervantes Saavedra y al ingenioso hidalgo; a don Gabriel García Márquez y su Macondo plagado de personajes locos y maravillosos; a don Charles Bukowski y sus historias de vida y ficción extraordinarias; a mi tocayo Fernando Vallejo que desenmascara con valentía a los avivatos y a los religiosos de todos los tiempos sin distingo de geografías y épocas; a don Raúl Gómez Jattin, el gran poeta que descubrí gracias al poeta Jotamario; a don Gonzalo Arango por fundar el nadaísmo y escribir el Manifiesto contra los escribanos católicos; a don Allen Ginsberg y don William Burroughs por demostrar que la locura, la imaginación, la libertad, el desorden y la alucinación producen seres superiores; a don Francisco de Quevedo y Villegas que plasmó la realidad de los cortesanos; y a don Joaquín Bretón, de quien aprendí que el acto de escribir es el placer masoquista más genial que puede existir, y que los temas de la literatura están, como amantes furtivas, a la vuelta de nuestra historia.

 

Guardo los secretos íntimos de los tesoros que descubro mientras llegan las memorias del Espíritu Erótico del MaReA y la ReVista OjOs.com.

 

A quienes me han cerrado las puertas y las piernas les digo: Ténganse, malparidos.

 

Mi venganza será dulce.

 

El arte es precisión y elocuencia. Talento, independencia, valor, verdad, no tiene temas prohibidos.

 

El proyecto de Los Cuerpos Sagrados es el mejor y más completo que nos han pasado en toda la historia de estas bibliotecas públicas, me decía un gestor cultural de la biblioteca Julio Mario Santo Domingo.

 

La muestra realizada en las bibliotecas Julio Mario Santo Domingo y Virgilio Barco fue un componente suave de la colección del MaReA en concordancia con el perfil conocido de los asistentes a las exposiciones de estas bibliotecas quienes en su mayoría son vecinos, padres de familia y profesionales que a pesar de tener estudios universitarios, algunos no han abortado la imbecilidad.

 

La educación sexual y estética está guiada por personas que todavía creen que los muchachos son tan estúpidos como ellos.

 

La infancia debe ser educada para desarrollar su mismidad. Los profesores deben estar preparados y liberados para desarrollar esta verdad.

 

Hay una noticia buena y tiene que ver con que  hay más de mil cien millones de personas que no creen en los dioses humanizados ni en los humanos divinizados. Pero la mala es peor. El resto son católicos, protestantes, musulmanes y supersticiosos. ¡Auxilio! ¡Qué miedo!

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