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ARTISTAS INVITADOS /  DIEGO ARANGO RUIZ

 ReVista OjOs.com     AGOSTO DE 2016

DIEGO ARANGO RUIZ

 

Es un insólito chamán posmoderno de Saquenzipá cuya propuesta artística alternativa no depende de la oficialidad ni sirve a los intereses de los avivatos, ni es decorativa ni aconductada por la moda pasajera que se infiltra, como una pandemia, en las sensaciones de los aconductados.

 

La gran problemática de la civilización actual es la ignorancia de la masa, de los intelectuales brutos, de los hombres de negocios de estilo mafioso que arrasan con todo lo que encuentran a su paso, y de la clase política impregnada de corrupción, cinismo e insensibilidad.

 

En la historia del arte colombiano han aparecido artistas sociales que han plasmado en su trabajo los estertores de la maldad. Débora Arango (1907- 2005) la primera heroína del arte colombiano, proveniente de una familia acomodada y católica cuya obra es un bien de interés cultural de la memoria, satirizó al clero pues no se aguantó su verborrea embrutecedora. Feminista, no se adaptó al papel de la mujer casada y reproductora de la familia tradicional, luchó contra los prejuicios y el rechazo de las mafias políticas y religiosas y el ambiente conservador y católico de una sociedad asesina en la época de la violencia de 1946 a 1963. Fue quien denunció con más ímpetu las canalladas gestadas por la plaga popólítica. Fue la primera artista que registró en su obra el sufrimiento de la mujer colombiana.

 

Carlos Correa plasmó cómo es devorada la república por un gusano representado por Laureano Gómez y cuatro chulos cuyas cabezas son las de Roberto Urdaneta Arbeláez, el sustituto de Laureano entre 1951 y 1953; Carlos Lleras Restrepo, quien fuera presidente entre 1966 y 1970; Mariano Ospina Pérez, presidente entre 1946 y 1950, en cuya administración se asesinó a Jorge Eliécer Gaitán; y Darío Echandía, ministro de Educación y Gobierno de Alfonso López Pumarejo, designado y presidente cuando intentaron tumbar a su jefe. El serrucho, metáfora del eterno saqueo de la clase política a las arcas colombianas, sobresale en primer plano como acompañante inseparable del cadáver insepulto de la patria. Protagonistas del Frente Nacional, el arreglo que montaron los representantes de los partidos tradicionales para volverse a repartir la marrana de las arcas públicas. Puta la madre, es la política, punta la hija, es la guerra y puta la manta que los cobija, es la religión.

 

El 8 de Junio de 1954 mataron a un estudiante de la Universidad Nacional, el día siguiente masacraron a doce más. Alejandro Obregón pintó el Velorio de un estudiante asesinado, Masacre del 10 de abril, Homenaje al estudiante muerto. Ignacio Gómez Jaramillo pintó Colombia llora un estudiante.

 

La tarde del domingo 4 de febrero de 1956, matones del general Rojas Pinilla ubicados en sitios claves de la plaza de toros, armados con garrotes y puñales gritaban: ¡Viva Rojas Pinilla! Como los asistentes a la plaza no respondieron como guacamayas de mitin político, los matones asestaron sus garrotes contra los cuerpos de los desarmados taurófilos y chuzaron a los que se atravesaban. Los cuerpos de los muertos caían al círculo amarillo y cuando eran arrastrados dejaban rastros de sangre sobre la arena. Luego, los descuartizaban en los pasillos. Y todo porque ocho días antes, los amantes de las tardes de sol, arena y muerte, chiflaron a la nena Rojas y a su cónyuge.

 

Por la época, en las artes plásticas, el país estuvo en el limbo. No se realizaron salones nacionales oficiales durante la dictadura.

 

En 1958, Carlos Correa, en el grabado Paz, justicia y libertad, que era el slogan publicitario y demagógico de Rojas Pinilla, muestra al dictador con orejas de animal y sostiene en la mano izquierda una bolsa con el signo $ y en la derecha un puñal. En el piso los campesinos esperan las migajas que les darán vida por otro día o la puñalada que los mandará al descanso eterno. El 5 de julio del mismo año, Gonzalo Arango, en medio de una sociedad temerosa de Dios pero asesina, violenta, pacata, hipócrita y embrutecida, vomita la primera definición del Nadaísmo: “Es una rebelión consciente de la juventud contra los estados pasivos del espíritu y la cultura”.

 

El arte que denunció la malparidez del poder y el dominio de la muerte subió a la cúspide en 1962. Alejandro Obregón, a la edad de 42 años, ganó el XIV Salón Nacional con la obra La Violencia, una pintura al óleo de gran formato que muestra a la muerte embarazada y abandonada en un aire de soledad y misterio que produce una gran tristeza y desolación. Era como la síntesis plástica del espíritu mortuorio que imperaba en Colombia mostrado con gran crudeza en textos y fotografías que aparecieron en el libro publicado por Monseñor Germán Guzmán, el sociólogo Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, titulado La violencia en Colombia.

 

El tema de la muerte y la violencia real y plástica seguía imponiéndose en Colombia.

 

En el XV Salón Nacional de Artistas de 1963, Alejandro Obregón fue declarado fuera de concurso con Genocidio, una pintura sobre los estertores de la muerte. Carlos Granada ganó con la pintura A solas con la muerte y Augusto Rendón, ganó el premio de grabado con el aguafuerte Santa Bárbara, en el que plasmó la masacre realizada en el pueblo antioqueño del mismo nombre donde fueron asesinados muchos sindicalistas que ejercían el derecho al paro.

 

En 1964, en el XVI Salón Nacional de Artistas, Augusto Rivera obtuvo el primer premio de pintura con la obra Paisaje y Carroña, pintura que plasmaba la atmósfera mortuoria del ambiente.

 

Alcántara realizó su primera individual en el Museo de La Tertulia que tituló Homenaje a los héroes revolucionarios Miguel Suárez, José Alfonso Castañeda, Guadalupe Salcedo y Agostinho Kalandu, “hombre desgarrado, lúcido y dispuesto, incluso más allá de la muerte, a luchar por sus ideas”.

 

Los muchachos norteamericanos que se oponían a la guerra del Vietnam decían:

 

Déjennos vivir nuestra vida, no nos molesten, déjennos ser libres y no nos obliguen a matarnos en guerras donde no nos han llamado, y menos a defender los intereses de unos políticos de mierda a quienes no respetamos. No nos amen, no necesitamos de su amor pues ustedes lo único que paren es odio.

No somos revolucionarios, solo evolucionamos y queremos vivir más cerca

de nuestra madre naturaleza, la única que nos da y nos quita.

 

En esta guerra murieron 550 mil muchachos del ejército norteamericano. Algunos se revelaron y no quisieron ir a que los mataran o a matar sin fundamento. Cassius Clay, el campeón mundial de boxeo de los pesos pesados fue despojado de su título y encarcelado por desobedecer las órdenes del establecimiento.

 

Entre 1965 y 1969 cayeron sobre Vietnam más bombas que las que destruyeron a Alemania en la II guerra mundial. Los niños quemados con Napalm se robaron las portadas de diarios y revistas de todo el mundo. Mataron ancianos y niños, arrasaron con las aldeas, destruyeron las selvas con desfoliadores químicos, sembraron minas por doquier, mataron tres millones de vietnamitas, pero no pudieron derrotarlos. Desesperados, los soldados norteamericanos asesinaban a sus superiores para evitar los combates.

 

Gabriel García Márquez dice que los gringos arrojaron sobre Vietnam catorce millones de toneladas de bombas y “fue el castigo de fuego más feroz padecido jamás por país alguno en la historia de la humanidad (...) En los pocos años de aquel frenesí de tierra arrasada, borraron del mapa 9.000 pueblos, desbarataron la red nacional de ferrocarriles, aniquilaron las obras de irrigación y drenaje, mataron novecientos mil búfalos y devastaron cien mil kilómetros cuadrados de tierra de cultivo, o sea una superficie igual a más de cien veces la ciudad de Nueva York. Ni las escuelas ni hospitales se salvaron de esa exterminación atroz: los dos mil quinientos leprosos de la colonia de Qhynlap fueron fulminados en una sola incursión aérea con una ducha mortal de fósforo vivo (...) El saldo del delirio causaba estupor: trescientos sesenta mil mutilados de guerra, un millón de viudas, setenta mil prostitutas, cincuenta mil drogadictos, en su mayoría menores de edad, ocho mil mendigos, un millón de tuberculosos”. (...).

 

Como la política huele a ácido sulfhídrico, el artista político intenta destapar la olla podrida en la que se cuece el caldo de la corrupción y la carencia de ética.

 

En este aspecto, el artista integral que sobresale en Colombia es Diego Arango Ruíz quien plasma sus sentimientos en un trabajo plástico con notables contenidos desembrutecedores, sensibilizadores y aceleradores de procesos neuronales.

 

Los indígenas de América, desde Groenlandia hasta la Patagonia, tienen una cosmogonía en la cual existe un mundo sobrenatural invisible y uno natural visible representado por los seres vivos que interactúan con la madre naturaleza.

 

El Macizo de Iguaque, donde están ubicadas las nueve lagunas, era un páramo sagrado donde la materia gestaba su maravillosa evolución. El valle conocido con el nombre de Saquenzipá, en el invierno, se convertía en una gran laguna en cuyos humedales se revolcaban las moléculas de la vida. Y en esta continua evolución emergió de las aguas una hermosa muchacha de cabellos oscuros, largos y lisos, senos erectos y pezones lascivos, cintura de avispa y caderas sensuales que bamboleaba al compás de su deseo. Era Bachué, la madre primigenia, diosa del amor, del erotismo, de la fertilidad y de las fuentes de agua. Era salvaje y excéntrica, consumidora de sustancias alucinógenas que despertaban su libido y seducía a sus hijos, nietos y bisnietos. Sus descendientes, en palabras de Allen Ginsberg, eyacularon en la mañana, en la tarde, en jardines de rosas (…) esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.

 

Diego Arango es aire que vuela por atmósferas lumínicas y fantásticas; agua porque navega en sus entrañas; fuego porque brota en tempestades de color; tierra porque su materia pictórica proviene de óxidos posados en las rocas milenarias que cuentan secretos.

 

Es antropólogo que estudia el paso del hombre por las sociedades, vive entre sus problemas, capta sus emociones, sufre con sus lamentos, investiga sus cosmovisiones y las publica, sensibiliza caracteres amorfos, impreca a los arrodillados para que despierten de la somnolencia eterna y alcancen la libertad después de 200 años de ignominia.

 

Es pionero en la experimentación de procedimientos artísticos contemporáneos. Pinta con las aplicaciones de los ordenadores y dispara las posibilidades a la dimensión de los mundos espirituales.

 

Como fotógrafo ha captado a la naturaleza en el momento preciso de su esplendor lumínico y compositivo y le ha añadido sus secretos y ha dado nacimiento a una obra en la que integra el pasado y el presente para una experimentación muy original con significaciones creativas. En entrevista concedida a Clemencia Arango dice:

 

"La pintura digital y, en general, el arte electrónico... contiene infinitas posibilidades de creación... Puede ser una de las más provisorias vías para el desarrollo del arte contemporáneo, la creación colectiva y la democracia del arte".

 

Colecciones

Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá. Museo de Arte Moderno, Bogotá. Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Pratt Graphics Center, Nueva York. Graphics Gallery, San Francisco. Galería Latinoamericana, Casa de la Cultura, La Habana, Cuba. Museo Bolivariano, Cartagena. Museo Nacional, La Habana, Cuba. Embajada de Colombia en Londres, Museo Arte Erótico Americano MaReA, Bogotá.

 

 

Tomado del libro 21 Artistas su Mundo, Fernando Guinard, 2015

1942 Manizales, Colombia. Estudios de Arte, Filosofía y Antropología. Cofundador del grupo Taller 4 Rojo y profesor de grabado en el taller de Artes Gráficas. Profesor de Historia del Arte. Dirigió el departamento de Fototeca e Investigaciones Estéticas de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. Cofundador del CEPALC (Centro Popular para América Latina de Comunicación). Cofundador, junto con Gabriel García Márquez, Jorge Villegas, Bernardo García y Enrique Santos, de la revista Alternativa. Autor y coautor de numerosas publicaciones de arte, antropología, historia y medio ambiente; documentales y montajes teatrales.

1968 -1969 -1970 -71 (Premio), 74-75-76 Salón de Artistas Nacionales.

1971 I Bienal Americana de  Artes Gráficas, Museo La Tertulia, Cali. Bienal de Grabado de Checoslovaquia. IX Bienal Internacional de Ljbilian. Grabadores y dibujantes, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.

Underground Graphics, Londres. New Arts´Lab, Londres.

1972 Pratt Graphics Center de Nueva York. Encuentro latinoamericano, La Habana, Cuba. II Bienal de San Juan del grabado latinoamericano, San Juan, Puerto Rico. Camden Arts Center, Londres. 1973 Grabadores colombianos, Biblioteca Nacional, Bogotá. II Encuentro de plástica latinoamericana, Cuba. XXV Bienal de Venecia, Italia.Biblioteca Nacional, Bogotá. Latin american graphics, The Providence College, San Francisco, EE.UU. Latin american graphics, Ripon College, EE.UU. 32 Artistas colombianos de hoy, Museo de Arte Moderno, Bogotá. Instituto Italo Latinoamericano, Roma, Italia. 3 Artistas colombianos de hoy, Museo de Arte Moderno, Espoleto, Italia. Casa de las Américas, La Habana, Cuba. II Bienal americana de artes gráficas, Museo la Tertulia, Cali.

1974 Grabado colombiano, Museo de Arte Moderno, Bogotá.

1975 Arte y política, Museo de Arte Moderno, Bogotá.

1976 La nueva gente del museo, Museo de Arte Moderno, Bogotá.

1977 Plástica latinoamericana, Galería Latinoamericana de la Casa de las Américas, La Habana, Cuba.

1978 Museo de Arte Moderno, Barranquilla. Plástica latinoamericana, Museo Nacional, La Habana, Cuba. 1979 Palacio Nacional de Congresos y Exposiciones, Madrid, España.

1980 Bienal de Grabado de Checoslovaquia.

1981 Plástica colombiana, La Habana, Cuba. Banco de la República, Medellín.

1982 Arte colombiano años 70, Centro Colombo Americano, Bogotá.

1984 Grabadores colombianos, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.

1996 Multi-Media Festival, Munich. Multi-Media Performance. Internationalen Festival, Freiburg, Alemania. Multi-Media Performance, Kulturzentrum Schlachthof, Bremen, Alemania. Grabado contemporáneo colombiano, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.

1999 Cien años de arte caldense, Instituto de Cultura Caldense, Manizales. Arte y violencia en Colombia, Museo de Arte Moderno, Bogotá. Exposiciones Itinerantes de la Colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.

2002 Últimas décadas del arte colombiano, Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Premios Nacionales, Museo de Arte Moderno, Bogotá.

2004 Maestros caldenses, Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá.

2005 VII Salón de Arte Digital, La Habana, Cuba. Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, La Habana, Cuba. K. Center, Copenhagen, Dinamarca.

2006-2007 Tradición y vanguardia en el arte colombiano, Salón Nacional de Artistas (Primeros premios), Museo Nacional, Bogotá. 127 maestros, Museo de Arte de la Universidad Nacional, Bogotá. 2007 Individual, Marca registrada, Centro Cultural Gabriel García Márquez, Bogotá.

Diego Arango es un guerrero cuyas únicas armas son las del sentido común. Pelea con quien no tenga el espíritu ético sano, jode, dicta conferencias, es guía turístico de sus amigos a quienes muestra los esqueletos de los ríos que deambulaban por los cerros que estaban cubiertos de selva y rocío.

 

Fernando Guinard

 

 

 

 

 

 

 

En 1971, su obra de cuatro serigrafías Conjunto Testimonio obtiene el premio en el XXII Salón Nacional de Artistas representado en una bolsa de trabajo.

Es una obra que denuncia y rinde homenaje a Tuto González, muerto en Popayán, en el inicio de las luchas estudiantiles. Formatos grandes, diseños lanzados, imágenes de tortura, metáfora de la sumisión de la fuerza pública representada por una marioneta manipulada por sus gestores que tienen completamente claro, según Paul Valery, que la guerra es una masacre, entre gentes que no se conocen, en favor de gentes que sí se conocen pero que no se masacran.

 

Diego Arango Ruiz, ReVista OjOs.com

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