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COLABORADORES / DANIEL OMAR BEGHA

 ReVista OjOs.com    MARZO DE 2017

Daniel Omar Begha

SOPA DE LETRAS

 

“Sopa de Letras” es una sección que dedicaré a la presentación de las letras de escritores, poetas, dramaturgos y ensayistas, cuya obra es de interés, pero carece de la difusión que merece.

 

A finales de la década de los 50 y comienzo de los 60, se desató en América Latina una gran ‘producción literaria (y también musical que rescataba conflictos sociales desde los márgenes tal cual como sucediera, bajo el alero de la impronta de la revolución cubana) en la política y la teología, se abocó a buscar y dar carácter a la humanidad desde los sujetos marginales víctimas o consecuencia del urbanismo y la modernidad y la explotación económica. La verdad este es un proceso que se inicia a finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte, y que mantiene la reivindicación del colonialismo y sus consecuencias y que se agudiza con los procesos de modernización económica, las guerras de comienzo de siglo, la emigración europea a América y, la de población de campesina a la ciudad, la cual se agudiza con la crisis mundial de los treinta que provoca la segunda guerra. Crisis humanitarias, que se agudizan en la décadas de los 60 y recogidas, en sus consecuencias humanas, por el cine, la literatura y las artes en general, incluidas la dramaturgia.

 

Lo que se define taxonómicamente como “Literatura de bajos fondos” comienza a producirse en Chile a comienzos de la década del 50, época en la que, por cierto sus autores fueron excluidos y marginados de la escena literaria nacional, lo cual obedecía, fundamentalmente, al origen social de estos autores, los cuales provenían del mismo mundo del cual habían sacado a sus personajes. Los sectores marginales.

 

Autores como Armando Méndez Carrasco, quien en 1948 debutó con un libro de cuentos titulado Juan Firula, se destaca por su habilidad para retratar las vilezas de sus personajes y sordidez de su entorno, demostrando una sensibilidad para dotar de voz a los desadaptados, lo cual, por cierto, no fue suficiente para la crítica. Su obra cumbre, Chicago Chico (1962) fue muy bien recibida por los lectores, tanto que ha sido reimpresa una quincena de veces, y no se ha vuelto a publicar por la objeción a ello de sus herederos.

 

Junto a Méndez Carrasco se destaca Alfredo Gómez Morel Morel , quien se destaca por escribir sobre el mundo delictual que se mueve dentro de los márgenes del Downtown de la capital. En su primera entrega, El Río, (1962) narra su dura infancia bajo los puentes del río Mapocho, serie que completara con La Ciudad, publicada en 1963, y El Mundo, el 2012. El impacto que causa El Río, le lleva a ser publicado en Francia por la editorial Gallimard. En esta edición, en su prólogo Pablo Neruda, lo define como un "clásico de la miseria".

 

Luis Cornejo Gamboa también se adentra con su producción literaria al mundo y los personajes de los bajos fondos de la ciudad. En Barrio Bravo, libro de cuentos publicado en 1955, da inicio de una serie de siete títulos donde expone descarnadamente la dura realidad de un cúmulo de personajes avasallados por una sociedad excluyente e implacable.

 

En 1965 irrumpe, y se integra a este triunvirato, el escritor y dramaturgo Luis Rivano (1933-2016) -quien en esos años era policía- publicando, la novela Esto no es el Paraíso, donde relata con lenguaje crudo y desenfadado cómo es la vida de los policías y su relación con el hampa. Rivano, deriva de la poesía a la narrativa y de la narrativa a la dramaturgia, de ahí que en su producción literaria abunden las obras de teatro con una clara línea social, cuya trama involucra a personajes marginales.

 

Casi paralelamente, y desde un oficio que es común, el de librero, aparece Juan Radrigán, quien inicia su labor literaria en la narrativa para, posteriormente, a finales de la década de los 70 y los 80, fundamentalmente a la Dramaturgia, con un acentuado cariz social y político, transformándose en uno de los dramaturgos más prolíficos y representado en las dos últimas décadas.

 

Serán estos autores, Luis Rivano, Juan Radrigan y Egon Wolf, cuyo origen social es absolutamente distinto a los anteriores, quienes dan origen a lo que se da en llamar “Dramaturgia de la marginalidad”, a ellos se unirán  Alejandro Seveking y Marco Antonio de la Parra, ampliando es espacio de acción y el carácter de los personajes que se denominan como marginales. Extrañamente Rivano, Radrigán y Wolf morirían el 2016 tan solo con un mes de diferencia en la fecha de sus decesos.

 

Si bien son muchos los escritores que a lo largo de la historia de la literatura chilena han ocultado el mundo de los márgenes, sus personajes, dinámicas y entorno, pocos han conseguido hacerlo con la verosimilitud de aquellos que provienen de ese mismo medio. Como es el caso de Luis Rivano en la dramaturgia, quien encontrará en la escritura, y los libros, una vía de escape a la miseria o, al menos, una manera de sobrevivir a ella.

 

LUIS RIVANO SANDOVAL. (Paco Rivano): Carabinero, Poeta, Escritor dramaturgo, librero y editor. Es autor de una vasta obra narrativa y dramatúrgica, la cual ha sido compilada en “Antología de obras teatrales” y “Narrativa completa” editados por Alfaguara. En 2015 publica su primera novela Pedro Ivanovic, terrorista, una segunda Tres Asesinatos, que se encuentra por ser enviada al mercado también bajo el sello de Alfaguara. Algunas de sus piezas teatrales son representadas por lo menos por dos o tres compañías al año convirtiéndose en un clásico de la dramaturgia del género. Siendo una de ellas el Teatro Nacional Chileno TNCH, de la Universidad de Chile.

 

Entre sus premiaciones se encuentran: Tercer premio en el Concurso Literario Crav 1964, Primer premio en el Concurso del Ateneo de San. Segundo premio en el Concurso de Dramaturgia Eugenio Dittborn 1984. Premio Municipal de Teatro de Santiago 2001, Premio Sello de Excelencia del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011. Candidato al Premio Nacional de Artes 2015.

 

 

CON TODO RESPETO PATRÓN

 

Mire, patrón. Yo, con todo respeto, como le corresponde a un trabajador obligado que soy, quiero hablar con usted, patrón, unas cuantas palabras.

 

No vaya a creer que jue fácil decidirme, patrón. Me costo hartazo atraverme a venir. Y como jui poco a la escuela, soy recontra malo pa organizar la pensaora. Y si no jue por que en la guardia me pulieron, seria tan nalfabeto como el Ramon de la chichería. Y en la guardia no solo me ensenaron de letras, patrón. Tamién aprendí a manejar los motorizados, y si no fuera por eso, yo no seria, patrón, el mejor trautorista que hay por estos lados.

 

Y vine además, patrón, porque naiden va a atreverse a decírselo.

 

Y después de todo, patrón, con todo respeto, usted y yo nos venimos conociendo desde que éramos guainas.

 

¿Se acuerda, patrón, cuando la finaita patrona, la señora madre de usted, le decía a mi vieja que me mandara para las casas porque usted, el patrón chico, iba a llegar de la capital?. Y entonces yo le apreperaba la yegua campeona, esa yegüita corralera que el patrón había comprado en la feria de Melipilla. Y usted se veía re entaquillao con su traje de huaso, que las chicuelas del fundo, al verlo pasar, decían : “ Si parece un huasito de juguete el patrón chico”.

 

Además, jue por usted, patrón, que mi taita me dio la primera frisca. ¡Que se va a acordar usted!. Usted me dijo que le ensillara la yegua por que se le había antojado correr a la chilena, contimas que el patrón tenía prohibido que abusaran con la corralera. Y la carita que puso la patrona cuando lo vio llegar todo revolcao, y yo detrasito de usted, asustao y como pollo entumió, arrastrando a la campeona de las bridas.

 

Hay tantas cosas, patrón, que nos amarran que por eso me anime a venir a verlo, porque quiero que usted sepa y le ponga atajo a la mermuraciones.

 

A lo mejor las cosas podían haber pasado de otra manera. Pero el cristiano propone y el patrón de arriba dispone. Su señor padre, a quien Dios tenga en su santa gloria, como decía mi abuelita Zoila, quería que usted, patrón, desde guainita agarrara las riendas y administrara el campo. Todos los inquil;inos respetábamos y queríamos a la patrona, que era como la maire de toititos nosotros. Pero nos costaba entender por que porfió tanto, se lo digo con todo respeto, patrón, usted perdone, pero hay que ser franco. Le digo que porfió con su señor padre de usted, hasta que consiguió meterlo a estudiar en la capital.

 

No lo va a creer, patrón, pero desde entonces que usted jue cambiando. Ya no llegaba y me decía: “juanucho….Anda a ensíllate la corralera y vamos a tirarles a las perdices pal lado del fundo Las Pataguas”.

 

No, ahora llegaba hablando en jutre y con trajes de esos que hacen en la ciudad. Nunca más agarró una herramienta pa venir a darnos una manito en la faena. No lo veíamos casi nunca por el campo montando el alazán. Ese lindo alazán que su señor padre le compró aquel año que estuvo guenazo el rinde de la tierra y cuando las autoridades no controlaban el precio del trigo. Las chicuelas decían< El patrón chico debe estar enamorado dialguna santiagina: como es qui anda tan apensionado y triste pasiando por el lado del puente>.

 

Y harto cierto que era. Si hasta abandono la escuela donde estaba estudiando abogacía y llegó casado con la patroncita rubia. Alegre y sencilla la patroncita. “Mala suerte que sea asi”, decían las viejas peladoras del lugar. Claro, ellas no podían entender que la patroncita juera alegre y le gustara recorrer los sembrados y le buscara conversa a los gañanes mientras trabajaban en la recolección de los tomates.

 

Claro que era un poco achquillada la patroncita rubia. Con decirle, patrón, que un dia que yo estaba afirmado junto a la noria, la patroncita que venía jineteando el alazán, me lo tiro encima, casi me morí porque lo frenó chantaito, como si la patrona juera experta corredora de vacas y yo apenas el miserable novillo del rodeo.

 

- ¿Te asustaste, juanucho? – me dijo.

 

Y para que voy a negárselo, patrón, si yo pegué el manso salto cuando vi la bestia encima.

 

Güen dar con lo alegre que es la patroncita.

 

Pero usted, patrón, siempre a sido tan derecho que no es justo que la gente ande por ahí hablando mal de usted. No, si toititos sabemos que es inútil amordazar a las malas lenguas. Jamás paran cuando se ensañan con un cristiano.

 

Pero hay una forma de ponerle atajo a maledicencia, patrón. Matar la perra para cortar la leva.

 

Por eso me atreví a venir a decírselo. Usted tiene que salir a pelear, patrón. Si, ya se, patrón, que me va a decir que ahora los tiempos no son los mesmos. No como antes, que los hombres se trenzaban a tajos por cualquier lesera. Ya sé, patrón, que usted piensa de otra manera. Un hombre que usa ropa fina no puede pensar lo mesmo que un gañan que calza ojotas.

 

Pero quiere que le diga, patrón, con todo respeto, por muy educado que usted sea no puede dejar que la patrona ande de boca en boca.

 

Salga a la cancha y desafíe al canalla. Sin miedo, patrón. Como le corresponde a un hombre de bien. Aquí tiene una quisca, afilada y dura.

 

La hice yo mesmo en la fragua con un pedazo de sierra. Tómela no mas, patrón. Es bien balancià y el mango se amolda a la mano como si uno hubiera nacido con la quisca agarra. Tiene que peliar nomas, patrón. Naiden del fundo debe andar chismeando que a usted lo gorrea la patrona. Olvide todo lo que le ensenaron allá en la escuela de abogacía y salga al patio. Empuñe esa quisca. Vamos a peliar los dos, patrón. Yo me acosté con ella.

Daniel Omar Begha

(Chile). Estudió en la Universidad ARCIS, de Arte y Ciencias Sociales, humanidades y educación. Presidente de la Corporación Cultural Increpa que realiza los Festivales de Arte Erótico en Santiago de Chile con la complicidad del psiquiatra y poeta Jaime Arenas y el teatrero y grabador Guillermo Pallacán. Personaje insólito, artista multidimensional y multidisciplinario, tiene más doctorados que los que ha podido comprar cualquier popolítico. Trabajó en la Televisión Nacional de Chile. “Hay vinos que se dejan beber y dejan buen sabor de boca. Hay mujeres que se dejan mirar, ellas te provocan insomnio perenne”.

Luis Rivano Sandoval

Luis Rivano Sandoval

Luis Rivano Sandoval
Luis Rivano Sandoval
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