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COLABORADORES / DANIEL OMAR BEGHA

 ReVista OjOs.com      OCTUBRE  DE 2015

“LAS INDIGNADAS POÉTICAS DE LA ISIDENCIA. ENTRE LA DETERMINACIÓN TELEOLÓGICA Y LA DINÁMICA DE LO IMPENSADO. LA DIGNIDAD DEL ARTE AL SERVICIO DEL MERCADO”

 

“Según Tzvetan Todorov, la poética se definirá necesariamente en dos extremos, desde lo muy particular, y lo demasiado general. Esto implica que una generalización por medio del discurso, no debe ser inflexible, sino que debe atenerse a la descripción de lo específico y de lo singular. Esto significa que se debe teorizar más que apelar una metodología estricta”.

(Antología del Poeta Y Artista Virtual. V.V.A.A.)

 

 

No son pocos a los que les preocupa, de sobre manera, la perversa relación entre arte cultura y mercado, pecaminosa triada que ciertamente ha actuado, en los últimos tiempos, en desmedro de la libre creación y expresión de sentidos. De ahí que, para quienes han sido cercanos al arte y la cultura en las últimas décadas, estarán con éste y no les llamara la atención lo expresado en el siguiente enunciado: “Las poéticas de disidencia o de resistencia desde la década de los 50 en adelante, siempre han estado al servicio de prácticas de agitación y propaganda ligadas a alguna reivindicación social o idolología”. En otras palabras, son acciones consecuentes con una determinación teleológica De igual manera, el Eros, lo erótico, en tanto lenguaje, textualidad, estructura discursiva, en cuanto significado y significante, o como materia y herramienta de expresión y construcción de sentido mínima dentro del marasmo creativo contemporáneo, no ha estado ajeno a este derrotero expresivo y, tal vez esto sea un resabio -aun presente- de aquella premisa de Mao Tse Tung, tan común en los 50s –y al parecer rediviva y vigente- que en su enunciado decía: “Una chispa enciende una pradera”, lo que lo ha llevado a expresarse en el mundo del arte con manifestaciones poéticas de disidencia y resistencia inmersas en estructuras discursivas tales como la performance, la literatura, las artes visuales y otras, revelándose así frente a cualquier intento o condición de posibilidad de alterar su determinación teleológica originaria.

 

En efecto, tras cualquier expresión de sentido humano, incluso las más retorcidas, se encuentra una poética y, en toda poética, existe una erótica. Y desde siempre, desde el origen del hombre, el erotismo y el arte erótico han sido poéticas de disidencia y resistencia esenciales y fundamentales para el ser humano -Por cierto, que para encontrar testimonio de ello, basta revisar el Genesis del texto veterotestamentario. Una poética de disidencia y resistencia al “stablishment”, llevo a sus inquilinos a conseguir su perentoria expulsión y exilio eterno del Paraíso-.

 

Esta tendencia a la rebeldía y a la contracultura del arte y el anhelo de lograr la libre expresión de sentido y contenidos en contraposición de los discursos del establishment, de seguro no contaba con la irrupción de las nociones de la “razón instrumental” implícitos en los actuales procesos del desarrollo y creación artística, que se expresan en los fenómenos globales de “bienalización”, “festivalización” y “ferializacion” del arte y la cultura.

 

Prácticas generalizada en las últimas tres décadas como secuela de la globalización cultural y la mundialización económica, la que se expresa en la transformación de todo producto cultural u obra artística –sea cual fuere su formato o soporte discursivo- para ser considerado un “comodity” más del mercado del “show business”, trocando lo artístico - o fenómeno neo-cultural o de sentido-, en un espectáculo donde también se puedan vender alguna bebida cola o palomitas de maíz1.

 

En razón de lo dicho, desde la perspectiva de las plazas de expresión, cabe reconocer la emergencia de una “dictadura de los espacios”, de una “neo evangelización” de la expresión artística de sentido, la que por cierto, está determinada por la impronta “neo-testamentaria” del mercado de espectáculo. Realidad que ha llevado a creadores y artistas a adherir -por gusto o necesidad-, a una suerte de exigida pertinencia Taylorista, en cuanto valido sistema de organización del trabajo creativo-productivo del arte y la cultura aplicable a esta manufactura creacional relativa a fines. Con lo cual, por cierto, se propende a la construcción de un discurso de propósito mercadista dentro de la línea del espectáculo. Una suerte de “Fondarizacion” 2 del arte. Mercado donde estas poéticas de disidencia y resistencia son convertidas en un producto más del mercado. El cual, vía financiamiento y asignación de fondos, ha cooptado estos discursos en beneficio del interés del público consumidor.

 

Consumidores que en su condición de “indignados” desencantados del sistema, se tornan en clientes de discursos de resistencia y disidencia. Vale decir: una conveniente muda de “clientelismo político” a “clientelismo de mercado”.

 

Ratifica y testimonia lo dicho en el párrafo anterior, este nuevo fenómeno que ha invadido el mundo de las artes visuales y puesta en escena, el cual pretende reemplazar la exposición, el catalogo, o la presentación en escena: el “Pecha Kucha” 3. Una suerte de simbiosis sincrética entre “pitching” y “powerpoint show” y análoga u homónima a la presentación que, en su estructura de negocios, hacen las consultoras Avon o Tupperware a su público consumidor, o posible cliente y distribuidor. Práctica que hoy se ha convertido en el mecanismo más utilizado actualmente para la presentación de su producción artística que tiene un creador, lo cual lleva a colegir, que en estos tiempos, las competencias necesarias para el arte y los artistas, más bien son las del mercado del retail que las adecuadas a los procesos creativos de producción de contenidos expresivos estéticos.

 

Este proceso de insensibilización –y de re-signación o re-significación de sentidos y sensibilidad humana- que podría calificar como una “dinámica de lo impensado”, también ha invadido el territorio expresivo y de conciencia del Eros. Realidad que evidencia y manifiesta la amplia producción de objetos y contenidos disponibles para ser colgados y expuestos en las góndolas de los supermercados, cubículos y módulos de tiendas por departamentos o “Malls”. El eros y lo erótico, también es un “commodity” más para algunos países y, por cierto, un producto más del “retail” – ejemplo de ello es aquel producto de mercado del turismo, que se ha dado en llamar “turismo erótico” o “turismo sexual”, con “paquetes” “all-Inclusive” en sus promesas-.

 

En conclusión, no debemos de extrañarnos entonces - como ya ha sucedido con tantas, por no decir todas las manifestaciones artísticas y de sentido-, que el “sistema global de mercado” se ocupe, con acuciosidad y sigilo, de pervertir y cooptar a la más importante de las expresiones de sentido de la humanidad; la única que, al parecer -si es que ya no ha sucedido y no nos hemos dado cuenta-, aún se mantenía con algo de dignidad: al Eros y lo erótico.-

 

1 O popcorn, crispetas, pochoclos, alborotos, millo, rosetas, gallitos, poporopos, poscon, pacón, poporochos, pururú, pop, maiz pisingallo, kaku, canchita, cancha perlita, canguil, pororó, cotufas, maíz pira, maíz tote, chivitas, cabritas de maíz, pipocas, rosas, roscas, tostones, cocaleca, patufas o flores, según la región y o país donde se instale el

espectáculo.

2 Concepto que designa a aquella generalizada conducta de artistas y creadores, que apunta a la búsqueda de financiamiento y fondos para financiar (ojala venidos desde el estado, puesto que estos no exigen resultados o devoluciones frente a fracaso de la propuesta), previamente a un proceso de creación de una obra, la que, ciertamente, se trasformara si se concluye, en un producto de mercado.

3 Practica iniciada en Tokio, por A. Klein y M. Dytham para un evento dedicado al diseño que sirviera como promoción para atraer más público a la feria SuperDeluxe. Para ello se creó el formato de presentación rápida 20×20:el cual permite al artista usar 20 imágenes o diapositivas, de duración de 20 segundos cada una para exponer su trabajo al público interesado.

Daniel Omar Begha

(Chile). Estudió en la Universidad ARCIS, de Arte y Ciencias Sociales, humanidades y educación. Presidente de la Corporación Cultural Increpa que realiza los Festivales de Arte Erótico en Santiago de Chile con la complicidad del psiquiatra y poeta Jaime Arenas y el teatrero y grabador Guillermo Pallacán. Personaje insólito, artista multidimensional y multidisciplinario, tiene más doctorados que los que ha podido comprar cualquier popolítico. Trabajó en la Televisión Nacional de Chile. “Hay vinos que se dejan beber y dejan buen sabor de boca. Hay mujeres que se dejan mirar, ellas te provocan insomnio perenne”.

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