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COLABORADORES / DANIEL OMAR BEGHA

 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2015

SUAVITER IN MODO, FORTITER IN RE

 

 

Para quienes fungimos de obreros de la palabra, deconstructores del decir, de sembradores del espíritu con las semillas del sentir. Para quienes nos hemos transformado en contumaces soldados de las utopías, en luchadores de las causas de la sinrazón cual quijotes metroandantes, liberadores de doncellas cautivas de protervos molinos parlantes. Para quienes hacemos poesía imbricando, urdiendo, inextricablemente, palabras y erotismo, o sentires del eros, siempre tendremos una cita en reconocimiento y homenaje a dos, por antonomasia, grandes de erotismo y la palabra latinoamericana: Gonzalo Rojas y César Vallejo, de ahí que, en los que les presentare más adelante, humilde y desvergonzada e inmeritoriamente, usufructo de ello.

 

La fenomenología, desde hace mucho, viene haciendo uso de ese aserto que reza “las palabras construyen realidades”. Y al parecer no deja de ser cierto, puesto que en mi caso, las palabras me permiten una deriva, un desliz que hago presente en palabras dispersas que surgen sobre las sábanas en algún momento de mi alcoba.

 

Escapando de ello, me refugio en un margarita, y me encuentro con los labios con sal y, para mi desgracia, sin tener a nadie para besar con la excusa de limpiarlos, lo que me pone en un brete que solo las palabras me ayudan de resolver. Aunque, a decir verdad, ello no me apesadumbra, ya que siempre tengo una Elite1 a mano.

 

En otras palabras, en mi caso, no el literario, más que apesadumbramiento, agotamiento, vale decir acumulación gota a gota de cansancio expresado, mentado, a- gota- miento, con el que intento escapar jugando con el decir. Lo incierto, la incertidumbre, eso que mentan romanticismo. La espera y la desesperanza, eso que llaman apesadumbramiento. El dolor y el placer, el vaciamiento, todo ello está en la erótica de las palabras, cuando, como dos cuerpos entre las sabanas “se acosan y copulan,2 como las notas de un clavecín bien templado”.

 

El final es recién el comienzo, esta es la triste verdad. La frase de inicio de párrafo nos remite a peso ni dolor, o más bien, ni lo uno ni lo otro sino a todo lo contrario; ni peso ni dolor, tampoco pesadumbre. Lo dicho, solo busco compartir un nuevo talante en la construcción de decires dotando de nuevos sentidos a las viejas palabras (tan viejas como la sal, el peso y el dolor).

 

“Limpiar con besos la sal de los labios”, por ejemplo: la prosa de un novelista podría decir de lo que sucede después de cubrir de sal los labios (por alimento o margaritas) y proceder, en el continuo de la pasión (sal afrodisíaca) a la acción de besar. Sin embargo, para un poeta pude remitir a limpiar la sal de las lágrimas que se han detenido en los labios al decir palabras con besos de perdón, comprensión, reencuentro, etc. (Los besos son zurcidores del alma). La pesadumbre, la palabra más usada por los poetas (sujetos apesadumbrados, por la sombra - Umbra, del peso de su existencia), en tanto tal, la pesadumbre pesa y duele.

 

Bueno vamos a lo que venimos, dejo con ustedes algunas de mis palabras con cierta sazón de margaritas, sudor o lágrimas que espero sean de su agrado  .

 

ESDRÚJULA

Mujer esdrújula de naturaleza

telúrica

Hembra orgásmica de noches

catalácticas

Náyade núbil de  belleza extática

Vestal fogosa de naturaleza

intrínseca

Fémina real y de palabra

sintáctica

 

 

FORNICACIÓN

Parecer unigénito,

fornicio de virtudes lascivas que la puso ahí

y a mí en parte ninguna.

Argumento el deseo.

Penetro,

como su sombra y sus pasos

penetran febril mi silencio,

infiero en ello pertinencia en su apetito.

 

Jugosas en el placer ausente,

abandonados a la ausencia,

sus pechos y la madura fruta de su vientre lamisco,

Sus muslos dejan penetrar,

en la humedad de su maternidad profunda,

el turgente ser de mi reminiscencia.

 

MEDROSA TIBIEZA

Cual caracol asustado,

tímidos y medrosos,

tus pezones se refugian en la

suave,  nacarada

y tibia caracola de tus pechos.

 

Frágil  calidez, fugaz tersura,

golondrina del alba que de mis

manos escapa.

 

TOCATA Y FUGA

Voluptuosamente,

como en una fuga de Bach,

uno tras otro,

recuerdo en mí y deseo de ti,

se acosan.

 

Se acosan y copulan,

como las notas de un clavecín bien templado.

 

 

PECADORES

Niña desnuda,

al roce de mis labios,

retenida la pasión sólo por tu trémula piel,

extraviada,

entregas tu palabra,

aroma de tu ser

 

Beso tu cintura y la desnudez de tu cuello,

percibo el estremecimiento de tu respiración,

río salvaje, desbocado,

desde tus labios al centro de tu vientre,

hembra vital, vespertina, tierra húmeda y ardiente.

 

Un volcánico útero,

del candoroso trigal de tu piel

el velado rubor usurpa

Tu razón eclipsa un dolor,

medrosa de pecar en tu desabrigo de niña,

cuando tu cuerpo agitas,

espiga de trigo candeal, grácil

tibieza madura,

morena, delgada y seminal,

telúrica fuerza febril de

tempestad.

 

Buscan mis labios,

en pliegues de tu pecho,

humedad que tu cuerpo baña

velo de temor y pasión.

Naufrago de mi tormenta,

en el ámbar profundo de tu mirar me sumerjo,

abandono mis sentidos.

mi existencia dejo zozobrar,

para recalar en tu seno,

y de tus pechos la vida beber .

 

El verbo de tu cuerpo,

deambulando tras agua,

por tu vientre, pasión nutricia y vital,

mis labios reiteran.

 

Extraviado en tu vehemencia,

por mi respiración insolentemente acariciada .

Jadeante de tu desnudez cabalgar,

disputan mis besos.

 

Extraviado en tu vehemencia,

por mi respiración insolentemente acariciada,

jadeante de tu desnudez cabalgar,

disputan mis besos.

a la cascada de tu cabello

de tus pechos, la maternal turgencia,

lucha que acaba por fundir,

feble,

exhausto,

el acero de mi ser, estallando en ti en mil universos de existencia.

 

Cual colibrí subyugado, agónico de sed,

del crisol de tus entrañas,

de entre tus muslos,

donde el placer cierto cristaliza en efímero y eterno mortal éxtasis,

gota a gota, bebo la láctea arropía de tu ser.

 

LEERTE

Quisiera poder leer el brillo en tu mirada y la sonrisa de tus labios.

Leer con impaciencia el sonido de tus palabras y el calor de tu piel.

Quisiera leer el sonido de tu respiración y el latir de tu corazón.

Leer la agitada cadencia de tu cuerpo al hacer el amor,

Quisiera leerte y releerte y volver a releerte una y otra vez.

 

EL ENSORTIJADO SECRETO DE SU SER

Trigueño, ámbar y canela,

es el ardiente sendero que,

lacerados de besos,

mis labios recorren para alcanzar el ensortijado secreto de su Ser y,

en él,

saciar mi sed.

 

 

MARGARITAS

Te propongo

tomarnos unos “margaritas” para tener,

como excusa,

la necesidad de limpiar

con besos la sal de nuestros labios y, posteriormente beber,

de nuestros cuerpos,

el salado sudor después de hacer el amor.

Ciertamente,

espero no me respondas que tienes prescrito,

médicamente,

no consumir sal,

pues no te creeré.

Bajo este predicamento,

podrás ver,

que tan sólo nos queda “pecar”.

 

VAGOS PENSAMIENTOS

Se perdía su pensamiento en el estrecho espacio que descendía a su entrepierna, Tan deseado como el frescor de sus labios y la curva de sus hombros.

 

1 Elite nombre genérico, en razón a la marca de fabricación que se le da a una popular servilletas de papel desechables.

2 Los poemas aquí presente son parte del trabajo de Daniel Omar Begha, publicados en De Espera y Desesperanza, 1998; SMS Acoso Textual, 2001 y Aviso de Extravio, 2014.

Daniel Omar Begha

(Chile). Estudió en la Universidad ARCIS, de Arte y Ciencias Sociales, humanidades y educación. Presidente de la Corporación Cultural Increpa que realiza los Festivales de Arte Erótico en Santiago de Chile con la complicidad del psiquiatra y poeta Jaime Arenas y el teatrero y grabador Guillermo Pallacán. Personaje insólito, artista multidimensional y multidisciplinario, tiene más doctorados que los que ha podido comprar cualquier popolítico. Trabajó en la Televisión Nacional de Chile. “Hay vinos que se dejan beber y dejan buen sabor de boca. Hay mujeres que se dejan mirar, ellas te provocan insomnio perenne”.

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