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COLABORADORES / DANIEL DE CULLÁ

 ReVista OjOs.com    ABRIL DE 2017

Daniel de Cullá

PASARLAS MORADAS

 

En la noche del sentido, metido en la mística de clerecía O del culo,  yo pensaba que era único, aunque me habían dicho que era nacido de la unión de Pascuala con Pascual, lo que nunca llegué a creer, porque siempre me vi en el espejo cual Nun, el “océano primordial” en la mitología egipcia, creándome a mí mismo mediante auto felación, saliva y lágrimas de placer. Masturbación total.

 

Yo me auto felaba, pero un amigo mío, Nemesio, se auto sodomizaba, metiéndose el pene en su propio ojete; lo que siempre, a mí,  me dio envidia, como, por lo que leí en los libros, les daba a Lutero y a Gerson.

 

Siempre me han importado un bledo los dioses, los budas, los gurús de bolsillo, las vírgenes y los santos en medallas o llaveros. Amo la cosmogonía, adoro el mar, que temo, y que nos da el aire y la humedad. Tengo una devoción de bota a la Tierra y el Cielo. El corazón le tengo en la punta del capullo.

 

Mi mano derecha es el principio femenino que me habita; es mi “señora de la satisfacción”, como cantaran los griegos, así como mi mano izquierda es la cuñada  viuda de Onán.  Tengo relaciones con mi sombra y las sombras que, en mis encuentros con mujeres, me la pusieron tiesa, y yo las tendí con mi masturbación, cual sujetadores tendidos en la cuerda sobre la barra de un bar karaoke.

 

Soy perfecto. Soy un creador. Existo por mí mismo, y soy el principio y fin de mi universo. Si el dios Hermes le enseñó a masturbarse a su hijo Pan, a mí me lo enseñó un tal Joaquín, hermano de Candelas, una chiquilla que decía que era mi novia, pero que ella no era nada para mí, en un pueblo de Cuenca.

 

El me preguntó un día que estábamos jugando al Escondite niños y niñas de 10 y once años, juego en que uno se esconde y los demás te buscan:

 

-¿Sabes que de la pilila sale leche si la frotas? Y da un gustirrinín…Mira, se hace así. Hay que frotar y frotar, subir y bajar, sobar y sobar, hasta llegar a romper el frenillo, y ¡a eyacular¡

 

-Como hacen los pastores a las ovejas, el tío “Chorrasebo” a su Asno, y el vaquero a las vacas,  o Agustín de Hipona, fornicador incestuoso de primera,  a Príapo ¿no?, le pregunté.

 

-Así, sí, así, majete, me respondió, cuando vio que aprendí bien la lección.

 

Me gustó siempre aprender griego entre toda esa corte celestial de Asnos que nos enseñaban latines, embustes y patrañas y, sobre todo, a chuparnos el dedo, Y tengo mis barruntos que por eso, y porque un día que entré en el dormitorio de un padre superior, al que yo servía como efebo, me estaba esperando levantada la sotana y masturbándose delante de la puerta, como un Diógenes cualquiera, o el “Camionero pajillero” vallisoletano, que se masturbaba en el balcón de su casa, que da a la calle.

 

Esta  es la causa de aquel odio que tengo por los Asnos de clerecía y su dios, creo yo.

 

Tanto ardor empleó, tanto esfuerzo, que tuve que retirarme de la puerta, que si no me clava los espermas en los ojos, recitando, así recuerdo, en gregoriano: -“Este es mi bien, que le fundo solamente en engañar y alucinar al pueblo”, cayendo derrengado a su modo, como abochornado y vencido sobre la cama. Aunque luego, se levanta, va y me coge, y lleno de rabia, se abalanza a mi diosecillo, y a la sombra de sus mismos espermáticos laureles, me masturba, gritando yo, sin poder zafarme de él: -¡Por santo Tomás, aquí, no¡ mientras él me le estiraba como hubiera querido Gabriele Fallopio.

 

Y, ahora, hablo de mis libros, mis libros preferidos que cogía a escondidas en la biblioteca que un viejo sacerdote cuidaba, quien siempre estaba medio dormido, o dormido entero, y con la pícha fuera de la sotana, en Asno transformado. ¡Qué bribón¡ Cogía yo los libros prohibidos, dejándole, a veces, cuando le pillaba despierto, en una nota el título de cualquier otro libro, llevándome los, para ellos, “peligrosos”. Si, por dormido, no me había visto el cura bibliotecario, no devolvía los libros.

 

Uno que me encantaba y me ponía era el que, sin portada, y con una cruz roja en sus lomo, hablaba de doncellas convertidos en guerreros, recordatorio de aquel romance prohibido que me cantara mi abuela de Ontiñena, en Huesca, “La mujer soldado”, que decía: “En Huesca, a un oscense cuatro hijas le dio dios, con tan mala suerte, que ninguna fue varón. Un día, la más pequeña, de esta manera a su padre le habló: “A la guerra de África me voy padre, a cumplir el servicio militar como un varón. Como tengo el pelo muy largo, y se me ve de mujer, me lo he de cortar bien corto, y un varón  motilón pareceré. Me he de colocar un artilugio para que se note que, como los toreros, soy varón. Más, qué mala pata la mía, padre, que un día, en Sidi Ifni,  al montar a caballo, el pene de plástico se me cayó, y la generala que me estaba viendo, de mí se enamoró. Padre mío, no se enfade, que esto no es deshonra familiar, que es amor del bueno entre mujeres de distinta clase social.”

 

Lo que me hacía recordar la historia de Anastasio Lagrantinus Rosenstengel (Catharina Margaretha Linck),  quien se alistó  como carabinero en el ejército prusiano, “fabricándose un pene de cuero que contaba con dos testículos de peluche hechos con vejiga de cerdo”, según cuentan; teniendo relaciones con prostitutas y hasta con las viudas de compañeros.

 

Como también, la del excepcional pianista y saxofonista de jazz Billy Tipton, (Dorothy Lucille), una bella y hermosa mujer, quien como hombre postizo, tuvo más de cinco mujeres en su vida, tratándolas como un verdadero macho. O la de Julia Fernández González, quien se alistó como varón, de nombre Julio, realizando el servicio militar en el Cuartel de Automovilismo de La Rubia de Valladolid, descubriéndose su femineidad el día que tuvo que desnudarse por culpa del robo de una cartera con dinero acaecido en el Cuartel, cuando comenzaba a salir con una novia.

 

 En este caso, por alcanzar una herencia de un  tío ricachón suyo que quería dejársela a un varón.

Daniel de Cullá

(España, 1945). De origen castellano aragonés. Tras años de pobreza y soledad, muy joven, se fue a estudiar a los Seminarios de Segovia y Madrid.

Más tarde, cuando abandonó

los estudios de Magisterio y Filosofía y Letras viajó a Inglaterra, Países Bajos y Francia donde estudió las lenguas madres de los

países que visitó. En ese periplo trabajó como portero

nocturno en hoteles, tostador de pan y ayudante de  cocinero.

Poeta, escritor, ensayista, pintor y fotógrafo, es miembro

fundador de las revistas literarias Gallotricolor y Flash

Republicano. Su producción y publicaciones se han multiplicado sin cansancio. Figura destacada de la literatura universal, está

considerado como el gran poeta de Castilla. Su poesía es transparente y en ella

brillan ricas imágenes de corte surrealista.

Su tema favorito es el Amor. Su obra Las Bragas del Maromal fue llevada al teatro. Miembro de la Asociación Colegial de Escritores de España.

En la actualidad participa en espectáculos que funden

pintura, poesía, música y teatro.

Dirige la revista de Arte y Cultura ROBESPIERRE.

 

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