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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com   FEBRERO  DE 2018

Fernando Guinard

 

Período de náuseas



Año de elecciones. Horrible y terrible realidad. Las campañas popólíticas contaminan los espíritus. La gran mayoría de candidatos al congreso y a los concejos municipales son babosos ignorantes que se creen con el derecho a gobernarnos. Y los errores cometidos por los electores aconductados e ignorantes se pagan con sangre, sudor y lágrimas.

 

Y una buena cantidad de los candidatos pertenecen a estructuras criminales de una crueldad y maldad que causa náuseas y diarrea.

 

Y entre más prontuarios tengan archivados o activos, más vomitan y vociferan en medios de comunicación y redes sociales. Y la mayoría son psicópatas, sociópatas, cínicos, antipáticos, mentirosos, desagradables, horribles, insensibles e inhumanos.

 

Dice un dicho popular que no hay mal que dure más de doscientos años ni pueblo que lo resista.

 

Por eso el pobre pueblo exhausto parece que despierta, a pesar de su ignorancia y de su espíritu aconductado. Y los candidatos a la presidencia preferidos por el pueblo exhausto y con algo de dignidad son los más inteligentes y diplomáticos. Ya se mamaron de los insensibles y crueles mafiosos.

 

Al inconsciente colectivo le falta capacidad imaginativa y la política ha agotado el bestiario de seres fabulosos que cambian de partido como de calzones. Tránsfugas les dicen. Y traicionan incluso a su madre y a su familia, a su región y a su país. Y no tienen vergüenza ni dignidad, y no se quitan la vida por salvar el honor, más bien chillan como marranos al matadero. Y cuando son desenmascarados traicionan a sus amigos y cómplices y los ofrecen como botín de vencedor.

 

Y algunos amigos, pequeños empresarios que negocian con los políticos dicen que todos son bandidos. ¡Horror!

 

Y no queda sino llorar. Como las madres de Soacha o los parientes de las víctimas de las casas de pique de las estructuras criminales.

 

O como las víctimas de las violaciones por parte de los verdugos con poder cuyos nombres producen terror.

 

Y leo a Samuel Langhorne Clemens, alias Mark Twain (1835-1910) escritor, orador y humorista estadounidense y me acuerdo de muchos medios de comunicación y periodistas al servicio de los conglomerados económicos extranjeros y nacionales: “¡Es una función de alabanza, de loa, de lisonja, de adulación! ¿Me preguntan ustedes quien es el que está dispuesto a tolerar esa extraña adulación, esa adulación insana, y que no solo la tolera sino que la disfruta, la exige, la ordena? . . .

 

"Los políticos son como los relojes malos. Se descomponen cada rato.”

 

Son tan ególatras que resultan desagradables, tóxicos y peligrosos cuando están en el poder. Son como las moscas, habitan en todas las geografías contaminan plantas, animales y se cagan en todos los proyectos humanos. Se ensañan con los débiles, se arrodillan ante los fuertes, los monopolios y las multinacionales.

 

Y la oración que mas vomitan es: “dados de baja”.

 

Y son la causa de todas las desgracias por su espíritu mafioso como consecuencia de la ausencia del estado.

 

Y  se roban hasta la risa.

 

El ejército no descansa, está alerta, vigilante, ataca. Y no persigue la opresión y otros crímenes.

 

Y como en las historias de las bellas y las bestias recuerdo la confesión de la periodista Claudia Morales sobre su violación por parte de un mafioso que aparece todos los días en los medios de comunicación.

 

https://www.elespectador.com/noticias/judicial/mi-violador-ustedes-lo-oyen-y-lo-ven-todos-los-dias-claudia-morales-articulo-734196

 

https://www.elespectador.com/opinion/claudia-morales-su-violador-y-el-hilo-de-ariadna-columna-735063

 

http://www.semana.com/opinion/articulo/describir-al-monstruo-sin-nombrarlo-de-joaquin-robles-zabala/554697

 

Y escarbo en mis números viejos de la revista SoHo. Prohibida para mujeres. Ahora ya no me descresta, por su espíritu banal y clasista, y veo en textos de la portada de la edición 91 lo siguiente: OFICIOS ABURRIDOS. UN DÍA COMO MODELO ARTÍSTICA. POR CLAUDIA MORALES. Y FOTOGRAFÍA DE ALEJANDRA QUINTERO. ©

Y por encargo del editor o director posó desnuda en una clase de pintura en 106 Espacio para el Arte, con la profesora y escultora Silvia Merizalde. Espacio Galería que ya no está activa. Claro, el arte es también paciencia. . .

 

“¡Como me quitaba de la cabeza el asunto del pudor! (. . .) Claro yo opté por sentarme como me ven, justamente para que no quedaran expuestas mis tetas ni tampoco como dirían algunos colegas “la selva negra”. (. . .) A los quince minutos quise gritarle a Julia que me iba a morir de angustia y que pidiera a los alumnos que cerraran los ojos mientras yo me paraba unos segundos a tomar aire y fuerza (. . .) Tímidamente dije “profe” ¿me puedo parar un minutico? Y me dio pudor. Y esa despedida al pudor me toco hacerla cuatro veces”. . .

 

Pobre Claudia. A Rodin le encantaba que la modelo estuviera en movimiento y Courbet les daba vida.

 

Y para Picasso la modelo irradia erotismo natural, mezcla explosiva de lo espiritual y lo sensorial.

 

En cambio Balthus y otros artistas plasman lo oculto bajo las faldas, ya que el no poder ver equivale a un tormento, y el ver, a la paz. . .

 

Henry Miller confesó que un día, en un parque se acostó boca arriba bajo las piernas de una muchacha y pudo observar su secreto. Y fue tal su paz interior que durmió placenteramente.

 

El sexo de la mujer -escribe Gilles Néret en el libro El erotismo en el arte del siglo XX – editado por Taschen en 1994. ISBN 3-8228-0686-2–  es para el hombre, el secreto más desconcertante, pero también el más asombroso, y para su investigación se sirve de todas las posibilidades imaginables, con el fin de alcanzar así la satisfacción de sus apetitos.

 

“Simone de Beauvoir dice con su proverbial rotundidad en el Otro sexo: El apetito sexual femenino es como la contracción de un molusco; está al acecho como una planta carnívora, es una ciénaga en la que se hunden insectos y niños; es un remolino total, una medusa, una ventosa que respira, es semilla y sebo.”

 

Y mirando la misma edición de la revista SoHo, leí el texto, también por encargo, de Juan Gabriel Uribe, sobre sus experiencias como ascensorista: “No eran los oficios aburridos sino las personas. La verdadera inteligencia, dice el psiquiatra Jung, está en la capacidad de ser feliz y adaptarse a las circunstancias. No me importaban los oficios sino los individuos”.

 

Y también leí el TESTIMONIO; Cuánto gana. . . Un ministro. Por Andrés Felipe Arias. Ministro de Agricultura.

 

“CUALQUIER INTEGRANTE DE MI EQUIPO DE  trabajo, incluyéndome, se puede ganar en el sector privado casi el doble o el triple de lo que nos ganamos en el sector público. Pero no me da envidia. Para mí, es claro que tengo una responsabilidad con el gobierno y uno aprende a cosechar una vocación en que la plata ya no es tan importante. . .”

 

Ver: http://www.semana.com/nacion/articulo/agro-escandalo-seguro/108603-3

 

Y también leí el discurso de Julio Sánchez Cristo con motivo de su premio Simón Bolívar a la Vida y Obra. Y ahora en febrero de 2018 ya completa 40 años de periodismo. Insiste, persiste y no desiste.

 

Y  hablando de periodismo y periodistas tuve la oportunidad de recibir de regalo el libro La emocracia global y otros escritos, de Carlos Fajardo Fajardo. Y dice:

 

“Las ideologías se organizan con base en la emoción pasional de los ciudadanos, gracias a los medios y a las lógicas del mercado. La pasión ideológica la colma todo el neoconservadurismo actual. . . Emocracia global: una pasión ideológica, enajenada y obesa de certidumbres absolutas lo cual desafía cualquier sensatez, cualquier alteridad, cualquier respeto a la diferencia. Sus consecuencias son predecibles: redes de informantes, caza de brujas, odio combinado con fe y creencia.”

 

La ignorancia, la falsedad, el conductismo y la autoridad son un caldo de cultivo que cocina sentimientos absurdos y permite que la masa, llame grandes hombres a los políticos criminales;  que los periodistas respeten sus nombres y que los historiadores relaten sus atrocidades en forma de alabanza.

 

El MaReA exige un espectador curioso, sensible, inteligente y con buen sentido del humor. Es un sentimiento estético que formula preguntas de ruptura para esperar respuestas donde el discernimiento y la ética sean la piedra angular de los discursos alimentados por una actitud crítica que desafía el gusto de la asfixiante presencia del arte oficial, los comerciantes privados y los pendejos con poder.

 

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