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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com    MAYO DE 2015

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

PARA ESO SON LOS AMIGOS



Cada día que pasa me desilusiono más de los medios de comunicación o fábricas de mentiras y de sus chupahuevas, palabra que aprendí del dibujante Félix Ángel, cuando se refiere a los colegas que trabajan con un expresidente a quien le gusta el arte.

 

El  “oso”  Gómez exalta al caricaturista Danny, lo alaba con suma munificencia y lo invita a participar en un programa radial que tiene mucha sintonía.

 

Para eso son los amigos.

 

Y una revista excluyente, prohibida para mujeres, cree que quienes se expresan en blogs y plataformas independientes, tienen un perfil muy particular pues se las dan de contestatarios, intelectuales e izquierdistas.

 

Como buen lector devoró todo con mis OjOs, oigo y veo las entrevistas que conceden los personajes de la chusma a periodistas también chusmeros.

 

Cuando veo en internet y en YouTube las declaraciones de la exmoza de uno de los mafiosos más temidos que ha tenido este país, me declaro asqueado cuando dice sin ningún titubeo que a la viuda del mafioso le robaron la herencia personajes de alto vuelo enquistados en el poder popólítico e informativo.

 

Y cuando dice que está protegida por la DEA para que no la piquen en pedacitos, tomo la decisión de no volver a leer las noticias que producen esas fábricas de mentiras.

 

Y en Las 2Orillas y veo que un señor exgobernador perteneciente a la flor y nata de la popólítica le dice al escritor Gonzalo Guillén:

 

“Lo voy a matar así me gaste mis últimas monedas”.

 

Y en otro aparte miro que hablan del mafioso de Interbolsa que “hace tres semanas fue detenido en una calle de Madrid por la unidad de crimen organizado de la policía de Madrid y recluido en una celda de 10 metros desde donde atendió via skype su audiencia”.

 

Y pico la pestaña Quienes somos y leo: “Somos un equipo de periodistas que queremos mostrar, además del país de siempre, ese que está olvidado, el de la otra orilla. A través de relatos, investigaciones y análisis. Las 2Orillas le da un espacio a aquellas voces y miradas perdidas a lo largo y ancho del territorio nacional. Queremos darle la palabra a la ciudadanía para que publique, de primera mano, sus historias, sus imágenes y cuente sus vivencias. Este proyecto recibe donaciones y apoyo de ONGs y otras organizaciones afines con su vocación social. Las 2orillas es una apuesta por el periodismo independiente, digital, regional y ciudadano, un espacio necesario para construir y fortalecer la democracia desde todos los rincones de Colombia”.

 

Veo el consejo editorial y percibo que hay muy buenos periodistas y columnistas como María Elvira Bonilla, León Valencia, Marta Ruiz y otros. Y un Santos y un Pastrana, y entonces tuerzo la jeta y resuelvo irme a la feria del libro de Bogotá.

 

En el stand gigante de Planeta el escritor Mario Mendoza firma sus libros a las adolescentes que lo miran admirados.

 

Y escarbo en el blog del escritor Mendoza y leo: http://mariomendozaescritorcolombiano.blogspot.com.co/

 

“Y llego a la Feria del Libro, y veo las filas, los rostros, las expresiones, y quisiera detenerme y preguntarle a cada uno cómo se llama, quién es, dónde lee, cuál es su personaje más entrañable. Porque cada uno de ellos, cada uno de ustedes, le da vida a mi trabajo, le da sentido, permite que Sinisterra o que Frank Molina encarnen de verdad, existan. Un libro en un rincón sin abrir no es nada, es tinta, papel y cartón. Mis personajes tienen piel, y sangre, y vísceras, porque ustedes les han prestado su cuerpo y su psique en un acto de generosidad a toda prueba.

 

“Lamento no poder saludarlos a cada uno como se merecen, lamento la brevedad de nuestros encuentros, lamento no poder quedarme conversando porque en la fila, allá atrás, hay otra gente esperando una firma en Cobro de Sangre o en Satanás, y yo quisiera alcanzar a firmarles a todos, yo quisiera multiplicarme, como Doctor Manhattan, y ser ubicuo y estar con cada uno de ustedes al menos dos o tres minutos.

 

Yo quisiera que toda la gente hubiera podido ingresar al auditorio y que luego no se hubieran presentado choques ni enfrentamientos con la gente de seguridad de la Feria del Libro. Pero no puedo controlarlo todo, no logro dominar cada uno de los frentes, estar al mando de todas las situaciones que se van presentando. Y me excuso por ello, lamento si en algún momento algún lector se sintió ofendido o maltratado. Saben bien que yo lo que quisiera es todo lo contrario, y espero que sepan perdonar la vulnerabilidad humana a la que también, miserablemente, pertenezco.

 

“Gracias por tanto, gracias por sus expresiones de bondad, por sus palabras al oído, por sus notas, por sus abrazos, por sus regalos entregados con tanto cariño. La vida ha sido infinitamente generosa conmigo, y sé muy bien que cada uno de ustedes es un mensajero, alguien que me transmite fuerza y vitalidad, alguien que me han mandado desde una dimensión desconocida para que no baje la guardia en ningún momento”.

 

Y en otro aparte de su blog escribe: “Los medios de comunicación resaltan cada vez que pueden las crueldades de la guerrilla. Me parece muy bien. Nadie va a salir en defensa de una pandilla de asesinos, secuestradores, extorsionistas y narcos que han ensangrentado nuestro país de la peor manera. Recuerdo bien que cuando empezó a ser famoso el Subcomandante Marcos en México, la guerrilla colombiana intentó crear lazos con él y no pudo. El Subcomandante les dijo que abandonaran primero la extorsión y el secuestro, que esos métodos no eran legítimos para hacer una revolución. Imagínense: una guerrilla que era despreciada por guerrilleros latinoamericanos de otros países. Cómo serían de viles, tramposos y mañosos sus procedimientos.

 

“El problema para mí empieza cuando los medios ocultan, falsean y pasan por debajo de la mesa los horrores del otro bando. Porque en La Habana no están sentados unos bárbaros con un grupo de hermanitas de la caridad. No. Están sentados asesinos con asesinos.

 

“Las Fuerzas Militares están implicadas no sólo en las torturas de miles de estudiantes universitarios (todo lo que les suena a socialismo o a comunismo es demoníaco para ellos), en desapariciones forzadas y en crímenes selectivos (como los de los sobrevivientes de la cafetería del Palacio de Justicia), sino en genocidios a gran escala, como el exterminio de todo un partido político, la Unión Patriótica. Es decir, en el crimen de miles de colombianos, con sus familiares y sus amigos incluidos, que fueron cazados en sus casas, en sus trabajos, en la calle, y masacrados de la peor manera.

 

“Por esos años, con la complicidad directa o indirecta de integrantes de las Fuerzas Militares, mataron a candidatos a la Presidencia de la República (Bernardo Jaramillo, Jaime Pardo Leal, Carlos Pizarro, Luis Carlos Galán), a Héctor Abad Gómez, a Álvaro Gómez (que venía de la derecha más recalcitrante), e incluso llegaron hasta Jaime Garzón, un humorista, y no soportaron sus chistes, sus imitaciones ni su humor negro. Y cuando empezamos a rastrear hasta dónde el establecimiento colombiano tenía vínculos con la mafia, llegamos hasta el Ministro de Defensa (Fernando Botero hijo por aquel entonces) y el mismo Presidente de la República, Ernesto Samper. Y en los últimos años nos hemos venido enterando de que muchos otros presidentes recibieron dineros de los narcos, y pactaron con ellos y armaron grupos de delincuencia organizada patrocinados por el Estado, como los famosos Pepes.

 

“Es decir, los medios de comunicación, serviles, mediocres y tendenciosos, se hacen los de la vista gorda cuando se trata de informar a cabalidad sobre quiénes son los personajes que están sentados en La Habana negociando la paz. Que no se nos olvide que el Presidente Santos, cuando era Ministro de Defensa, ofreció jugosas recompensas por las cabezas de varios guerrilleros, estableciendo en Colombia la pena de muerte de manera ilegal, violando flagrantemente la Constitución. Y cuando uno de los subalternos de un frente guerrillero fue a cobrar una de esas recompensas, le preguntaron que cómo sabían ellos que el tipo sí estaba muerto, que mostrara pruebas, que trajera al menos la mano del fulano para confirmar las huellas dactilares. Se trataba de Iván Ríos. Y, como salidos de una película de salvajes primitivos o de un film de terror de bajo presupuesto, los secuaces que traicionaron a Ríos le amputaron la mano al cadáver y la presentaron como prueba. Santos pagó la recompensa a cambio de ese miembro humano todavía sanguinolento. La sola imagen, que está a años luz de una democracia moderna, habla por sí sola.

 

“En La Habana no hay unos tipos malos negociando con un rebaño de ovejas desamparadas. Son dos bandos de carniceros y genocidas que han incendiado nuestro país saltándose la Constitución sin reparo alguno en miles de ocasiones. Y es precisamente por ello que el tercer bando es fundamental, el bando clave: la sociedad civil. Van a intentar que nos inclinemos hacia un lado o hacia el otro, que nos matriculemos, que los respaldemos, que los defendamos. No, no y no. Nosotros no hemos empuñado armas, no hemos matado, no hemos extorsionado ni expropiado campesinos. Por eso tenemos la supremacía moral. Nosotros no hemos resuelto nuestras diferencias a cuchillo ni a plomo.

 

Nuestro deber es vigilar y exigirles a los bandos en conflicto que no se levanten de la mesa, que se pongan de acuerdo, que firmen, que se comprometan a respetar los acuerdos. Si se logra la paz es porque ese tercer bando ha asumido a fondo su responsabilidad histórica. Nosotros somos no sólo necesarios, somos indispensables”.

 

Y después de leer este sencillo y extraordinario escritor y analista vuelvo a la revista prohibida para mujeres y leo las citas citables publicadas, extractadas de los textos de un amigo íntimo a quien admira por la inteligencia y profundidad. http://www.soho.com.co/opinion-online/articulo/frases-de-daniel-samper-ospina/37689

 

“No hay nada más cursi que el amor, ni peor atentado contra el buen gusto que la ternura”.

 

“Mis columnas son caricaturas escritas; por eso escribo sobre los rasgos físicos de los personajes y exagero la realidad, aunque nunca queda tan deformada como la Constitución Política tras el paso de Uribe por el poder. Como humorista nadie me toma en serio. Y entonces pienso que soy un fracasado y un mediocre. Sobre todo un mediocre. Detesto ser mediocre. Uno corre el riesgo de que el presidente lo nombre ministro de Transporte”.

 

“La estética es el salvavidas de la osadía”.

 

“No creo que le llegue siquiera a los talones a Klim. Yo soy del tamaño de Luis Alberto Moreno al lado de Klim”.

 

“Ser niño en Colombia es recluirse, no intervenir, desvanecerse poco a poco en un cuarto y asomarse a la vida desde una ventana. Ser niño es no poder salir al barrio”.

 

“Me cuesta trabajo entender las cosas. No en vano soy periodista”.

 

Y parece que el oso y el caricaturista no saben de los niños y niñas drogadictos, prostituidos, asesinos y guerreros que deambulan por los barrios marginales de las grandes ciudades con sus navajas automáticas, cuchillos carniceros y pistolas automáticas.

 

Y vienen a mi memoria las palabras de mi amigo Dalí: “Los periodistas son tan brutos que tienen que escribir en periódicos y revistas”.

 

Por eso sigo con mis proyectos libres, analíticos y difíciles. Y así me toque besar a los murciélagos, insisto, persisto y no desisto hasta que realice la curaduría para la exposición de arte erótico en el Museo Nacional de Colombia, el museo de todos los colombianos, en el año 2017.

 

Hay tiempo.

 

Acepto sugerencias y patrocinios.

 

En la Feria del Libro de Bogotá conocí y compartí instantes larguísimos con el maestro Milcíades Arévalo quien nació, en 1943, en el Cruce de los Vientos (Zipaquirá), en una humilde casa campesina que fue quemada por los violentos que han sembrado sangre dolor y lágrimas. Es un personaje insólito, sencillo, cordial, fue marinero y banquero durante quince años y culminó su carrera como gerente de una sucursal del Banco de Occidente en el barrio Siete de Agosto de Bogotá que fue asaltada por bandidos sin cuello blanco.

 

Es cuentista, novelista, fotógrafo, editor, corrector de estilo, vendedor errante de libros, enamorado del eterno femenino, de la vida, de sus hijos, de la poesía y del talento. Es director y editor de Puesto de combate, revista que fundó en 1972 y en la actualidad es una de las pocas revistas sobrevivientes que publica textos de los poetas que le encantan sin importar la edad, ni la fama, ni el desconocimiento por parte de las casas editoriales pretenciosas y pomposas. Ya prepara para el segundo semestre de 2015, el número 81. En su stand Sociedad de la Imaginación de la Feria Internacional del libro de Bogotá exhibió una parte de su colección de libros de literatura y poesía, de primera edición, y vendió obras de importantes escritores, poetas y ensayistas colombianos y extranjeros.

 

Mi poeta colombiano preferido es Raúl Gómez Jattin y conocí su obra gracias al poeta Jotamario Arbeláez que me regaló, en 1988, la primera edición, recién salida del horno, del libro Tríptico Ceretiano: Retratos, Amanecer en el Valle del Sinú y Del amor, editado por la Fundación Simón y Lola Guberek.

 

El libro que se robaron hace rato.

 

En El Espíritu Erótico publiqué los poemas perversos que  Gómez Jattin no leía en público porque eran poemas para leer en la soledad.

 

Milcíades Arévalo fue gran amigo y promotor de Gómez Jattin, compartieron la soledad, la poesía y la locura.

 

Milcíades Arévalo en entrevista concedida a Johana Marcela Rozo Enciso manifiesta: “Raúl Gómez Jattin, una de las voces más auténticas de la poesía colombiana actual. No hay en sus versos resonancias que en otro tiempo pregonaron y magnificaron poetas como Rimbaud, los poetas del surrealismo, la generación Beat, sino la

esencia misma del que ha vivido, amado y leído mucho”.

 

Milcíades Arévalo, no ha sido seleccionado para participar en antologías de cuento colombiano, al contrario, ha publicado infinidad de poetas y cuentistas que ya son muy famosos como Evelio Rosero Diago y Gómez Jattin entre muchos otros.

 

Parece que desprecia la fama o aparenta mirarla con desdén.

 

En su libro Cenizas en la ducha escribe: “Los poetas de mi país parecían ungidos por la gracia de Dios y no por la vida. . .Tal vez por eso eran estridentes, vanidosos, bulliciosos, envidiosos y desleales”.

 

Milcíades plasma, con toques delirantes, las delicias del espíritu erótico y las aventuras vividas en los mares y las odiseas como vendedor de libros por toda la geografía colombiana.

 

Cuando llegué a su stand no lo percibí a primera vista pues estaba acurrucado y escondido detrás de una mesa donde ingería su almuerzo en secreto. Eso de trabajar 12 horas seguidas durante quince días en las ferias del libro es para meros machos. Y Milcíades no ha capado ninguna feria desde que se inició en 1988.

 

“En el hogar donde nací no había ni siquiera un libro donde posar la mirada. Me bastaban los amaneceres, que estaban envueltos siempre en niebla, la caída del sol de la tarde, el verdor de la tierra y el canto de los pájaros. Una tarde llegó mi abuela en el tren de las cuatro y trajo, entre otras cosas, La dama de las camelias en francés, supe que el mundo estaba cambiando y aprendí el alfabeto y comencé a leer todo lo que cayera en mis manos”. “Cuando tenía veinte años y deambulaba sin un peso, descubrí en un estante el libro Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud. Ese título me enamoró y como andaba ilíquido me acordé que en el Hospital San José de Bogotá pagaban 50 pesos por donar sangre; me fui para allá, doné la sangre y me dieron una Pony Malta, un huevo y los $50. De inmediato me devolví a la librería y conseguí un libro que me metió en este mundo”.

 

“La última vez que estuve en un colegio fue cuando yo era estudiante de primero bachillerato; me escapé para ir a conocer el mar y no volví. En ese colegio me enamoré de los libros, de todos los libros por culpa de la bibliotecaria, una señora llamada Lavinia, que siempre me decía “cachorro” porque me parecía a su difunto marido”.

 

“Descubrí el erotismo con Henry Miller”.

 

“El cuerpo femenino es la mayor maravilla del mundo”.

 

“Me acuerdo que la primera mujer que me amó la enamoré plagiando un poema de Diego Hurtado de Mendoza. Como ella se casó con otro comencé a leer toda la poesía que cayera en mis manos”.

 

“Mis cuentos son eróticos. Para mí el erotismo es la belleza, las palabras, la textura con la que se hace la poesía. El erotismo es la vida misma hecha poesía. También he incursionado numerosas veces la infancia, en lo que fuimos y en el realismo de los acontecimientos sociales del momento: la guerra, el dolor, el conflicto armado, las injusticias sociales”.

 

“Yo no tengo nada, sino mi casa, libros y una bicicleta. Tenía una cámara de fotografía marca Nikon que me robaron en la Avenida Circunvalar cuando participaba en un concurso de Fotografía”.

 

“A mi casa llegan escritores a buscarme porque les rechazan sus obras o porque no tienen plata para publicar. Yo les digo que no se preocupen, que tengo la revista para que todos publiquen... Eso es lo que quiero, que no se afanen por la plata que de eso hay en toda parte”.

 

“Los poetas son muy vengativos y pelean hasta por un poema. Teniendo en cuenta eso nunca he publicado un poema, pero tengo muchos por ahí. Sin embargo, soy un narrador que lee muchas novelas y demasiados cuentos”.

 

“La literatura, al fin de cuentas, es una batalla con las palabras”.

 

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