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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com    AGOSTO DE 2016

 

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

EL ESPÍRITU TRUJILLANO

 

Los artistas del departamento de La Libertad, en Perú, producen obras de extraña belleza impregnadas de realismo mágico, que no es otra cosa que una mezcla explosiva de realidad y delirio en un ambiente de cotidianidad influido por el surrealismo. Lo real maravilloso y la superstición se ubican en niveles crudos de la pobreza y marginalidad social, espacios donde la concepción mágica y mítica se hace presente. Las acciones siguen el curso lógico del tiempo y algunas veces mezclan el presente con el pasado y el futuro.

 

Y también producen abundantes obras impregnadas de matices eróticos.

 

Los artistas y amigos peruanos con quienes tuve el placer de compartir, son seres simpáticos de conversaciones alegres y buen sentido del humor que demuestran con sonrisas y carcajadas. Admiran y desean compartir con las mujeres colombianas que tienen fama de ser las más bellas de América.

 

Les encantó el poema del peruano Manuel Morales (Iquitos, 1943 – Porto Alegre, Brasil 2007) que dice así:

 

Si tienes un amigo que toca tambor

 

Si tienes un amigo que toca tambor

cuídalo, es más que un consejo, cuídalo.

Porque ahora ya nadie toca tambor.

Más aún, ya nadie tiene un amigo.

Cuídalo entonces.

Que ese amigo guardará tu casa.

Pero no lo dejes con tu mujer, recuerda

que es tu mujer y no la de tu amigo.

Si sigues este consejo, vivirás

mucho tiempo. Y tendrás tu mujer

y un amigo que toca tambor.

 

Donde hay artistas y erotismo siempre hay una buena parranda y una buena bebeta.

 

Trujillo es la capital del departamento peruano de La Libertad. Está ubicada a orillas del Océano Pacífico, en el Valle de Moche. La fecha de su fundación no se conoce con exactitud, pero las enciclopedias de internet dicen que fue fundada por Francisco Pizarro el 5 de marzo de1535 con el nombre de “Trujillo de Nueva Castilla”, en el centro de espaciosos fundos azucareros del Virreinato y cerca de ricas minas de oro y plata. Sus hermosas casas de enormes patios e interiores de salones y templos reflejan en oro y en brillo la opulencia y la estabilidad.

 

Arquitectura sobria y gran amplitud. Las casas, de un piso, construidas en adobe, son de portadas heráldicas y espectaculares rejas caladas como encajes.

 

La casa de los marqueses de Herrera y Valle con un balcón de esquina que abrasa sus dos fachadas en una larguísima galería de madera tallada con gran exquisitez.

 

En el Museo administrado por el Banco Central de Reserva del Perú, ubicado en la casona Urquiaga, se exhibe su colección numismática, mobiliario y menaje de la época virreinal y republicana. Herencia de familias que en el siglo XVIII fueron esclavistas y cuyas riquezas las empleaban en la profusión de muebles, alhajas, lujosas chucherías y suntuosos ropajes. Vajillas de oro y plata labradas, joyas, brocados, encajes.

 

El Museo Casa de la Emancipación es un centro cultural tradicional ubicado en una casona de las intersecciones del jirón Gamarra con el jirón Pizarro y que fue escenario de la gestación de la Independencia de Trujillo. Sus actividades se centran en las exposiciones de arte y en actividades de diversa índole que se llevan a cabo en su patio central. Actualmente se encuentra administrado por Fundación BBVA.

 

Dentro de su área metropolitana se encuentran las zonas arqueológicas de CHAN CHAN, el centro urbano prehispánico de barro más grande de América donde se pueden apreciar la red de calles, canales, reservorios, plazas, templos piramidales y palacios. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1986; y las Huacas del Sol y de la Luna,  dos estructuras arquitectónicas de forma piramidal que corresponden a la Cultura Moche (siglos I y IX d.C. - Intermedio Temprano), en cuya construcción se utilizó la superposición de estructuras de adobe que dieron lugar a la formación de plataformas. La Huaca del Sol alcanza una altura de 43 m y la Huaca de La Luna, 21 m.

 

En Trujillo vivió César Vallejo (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892 – París, 15 de abril de 1938) el más grande poeta peruano, el trigueño de largos cabellos, polémico, fresco, saludable, sombrero tongo y sonrisa melancólica. Con los integrantes del Grupo Norte o Grupo de Orrego como se le conocía, compartía noches de bohemia y miseria. En 1920 cuando fue despedido del trabajo, en la absoluta pobreza, tenía que compartir los zapatos que su amigo Urrego le prestaba cuando se dirigía a la ciudad. Por fortuna su talento y sus Odas le permitieron superar la miseria temporal y convertirse en el gran poeta del Perú.

 

Publicó en Lima sus dos primeros poemarios Los Heraldos Negros (1918) y Trilce (1922). En 1923 se largo para Europa y no regresó.

 

Trujillo tiene el mural artístico más grande del mundo y es el de la Universidad Nacional de Trujillo, concebido en 1991 y realizado bajo la dirección del artista Rafael Hasting. Está elaborado en arcilla vitrificada, que no es otra cosa que mosaico. Su área es de tres mil metros cuadrados y se utilizaron treinta millones de piezas de un centímetro cuadrado.

 

El viaje a Trujillo para acompañar la exposición EROS ROJO VERDE, coordinada y curada por el maestro Antulín Tello, se realizó en la Alianza Francesa de Trujillo, entre el cuatro y el veinticuatro de agosto. Fue presentada por el señor director de la Alianza y tuvo la participación de los maestros Manuel Miranda, Joselito Sabogal y Christian Alfaro; y las artistas consagradas Ana Lucía Solórzano y Judith Ibañez Burga; y las jóvenes pero prometedoras e inquietas Paola Rossi y Nadia Guinciülesco.

 

Después del montaje vinieron los licores espirituosos y el despertar de los bajos instintos en un cabaret donde Judith y Paola Rossi y la fotógrafa Samantha Chávez Rossi, en compañía del suscrito y el maestro Antulín se desmadraron bailando hasta el amanecer.

 

El día jueves tuvimos la oportunidad de asistir a uno de los restaurantes más representativos de la cocina trujillana. En compañía de los maestros Joselito Sabogal, Christian Alfaro y Antulin Tello y las muchachas de Lima y Chiclayo, pudimos saborear los exquisitos y picantes cebiches de pescado y la famosa chicha roja. Es costumbre en esa ciudad, por lo menos en el grupo de artistas, que a la hora de pagar, quien más recursos tiene, inicia la vaca, mínimo con el 50% del valor de la cuenta. Y así sucesivamente hasta que los tres maestros anfitriones completaron la totalidad. Nada de tacañería.

 

Por la noche en el hotel, el marino mercante Gustavo Alfaro - que trabaja en un yate rompehielos que es alquilado por millonarios para sus viajes de placer con amigos, amantes o prostitutas- apareció con Whisky, vino, mojito. Y se bebió hasta el amanecer en compañía de los maestros Christian Alfaro, Antulín Tello, Ana Lucía Solórzano, y el bacán Oscar Díaz. Cuando se le preguntó al marino si sintió ganas de participar en la orgía de los millonarios rusos que alquilaron el yate y lo llenaron de putas, contestó que eran muy celosos y si se ponía de seductor lo tiraban al mar.

 

Al día siguiente de la exposición en la Alianza Francesa asistimos a la Casa de la Identidad donde exhibían la muestra de Humor Gráfico Consumo ¡Cuidado! del artista huamachuquino Francisco Yupanqui Baca, quien se movilizaba en silla de ruedas e intercambiaba ideas con los asistentes. Estaba muy enfermo por un cáncer terminal. Tuve la oportunidad de dialogar con él y grabar algunas palabras sobre el propósito de su exposición que estaba relacionada con la problemática ambiental y la invasión consumista del espíritu de la banalidad. Habló de la importancia del humor gráfico como un género artístico y sus autores como agentes de creación y visualización de realidades conductistas.

 

Y decía el maestro: “El humor gráfico sirve para comunicar ideas que puedan ser útiles para la sociedad, para desenmascarar a los políticos, el conductismo, el consumismo y la falsedad, con ironía, mordacidad, contradicción y absurdo”.

 

En la noche fuimos a cenar con Antulín Tello, Judith Ibañez Burga, el exdirector de la Alianza Francesa, Jesús Gerardo Cailloma Navarrete, Peter Murphy y señora, y Óscar del Águila Zurita. Un restaurante bien costoso cuyas porciones minúsculas dejaban estupefactos a los comensales.

 

Y en la cena tuve la oportunidad de percibir el espíritu contestatario, la inteligencia desbordante y la gran cultura de Judith Ibañez, quien enfrentaba con seguridad, agresividad y ternura a quien tuviera la desgracia de tener una opinión diferente de su percepción de los hechos estéticos. Y me acordé de Gabriel García Márquez cuando escribió: “Es absolutamente imposible llegar a ser igual a alguien cuando se es absolutamente diferente”.

 

Y a la media noche, rumbo al hotel, a la entrada del Espacio Cultural de la Fundación Angelmira, se encontraba, acompañado de un primo, el pintor trujillano de setenta y ocho años, Gerardo Chávez López, condecorado con la Orden del Sol del Perú y Fundador del Museo del juguete y del Museo de Arte Moderno de Trujillo. Apenas Judith lo percibió se dirigió hacia él y le comentó que lo amaba. Y el maestro la miraba, y ella intensa como una ametralladora de piropos, toques de locura y erotismo desbordado hasta el delirio.

http://www.gerardochavez.pe/es/fundacion/angelmira.htm

 

Paola Rossi y Ana Lucía Solórzano son talentosas, guerreras,  inteligentes, eróticas, cordiales y sencillas.

 

Y ya para terminar me llamaron mucho la atención algunos pensamientos del columnista Carlos Granés publicadas en El Espectador, el 18 de junio de 2016, refiriéndose a Cultura y Paz.

http://www.elespectador.com/opinion/cultura-y-paz

 

“Lo decía Dostoievski en 'Memorias del subsuelo' y lo ha recordado George Steiner toda su vida: la cultura no nos hace necesariamente buenos; los seres más sanguinarios que ha padecido la humanidad han sido, en alto número, personas civilizadas”.

 

“Hablo de esto porque ahora, con la firma del proceso de paz en Colombia, vuelve a popularizarse la fantasía de que las expresiones artísticas vendrán a sanar nuestras heridas o a fomentar una cultura de la paz. Sin pretender ser aguafiestas, temo que estas altas pretensiones le quedan grandes a actividades tan humanas como escribir, expresarse con el cuerpo o inventar imágenes. Porque todas ellas, cuando se ejercen en libertad, no bajo un programa ético preestablecido o una cartilla de buenas intenciones, arrastran el lodo humano, reflejan lo que somos: virtudes y nobleza, desde luego, pero también crueldad, obcecación, pulsión violenta.

 

“Si en algo se diferencia la persona culta, creo yo, es en su complejidad. El arte y las ideas añaden a una naturaleza bastante primaria nuevas capas de sensibilidad, de deseos, de experiencias vitales, de ideas contrapuestas, de valores en conflicto, de posibilidades existenciales. Sospecho que todo esto hace más libres y más autónomas a las personas; más interesantes y críticas también. Pero estas cualidades no inclinan necesariamente hacia la paz. Imponerle al arte una tarea, por noble que sea, vicia la savia que lo irriga. El arte es libre o no será, así no sirva en nada para la paz.

 

 

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