(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     ABRIL DE 2016

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

VI. HAPPENING MEDIÁTICO

 

Fragmento del texto “El tío y las nínfulas” publicado en el libro Tras la Huella de Sade, presentado en la ciudad de Zaragoza, el jueves 17 de diciembre en

la sala King Kong, dentro del marco del IV Festival de Cine La mirada tabú. La presentación corrió a cargo de Manuel Pérez-Lizano (autor de uno de los ensayos), Vicky Calavia (directora del Festival La mirada tabú y Paco Rallo, editor.

 

 

Un ejército de nínfulas desnudas acusadas de guerrilleras por llevar marcas de sol en sus cuerpos bronceados y exhibir calungos sus demonios, llena la plaza de Bolívar de Bogotá en el homenaje al maestro Donatien. Se escuchan canciones en inglés cantadas por hombres que parecen eunucos, pues sus voces son afeminadas. Entre la multitud un cuerpo de un anciano –que después de cincuenta años de trabajo intenso en pro de la cultura y el desembrutecimiento no percibe pensión de jubilación ni tiene seguridad social– es lanzado al infinito por atléticas porristas.

 

Los invitados especiales al happening llegaron muy cumplidos y elegantes con sus corbatas y corbatines al cuello. Descansan en sillas mullidas, engullen pasabocas, beben vinos con alta calificación internacional y whisky con muchos años de maduración de las mejores y exclusivas casas destiladoras. Están felices y los más avezados miran con lascivia a las muchachas desnudas que atienden y organizan la logística. Una gran hoguera ilumina y calienta los cuerpos desnudos de las nínfulas. Engalana la plaza con su presencia un ubérrimo monito retrechero, mitad bestia y mitad humano, un centauro enloquecido que twittea todo lo que sucede. También está presente el artista porno más famoso de todos los tiempos, desnudo y con su miembro descomunal en erección; y el señor director de la más importante revista banal de América Latina, gloria nacional, con su pichurria en descanso. Y el Drácula criollo, con sus colmillos en primer plano, más conocido como el nuevo inquisidor, feo, asqueroso, un vomitivo, quemador de libros de Marx y el marqués de Sade en su natal ciudad de los parques. Y también las monstruosas y desgarbadas representantes de la cultura oficial, anorgásmicas con figura de brujas terribles, de esas que no las desean ni los maridos, ni los mozos, y menos los amantes de la estética, Betty la fea, Betty la chisposa, y María Jerusalén Sáenz de la Barra; y sus pares masculinos, los geniales escritores, curadores y guacamayas parlanchinas que han trabajado enquistados en el potro del presupuesto nacional, James Perón y Joseph Rock; y la osa mayor de las librerías colombianas que solo cobra el 60% y paga a los cinco meses; y el director de un fondo de cultura que se embobó cuando vio una pintura negra en una exposición donde participaba Kazimir Malévich; y los más bellos mancebos de estas indias mestizas, el súper genial consentido de la revista Jetas y pariente de Miguel Antonio Caro; y el antipático y felacionista homónimo del gran escultor del David, y el manteco de la Colmena, todos tan buenos mozos como las cabezas de las lechonas tolimenses; y también hay representantes de los medios de comunicación o fábricas de mentiras de alta circulación y audiencia que levitan como moscos en leche, y la flor y nata de la sociedad y el arte colombiano. Sería imposible enumerarlos a todos.

 

Y ya que hablamos de leche les vamos a dar de beber a los señores curadores, leche del palo de mi tío; y Kumis a las brujas sarnosas, también del palo de mi tío; y panelitas de leche a los periodistas, y como podrán suponer, también del palo de mi tío.

 

Y las tres nínfulas que vengaremos a nuestro tío recibimos a nuestro invitado especial, Terminator, quien nos protege. Pone a todo el mundo patas arriba y nosotras los atamos con alambre de púas en pies y manos para que no puedan suicidarse.

 

Alejandra les dice: Malparidos, perros asesinos y pretenciosos. Aquí inicia nuestra venganza por tantos años de ignominia, no solo de nuestro tío y maestro, y su espíritu erótico sino del pueblo desahuciado, explotado e ignorado. Ustedes son los culpables de nuestro odio. Les damos pastillas afrodisíacas para que se exciten,

rasgamos sus vestiduras, los desnudamos a todos, excepto al actor porno y al director de la revista que ya lo estaban. Y llega un grupo de muchachas desnudas, vale aclarar que no son Venus del MaReA, pero fueron contratadas porque tienen fama de no dárselo a nadie, se dejan besar las tetas y los hombres pueden realizar el cunnilingus pero cuando intentan penetrarlas o sodomizarlas los cachetean sin ninguna consideración. Y entran  los censurados de todos los tiempos armados con cuchillos, machetes, motosierras, pistolas, revólveres, ametralladoras, fusiles, granadas, y les sacan la lengua a las víctimas, y los envuelven en polietileno, y dejan un orificio para que puedan respirar e introducirles ejércitos de pulgas, garrapatas, niguas y zancudos infectados con SIDA. Y mientras suenan los audios de los gritos de las víctimas de las casas de pique, se proyectan fragmentos de las películas más porno de todos los tiempos.

 

Después de algunos días, cuando todavía estén vivos y parezcan zombis, los emascularemos, cortaremos sus cabezas y las colgaremos en los semáforos de la ciudad y a la entrada del MaReA. James Bond será un pobre diablo al lado de este ejército de nínfulas vengadoras.

 

Y todavía se escuchan los gritos de marranos degollados que pronunciaban palabras que sonaban algo así como hjpts, mlprds y otras barbaridades por el estilo. Y esta vivencia no es una ficción con el toque de banalidad que desnaturalizaría el objetivo de la literatura que es el de denunciar las arbitrariedades de los hijueputas popolíticos y burócratas culturales, excluyentes y cobardes que viven del presupuesto tranquilos como banquero contemporáneo.

 

La desidia contra el MaReA ha herido constantemente la vista del rey nuestro señor don Fernando 69. "El terror no es más que la justicia rápida, severa, e inflexible", dice Robespierre.

 

 

VOLVER A CONFESIONES                           VOLVER A SUMARIO

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia