(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

CONFESIONES

 ReVista OjOs.com    MARZO DE 2016

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

II. NÍNFULA SAUSAN

 

Fragmento del texto “El tío y las nínfulas” publicado en el libro Tras la Huella de Sade, presentado en la ciudad de Zaragoza, el jueves 17 de diciembre en la sala King Kong, dentro del marco del IV Festival de Cine La mirada tabú. La presentación corrió a cargo de Manuel Pérez-Lizano (autor de uno de los ensayos), Vicky Calavia (directora del Festival La mirada tabú y Paco Rallo, editor.

 

 

Soy Sausan, una Venus del MaReA de ascendencia siria. Perdí mis amigos de infancia a causa de la guerra, soy joven, delgada, modelo, tierna, voluptuosa y seductora; mis ojos son negros, grandes; mis labios son carnosos y rojos; mis senos son firmes y mis pezones son rosados como el rubor de mis mejillas; mis caderas, anchas, tersas y redondas danzan a la medida del deseo; mis piernas son largas y torneadas y mi pubis es calungo; mis largos cabellos negros son llamas flameantes que terminan en puntas rojas; soy políglota, estudio Ciencias Bíblicas para darle por el culo a las fábulas de la creación de los pueblos teocráticos y monoteístas.

 

Mi perfil de Facebook dice que me encanta follar con hombres que tengan buenas bibliotecas, y que me encantaría participar en un happening en el que asistan los victimarios y las víctimas de los espíritus y los procesos eróticos.

 

En esta oportunidad narro algunas aventuras reales, psicóticas y míticas que he compartido en el MaReA con mi tío, un enyerbado experto en arte erótico y erotismo que me ha hecho ver más estrellas que las que existen en las galaxias. No quiero revivir las historias desenfrenadas de emperadores, reyes y religiosos, hipócritas, feos y mantecosos, tarados, que se vestían como mujeres y usaban pelucas y tacones. Y menos deseo hablar de sus felacionistas arrodillados. Prefiero hablar de un libertino contemporáneo que despertó en mí el espíritu erótico en su templo del arte y la lujuria. Podría ser su bisnieta pero lo con considero un tío que apareció en el momento preciso y en el lugar indicado, y satisfizo mi deseo de ser sodomizada.

 

Ojalá mi escrito tenga el toque moral que quiero imprimirle para no hacerme ni hacerle publicidad a la vanidad. He visto a mi querido tío, Fernando LXIX, ansioso e intransigente. Le pregunto el por qué de esa extraña actitud que me tiene preocupada. Y me dice que tiene que entregar un texto para un proyecto editorial en honor del famoso marqués de Sade. Y le digo que se tranquilice porque hoy día los editores son escasos y hay que cuidarlos como si fueran hijos bobos o nínfulas secretas.

 

A mi primera cita en el MaReA llegué con una amplia sonrisa. Asistí con mi madre, quien deseaba saber dónde y con quien iba a iniciar mi periplo por el maravilloso mundo del erotismo y el arte erótico. Puedo decir que no soy una santa y siempre me ha parecido muy aburrida la educación religiosa. Por tal razón me han echado de todos los colegios de monjas donde he tenido la desgracia de estudiar. Del único colegio que no me han echado es el del MaReA, que enseña a aprender a desaprender lo aprendido y sensibiliza y desembrutece en un ambiente de libertad y desorden. En esta primera visita, mi madre no percibió nada extraño en la actitud de sus gestores, y pudimos observar algunas pinturas, esculturas, dibujos, serigrafías, aguafuertes y fotografías, pero sin profundizar en los autores ni en los contenidos de las escenas representadas.

 

Ya por la noche, cuando mi madre se había marchado, y después de unos vodkas, el maestro quien comparte su existencia con una mujer muy bella, me invitó a bailar música de Carlos Santana. Bahía, Europa y Samba pa Ti, sonaron; y mi sexo sintió su pene erecto y duro, y yo también me excité.

 

Y percibí que no solo la música apropiada sino también las obras expuestas que plasman los cuerpos y los procesos eróticos ayudan a despertar la libido. Me desnudé e inicie un viaje por algunas de las obras que miraban nuestra danza como una pintura gigantesca del maestro Eivar Moya, una mujer descabezada con un par de tetas grandes y pezones rosados, como les gustan a ejecutivos, diplomáticos y mafiosos. Me despegué de mi tío y me senté en una gigantesca escultura negra del maestro Alejandro Spynoza, un pene gigantesco con sus respectivas huevas y una protuberancia en la parte superior donde posé mi clítoris para frotarlo y despertar más mis bajos instintos, y mientras cabalgaba observaba las escenas lésbicas y los cunnilingus del maestro Fernando Maldonado, y las orgías de Jim Amaral. Para no alargar el cuento terminamos con el maestro y su esposa encamados en compañía de caricias, cosquillas, risas, libaciones y penetraciones, hasta caer exhaustos.

 

Me encanta la infidelidad, ese secreto entre dos seres que comparten éxtasis sexuales.

 

El arte erótico y el erotismo tienen un contenido social que los libera de las prohibiciones y las censuras y los eleva a las categorías superiores de las prácticas sexuales, creativas y consensuadas que subliman a los cuerpos entrelazados cuyos éxtasis acceden a la categoría de la belleza.

 

Algunos emperadores y reyes muy famosos fueron grandes coleccionistas de arte erótico que obtuvieron obras de grandes maestros con los frutos de la esclavitud, la dominación, el saqueo, el asesinato y la desaparición de las culturas ancestrales de los pueblos sojuzgados.

 

Por eso me importa un culo la historia de los asesinos con poder y coleccionistas como Carlos I de España y Carlos V de Alemania, gran emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y la de sus descendientes; y la de los Luises, XIV, XV y XVI, y la de los Reyes Católicos, y la de los papas y los zares, y los Fernandos. Claro que me refiero a los Fernandos de la realeza porque hay algunos contemporáneos que me encantan como Fernando Botero, el gran artista que creó un estilo propio y ha realizado una gran labor educativa y social que envidiaría cualquier baboso popolítico; y Fernando Vallejo, el gran escritor colombiano, pianista, abogado amante de los animales y de los muchachos, que desenmascaró la falsedad y mentiras de las putas  religiones monoteístas cuya historia esta cosida a punta de mentiras; y el gran pintor, dibujante, caricaturista, profesor universitario e investigador colombiano Fernando Maldonado, quien es perseguido por galeristas y gestores culturales como si fuera un renegado o ave de presa; y el portugués Fernando Pessoa, el poeta que finge el dolor que de veras siente; y Fernando Sorrentino el gran escritor argentino a quien solo le interesa hacer sonreír a quien tenga el gusto de penetrarlo con ojos atentos en sus textos plagados de humor delicioso.

 

Pero el Fernando que me sedujo es ni más y menos que mi tío. Me encantan sus libros El Espíritu Erótico, El Espíritu Erótico XXI, y el Museo de Arte Erótico Americano MaReA y la ReVista OjOs.com. Son colecciones de energías percibidas por el ojo de un coleccionista de extrañezas que colapsan la realidad y exaltan los espíritus que desean libertad.

 

He seguido los procesos de mi tío desde que yo tenía doce años, la misma edad de Justine, la niña protagonista de una de las novelas del Marqués de Sade, autor que amo por su espíritu desembrutecedor que libera las mentes oprimidas.

 

También quiero, en lo más profundo de mis entrañas, a los grandes artistas que han trabajado el tema de la sexualidad, el amor, el erotismo, la libertad, el libertinaje y el desorden para el placer de los amantes estéticos. Y amo también a los coleccionistas como al médico urólogo y sexólogo Igor Kniazin, que fundó el museo del erotismo en su clínica de urología en San Petersburgo, donde exhibe una maravillosa colección de falos tallados, modelados y fundidos con los procedimientos que desde el paleolítico han acompañado a estos protagonistas de la fertilidad que ayudan a superar problemas de anorgasmia en las damas para transformarlas en seres más sabios y serenos.

 

El pene que más me gustó fue el disecado de 28,5 cm de longitud del monje siberiano, borrachín y putañero, Grigori Rasputín, gran culeador, consejero, confesor y curandero del último zar de Rusia y de su esposa Alix von Hessen-Darmstadt, que fue asesinado el 17 de diciembre de 1916, en San Petersburgo, después de tomar una dosis de cianuro que no le hizo efecto, y recibir varios disparos de pistola y un golpe en la sien, y para rematar fue arrojado al río Nevá.

 

Y me encantan Boccaccio, Pietro El Aretino, Francisco de Quevedo y Villegas, Paul Verlaine, Antonin Rimbaud, Henry Miller, Allen Ginsberg, Charles Bukowski, José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, Raúl Gómez Jattin, Gabriel García Márquez, Fernando Vallejo y todos aquellos que rompen los esquemas de escritura y los comportamientos culturales y sociales.

 

Participaré en el happening mediático, en la venganza contra todos aquellos que se han burlado de mi tío o lo han echado al olvido.

 

 

VOLVER A CONFESIONES                              VOLVER A SUMARIO   

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia