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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     MAYO DE 2014

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

HOLIDAYS IN CARTAGENA AND SANTA MARTA ÁREA

 

Contra la violencia el espíritu erótico, contra el egoísmo la infidelidad, contra la corrupción la deshonestidad, contra la ceguera el desembrutecimiento.

 

Después de muchos años sin tomar merecidas vacaciones me largué con mi querida cómplice de la vida a disfrutar del espíritu de las playas, y el arte exhibido en Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.

 

El cuerpo físico que habitamos necesita alimento material, mental, cultural, espiritual, y ejercicio para espantar los demonios de la oxidación.

 

Quería contar gran parte la historia de unas vacaciones con el lenguaje de las imágenes pero hay que añadir algunas palabras.

 

Plasmé en una de las memorias de mi cámara muchas de las imágenes del periplo, pero como las cosas no son como uno las desea, la memoria marca Kingston falló en el momento de bajar las imágenes al computador, claro, son fabricadas con una vida útil determinada para que la rotación de inventarios sea más veloz. Se perdió el material de bellas modelos cartageneras que posaron desnudas en la playa, frente al Hotel Hilton, y cuando leían mal sentadas y con sus sexos en flor El Espíritu Erótico XXI y la revista Kalas en los jardines ubicados en el CAI de Policía de Bocagrande, diagonal al Hotel Caribe.

 

Y también desaparecieron las fotos de la hermosa arquitectura cartagenera moderna y colonial, y las realizadas en las Islas del Rosario, que según el guía de la lancha rápida que nos llevó, eran o habían sido propiedad de importantes popólíticos, narcotraficantes e ilustrísimas familias que se las robaron con premeditación y alevosía. Y la rápida lancha volaba sobre las olas y caía con estrépito sobre la superficie líquida, y sí se hubiera volcado habríamos volado por los aires y nos hubiéramos convertido, yo, en el segundo ahogado más hermoso del mundo y mi bella nínfula en la ahogada más hermosa del universo.

 

También se perdieron las fotos con nuestro querido amigo y psiquiatra Gilberto Arteta de la Hoz y los registros de él con su amigo de infancia y compañero del colegio San José de Barranquilla, el gran colombiano Gabriel García Márquez. Contaba el doctor Arteta que Gabo, como le dice, en el colegio se inventó una revista donde realizaba todas las labores pertinentes.

 

Si acusaron a Gabriel García Márquez de pedófilo y putañero, de proxeneta de letras y otros insultos, que no dirán de don Fernando Guinard a quien le encantan las nínfulas y las Venus desnudas en todo el esplendor de su belleza y talento.

 

Como casi todos los escritores, editores y mentirosos fueron amigos de García Márquez, confieso que mi única cercanía con él es que me enseñó cómo se construyen las escaletas y como no se deben utilizar los adverbios terminados en mente y los gerundios, claves no tan secretas que algunos que se creen escritores ni siquiera imaginan.

 

Contaba el poeta Jotamario que una vez reunido con un ex alcalde de Bogotá le dijo que cuando visitó a Gabriel García Márquez en su casa de México vio en su biblioteca el libro El Espíritu Erótico y quería tumbárselo, pero García Márquez se dio cuenta y le dijo que ni por el putas se lo dejaba robar. Vaya a ver si es verdad lo que dice Jotamario que le contó el ex alcalde o mentira del ex alcalde que para dárselas de simpático y lambón con el poeta se inventó la historia.

 

Y también se perdió el trabajo fotográfico realizado en el Centro de Convenciones de Cartagena donde habíamos capturado los murales de Alejandro Obregón, Enrique Grau y Augusto Rivera, mi querido y gran maestro, y el material fotográfico de las bellas esculturas de Enrique Grau ubicadas a la entrada del Auditorio del Centro de Convenciones.

 

Terrible la era digital de la fotografía. Por fortuna tengo en archivo diapositivas del Museo de la Inquisición y del castillo de San Felipe, y detalles de los paneles del mural del maestro Augusto Rivera.

 

Y se perdieron las fotos de las María Mulatas formicantes y ladronas de platos cartageneros, y las fotos de hermosas muchachas que entretienen con sus caderas lascivas y pieles morenas las miradas lujuriosas de los huéspedes, y las fotos con la profesora mexicana Elsa que recorre en bus América, y las fotos de la galería de Nohra Jaime donde estaba exhibido un pequeño tapiz de Olga de Amaral que solo tenía un precio de $1.500.000.000, y una escultura de Sofía Bari, de unos 70 cm de altura que tan solo costaba $500.000.000. Y unas pequeñas esculturas de Nadín Ospina que solo costaban $40.000.000. Lo que sí pude adquirir fue la Guía de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Cartagena de Indias realizada por la Fundación bautizada con el mismo nombre cuya Directora Artística, Berta Sichel, trabajó con los curadores asociados Barbara S. Krulik, Mariano Salvador, Bisi Silva y Paul Willemsen, con la asistencia de Eva Rick. El ocioso imperfecto o cuando las cosas desaparecen fue el tema de la curaduría realizada por Miguel González, Gabriela Rangel y Stephanie Rosenthal. Y 48 logotipos de empresas patrocinadoras. Y la Junta Directiva con Belisario Betancur, Carlos Julio Ardila Gaviria, Daniel Haime Gutt, Yolanda Pupo de Mogollón, Alfonso Salas Trujillo, Nohra Jaime Gutt y Patricia Escallón de Ardila. Y asesores Deborah Harris, Helena Consuegra, Ana María Guerrero y Jaime Cerón.

 

Y compré la revista Kalas, un “. . .  fake de la Revista Caras. La publicación número uno en Colombia sobre estilos de vida y sociedad, siempre asociada al lujo, la elegancia y la sofisticación. Informa sobre la alta sociedad colombiana, la aristocracia internacional y la vida de los multimillonarios”. . .  Fue un proyecto editorial y artístico financiado por la Bienal y ejecutado por Nuria Carrasco quien pasó varias semanas en Cartagena y entrevistó, fotografió y plasmó en parodia el estilo de vida de los afro descendientes que realizan actividades para subsistir entre tanta opulencia, con el mismo formato y diseño de la revista Caras.

 

Ya de regreso cuando visité al maestro Ángel Loochkartt y le conté de los precios de las obras en esa Galería me dijo: “Lo malo de eso es no estar en la rosca”.

 

En Santa Marta, Taganga y el parque Tayrona no había llovido en los últimos nueve meses. Y no hay agua a pesar de tener la sierra nevada de Santa Marta a sus espaldas. Y cuando uno observa a las gentes del pueblo con sus canecas de plástico a la espera de un carro tanque que les surta el agua para cocinar los alimentos, calmar la sed, lavar los cuerpos y las penas y vaciar los sanitarios, recuerda uno a los asquerosos popolíticos costeños que se roban, como en Casanare, los recursos para los acueductos. Y Taganga está plagada de europeos, y sus tierras son de propiedad de extranjeros, en especial israelitas, que poco se bañan. Los nativos vendieron sus tierras y se las bebieron, y saquearon, hasta quedar exhaustos, los recursos pesqueros del Parque Tayrona con dinamita. Y están pobres y sin tierras como los indígenas y los campesinos colombianos que fueron desplazados por los terratenientes asesinos y los popólíticos que vendieron los baldíos a bandidos empresariales colombianos y extranjeros.

 

Y para recorrer los hermosos senderos secos y las playas del Parque Tayrona hay que hacer de tripas corazón y cargarse uno recipientes con agua embotellada, y tan cara y dañina que es. Y uno putea en su mente a los popólíticos y le provoca tirarse al mar, como Alfonsina Storni.

 

Y el 99% de los ingresos del Parque Tayrona los atrapa Aviatur, la agencia de viajes y turismo del señor Bessudo, padre de un exministra de Medio Ambiente. ¡Horror! Y los colombianos tenemos que pagar US 15.00  por ingresar al desierto. Y en el interior de Colombia dicen que el agua de la llave es muy buena. Mentiras. Está plagada de cloro/cloramina, metales pesados, pesticidas, químicos, óxidos, plomo y hierro que causan cáncer y enfermedades degenerativas. Cuando se hierve el agua, las bacterias mueren pero el cloro produce Trialometano, que es diez veces más cancerígeno.

 

Los pobres caminantes de los senderos del Parque Tayrona y los pasivos e ilusos habitantes de Santa Marta piensan que el agua embotellada es mejor, pero en realidad, a pesar de sus tratamientos se convierten en aguas ácidas que desnivelan el PH del cuerpo humano. Y lo peor es que el incremento de la demanda de agua embotellada enriquece más a los avivatos propietarios que envasan menjurjes azucarados que llegan a los lugares más remotos del planeta.

 

El cuerpo necesita un ambiente alcalino y cuando la acidez se acumula se roba, como buena popólítica, todos los recursos disponibles para mantener el balance del PH. Los expertos en el tema de la química del agua alcalina afirman que contiene de 200 a 300 veces más hidrogeno que el agua que consumen las víctimas.

 

Mis OjOs gozan con la naturaleza, la pintura y las letras con un toque de delirio.

 

El mundo editorial me importa un culo y sus libreros dos. Me echo toda la carga de trabajo que ellos podrían realizar para no compartirles ni un centavo del sudor de mi espíritu.

 

Doy gracias a las nínfulas y Venus del MaReA, y a todos aquellos artistas, escritores y erotómanos que me han permitido conservar mi legado para vivir más allá de la muerte.

 

Ya llevamos 30 ReVistas, algunas Venus se han retirado porque tienen miedo de que no las acepten en trabajos o que las echen por exhibir sus encantos. Para eso están los nombres ficticios. Y seguimos, persistimos y nunca desistimos hasta que la muerte nos libre de la apestosa realidad.

 

Quiero realizar un cálido saludo de admiración y agradecimiento a mi tía materna, Leonor Valderrama, una personalidad fascinante y un corazón inmenso, iluminada, bella, tranquila, atenta, siempre está con la sonrisa a flor de labios y dispuesta a colaborar cuando percibe que algo falla. Ayudó a mi madre a conseguir la cuota inicial de una vivienda digna, me recomendó con su amigo presidente de banco a conseguir mi primer trabajo como profesional en entrenamiento y allí aprendí que las finanzas son insensibles y frías como el centauro Uribe. Y me hice echar para que me indemnizaran y ni siquiera se molestó por haberla defraudado.

 

El Museo de Arte Contemporáneo de Santa Marta está ubicado en la quinta de San Pedro Alejandrino donde murió el libertador Simón Bolívar.

 

Es un sitio muy bello que incita al placer estético. Y allí trabaja la hermosa y talentosa artista, investigadora y bailarina María Cristina Agudelo Guerrero quien nos atendió con exquisita cortesía.

 

Y en Taganga dirigen un hostal plagado de europeos, Simone Oeschger, una hermosa alemana economista, periodista, aventurera y guerrera a quien le hace la segunda Jacqueline Suárez Valderrama, una morena guerrera cómplice de la ReVista OjOs.com. Simone y su compañero César Rodríguez antes de instalarse en Taganga, recorrieron toda Sur América en una burbuja Volkswagen, aventura que duró dos años. Buenos guerreros. Nos consintieron en Taganga y nos brindaron su amistad y posaron para nuestros OjOS.

 

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