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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2014

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

MEMORIAS, TRISTEZAS Y DELIRIOS

 

Este nuevo año llega con la peste de las elecciones y las mafias en el poder que escrutan y eligen a los mismos tarados de siempre.

 

El Espíritu Erótico XXI, liberado de la comercialización y de su apestosa maquinaria, no le gustó a un editor de Cultura de El Espectador, porque según me dijo el periodista autor de la nota, necesitaba algo más ligero. Claro, ya no está por ahí el señor Juan Manuel Roca sino alguien con espíritu más liviano para rechazar procesos  eróticos culturales y desmadrados. Por eso es que estos editores que realizan propaganda con el eslogan de independencia, buen periodismo y el placer de estar bien informados, ni siquiera son capaces de percibir que en las ediciones número 36346 y 36347 pusieron la misma fecha, 21 de Enero de 2014.

 

“Miré el libro con atención y me gustó. Leí su artículo, delirante como todo lo suyo pero bueno. Y el de Beccassino: “¡Qué erudición en cuanto a las geishas y sus servicios!” escribe, Beatriz Caballero.

 

El Espíritu Erótico XXI fue primera página del diario ADN, el más leído de los bogotanos, pues lo reparten gratis en las entradas de Transmilenio, el sistema de transporte de los popólíticos, y en las puertas de ingresos de los negocios conocidos como universidades. Publicaron un fragmento de la obra de Fernando Botero y palabras que suben el ego por parte de una sensible periodista con alma y espíritu informativo con dosis de solidaridad extrema.

 

Y se nos fue el maestro Armando Villegas, el peruano y colombiano, con quien tuve la oportunidad de compartir, mejor dicho escuchar sus innumerables historias de la sierra peruana, y sus enseñanzas cuando inicié mi periplo por el mundo del arte. Fueron dos los grandes maestros con quienes tuve la oportunidad de iniciar el placer de observar la belleza de la pintura: Augusto Rivera Garcés y Armando Villegas. El gran maestro Augusto Rivera murió el 22 de agosto de 1982. Mi versión sobre sus últimos momentos está en este enlace: Augusto Rivera  Garcés - Homenajes

 

Cuando observaba las obras del maestro Armando Villegas sentía un placer genial, muy similar al que se produce cuando observo a las Venus del MaReA con sus cuerpos desnudos y su talento a flor de piel. De él  aprendí su procedimiento alquímico de la pintura y el vicio de coleccionar hasta lo indecible. En los últimos tiempos, poco lo frecuenté, no me gustaba que era un poco distante y a mí me encanta el afecto. Sin embargo siempre fue una bella persona lo mismo que Sonia y sus hijos menores. Y tengo la fortuna de tener sus libros que como cosa curiosa nunca los dedicó a Fernando sino a Hernando.

 

Armando Villegas y Augusto Rivera han sido los artistas más falsificados en la historia del arte colombiano, pero los falsificadores son tan brutos que ni siquiera conocían sus alquimias. En este enlace se puede percibir la percepción del arte de Armando Villegas. http://gonzalomarquezcristo.blogspot.com.co/2011/06/armando-villegas-o-la-restitucion-de-lo.html

 

Muy bella la exposición de Álvaro Barrios, y me quito el sombrero al montaje extraordinario de esta exposición curada por María Belén Sáez de Ibarra. Es un placer observar que no se escatimaron gastos para lograr una muestra tan bella y atrayente donde se puede percibir el gran talento de este artista colombiano, su humor maravilloso y su destreza en todos los procedimientos que ha manipulado en su largo periplo.

 

Carlos Rojas Niño, el amigo pintor y dibujante que reside en Manaos, Brasil, quien acompañó a Gustavo Zalamea en su periplo por el Amazonas después de la muerte, realizó con la complicidad de su hermana María Cristina Rojas Niño, una bella exposición en el espacio privado de Jaime Ruiz Montes, en el cual mostró las últimas percepciones que su alma produjo en momentos de duda existencial. Fue un placer compartir su trabajo con él y sus queridos y viejos amigos de lucha. Dice que lo hizo para un reencuentro y para que su obra se  instale en las guaridas de los amigos más queridos.

 

Y el maestro Carlos Antonio Sablón Pérez, cubano residente en Francia, se abre camino en El Salon de Charenton-le-Pont, que celebra su 61 ª edición este año, en el espacio Art et Liberté, cuya inauguración fue el 16 de enero de 2014, y estará abierta hasta el 15 de febrero.

 

Y me gusta el poema de José Saramago que una bella amiga del MaReA me regaló, y que tiene mucho que ver con mi edad cronológica pero no con la erótica.

 

¿QUÉ CUÁNTOS AÑOS TENGO?

 

¿Qué cuántos años tengo?

¡Qué importa eso!

¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o a lo desconocido...

Pues tengo la experiencia de los años vividos,

y la fuerza de la convicción de mis deseos.

 

¡Qué importa cuántos años tengo!

¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo,

y otros “que estoy en el apogeo”.

Pero no es la edad que tengo,

ni lo que la gente dice,

sino lo que mi corazón siente

y mi cerebro dicte.

 

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,

rectificar caminos y atesorar éxitos.

 

Ahora no tienen por qué decir:

¡estás muy joven, no lo lograrás!...

¡Estás muy viejo, ya no podrás!...

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo.

 

Tengo los años en que los sueños

se empiezan a acariciar con los dedos,

las ilusiones se convierten en esperanza.

 

Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada,

ansiosa de consumirse en el fuego

de una pasión deseada.

y otras... es un remanso de paz,

como el atardecer en la playa..

 

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,

pues mis anhelos alcanzados,

mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé

al ver mis ilusiones truncadas...

¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!

 

Pues lo que importa:

¡es la edad que siento!

Tengo los años que necesito,

para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos

 

¿Qué cuántos años tengo?

¡Eso!... ¿A quién le importa?

¡Tengo los años necesarios para perder ya el miedo

y hacer lo que quiero y siento!

Qué importa cuántos años tengo.

o cuántos espero, si con los años que tengo,

aprendí a querer lo necesario, y a tomar sólo lo bueno

 

Vivo tranquilo con mis libros, mi colección de arte erótico y los espíritus de las Venus briosas que han compartido sus secretos con los míos.

 

Y a pesar de que las Venus del MaReA comparten su talento, y algunas su esbeltez desnuda y sus secretos, es también pertinente que los hombres realicemos una jornada machista para liberarnos de la esclavitud a la que nos tienen acostumbrados algunas mujeres, pues como dice nuestro colaborador Daniel de Culla “porque estamos hasta los mismísimos de ser ordeñados como burros”.

 

Y las parejas no se casan por lo civil ni por ningún rito baboso de las religiones monoteístas, y a los hombres ya no les gusta amancebarse pues según me dicen los amigos separados, es mejor tirar con mujeres prepago que solo cuestan un puñado de pesos, dólares o euros, que meterlo en las cucas de damas que se quedan, por un polvo, con la mitad del patrimonio.

 

Todo por clavar los ojos en su demonio, locuras de una noche, amores de un instante larguísimo hasta la aurora con una buena sazón de besos.

 

No me gustan esos vestigios de mujer que no dan la cara y no se comunican.

 

Me gustan esas muchachas bellas, vanidosas, risueñas y comunicativas que resultan atractivas, ya sean poetas, o pintoras, para que me enseñen los secretos del sexo. Si se niegan no regateo pues mi orgullo es tan fuerte como mi ego. Me gustan aquellas cuyos maridos son tolerantes y no sienten celos. Que entregan su sexualidad más nunca su amor.

 

En las visitas al MaReA se conversa, se fuma,  se baila, los cuerpos se desnudan, son cómplices de miradas obscenas.

 

En los ojos ávidos y curiosos de las Venus miro sus extraños deseos, en sus iris percibo sus enfermedades, traiciones y secretos, pero las entiendo porque son demasiado humanas. Hermosas algunas, frívolas otras, pero todas cómplices de un proceso anti censura en aires de libertad y Eros.

 

A veces mi espíritu sublime se torna en trivial por el deseo de libar manjares exquisitos de mujeres imposibles que reptan por los espacios del MaReA como boas constrictoras que exprimen sin ningún escrúpulo la osamenta y nos olvidan por disolutos.

 

Los derechos fundamentales de los soñadores son el derecho a la vida, la libertad sexual e ideológica para imaginarnos mundos paralelos donde las mafias no existan.

 

Una amante furtiva dice que el MaReA es como un jardín de las delicias donde el espíritu erótico invade la atmósfera con su manto de sensualidad y lujuria.

 

Y no anda muy equivocada.

 

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