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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     SEPTIEMBRE DE  2013

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

A PROPÓSITO DE SEMILLAS TRANSGÉNICAS

 

No más semillas transgénicas de los Ospina, Gómez, Valencia, López, Lleras, Pastrana, Santos, Rojas, Moreno Rojas, Gaviria, Samper, Turbay, Uribe y Galán. Ni de sus avivatos descendientes y adoratrices.

 

Los dirigentes popólíticos colombianos, corruptos y cínicos, tienen los niveles de desaprobación más altos del mundo. Son los causantes de la ruina del pueblo de uno de los  países más ricos del planeta porque se entregaron a los intereses inhumanos y de rentabilidad de multinacionales, banqueros y bandidos.  Eliminaron las fuentes de agua, destruyeron los páramos, contaminaron los ríos, las tierras, la atmósfera, los espíritus, y condenaron al pueblo a la miseria. ¿Por qué los campesinos no se tragan la arrogancia suprema de los popólíticos tradicionales sin ética y los mandan a la mierda por no asumir los grandes desafíos internacionales y por no percibir la realidad de un pueblo hambriento y quebrado?

 

Diez millones de estudiantes no deben tragar entero las babosadas de estos hampones con su retahíla neoliberal y de privatización.

 

Hay que eliminar el consumo de alimentos procesados con semillas transgénicas modificadas.

 

El amaranto, alimento maravilloso que crece en todo tipo de climas, suelos pobres y húmedos, se hizo resistente al Roud Up de la gran multinacional Monsanto, y devoró los cultivos de soya y algodón transgénico.

 

Los habitantes de Colombia y muchos países son seres obesos, mantecosos, alimentados con venenos lentos, eficientes y letales.

 

Horribles terratenientes y ganaderos crían  y ceban animalitos que terminan sacrificados en los mataderos al ritmo de alaridos de terror.

 

Y los humanos se refrescan e hidratan con aguas embotelladas, caras y endulzadas con azúcares procesadas por esclavos contemporáneos en cañaduzales ubicados en terrenos baldíos que nunca fueron adjudicados a sus verdaderos dueños, indígenas y campesinos, sino a los bandidos de cuello blanco.

 

Y Andrés Carne de Buey es el gran restaurante del gran empresario de los cadáveres exquisitos. Y el columnista del diario El Espectador de Bogotá, don Julián López de Mesa Samudio escribe: “Un sitio que ni restaurante, ni rumbeadero, ni bar, es un tomadero incómodo, recaro y fantoche, donde ni bailar se puede. . . Pornogastronomía, es aprovechar una fama pírrica para engañar a comensales infautados, utilizar el poder económico para armar un aparataje egoísta, auto propagandístico y mezquino”. http://www.elespectador.com/ opinion/pornogastronomia-nacional-los-mejores-restaurantes-columna-445850

 

Y me regalaron una suscripción de El Espectador, y he podido percibir que hay muy buenos columnistas como Alfredo Molano, Lisandro Duque, William Ospina y Ramiro Bejarano Guzmán.

 

Después de la pérdida de 75.000 kilómetros de mar, un twitero escribe:

 

“Nicaragua nos quita los recursos que les regalamos a las multinacionales”.

 

Y después de ver la titulación de baldíos al por mayor en Antioquia, Casanare, Magdalena, Meta, Vichada y Arauca, y leer que la Corte Suprema de Justicia abrió investigación preliminar contra 27 senadores para establecer si alguno de ellos estaba impedido para hacer parte de la votación que eligió al jefe del ministerio público, y  que 15 senadores presentaron impedimentos para votar pero la plenaria de la cámara no los aceptó y votaron por el quemador de libros Alejandro Ordoñez, no queda ya nada ni nadie en quien confiar.

 

Y después del paro nacional que plasmó el malestar general contra este gobierno y sus cómplices, y el descubrimiento de que el excelentísimo señor embajador de la Respública de Colombia  era el asesor intelectual del tumbado de los baldíos, ya no queda sino llorar.

 

Y censuraron al pintor ruso Konstantin Altuning, y le confiscaron cuatro pinturas donde plasmó a Putin y su primer ministro, Dimitri Medvden, vestidos de travestis.

 

Y el manteco dictador Kin Jong de Corea del Norte, el 17 de agosto de 2013, mandó capturar a su exnovia, la cantante Hyon Song-wol,  con quien tuvo un romance de diez años,  y fue ejecutada en público, tres días después junto con otros músicos de la orquesta Unhasu, por violar leyes antipornografía. Y les fueron incautadas varias biblias y fueron acusados de disidentes políticos.

 

Se independizó la India, la joya de la corona de Inglaterra, gracias a Gandhi quien sin violencia, incitó a no pagar los impuestos al monopolio británico de la sal. Caminó 300 kilómetros, lo arrestaron con 60.000 seguidores. Humillaron al virrey.

 

Y el asesino Hitler, decía que lo único que había que hacer era matar a Gandhi.

 

Asesino selectivo de oponentes políticos que elimina a quien intenta romper privilegios heredados con base en la sangre y lágrimas de los sumisos.

 

Y en la patria, 61 congresistas fueron condenados por valerse de la violencia paramilitar para ganar las curules.

 

El Niño fue el nombre de la operación secreta de la bomba que Robert Openheimer fabricó y que mató, el lunes 6 de agosto de 1945,  a 70.000 personas inocentes.

 

Aplausos.

 

Y tres días después otro bombazo, y se llevaron 30.000. Y cinco días después la radiación mató otros 300.000.

 

Openheimer renunció.

 

Los popólíticos colombianos no renuncian. Son duros de roer y de estirpar, como el cáncer que hace metástasis.

 

Los delitos de lesa humanidad son los crímenes de guerra, la tortura, la violencia sexual, la desaparición forzada, el desplazamiento, el reclutamiento de menores.

 

Nadie escapa.

 

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