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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     JUNIO DE  2013

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

ARTE, ENCUESTAS, MENTIRAS Y VERDADES

 


El silencio es manifestado contra las manifestaciones artísticas más audaces mientras los medios de comunicación pretenden instaurar un mundo de autistas. El poder se ha unido con la más rampante ignorancia, con la insensibilidad.

Carlos Granada

 

“Lo importante del arte es liberar a las personas, por lo tanto el arte es para mí la ciencia de la libertad.

Josep Beuys

 

Alguna vez, cuando ni siquiera era un sátiro pequeño sino un infante sin uso de razón, creí que los hombres exitosos tenían un talento especial y una sensibilidad y solidaridad que les permitía escalar en la pirámide social.

 

Los que han logrado escalar esta pirámide no son los más inteligentes y estudiosos sino los más bandidos que dirigen las bandas criminales con su recua de hombres armados, rábulas y lameculos.

 

Y también pensé que éste país con la abundancia de tierras, costas, mares, selvas, ríos, aguas y recursos naturales sería uno de los más ricos del mundo. Pero no es así por culpa de la clase política que llega al poder no por méritos sino por prontuarios.

 

Para la muestra uno o dos botones. Un ex presidente investigado por la Corte Penal Internacional de La Haya por inducir más de 3000 asesinatos, crímenes de lesa humanidad de campesinos y opositores políticos, por parte de grupos paramilitares, miembros del ejército y agentes de las fuerzas de seguridad del Estado.

 

Y el carrusel de la Contratación en Bogotá donde una banda de popólíticos, concejales, mafiosos, contratistas, abogados y asesinos se robaron la capital de la Patria.

 

Personajes muy obvios, extravagantes, como el señor huilense de un parque temático construido con sus ahorros y que aparece, como popólítico que se respete, pletórico de babas, anillos, pulseras y cadenas de oro con incrustaciones de diamante y barriga llena de centollas y langostinos que producen pedorreas que atraen estúpidos.

 

Hace muchos años, muchos,  Carlos Granada, pintor y profesor universitario decía en sus entrevistas lo siguiente:

 

El atropello a la cultura no tiene límites es este país. La burocracia absorbe las invitaciones que son para los verdaderos artistas. Los políticos nombran funcionarios mediocres para los cargos culturales invistiéndolos para nuestra desgracia de un carácter eterno, porque al parecer nunca son removidos. El silencio es manifestado contra las manifestaciones artísticas más audaces mientras los medios de comunicación pretenden instaurar un mundo de autistas. El poder se ha fundido con la más rampante ignorancia, con la insensibilidad.

 

El viernes 31 de mayo de 2013, la señora Olga Lucía Lozano, en el portal de La Silla Vacía, publicó un texto que tituló Los diez más poderosos en el arte nacional, con base en una encuesta realizada a un fragmento de importantes veedores de las artes visuales en Colombia. Los resultados fueron muy obvios, resaltaron a ese tipo de personajes banales que denunció Carlos Granada.

 

Y empieza así:

 

“Siguiendo con la serie de tops de los más poderosos de nuestro país, le llegó el turno a los “más” del arte nacional. Específicamente a los de las artes visuales. Tomamos como elemento de medición la definición acuñada por el escritor Robert Kramer y sugerida por uno de los entrevistados: ““El poder consiste en la posibilidad de definir lo que es real. La definición de la realidad es una construcción política””. Con base en ese concepto, entrevistamos a artistas, gestores, consultores de arte, académicos, curadores, coleccionistas y colegas con el fin de definir el listado final”.

 

Claro que ella explica que es con respecto a las artes visuales, razón por la cual los grandes pintores, dibujantes,

escultores y grabadores vivos como Fernando Botero, Augusto Rendón, Umberto Giangrandi, Ángel Loochkartt, Rafael Dussan, Eivar Moya, Fernando Maldonado, Eduardo Esparza y Germán Londoño, por sólo nombrar algunos, no existen. Pero sí aparecen Oscar Muñoz, Lucas Ospina, Beatriz González y Doris Salcedo. Respeto a Oscar Muñoz y a Lucas Ospina a pesar de las tonterías que ha realizado como robarse el facsímil del grabado de Goya de la exposición de la Fundación del facho Gilberto Alzate Avendaño, y por ser acólito de los curas de la Catedral Primada de Colombia conocida como Ministerio de Cultura, que tiene sus oficinas en un espacio lúgubre y tan aburrido como asistir a un happening erótico con Beatriz González, María Belén Sáenz de Ibarra, Jaime Cerón y José Ignacio Roca.

 

Éste último, cuando lo visité para contarle de mi deseo de fundar un museo de arte erótico, torció la jeta y me dijo: “¡Cancele ese proyecto! ¡Cancélelo! No tiene sentido. Sería como hacer un museo del paisaje o del bodegón. ¡Cancélelo! No tiene sentido”.

 

A doña Ana Sokoloff no tengo ni la dicha ni la desdicha de conocerla, tal vez trabajó con casas de subastas internacionales, de esas que inflan los precios para capturar marranos ingenuos; y doña Catalina Casas, la hija del doctor Popo, caricaturizado y ridiculizado en su inteligencia desbordada por Maldoror, tampoco la he visto ni en pintura, y sé que es admiradora de un estúpido hipoactivo como el tal Antonio Caro. ¡Horror!

 

Doris Salcedo manifiesta en sus discursos que el arte no consiste en la representación, y la señora periodista escribe que uno de los entrevistados manifestó: “Ella es quien definirá la memoria de la violencia de este país”. Pero no se acuerda de los trabajos de Débora Arango, Luis Ángel Rengifo, Alejandro Obregón, Fernando Botero, Augusto Rendón, Carlos Granada, Alfonso Quijano, Umberto Giangrandi, Diego Arango y Pedro Alcántara Herrán.

 

Betty la fea, otra burócrata de armas tomar, como miembro de la junta que define las adquisiciones de la colección del Banco de la República, rechazó la propuesta de la obra de Ángel Loochkartt, tal vez, creo yo, porque es la única mujer en el mundo a la que el maestro Loochkartt no le ha dicho que es la mujer más bella del universo.

 

Y doña Olga Lucía menciona el sexto puesto y dice: “Lucas Ospina nominado para este top por casi todos los entrevistados, fue mencionado por su papel como Director del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes, por su constante trabajo de crítica y análisis en medios como Esfera Pública, Arcadia y la Silla Vacía (en donde cuenta con un blog) y por su trabajo en la galería Las Edades y su producción artística.

 

Muchos lo destacaron como una de las pocas voces que aún generan debate en torno a las artes, sus poderosos y las estrategias que conducen a que vivamos así el presente.

 

Con miradas ácidas, la mayoría de veces, Ospina es uno de los autores que más contenidos genera y que más impacto tiene entre la audiencias de estos temas en un país en donde los medios especializados y generales solo fueron mencionados una vez como posibles candidatos a entrar en el top. Lo que habla del poder perdido por la prensa y los tradicionales críticos o autores, y el posicionamiento de voces nuevas”.

 

Entre los muchos que hablan bellezas de Ospina está don Ricardo Arcos Palma, autor, durante más de trece años, de Vistazos Críticos, un espacio alternativo de crítica cultural donde manifestó el 14 de febrero de 2011 lo siguiente:

 

“Existe una serie de circunstancias que nos hacen pensar en ciertos protagonistas del mundo del arte local, que parecen haber perdido todo horizonte. ¿O será eso propio del síndrome postmoderno, que por cierto ya está mandado a recoger? Sea lo que sea, esta postura ha influido hasta algunos historiadores de arte, quienes desean ahora convertirse en artistas, pues “si él [Ospina] hace obras como esas, hasta yo también puedo.

 

Al citado “artista” solamente se le conoce una obra que sí merece tenerse en cuenta: “Pedro Manrique Figueroa, el precursor del collage en Colombia” realizada en los años noventa. El ingenioso “invento” de ese personaje que nunca existió, fue inmortalizado por el tío de nuestro querido artista, Luis Ospina, en su película “Un tigre de papel”, como para que todo quede en un “ambiente familiar”.

 

Después de eso, nada de nada: el artista se ha dedicado a echar chistes flojos en un portal web donde él, es el incuestionable gran protagonista: www.esferapublica.org erradicando toda posibilidad de lo público. También nuestro connotado artista, se ha atribuido el robo de una obra de arte: uno de los grabados de Goya cuando se expuso en Bogotá hasta que lo llamó la Fiscalía y le pegó un susto: el afirmó en las indagatorias, por supuesto, “que eso era un chiste”. Y luego intentó convencernos –ni más faltaba-, que eso era una obra de arte.

 

Como si eso fuera poco, Lucas Ospina quien es uno de los más acérrimos detractores de Fernando Botero, terminó realizando la curaduría de su obra en un prestigioso museo universitario y hasta escribiendo sendos textos sobre el artista paisa. Y si de contradicciones se trata, tuvo el desparpajo de exponer sus propios dibujos en una de las versiones de ArtBo y también en la competencia La Otra: Money is Money o la promiscuidad del artista postmoderno.

 

Pero eso solo es un detalle: ha pretendido también ser crítico de arte cuando él mismo decía que aquí no hay crítica de arte para ello contó con el auspicio de uno de sus más acérrimos seguidores; y lo peor, ahora es el curador de una de las versiones a realizarse de los salones regionales zona centro luego de que él se dedicara a atacar el modelo del Salón y los salones regionales. Pero bueno dirá el artista, “uno no patea la lonchera” o más bien le hace pacito. Amanecerá y veremos. ¿Cómo es posible que el Ministerio de Cultura premie una curaduría con (34 millones de pesos de la primera fase pues el premio asciende a más) a uno de sus más cercanos colaboradores, quien trabaja con ellos desde la Universidad de los Andes? Si esto no es clientelismo del más bajo talante entonces que alguien me explique qué diablos es eso. Pero bueno basta con ver el nombre del jurado: María Ángela Méndez, colega de Ospina en la Universidad y además quien haya sido ganadora del anterior salón regional. Los del Ministerio de Cultura tendrán que dar explicaciones al gremio de artistas sin duda alguna.

 

Si hoy existe una crisis en el salón Nacional de Artistas, es porque las curadurías se las han atribuido a varios artistas o gente sin formación curatorial que terminan usufructuando el premio para usos personales como si se tratara de una bolsa de empleo para artistas y “curadores” desocupados y bien metidos en la rosca por supuesto y quienes se olvidan claro está, del arte que queda reducido a su mínima expresión en plotters y fotos- documentos, perdón registros procesuales le dicen hoy en la jerga postmoderna y curatorial.

 

Lo peor, el síndrome Lucas Ospina, que tiene que ver con ese ambiente familiar con tufillo a Cosa Nostra, parece no tener freno alguno. Santos y Vírgenes tengan piedad de nosotros. Amén”.

 

El séptimo puesto lo ocupa el teórico, psicorígido y elegante Don Jaime Cerón, cuya trayectoria profesional lo ha llevado por campos como la docencia, la investigación y la curaduría. Es el representante oficial de la burocracia.

 

Luis Caballero se debe estar revolcando en el cielo cuando escucha las premiaciones del premio bautizado con su nombre.

 

El noveno puesto lo ocupa la señora doña Celia de Birbragher “directora y editora de Art Nexus, una revista de la que se publican cuatro números al año y que circula en algunos países de América Latina y en Estados Unidos. Es la creadora de Talleres de Artistas en el barrio Las Nieves, en un edificio de propiedad de su familia. Allí, según comentó en un artículo de Arcadia, los artistas pagan 900 mil pesos de arriendo al mes, con el servicio de agua incluido”.

 

Como dato curioso contado en El Espectador, “Birbragher es la presidenta de los críticos en Colombia, por tanto es miembro de la Aica, una ONG bajo patronato de la Unesco. Según la publicación, quien quiera ingresar a AICA debe contactarla a ella y así podrá, entre otras cosas visitar las ruinas de todos los museos del mundo completamente gratis”.

 

Y don Jaime Iregui, a quien se conoce por sus bellas mujeres y su Esfera Pública, “tuvo muy buena votación por ser uno de los pocos espacios en que el debate y análisis sobre temas vinculados a las artes visuales tiene lugar.

 

Alguien señaló, incluso, que este proyecto del artista Jaime Iregui es la consolidación de un proceso que él ya había arrancado como artista en algunas de sus obras geométricas y en otros ámbitos como Espacio Vacío en Chapinero, donde convocaba a eventos para conversar sobre temas relacionados con el ámbito artístico, debates que realizaba sin falta aunque solo asistieran tres o cuatro personas algunas veces”.

 

Este listado de bandas culturales, danza de capitales y carruseles, sucede en una sociedad en que la información se convierte en una fábrica de mentiras, y los independientes en una tumba de inexistencia y olvido.

 

Los pobres artistas aconductados y necesitados se pegan a los discursos teóricos pegados con babas y pedos.

 

No puedo soportar ese espectáculo deprimente e insolente de la cultura oficial dirigida por ese tipo de personas. Éstas palabras cuyo destino es incierto, espero lleguen como una bofetada a los sirvientes del arte oficial y como una caricia a los defensores de la libertad de expresión y el espíritu contestatario y erótico, que no están todavía envenenados por esa plaga moderna llamada tolerancia que permite tolerar todo, hasta el cinismo de los popólíticos y sus cómplices.

 

Esas vedettes se engullen los presupuestos que deberían ser para quienes desarrollan proyectos culturales que aportan algo nuevo a la historia del arte.

 

La periodista conquistada por completo por los personajes a quienes exalta, se extasiará cuando lea el texto de Carlos Genaro Matus que publicamos en esta edición, y cuando se le aparezca desnudo para seducirla en secreto y le hable al oído acerca de las nuevas significaciones con sentido pero contradictorias a pesar de su precisión.

 

Creo, sin lugar a dudas, que el maestro Carlos Genaro Matus se come vivos a estos genios de encuesta como Roca, Cerón, Betty, Lucas, Celia, Ana y Jaime, no sólo por su bagaje cultural, sino por su pulcritud inmaculada, independencia absoluta, inteligencia analítica y crítica y su desprecio por la figuración y las entrevistas.

 

Carlos Genaro Matus es el más importante personaje del arte en Colombia, por no decir de América, es nuestro querido, lúcido y anarquista amigo, escritor, columnista, colaborador del MaReA y la ReVista OjOs.com, artista plástico, quien deseaba emigrar de Colombia después de dos años de permanencia para continuar con su labor relacionada con las prácticas artísticas tradicionales y contemporáneas. Matus comenzó con una etapa de viajes a ciudades como Sao Paulo, Kassel, Venecia, Quito, Ciudad de Panamá y Nueva York, donde publicó sus textos en volantes y folletos que circulaban en ediciones de bajo presupuesto para ser entregadas en estaciones de autobús y trenes subterráneos. Su proyecto “Arte En Red 2” planteaba la idea de configurar obras de arte contemporáneo de forma colectiva, mucho antes de la puesta en marcha de la Internet.

 

Defensor a ultranza del arte como discurso teórico, ha entablado diversas polémicas en contra de los circuitos en los que la pintura figurativa aún es considerada una forma de arte. Partidario de los planteamientos ultraconceptuales, se ha negado sistemáticamente a dejar registro material de sus intervenciones plásticas conocidas como “tetradimensonalidades sociales”.

 

Ha sido catedrático en algunas escuelas de arte y asesor de pre-selección para eventos como la VI Bienal de Pintura de Cuenca de 1998 y la Documenta de Kassel en el mismo año. El manual del artista hipermoderno es el producto de la recopilación de algunos de sus textos, publicados en forma de folleto durante los años 80, y algunas de sus ideas para “Arte- En Red 2”.

 

En la actualidad alterna su estadía entre las ciudades de Buenos Aires y Sao Paulo y trabaja en la creación de una O.N.G. dedicada a la creación de proyectos artísticos multidisciplinarios para el tercer mundo.

 

Escéptico furibundo se había refugiado y al enterarse, por el correo de las brujas, del proyecto del Museo Arte Erótico Americano sobre las Venus del MaReA y la ReVista OjOs.com resolvió vincularse pues según dice él, le encanta.

 

Es el primer proyecto en el que se vincula de frente con el MaReA. Antes nos había colaborado con el Manual del Artista Hipermoderno y había tenido la gentileza de concedernos una entrevista sobre su visión del arte contemporáneo.

 

http://www.museoarteeroticoamericano.org/manualdelartistahipermoderno.html

 

Pero la vida es el azar encontrado después de una intensa búsqueda, y por esas locuras de la realidad y del espíritu erótico que invade la atmósfera del MaReA, se encoñó con una bella nínfula que despertó su libido dormida y lo incentivó a seguir su amor en una buhardilla mientras soluciona sus problemas de papeles que le robaron en un atraco a la salida de una discoteca alternativa.

 

Y esta Lolita resultó con más espíritu erótico que la de Nabokov, y las sobrinas de Balthus, y Simona y Marcela, las protagonistas de Historia del ojo de Georges Bataille, novela con textos plagados de reiteraciones orgásmicas, cráteres en ebullición, y “culos donde el deseo se despeña enloquecido”, como llamó Verlaine a las nalgas y al coño.

 

El artista colombiano Rafael Dussan ilustró los 13 capítulos de La historia del ojo para la edición realizada por el señor Jans Jurgen Drop en Alemania.

 

En este número, para calentar contenidos de El Espíritu Erótico XXI publicamos algunas de ellas.

 

Fernando Botero, Rafael Dussan y Eivar Moya  son tres de  los grandes dibujantes colombianos por los contenidos de su obra y la factura, como lo fueron Luis Caballero, Leonel Góngora, Ismael Olabarrieta, y Juan Manuel Salcedo, cuando todavía andaba en la locura y no lo había pervertido el sida de la religión, personaje plasmado en el cuento Un desquiciado pintor de nuestro cómplice y colaborador, el escritor Joaquín Bretón, uno de los grandes con Gabriel García Márquez, Fernando Vallejo y Evelio Rosero Diago.

 

El accionista más importante de Colombia es el dibujante, grabador, profesor universitario y brujo, Dioscórides Pérez, quien con sus poderes mágicos hipnotiza e inicia a las alumnas en el mágico y erótico mundo de las energías paralelas.

 

La Fulminante es la accionista más importante por la fuerza crítica expresiva de su espíritu y su cuerpo y su voz de ultratumba que parece que proviniera de las gargantas de los popolíticos y asesinos que se engullen el patrimonio de los colombianos. Es una artista que es el resultado de la mirada de una mujer sobre sí misma que no tiene carne real, un espectro luminoso que habla en lenguas demoniacas y ha sido creada con fines artísticos y revolucionarios por una mujer que piensa que el cuerpo es una herramienta de comunicación emancipadora, por una mujer que lucha contra muchos tipos de opresión nacida en uno de los países con los índices más altos de impunidad y corrupción política que hay en el mundo.

 

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