(57) 319 2930843

(57) 318 3269478

CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     MAYO DE  2013

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

MENTIRAS, VÓMITOS ETERNOS Y AGUA

 

Cerca a las fuentes de agua rondan los chamanes, las ninfas, las apsaras, los dioses, los enamorados.

 

Hay gentes que llegan pisando duro

 

Hay gentes que llegan pisando duro

que gritan y ordenan

que se sienten en este mundo como en su casa

 

Gentes que todo lo consideran suyo

que quiebran y arrancan

que ni siquiera agradecen el aire

Y no les duele un hueso no dudan

ni sienten un temor van erguidos

y hasta se tutean con la muerte

Yo no sé francamente cómo hacen

cómo no entienden

 

José Manuel Arango.

Carmen de Viboral.  (Antioquia-Colombia. 1937 -2002) . Profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Antioquia. Premio Nacional de Poesía, Universidad de Antioquia, 1988. Autor de Este lugar de la noche (1973), Signos (1978), Cántiga (1987), Poemas escogidos (1988), Poemas (1991), Montañas, (1995).

 

Hay que concientizar a la especie humana, soberbia y terca cuya existencia en el cosmos es tan sólo el último segundo del calendario cósmico.

 

Vivimos en una cultura impúdica y en una atmósfera en la cual se respira el aire visible de la falsedad.

 

Y la humanidad se degenera más y más. No hay sino que ver la ralea política para describir a esta asquerosa clase degenerativa que inunda con su pestilente presencia los medios de comunicación.

 

Después de ver como protagonistas de las telenovelas y seriados de los grandes canales de televisión a esos señores asesinos de profesión, narcotraficantes, paramilitares, guerrilleros y políticos, tan respetuosos de los ritos religiosos católicos, cristianos y evangélicos, o cualquier mierda de esas de similar estofa, no queda sino la terrible premonición que a este país y a esta humanidad se la llevó el putas.

 

Personajes tan siniestros como el tal procurador que asusta con su mirada penetrante a los niños; y el tal Uribe quien con sus tetas asquerosas asusta a los amantes de la estética y la ética, esperpentos fotográficos que debían censurar en la revista Semana por vulgares, lo mismo que la portada de los dos nefastos ex presidentes, y la de don Víctor, el zar de las esmeraldas, el pacificador similar al Morillo de nuestra triste historia de independencia.

 

Qué atentado terrorista a los castos ojos de este servidor de la patria las fotos gigantescas retocadas encaramadas en vallas gigantescas que contaminan el aire bogotano de don Francisco Santos Calderón en concubinato con don Pablo Escobar y don Rodrigo Londoño Echeverri, más conocido como Timoleón Jiménez, Timochenko.

 

No queda ya nada que hacer sino echarse a llorar como una niña violada que aúlla como una loba cuando es descuartizada por los fieles empleados de los malandrines.

 

Por fortuna las muchachas liberadas protestan por todo el mundo y muestran sus hermosas tetas en protesta contra los machos que las violan descuartizan y asesinan.

 

Todos los que inventan mitos, fábulas y religiones tienen mucho de creadores, es decir de artistas, en el sentido de que vislumbran verdades no objetivas, mentiras que muestran lo que han visto en su realidad subjetiva acolitada por sus propias sicosis.

 

La sicosis es el nombre genérico que se le da a todas las enfermedades mentales y por extensión a las  obsesiones pertinaces.

 

La sicosis está emparentada con la alucinación, esa sensación subjetiva que no está en contacto con la realidad objetiva y con las visiones delirantes de mentirosos sanos y enfermos.

 

Estas visiones de la realidad son mitos psicóticos, mitos de mitos, sicosis de sicosis colectivas, ideas, sensaciones y sentimientos escritos por un enyerbado que existe en los sueños de una extraterrestre loca de atar enamorada de un amante maravilloso, un descoyuntador magnífico a quien se llevó sobre el lomo de su caballo hacia Las Pléyades.

 

Es el alma en pena de un bobito de las zonas mineras que se alimentaba de raíces y frutas silvestres que llegó de Antioquia después de salvar ríos, cordilleras, páramos, fieras y humanos, y que apareció por las montañas de Cáqueza rumbo a las minas de Somondoco.

 

Confundido con un guerrillero recibió en su cuerpo las caricias del plomo provenientes de los fusiles con miras telescópicas de un batallón de ciegos, brutos, valientes y supersticiosos soldados paranoicos.

 

Como estaba rezado, no murió de anemia, ni de infección, murió de asombro.

 

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás; ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego; me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente, continuo; lo que se obtiene con violencia, solo se puede mantener con violencia; quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia”, decía Mahatma Gandhi.

 

“Desconfío de la incomunicabilidad, es la fuente de toda violencia” manifestaba Jean Paul Sartre.

 

“La violencia es el último recurso del incompetente” declaraba Isaac Asimov:

 

La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas opinaba el cura Juan Pablo II.

 

“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve” aseguraba el pastor Martin Luther King.

 

“El hombre blanco sabe cómo hacer todo, pero no sabe cómo distribuirlo”  sostenía Toro Sentado.

 

“El señor Jehová está muy disgustado con los que venden el aire, el agua y la luz en la tierra”, asevera X-504.

 

La cultura verde es el guardián de la naturaleza, la compañera de viaje en el segundo de eternidad de la existencia.

 

La materia es un cambio eterno, evolutivo e involutivo que crea y destruye los territorios donde habitan los seres vivos.

 

El agua en el planeta tierra es el elemento esencial de la vida, el componente primigenio de la química vital y el primer creador de biodiversidad entre las cimas glaciares y las profundidades oceánicas. El agua, sólida, líquida, gaseosa, tres estados distintos y una sola deidad verdadera, crea el efecto invernadero que conserva la temperatura del planeta en los rangos de supervivencia. Con la complicidad de la presión indicada, las sales minerales y la luz solar, el milagro de la vida continúa su proceso irreversible de temporalidad y transformación.

 

Hay que dar gracias por los beneficios que aporta a la vida y en especial a la especie humana, de lo contrario la diosa agua se transforma en tsunamis y tormentas tropicales que recuerdan a la soberbia civilización actual su insignificancia.

 

Las comunidades informadas y sensibles deben adoptar estilos de vida diferentes cuyos consumos se caractericen por el veto a productos que destruyan los recursos heredados por los ancestros.

 

El espíritu del agua informa y sensibiliza a las juventudes acerca del horrible futuro que les espera por la violencia biocida y ecocida a que ha sido sometido el planeta por parte de los insensatos y los indolentes.

 

Si el agua potable desaparece del entorno antes del plazo establecido por el destino, la especie más inteligente sobreviviría siete días y no alcanzaría a dejar en orden sus finanzas ni sus testamentos.

 

Gabriel Camargo Pérez, en el libro La Bendición de Nenqueteba, refiriéndose a la diosa que nos acompaña como una novia fiel dice: “Si ella irriga con vigor, cual la sangre del ser humano, habrá desarrollo y crecimiento; más si enturbia o languidece, como ocurre con la linfa del enfermo, vendrá la desolación y la muerte”.

 

El agua es la vida.

 

Instituciones pragmáticas como las Naciones Unidas consideran el acceso al agua potable y el saneamiento como un derecho humano fundamental de los pueblos, en igualdad de condiciones y sin discriminación.

 

Todos los humanos deben acceder a una cantidad suficiente de dióxido de hidrógeno para preparar los alimentos, realizar la higiene personal y saciar la sed.

 

Políticos y funcionarios de turno que presiden algunos estados la consideran como un servicio público rentable.

 

Empresarios públicos y privados la consideran como un recurso hídrico que se puede almacenar y distribuir al mejor postor una vez satisfechas las necesidades de las poblaciones donde se origina el recurso.

 

Los hombres de negocios la consideran una mercancía que genera rentabilidad en el corto, mediano y largo plazo.

 

Los avivatos e indolentes la consideran como un tesoro que hay que saquear.

 

Los indígenas de América la consideran una diosa sagrada a quien hay que respetar y adorar.

 

Vandana Shiva, física teórica, pacifista, premio nobel alternativo 1993, feminista, es enemiga del sistema machista genocida que controla la alimentación y los recursos hídricos.

 

Y piensa que, más allá de los negocios, las aguas sagradas llevan a un mundo mágico de mitos, relatos, pagamentos y adoraciones. Y la guerra entre deidades que protegen y demonios que destruyen la ganarán los más fuertes.

 

Porque el agua no es un derecho, ni un servicio, ni un recurso, ni una mercancía, ni una diosa, el agua es la vida y cada quien es responsable de su propio manantial.

 

 © ReVista OjOs.com

Se prohíbe la reproducción de cualquiera de los contenidos de la ReVista, así como su traducción  a cualquier idioma sin autorización de su titular. Email: fernando.guinard@gmail.com / Teléfono: (57) 318 3269478 - 319 2930843 Bogotá, Colombia