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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com   SEPTIEMBRE DE 2011

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

 

TODO ME LLEGA TARDE, HASTA LA MUERTE

 

El arte es mi vida. Percepciones, sensaciones, anhelos de libertad, independencia y autoafirmación.

 

Soy un guerrero despertador de sensaciones que amo la libertad y el desorden para salirme de la obviedad. Soy un hombre de conocimiento, fluido, sin rutinas, fiel a mi esencial naturaleza terrena.

 

Suspendí la percepción ordinaria para situarme en una realidad paralela alejada de ésta que nos agobia con su manto de muerte y destrucción.

 

Hay poderes que me guían, fuerzas, espíritus, aires, vientos.

 

Cuando me propongo algo lo llevo hasta el final, no me importan las mentes obtusas ni los limitados que no perciben mis psicosis. No dejo nada al azar, siento con los OjOs de mi interioridad y me alejo del mundo de la obviedad.

 

Fomento el crecimiento personal para que cada quién dé todo lo que tenga de bueno y de malo.

 

Una nueva visión del mundo donde prevalezca el sentido del yo.

 

Cuando no hay comunicación no puede haber entendimiento y tampoco posibilidades de ser comprendido, aceptado, conocido y respetado. Sin comunicación no podría sobrevivir ni expresar mis alegrías y pesares.

 

Me comunico con palabras, gestos, posturas que suceden en contextos que indican cuándo, cómo, dónde, con quiénes y bajo qué circunstancias realizo los intercambios de significados.

 

Los lenguajes verbales y gestuales conforman sistemas de símbolos con significados comunes para el grupo humano que los comparte. En los lenguajes se puede observar, en primer lugar, significados demostrativos en donde expreso la relación entre los signos y los objetos; en segundo lugar, significados connotativos, que en cierta forma son expresiones de los sentimientos y las creencias frente a los objetos y la experiencia personal.

 

Hablo, escucho, escribo, discuto, dialogo, informo, persuado, corrijo y aprendo algo nuevo todos los días.

 

En la comunicación manifiesto mis pensamientos y lo que he aprendido a desaprender, lo que espero de los otros y mi deseo de comprender y estimular lo que hacen, lo que les agrada o desagrada.

 

Si la comunicación está basada en la infravaloración o descalificación de alguno de los participantes, es unidireccional pero sin intención de dominación. Por el contrario practico una comunicación enriquecedora en la cual expreso con claridad mis expectativas, mis sentimientos y mis intenciones con el objetivo de que el intercambio de significados permita mi crecimiento personal y el de quienes participan en mis proyectos mediante la escucha y el diálogo.

 

Escuchó y trato de entender las ideas y sentimientos de los demás y dialogo sin juzgar, amenazar ni atacar.

 

La comunicación como medio de expresión del arte, el espíritu erótico, la sexualidad, el amor y la amistad, crea compromisos personales para que las personas transformen sus pensamientos y sentimientos y construyan su propia mismidad.

 

Mientras los valores y estructuras culturales no se transformen en relación con los roles de género es necesario que la familia como las instituciones educativas comprendan que se hallan insertas en un mundo cultural que, para su transformación, requiere que se promueva, en estas instancias, una crítica orientada a cambiar el orden existente.

 

Mi interés primordial es informar y sensibilizar a una parte de la sociedad que todavía se caracteriza por ser violenta, ignorante, dogmática, amante de la superchería y carente de afecto.

 

Fui víctima de una violación cuando era un adolescente ignorante y falto de afecto. No había recibido las alarmas para despertar la mismidad y descubrir la realidad inmoral  e hipócrita que agobia a un muchacho que sale de una infancia plagada de oscurantismos y mentiras, educado en una familia ignorante y alienada por el poder de la religión que ejercía una clerecía conductista.

 

En la Universidad de Santo Tomás estudié un semestre de Economía y me retiré a mediados del segundo.

 

En una rumba en la casa de un compañero de clases me tomé mis primeros aguardientes y amanecí en la posición de vacamuerta, desnudo, vomitado y con el culo ardiente.

 

Fui violado sin mi complicidad. Fue tal la vergüenza que me dio pena continuar mis estudios.

 

Perdí el apoyo de mi madre y me dediqué a estudiar billar y póker para volverme un tahúr y  subsistir mientras lograba una estabilidad para poder estudiar Economía. En frente de nuestra casa vivía, según decía mi ingenua madre, “un doctor muy famoso, el doctor Daniel Arango Jaramillo”, quien era profesor de la Universidad de los Andes y uno de los fundadores. Y con el correr de los años llegó a ser Ministro de Educación y representante de Colombia en la Unesco.

 

Y mi madre decía que ella era amiga de las tías del doctor y que él podría ayudarme a entrar a la Universidad de los Andes, y que era muy correcto y muy famoso. Y yo le decía a mi madre que no iba  donde ese señor porque tenía fama de cacorro en el barrio y le gustaba subir a los muchachos en su Volkswagen para acariciarles los genitales.

 

Y mi madre, tan ingenua y bella, me decía que me acompañaba a la casa del señor que era una eminencia y que las tías del doctor eran unas señoras muy queridas.

 

Y yo le decía que no quería ir a esa casa, y ella me respondía que sí. La Universidad de los Andes, piense Fernando. Y acepté.

 

Y en efecto, las tías muy queridas y el doctor Arango muy querido y mi madre satisfecha.

 

De pronto el doctor me dijo que lo acompañara a la biblioteca que estaba ubicada en la mansarda y allí me mostraría algunos libros que me servirían para preparar mi examen de admisión a tan prestigiosa universidad. Subimos al tercer piso y el doctor tomó un libro, se ubicó a mi lado y se abalanzó a tocar mi tímido pipí, y bajé corriendo a la sala y le dije a mi querida madre que nos fuéramos por que el narizón quería cogerme la verga.

 

En nuestro hogar mi madre me decía: imposible que un señor tan correcto fuera así.

 

Y no me creía.

 

Y luego algunos gerentes de banco donde quería trabajar también resultaron cacorros, cacorros y más cacorros detrás de un adolescente alienado y estúpido.

 

Y billar, y más billar, y póker. Hasta que al fin logré entrar a la Tadeo Lozano, a la nocturna, mientras sudaba día a día los miserables pesos para pagarme una carrera que eché al olvido por estar en el lugar equivocado.

 

Y de esto hace 44 años, y ahora sigo con mi espíritu rebelde y libertario en la lucha.

 

Así sea, como decía un gran soñador: “Aré en el mar y edifiqué en el viento”.

 

En 1990 publiqué el libro El Espíritu Erótico, con el poeta Jotamario Arbeláez. Lo presentamos en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, con el apoyo de Gloria Zea, Eduardo Serrano y los más importantes artistas colombianos.

 

El cardenal López Trujillo en su columna del diario El Colombiano de Medellín, fustigó el libro y lo acusó de ser un nuevo intento para relajar las costumbres morales de los colombianos y atacó de paso al ministro que se había atrevido a ir al lanzamiento de semejante obra y había firmado una felicitación en el libro de visitas. Se trataba del titular de la cartera de Salud, Antonio Navarro Wolf.

 

El capellán de la Universidad U.D.C.A., también me hizo la guerra por llevar el espíritu libertario del MaReA, y resultó ser un pedófilo, el famoso cura Rozo quien tiempo después fue desenmascarado por violador de niños que estaban bajo su dirección espiritual, violaba al que se le pasara por delante sin dejar escapar ni a su propio sobrino.

 

Hipócritas, corruptos, delincuentes, reos ausentes.

 

Y no hablemos de la curia norteamericana.

 

El erotismo es vida.

 

William Faulkner afirmaba: “la vida es movimiento y el movimiento tiene que ver con la ambición, el poder y el placer. La finalidad de todo artista es detener el movimiento, que es la vida, por medios artificiales y mantenerlo fijo de suerte que cien años después, cuando un extraño lo contemple, vuelva a moverse en virtud de que es vida”.

 

Y el Arte es una condición necesaria para afirmar la vida. Múltiples actos ya sean políticos, ecológicos, académicos, chamánicos, escultóricos, etc., constituyen un proyecto artístico. Un arte total, ilimitado, en el que cada hombre es un artista. ¿Por qué el arte tiene que estar reservado a los artistas?

 

Todos somos artistas, decía Joseph Beuys. Cada uno dentro de los límites  de sus capacidades de fabulación y de creación.

 

Mi intromisión dentro del ámbito del arte erótico no sólo es como admirador de los artistas que se han introducido en el tema sino como un simple boy scout que se asombra con todo lo que hay por desvirgar en las mentes comunicativas de los amantes estéticos.

 

Mi nombre es Fernando Guinard, o Fernando 69, unos dicen que el apellido es francés, razón por la cual me deberían gustar las mujeres de piernas torneadas, pero me gustan más las muchachas de caderas anchas, por lo que podría tener ascendencia italiana; me gustan las mujeres de senos normales, no muy grandes, ni muy pequeños, por lo que podría tener ascendencia española.

 

En América, después del trasplante de la cultura conquistadora y el correspondiente proceso de aculturización de los nativos, los españoles, mensajeros de mitologías extrañas, castraron todo tipo de manifestación erótica. Cundió la mojigatería. En Colombia, Baltasar Vargas y Gaspar de Figueroa, realizaron los únicos destapes en cuatro centurias. En el siglo diecisiete, le bajaron la blusa a Santa Bárbara bendita, exhibieron su teta derecha y la cercenaron con el filo de la espada del verdugo.

 

Los cuerpos desnudos de dioses griegos humanizados y hombres divinizados, anteriores al cristianismo, invadieron de humanismo muchos siglos de historia. Afrodita, Hermes y Dionisos, sátiros, hermafroditas y homosexuales, fueron los protagonistas del movimiento erótico.

 

Pasaron pocos milisegundos del calendario cósmico y los temas paganos renacieron en el espíritu erótico de los maestros del renacimiento.

 

Dicen los que saben, que las modelos de los grandes artistas del renacimiento, del manierismo y del barroco, que posaban desnudas eran  muy liberadas. Mejor dicho que practicaban la profesión más antigua del mundo, el viejo juego del mete y saque.

 

Jaime Sabines, el gran poeta mejicano, en el poema Canonicemos a las putas les declara su admiración y dice así:

 

Santoral del sábado: Bety, Lola, Margot,  vírgenes perpetuas, reconstruidas, mártires provisorias llenas de gracia, manantiales de generosidad.

 

Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie ni a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor.

 

No engañas a nadie, eres honesta, integra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho que no tiene reposo.

 

Has educado tu boca y tus manos, tus músculos y tu piel, tus vísceras y tu alma. Sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor. Eres la libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie, no sometes a los recuerdos ni a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.

 

En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan.

 

Oh puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono como hojas de yerba y me dispongo a aprender de ti todo el tiempo.

 

Y los besos apasionados que empiezan en la boca y terminan en divorcio. Los besos de Cortázar entran por los ojos.

 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

 

El conformismo es la aceptación de la rutina, del lugar común, de la falsedad reinante.

 

El arte enseña a ver de modo nuevo, descubre nuevos puntos de vista. Sorprende y hiere la mediocridad, lastima el sentido común, enfurece al hombre satisfecho.

 

No vamos a narrar la historia terrible de la condición humana, vamos a crear nuestra propia historia placentera y divertida.

 

No más dominio de mentes, ni de lenguajes, ni de voluntades, nada.

 

Vamos a romper esquemas.

 

Vamos a enfrentar y confrontar lo establecido.

 

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