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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com     FEBRERO DE 2016

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

III. NÍNFULA ALEJANDRA

 

Fragmento del texto “El tío y las nínfulas” publicado en el libro Tras la Huella de Sade, presentado en la ciudad de Zaragoza, el jueves 17 de diciembre en la sala King Kong, dentro del marco del IV Festival de Cine La mirada tabú. La presentación corrió a cargo de Manuel Pérez-Lizano (autor de uno de los ensayos), Vicky Calavia (directora del Festival La mirada tabú y Paco Rallo, editor.

 

Como Venus del MaReA soy guerrera, sexual, curiosa, tengo buen sentido del humor, el corazón ardiente y un toque de locura que mezclo con mi espíritu erótico, heteróclito, epicúreo y libertino; soy atea, insumisa, contestataria, bella, creativa, inteligente, simpática, irónica, solidaria, sensible; tengo ojos fieros y buena energía para mover el mundo real y el de los imaginarios creativos. No soy tan huevona como la Justine del marqués de Sade, cuyo sentido de sumisión era imperdonable. Desnudo mi cuerpo para los amantes estéticos y para inmortalizar mi presencia, mis turgencias y mis umbrales. No sé si soy romántica, porque siempre me he opuesto a los postulados clásicos de obediencia y cumplimiento de las leyes y postulados conductistas y a la ética convencional preñada de falsedad. Como soy una feroz erotómana quiero plasmar cómo fue el primer día que visite a mi tío, para intercambiar ideas y conocer algo más del museo y sus actividades pues en el Facebook están muy censuradas las expresiones eróticas.

 

–Eres bella y encantadora –dijo el maestro como embobado apenas me vio.

 

Y mi debilidad son los piropos tiernos. Siempre cargo entre mis corotos vaselina que utilizo para que mis pestañas sean más largas y más espesas, y mis pies y rodillas sean tersos y no resecos, y en esta oportunidad, para que mis labios untados de chocolate puedan recorrer su cuerpo varonil y dejen la huella de mi presencia. Le dije, de frente, sin agüero, que deseaba que me sodomizara y que él fuera el primero en gozar de mi culito como gozó el Marlon Brando a la ingenua María Schneider con la complicidad del Bernardo Bertolucci en la película El último tango en Paris, de 1972.

 

Me lanzó miradas de fuego y torció los ojos cuando escuchó la ofrenda de mi tesoro.

 

–Puedes escribir lo que se te dé la gana y con libertad absoluta. No necesitas mi aprobación –dijo.

 

Y cuando me penetró comencé a gruñir como una pantera y a blasfemar contra quienes abren la jeta y sacan la lengua para recibir el cuerpo y la sangre de su inexistente Cristo. Y cuando le chupé el pene cagado, el que gruñó fue él.

 

Al poco tiempo llegó una muchacha acompañada de dos voluptuosas tetas y un niño de seis meses en su cochecito. Se metió en la cama y nos ofreció su líquido perlático –como bautizó un poeta pendejo a la leche– que brotó como un manantial cuando el maestro y yo succionamos sus pezones. Y la joven madre, en agradecimiento por haber bebido su leche, besó mi sexo y luego las dos comulgamos con ese delicioso manjar que brotó del maestro y que se convirtió, por lo menos para mí, en una comunión diaria que me salvó del pecado de la castidad.

 

Mi tío es alegre, satisface mis deseos sexuales y mis gustos por los licores espirituosos; tiene buen sentido del humor y es sencillo, un milagro en un país donde los artistas levitan, y los escritores disfrazados de escritores son guacamayas parlanchinas que existen en la realidad de los mediocres. Es un revolucionario porque sus ideas son revulsivas y contraculturales en un continente de mierda alienado por clases políticas milenarias cuya humanidad es deplorable.

 

Es un tipo extraño: no tiene dinero, ni juventud, ni fotos buenas; tiene lo indispensable: sencillez, talento y ojos obscenos. Si antes no lo busqué fue porque yo no tenía alas, como si las tienen los gansos pretenciosos de los medios de comunicación o fábricas de mentiras.

 

A mi tío le dicen la bestia de los infiernos y es cierto, pues su espíritu vive y fornica entre dioses y nínfulas. Tiene varios alias o apodos: Gamín de Chapinero, como lo bautizó una señora popayaneja que se erizo por el espíritu iconoclasta de un gamín que nunca se robó nada, ni siquiera unas elecciones; que nunca le hizo mal a nadie excepto a sí mismo; que siempre ayudó a los necesitados sin usurparles una gota de sudor ni de orgullo, y se le apareció la virgen con los ojos rojos, enmarihuanada, y le pidió que cumpliera dos deseos que ya realizó, y además le encimó uno; y nadie le rindió culto de iluminado a pesar de que, al galope y hacia Las Pléyades se lo  llevó una infanta de pechos duros y sexo de ángel, y nadie creyó; ni siquiera sus biógrafos; solo las extraterrestres locas, las nínfulas que como yo y otras de similar estofa somos cómplices de sus aventuras sicóticas y míticas. También ha sido apodado como "Bleno Blenol", el antiblenorrágico de finales del siglo XIX, que no atacaba ni al riñón, ni al estómago, sino directo a la infección; y como "La Bestia de los infiernos" porque hace temblar a las señoritas decentes y a los pálidos seminaristas; que por su sarcasmo y humor de cuchilla siempre conectado con su ansia de amor, es irreverente y nada recomendable para fiestas de primera comunión y matrimonios de pueblo, y porque es cómplice de sus amigos y de los proyectos más atravesados que subvierten el tedioso orden; y porque le gusta erotizar el mundo tras el ojo de una buena pintura o tras el ojo de bellas nínfulas; y "El quijote colombiano" por sus proyectos delirantes; y el "Demonio en persona" porque es la persona más bella que he conocido. Y las anorgásmicas e hipoactivos lo odian con todo el corazón.

 

Participaré en el happening mediático, en la venganza contra  todos aquellos que se han burlado de mi tío o lo han echado al olvido.

 

***

 

«Los hombres tienden a desear una mujer con cuerpo de virgen pero mentalidad de puta».

 

«Si no viví más, fue porque no me dio tiempo».

 

SADE

 

 

 

Frases el Marqués de Sade

 

"El pudor es una quimera, único resultado de las costumbres y de la educación. Es, lo que se dice, un hábito".

 

"¿De verdad os vais a casar? Cómo os compadezco. . ."

 

"En el mundo no hay nada que el amor no haga olvidar".

 

"¡Ah!, no preveáis las desgracias del amor antes de haber gustado sus placeres".

 

"Es tan injusto poseer exclusivamente a una mujer como poseer esclavos".

 

"Esa pizca de sal del adulterio aporta insospechados alicientes al placer".

 

"¿Imagináis como es el tiempo que transcurre lejos del ser amado? ¿En el que no se puede oír su voz, en el que no se puede gozar de su mirada?".

 

"¿Qué es la existencia sin filosofía? ¿Vale la pena vivir cuando se vive aplastado bajo el yugo de la mentira y de la estupidez?".

 

". . . un infierno habitado por los de nuestra misma especie, a pesar de todas las torturas, es mucho más deseable que un cielo ocupado por las criaturas monótonas a quienes se nos presenta como modelo de virtud".

 

"Dos seres de sexo diferente, que el instinto del placer los acerca, deben, pues, entregarse a gozar del placer en toda la extensión de que sean capaces, buscando la forma de hacerlo más intenso y mejor, y reírse de lo que se llama las consecuencias, porque estas consecuencias no son en absoluto necesarias".

 

"Ninguna religión vale una sola gota de sangre".

 

"No hay más infierno para el hombre que la estupidez y la maldad de sus semejantes".

 

 

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