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CONFESIONES

 ReVista OjOs.com    SEPTIEMBRE DE 2016

 

Fernando Guinard por Darío Ortiz

Fernando Guinard

Fernando Guinard por Fernando Maldonado

LOCURAS DE UN SANTO

 

 

“Y como no me parezco a nadie, los estúpidos todavía no sospechan nada.”

San Bleno Blenol

 

Una gran tristeza invade la atmósfera por el fracaso del presidente colombiano Juan Manuel Santos, para alcanzar  la paz en Colombia, después de cuatro años de intensas reuniones conciliatorias y con el apoyo de importantes instituciones representativas del planeta. Y los opositores de mala leche a este proceso, los comerciantes de la muerte, fueron  los grandes beneficiados.

 

En mis confesiones hablo mucho de la revista y el museo MaReA porque es lo único que tengo. Invento realidades y pesadillas y hago lo que me da la gana. Trato de no decir mentiras demasiado delirantes porque se podría creer que carecen de evidencias y no son ciertas.

 

Todos los días descubro expresiones, percibo sensaciones, y  me acerco a objetos del deseo con aromas de sexos en floración.

 

Obregón o la Vocación Desaforada es un delicioso texto que Gabriel García Márquez escribió sobre el gran pintor colombiano Alejandro Obregón “quien pinta como pescando ahogados en la oscuridad. Su pintura con horizontes de truenos sale chorreando minotauros de lidia, cóndores patrióticos, chivos arrechos, barracudas verracas. En medio  de la fauna tormentosa  de su mitología personal anda una mujer coronada de guirnaldas florentinas, la misma de siempre y de nunca que merodea por sus cuadros con las claves cambiadas, pues en realidad es la criatura imposible por la que este romántico de cemento armado se quisiera morir. Porque él es como somos todos los románticos, y como hay que serlo: sin ningún pudor. ..”.

 

“La primera vez que vi a esa mujer fue el día en que conocí a Obregón, hace ahora 32 años, en su taller de la calle de San Blas en Barranquilla. . . En un rincón distinto, entre los últimos bodegones picassianos y las primeras águilas de su corazón, verde y triste, sosteniéndose el alma con la mano. Obregón que acababa de regresar de París y andaba como atarantado por el olor de la guayaba, era ya idéntico a este autorretrato suyo que me mira desde el muro mientras escribo, y que el trató de matar una noche de locos con cinco tiros de grueso calibre. Sin embargo, lo que más me impresionó cuando lo conocí no fueron esos ojos diáfanos de corsario que hacían suspirar a los maricas del mercado, sino sus manos grandes y bastas, con las cuales lo vimos tumbar media docena de marineros suecos en una pelea de burdel . . .”.

 

La vida cotidiana en América Latina nos muestra que la realidad está llena de cosas extraordinarias donde el erotismo es protagonista, como comer mierda en un país de locos manejado y plagado de popólíticos asquerosos.

 

Y no niego que he comido mierda, pero no tanta como la que comieron los copógrafos colombianos antes de ser llevados al frenocomio de Sibaté donde los encadenaban y exhibían como trofeos de los cuerdos. Y no tanta como la que ha tenido que comer el pueblo colombiano a través de su triste historia, pueblo gobernado, explotado, aconductado, tiranizado, desplazado y asesinado por una clase popólítica insensible cuyo espíritu se parece al de los dictadores. Y el plebiscito por la paz fue derrotado por un partido popólítico cuyos líderes me producen diarrea y fueron engendrados por los dictadores de todas las geografías y épocas plasmados en la novela El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez, con la única diferencia de que los popólíticos colombianos y sus castas son eternos, y han ordenado y ordeñan la teta pública con sevicia, cinismo y alevosía, y no san tan pendejos como el dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez que cuando fue tumbado, en la madrugada del 23 de enero de 1958, después de 8 años de dictadura, huyó en un avión con su amada esposa, sus hijas, sus ministros, sus colaboradores y cómplices más cercanos y en “la precipitación de la fuga, al pie del avión, al que subieron por una escalera de cuerda, había olvidado un maletín con once millones de dólares”.1

 

Esta anécdota me hace recordar la  exposición Cuerpo Presente, realizada en la Galería Emerio Darío Lunar de la Universidad del Zulia en Maracaibo, el 12 de abril de 2002, donde el MaReA exhibió un componente de su colección después de superar infinidad de obstáculos

 

El día 11 de abril, en Caracas, hubo 14 muertos y más de 80 heridos que, según la prensa, fueron asesinados y heridos por orden del alcalde quien envió a funcionarios armados que recibieron a tiros a los opositores que llegaron de Chuau.

 

A las 2:30 de la mañana del día 12 de julio, informó la prensa matutina, el presidente Hugo Chávez Frías entregó la renuncia a dos generales del ejército enviados por el comandante de esa arma, un general de nombre Efraín Vásquez Velasco.

 

Y mientras los venezolanos se mataban, yo hacía el amor con una performancista maracucha que había plasmado en su presentación la aparición de la virgen al fundador del MaReA. Y pude corroborar, una vez más,  que el espíritu del erotismo es el mejor antídoto contra la muerte y el llanto.

http://www.museoarteeroticoamericano.org/curpopresente.html

 

Deambulo, bien vestido y afeitado, por ciudades alegres y llenas de gentes con las que comparto el espíritu diurno del arte y el erotismo en restaurantes, cafés y museos. Y el espíritu nocturno en galerías, teatros, discotecas, salas de striptease y puteaderos. Y alguna vez amanezco en hoteles donde las paredes son de cartón y se escuchan los pedos de los vecinos y las palabras de poetas, curadores, gestores culturales y burócratas pretenciosos que hablan de sus triunfos. Y generalmente pernocto en el MaReA, el templo del placer. Y rumio mis procesos que ya han hecho historia y escuela para largarme tranquilo a la puta mierda.

 

Una que otra ninfómana me exaspera, pero más me exaspero yo, cuando por culpa de mi priapismo, no puedo asistir a fiestas de primera comunión ni a matrimonios de pueblo ni a galerías donde abunda la santidad. Y menos a los carnavales de Barranquilla en compañía de la señora que se asustó por el carácter carnavalesco y lujurioso que mostró el maestro barranquillero Ángel Loochkartt en su retrospectiva del Museo de Arte Moderno de Bogotá, después de superar los inconvenientes grotescos y carentes de  profesionalismo, ética y falta de respeto que manifestaron los funcionarios del museo, y curadoras déspotas, insensibles e ignorantes que lo trataron como una puta barata.

 

Y cuentan los cercanos que la señora que nombraron para realizar la curaduría es portadora de una antipatía tan repulsiva como la que despierta Rocío Boliver cuando presenta sus performancias masoquistas que espantan a los estúpidos que desconocen los secretos íntimos de su libertad absoluta.

 

Loochkartt se encontraba bastante enfermo el día de la inauguración de la exposición pues los años y el espíritu de la fiesta, el erotismo y los excesos de los carnavales y la noche estaban cobrando la factura. Esa noche sus pies estaban hinchados y parecían que tuviera elefantiasis. Los 963 amigos que lo acompañaron en la inauguración de la muestra solo querían intercambiar ideas con el maestro y fotografiarse con él pues es muy querido entre el ámbito artístico y universitario donde esparció sus conocimientos hasta quedar exhausto y ser reconocido por la Universidad como profesor emérito.

 

Y Eduardo Márceles Daconte, nacido en Aracataca, residente en Barranquilla, escritor, investigador, curador,  viajero, conferencista y experto en Festivales que se ha gozado en los lugares más insólitos y disparatados del planeta, escribió en el periódico El Espectador, una extensa percepción sobre la obra y el espíritu de la obra de Loochkartt que es color a raudales y pincelada a la prima que plasman sus secretos compartidos, el espíritu de la libertad y el del Caribe plagado de erotismo, fiesta, carnaval, amores, desamores y mundos mitológicos con toques de impudicia y locura, tan parecidos a los de Gabriel García Márquez y Wifredo Lam.

 

http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-expresionismo-caribeno-de-angel-loochkartt-articulo-650664

 

Ver más textos sobre la obra de Ángel Loochkartt:

 

http://www.revistaojos.com/angel-loochkartt.html

http://www.museoarteeroticoamericano.org/loochkarttangel.html

http://www.mcarts.com/cobo/artistas/Loochkartt.html

http://www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural---revista-arcadia/articulo/angel-loochkartt-exposicion-retrospectiva-museo-de-arte-moderno-de-bogota/49473

https://www.youtube.com/watch?v=HeKVSG7ro5E

 

Y una vieja pérfida, de la suciedad bogotana, Ana María Escallón escribió: http://www.las2orillas.co/macaroni-and-cheese-la-receta-de-loochkartt/

 

Y no fue capaz de percibir que la característica común del carnaval es la de ser un período de permivisidad y descontrol donde la gente se entrega a la fiesta y al jolgorio, y a la desinhibición bajo la máscara y el disfraz para integrarse a un goce colectivo que despierta el espíritu del erotismo en los idiotas y creyentes.

 

La señora Escallón “colecciona arte, relojes, teteras, manos, caballos, binóculos para teatro, cajitas de plata, cabezas de Buda y casi cualquier cosa que se le cruce en el camino, en el trabajo, en los viajes o en las herencias. . . es capaz de encontrar un objeto precioso y valioso (aunque no cueste nada), de un solo vistazo, en un arrume de zapatos viejos. . .  Además de sus cuadros, de sus esculturas y de sus libros de gran formato, tiene que cargar con el peso de sus otras colecciones. Con los "relojes del tiempo ganado", con los muebles antiguos que tiene regados por la casa, con la jaula del pájaro imaginario, con el comedorcito que heredó de su mamá y que siempre había querido, con la puerta que trajo de China...

 

"Me gusta llevar la contraria y hacer lo que a mí me parece. No me gustan los horarios, no creo en el matrimonio ni en el amor eterno y nunca quise tener hijos. Me criaron para ser ama de casa, pero quería hacer cine porque mi papá tenía una productora, Panamerican Films, que hacía noticieros que pasaban en Cine Colombia mientras cambiaban de rollo en las películas. Me metí a Comunicación social, pero no en la Javeriana porque los curas no me iban a enseñar nada de la vida. Fui a la Tadeo Lozano.

 

“. . . Mi mamá siempre se escandalizó con mi rebeldía, ella quería que yo fuera una señora bien y le diera nietos, pero yo me hacía echar de todos los colegios: del Británico, luego del Femenino y del colegio de la Nena Cano. Era hiperactiva, me robaba las notas, los exámenes, me volaba de clase por los muros, me metí de acólita solo para comerme las hostias y tomarme el vino después de la misa. Al final me recibieron en el de Josefina Castro de Escobar y al fin me gradué.

 

Me casé en 1976. Ricardo Vargas era un amigo de mi hermano, buen estudiante, de buena familia. Mi mamá estaba convencida de que él era mi redentor. Había amor, yo estaba convencida de que algo malo tenía que estar haciendo y creía en la pendejada esa del matrimonio. Nos casamos por la Iglesia con toda la parafernalia, con fiesta en el Jockey Club y mil invitados de los que apenas conocía siete. Menos mal hubo dos orquestas y nos dedicamos a bailar, cenamos con el presidente Alfonso López, gran amigo de mi papá, y los ministros. Nos regalaron un montón de cosas que guardé y al que llamaba “el botín”. Lo abrí 20 años después.

 

AI poco tiempo a Ricardo lo nombraron en el BID, en Washington, y tuve que irme de ama de casa. Para desaburrirme me metí a clases de inglés, hice un master en Historia de América Latina, en Georgetown. Conocí a Marta Traba y a su esposo Ángel. Ellos me adoptaron, me llevaban a exposiciones y fui cambiando el rumbo de mi vida. Yo pensé que sería periodista de política internacional porque había vivido de cerca el poder, pero ella me hizo conocer el arte y me convenció de que viera todas las materias a mi manera. Si estudiaba la revolución mexicana, lo hacía desde el muralismo, si el tema era el modernismo lo hacía desde la pintura argentina a principios de siglo. Me costaba el doble de trabajo, investigaba más pero era feliz llevando la contraria. Cuando Marta murió, tuve que decir unas palabras en un homenaje que le hicieron en Estados Unidos y allí decidí que yo haría lo que ella me había enseñado y me dedicaría al arte.

 

. . . Siempre con mi rebeldía, hacía todo lo contrario de lo que mis jefes me pedían. Cuando estuve dirigiendo el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas, en la OEA, en Washington, por fin pude hacer lo que yo quería, hasta entraba a mi perro al museo. Hice un comité para rechazar las exposiciones malas que los 33 embajadores querían imponer.

 

Ahora estoy en Colombia escribiendo libros, haciendo curadurías. No tengo horarios, no me importa si entra plata o no. Sigo nadando contra la corriente".

 

Tomado de la Revista Cromos No. 4694, 1 de marzo de 2008.

 

Y un periódico de gran circulación publicó una entrevista de esta señora terrible, según ella misma, al maestro Alejandro Obregón, el gran pintor colombiano, con una pregunta que muestra su estupidez infinita: ¿Y usted porque es tan mal pintor? O ¿Por qué pinta tan feo? Ya no recuerdo bien la frase exacta, pero si su aire de mujer maravilla.

 

Y para completar escribe: "Tengo la experiencia, el conocimiento y la credibilidad para relacionarme con la alta dirección en las organizaciones; gracias a mi rigor".

 

Y claro, lógico, estamos en Colombia donde reina la mediocridad y los parásitos  se creen indispensables pero no llegan a ser protagonistas de La Historia Universal de la Infamia, de Jorge Luis Borges.

 

Me parece más bien que sus espíritus son muy parecidos al de los patriarcas y dictadores que tuvieron poder y que en  su otoño habitaron atmósferas depresivas ausentes de amor y acompañados con la soledad, el alcohol y el delirium tremens que los incita a escribir hojarascas de banalidad, sin humor ni pizca de genialidad.

 

En El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez se lee: “El comandante Narciso López  enfermo de grifa verde y de aguardiente de anís se le metió a un dragoneante de la guardia presidencial y lo calentó a su gusto con recursos de mujer brava y después lo obligó a que me lo metas todo, carajo, es una orden, todo, mi amor, hasta tus peloticas de oro. . .”

 

“Cuando le vinieron con la novedad de que el general Narciso López se metió un taco de dinamita en el culo y se voló las entrañas por la vergüenza de su pederastia invencible”.2

 

Y ya que tenemos la dinamita a la mano es bueno recordar al crítico español de la Editorial Losada de Buenos Aires, Guillermo de Torre (1900-1971) que le escribió a García Márquez, cuando leyó La Hojarasca, que se dedicara a otra cosa. Y para completar su estupidez,  torció la jeta cuando Pablo Neruda le leyó los poemas de Residencia en La Tierra.

 

Y los parásitos de la cultura se han tomado el poder, y los artistas, excepto los que no están aconductados, expresan con profundidad analítica el asco que les producen estos parásitos.

 

Ver texto del maestro Fernando Maldonado donde expresa su percepción de los parásitos y sus aúlicos.

 

http://www.revistaojos.com/fernando-maldonado-48.html

 

Y reflexionando sobre el espíritu de los críticos cito algunas opiniones de García Márquez en las charlas sostenidas con Plinio Apuleyo Mendoza, en el libro El Olor de la Guayaba, que expresan el desprecio que sentía por ellos.

 

“Los críticos, al contrario de los creadores  no encuentran  lo que sienten sino lo que quieren“. 3

 

-Siempre hablas con mucha ironía de los críticos. -¿Por qué te disgustan tanto?

 

-Porque en general, con una investidura de pontífices y sin darse cuenta de que una novela como Cien Años de Soledad carece por completo de seriedad y está llena de señas a los amigos más íntimos, señas que solo ellos pueden descubrir, asumen la responsabilidad de descifrar todas las enseñanzas del libro corriendo el riesgo de decir grandes teorías.

 

Y estuve en el Festival de Artes Eróticas de  la capital de la montaña, creado, dirigido y financiado por el Grupo de Medellín, compuesto por jóvenes y nínfulas cuya base es el Teatro Sala Sentidos, ubicado en el segundo piso del Sex Shop Sexo Sentido, que tiene 30 tiendas en todo el país.

 

La Sala Sentidos está dirigida por el comunicador Daniel Tapias y el fotógrafo David Andrés Ríos quienes fueron los gestores del Festival con Antonio Usuga Monsalve, dramaturgo, escritor y director del Teatro Divina Obscenidad, cuyas obras porno eróticas son la delicia de los asistentes. Otro integrante del Grupo de Medellín, no tan joven como los anteriores, es Gozo Vital, experto en Bondage, y dominante que es la delicia de las sumisas que se le entregan desmayadas de placer.

 

“Soy instructor de alta montaña y durante treinta años fui competidor de alto rendimiento de rugby subacuático. Siempre he sido muy sexual. Siempre he sido muy lascivo. Muy fuerte, muy hedonista, muy sádico, muy dominante. Muchos dicen que soy un pervertido y sí, lo soy. Soy un pervertido recalcitrado y viejo. El que me digan ¡no! me excita más. Gozo Vital tiene la mitad de la vida que tiene Camilo Goez. Gozo, que era el señor Hyde, ahora es el doctor Jekill que sale a la calle como alguien reconocido, respetable y tan íntegro que puede decirles: ¡¡¡Putaaa!!! Me encantan las perversiones y sé que a ustedes también, pero no lo admiten porque se rigen por una cultura, por un Estado, por una sociedad, por unas normas. ¡Yo soy la norma! Me gusta el dominio, la anarquía, la violencia. Me gusta la pedagogía, Jean Piaget, Vigotsky, el constructivismo, y por eso comparto lo que sé hacer. Hay un mito que dice que en una sesión de bondage abusé de treinta mujeres, pero son habladurías. El que lo dice no sabe que acá hay un contrato oral que hacemos antes de iniciar cualquier sesión y el mío dice: “¿A qué estás dispuesta a someterte después de estar amarrada? Te puedo tocar. Lamer. Chupar. Morder. Meter. Besar. Azotar. Penetrar”. Eso sí, si no te puedo tocar, el contrato se rompe”.

 

El otro integrante es Oscar David Tamayo, o Severina, artista de la Universidad de la Sorbona, disc jockey  y fundador de los festivales BDSM en Colombia y quien desde La Licuadora ubicado en la 70 con  San Juan realiza las fiestas y mascaradas más disparatadas y secretas del ambiente BDSM.

 

1 García Márquez Gabriel. El Otoño del Patriarca. Plaza & Janes, S. A., Editores, Barcelona. Primera edición, marzo, 1975

2  García Márquez Gabriel. El Otoño del Patriarca. Plaza & Janes, S. A., Editores, Barcelona. Primera edición, marzo, 1975. Pág. 59

3 García Márquez Gabriel. Conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza. El Olor de la Guayaba. Editorial Oveja Negra, 2ª Edición

   Colombiana, julio de 1983. Pág. 75

 

 

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