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COLABORADORES / CARLOS GENARO MATUS

 ReVista OjOs.com      NOVIEMBRE DE 2012

Carlos Genaro Matus

JART-BO 2012

 

Conversaciones entre Carlos Genaro Matus y Narda  Fiori

 

Por segunda vez, nuestros colaboradores Narda Fiori y Carlos Genaro Matus se encontraron para visitar una importante muestra artística y hacer comentarios para la ReVista OjOs.com como se habían comprometido en su visita a la gran retrospectiva de Roberto Matta en Santiago de Chile hace unos meses. Aprovechando su paso por Bogotá y el reencuentro con Narda en uno de los eventos artísticos más importantes de Colombia, ARTBO 2012, compartimos con ustedes sus agudas observaciones en torno a uno de los fenómenos paradójicos de la cultura.

 

Narda Fiori -De nuevo nos encontramos mirando un evento artístico y esta vez creo que la emoción ha caído a su nivel más bajo. Qué distancia tan enorme con respecto  a la muestra de Matta en Chile.

 

Carlos Genaro Matus -Bueno, no era para menos. Estamos ante una época totalmente distinta en su perspectiva y enfoque.

 

N.F. -Lo que siento aquí es que tu MANUAL DEL ARTISTA HIPER-MODERNO   está completamente aplicado a los modos de hacer del arte actual. Tu visión acerca de lo que significa ser artista, siempre me pareció una exageración, casi una caricatura, sin embargo la visión del evento reafirma tu texto con sorprendente precisión.

 

C.G.M. -En realidad no era difícil prever hacia donde iba este negocio. Una cosa me llama la atención y es comprobar que los grupos que se formaron para contrarrestar este evento, no hacen otra cosa que replicar el mismo modelo. Si ARTBO es la muestra más representativa del arte burgués, sus sucedáneos asimilaron bastante bien la lección del arte europeo del siglo XIX y XX. El esnobismo pseudo-intelectual hace carrera muy rápido en los movimientos anti-burgueses. Tanto que es tan difícil entrar a sus dominios, como lo es pertenecer a las élites protegidas por el sistema. Se  confirma así la constante y simple acción de la conducta tribal de los humanos. Si logras hacerte con el dominio de un clan, lo primero que debes  buscar es crear pautas de exclusión para los que no estén de acuerdo contigo. ARTBO es el clan más influyente porque cuenta con miembros muy bien respaldados por el poder político y cultural además del económico.

 

N.F. -Supe de tu visita a una de las salas “independientes” más recientes de Bogotá. La sala Odeón.

 

C.G.M. -Sí y también alcancé a pasearme por “La Otra”. No pude visitar el evento de “La Localidad” pero me dicen que es otro grupo con las mismas intenciones de los demás. Obviamente no hace falta inventar extraños discursos para enmascarar la esencia.

 

N.F. -¿Y cuál es la esencia en tu opinión?

 

C.G.M. -La única posible. Sobrevivir a cualquier precio. El arte como cualquier otra profesión, busca el poder, la dominación cultural. Ya lo había mencionado en el Manual del Artista Hiper-moderno. Hace muchos años se hablaba de la muerte del arte. Si lo que se hace ahora en el mundo occidental estuviese a la altura de los precursores de las vanguardias, dejaría de llamarse arte. Cabrían otros nombres como por ejemplo Sociología estética o algo similar.

 

N.F. -¿Y a los que hacen pintura, dibujo y escultura, cómo los deberíamos llamar?

 

C.G.M. -Deberíamos llamarlos por el nombre de su profesión, pintores, dibujantes y escultores.

 

N.F. -¿No serían algo así como artesanos?

 

C.G.M. -Eso es caer en la trampa que han tendido los teóricos del arte actual. Acostumbran denigrar de quienes aún pintan  tildándolos de artesanos. El término ya no encaja porque la pintura era una actividad artesanal cuando quienes la ejercían no poseían ninguna formación intelectual y eran incapaces de  afrontar discusiones filosóficas o conceptuales acerca de su oficio. Eso ya no es así. De hecho algunas de las argumentaciones y frases más contundentes y lúcidas que he escuchado o leído acerca del arte provienen de pintores o artistas plásticos.

 

N.F. -Entonces ¿qué hacemos con la palabra ARTE?

 

C.G.M. -Debería estar en los diccionarios definida como una serie de actividades humanas que por un tiempo afectó a las artes plásticas y se auto-fagocitó desapareciendo como profesión. Además en esas mismas definiciones debería mencionarse que en la actualidad  nadie se dedica a ella y hay otros que son pintores, dibujantes o escultores y conocen a fondo la evolución de ese fenómeno del pasado reciente.

 

N.F. - ¿Y en donde quedarían los artistas hiper-modernos?

 

C.G.M. -Sería su mejor oportunidad de ser consecuentes con lo que plantean. Todos hablan de la necesidad de dejar de producir imágenes y objetos de consumo oponiéndose al desalmado mundo capitalista pero lo han seguido haciendo, eso sí, cada vez con menor calidad. Antes cuando menos el que pagaba el valor de una pintura costosa y técnicamente impecable, lo hacía con su propio dinero y sabía que poseía algo que iba a durar incluso más allá de su propia vida. En el esquema actual muchas obras célebres del arte hiper-moderno no van a durar nada y además las pagan todos los ciudadanos de las ciudades con sus impuestos y sin derecho a elegir lo que se les ofrece. La burocracia cultural es la profesión que se dedica a la labor de asignar los presupuestos oficiales dedicados a apoyar y pagar las actividades de los artistas hiper-modernos. El ciudadano común no tiene la oportunidad de opinar al respecto puesto que es considerado un lego de facto. Un ignorante en cuestiones de arte al cual hay que aleccionar en la verdad. Un esquema similar a las estrategias de poder de la religión.

 

N.F. -Pero no respondiste mi pregunta. Entonces ¿cómo serían consecuentes los artistas hiper-modernos  con la desaparición del arte?

 

C.G.M. -Dedicándose a lo que pregonan. Haciendo labor social verdadera sin reconocimiento intelectual ni monetario aparte del salario que devengaría un sociólogo, un psicólogo o un trabajador social normal. Obviamente implicaría abandonar la práctica de exhibir imágenes, objetos o textos de cualquier tipo en galerías de arte o museos, justamente por tratarse de actos de vanidad o culto a la personalidad. Algo que va en contra de lo que afirman. Las galerías o museos son lugares para exhibir objetos o artefactos de consumo producidos por diseñadores, arquitectos, pintores o escultores.

 

N.F. -Pero lo que planteas se intentó de cierto modo en una versión reciente de la DOCUMENTA en Kassel. Un grupo de artistas decidió sentar precedente en un manifiesto en el que decían que ya no querían ser llamados artistas por su labor, sino artesanos.

 

C.G.M. -Otra estrategia de camuflaje del arte hiper-moderno para no desaparecer. Yo diría que además estaban usufructuando un título que probablemente ninguno merece. ¿Con qué derecho se auto denominan artesanos sino dominan su oficio?  Muchos de ellos abandonaron el dibujo y la pintura (si es que alguna vez las practicaron) y aspiran al honroso título de artesanos sin saber hacer nada que pueda considerarse un oficio. Allí hay algo perverso que merece un examen detenido.

 

N.F. -Volviendo a ART BO, te decía que no puedo evitar el tedio al pasear por los espacios de las galerías. El mismo espacio inmaculado con las “obras” exhibidas como objetos de culto, eso sí, sobre los temas más anodinos o recurrentes de sectores como el Soho de Nueva York o la mencionada Documenta en Kassel. La bienal de Sao Paulo faltaría en la lista. La reflexión es ¿Porqué se insiste en mostrar todo esto como algo que toca el sentimiento de la gente? Dudo que nadie se conmueva con lo que se ve en este lugar. Es la sensación recurrente del cuento del trajecito del emperador. Tuve la oportunidad de estar uno de los días en que vino un expresidente colombiano, Gaviria con su hija y sentí de cerca la contradicción absurda de ver personas que pertenecen al poder político involucradas en el arte hiper-moderno. Era como ver al lobo en una reunión dando concejos de comportamiento y equidad a un grupo de ovejas.

 

C.G.M. -¿Gaviria no es el dueño de una de las galerías más importantes de arte hiper-moderno?

 

N.F. -En efecto.

 

C.G.M. -Leí que su hija es ahora una importante curadora.

 

N.F. -Por supuesto. ¿Qué más se puede esperar de la hija de un político? De nuevo te recuerdo que tu Manual del Artista Hiper-moderno es seguido al pie de la letra por muchos. No esperarías que  trabajara unos años en el anonimato como cualquier ciudadano común buscando el reconocimiento que tanto cuesta alcanzar a pulso. De niña jugaba en los pasillos del palacio de gobierno mientras papá hacía lo que aquí en Colombia se llamó “la apertura económica” que tantos problemas desencadenó en el país.

 

C.G.M. -¿Y esa no es la hermana del político que no lee antes de firmar?

 

N.F. -¡¡¡BINGO!!! ¡¡Para no ser colombiano estás muy bien informado!!

 

C.G.M. -¡¡La estupidez a ese nivel es noticia en cualquier lugar del mundo¡¡ !!Ya veo que sólo interpreté algo que estaba en el aire. A propósito de nacionalidades, tú no eres colombiana del todo.

 

N.F. -A estas alturas del partido ya me despojé de casi todas mis supersticiones y la nacionalidad es de las  peores. Lo que tenía de argentina no me queda ni en el acento.

 

C.G.M. -Mi origen es tan diverso que ya no importa en donde viva. Vayas donde vayas encontrarás humanos y eso sólo significa enfrentar las mismas taras en otros idiomas y paisajes. Tal vez es una ventaja haber nacido en un lugar tan pequeño como Chipre.

 

N.F. -En esencia creo que ARTBO es otro espacio tomado por el arte hiper-moderno. Los procedimientos son los de la clase política y su burocracia. Los curadores son en ese sentido,  funcionarios iguales a un empleado de cualquier ministerio. Cumplen un rol similar y terminan por hacer lo que todas las burocracias hacen: entorpecen lo que no les produce ganancias personales o ascensos en la escala de su profesión. Ya que las formas de arte encarnadas en la pintura, el dibujo y la escultura, se popularizaron tanto, convenía inventar otro producto para una clase burguesa más ingenua.

 

C.G.M. -¿Tú por qué crees que esto sucedió a partir de la plástica y no de la música por ejemplo?

 

N.F. -Es obvio que técnicamente era la más vulnerable. Bajo la visión superficial de lo contemporáneo, cualquiera puede ser pintor o escultor. Se enmascara la debilidad técnica en un pseudo-expresionismo o en la abstracción repentina y ya. Lo demás es argumentar supuestos procesos formativos que por lo general nadie ha visto y comenzar por hacer buenas relaciones públicas. En la música no puedes pasar agachado. Si no hay un mínimo dominio técnico, no hay música. En el arte hiper-moderno como en la religión, se premia la ignorancia y la torpeza.  Bienaventurados los pobres…

 

C.G.M. -…de espíritu porque de ellos será el reino de los eventos. (Risas).

 

N.F. -¿ARTBO era predecible en su forma actual?

 

C.G.M. -Claro que sí. Muchos se sienten más evolucionados (si es que tal cosa existe)  al estar allí. Como si una escala de complejidad los hiciera superiores a los demás. Inducir esa idea en los burgueses es importante para continuar en el negocio y conservar el cadáver del arte. La tarea que tienen entre manos es reeducar a esos reacios compradores que suelen tener ingresos pero no están muy bien informados. Es decir, aún pueden ver al emperador desnudo.

 

N.F. -¡¡Venderles trajecitos de emperador!!

 

C.G.M. -Eso mismo. No conozco un símil más preciso que ese.

 

N.F. - En ese panorama tan limitado, ¿qué nos queda?

 

C.G.M. -Lo que siempre permanece. La independencia. Supe y vi algunos intentos en varias partes del mundo, intentos que irán tomando forma y fuerza. Obviamente en el tercer mundo todo es tan pequeño que el círculo de influencia está manipulado por muy pocos burócratas y su discurso por fuerza tiene que ser el que vieron en el primer mundo para evitar quedar rezagados. El inevitable esnobismo sumado al complejo de inferioridad. En suma, si en los años por venir va a existir un anti-arte, no va a venir de lo que vemos en ARTBO, LA OTRA y sus similares. Estos espacios y ésta forma de arte son las del sistema oficial. Ellos encarnan la academia.  Equivalen a lo que era el dominio de la academia europea en los siglos  XVIII y XIX, cuando las vanguardias del siglo siguiente las cuestionaron y terminaron por eliminarlas. El problema es que son más dogmáticos que sus predecesores en el poder porque están totalmente politizados. El sueño de Stalin de un arte al servicio del estado es hace tiempo una realidad.

 

N.F. - Basta visitar ARTBO para entenderlo.

 

C.G.M. -O leer el MANUAL DEL ARTISTA HIPER-MODERNO. (Risas).

Carlos Genaro Matus

 

(Chipre, 1964). Artista plástico, historiador y curador nacido en Chipre, de padres portugueses y nacionalizado en México. En ciudades como Sao Paulo, Kassel, Venecia, Quito, Panamá y Nueva York, publicó sus textos en volantes y folletos que circularon en ediciones de bajo presupuesto que fueron entregadas en estaciones de autobús y trenes subterráneos. Su proyecto “Arte- En Red 2” planteaba la idea de configurar obras de arte contemporáneo de forma colectiva, mucho antes de la puesta en marcha de la Internet. Ha sido catedrático y asesor  de pre-selección para eventos como la VI Bienal de Pintura de Cuenca y la Documenta de Kassel, 1998.Se vincula a este proyecto del MaReA en su año sabático en Colombia, país que lo atrajo por la belleza de sus mujeres y para desentrañar los genes de las madres que paren una clase política, empresarial y religiosa, corrupta, cínica e indigna encaramada en los  carruseles criminales de la burocracia oficial y cultural para desgracia de las masas ignorantes,  supersticiosas e indignas que los sostienen.

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