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 ReVista OjOs.com    AGOSTO  DE 2017

COLABORADORES / CAMILA REVECO

Camila Reveco - Rubén Reveco

Rubén Reveco: “Lo sensual insinúa, lo erótico invita y lo porno despoja de toda poesía a lo anterior”

 

Trabaja sobre la temática del sexo y se permite incluso rozar lo pornográfico. Interpelador y agudo, el pintor se refiere a la censura que sufre por hacer arte erótico y critica el circuito del arte contemporáneo.



No es fácil entrevistar al propio padre como tampoco referirse a su obra. La observación siempre nada entre la subjetividad y la objetividad pero cuando, además, está la familia de por medio cualquier análisis imparcial parece estar lejos de lograrse. En algunas situaciones me he puesto a pensar qué cosas heredamos de nuestros padres y cómo, porque más allá de adquirir algún rasgo físico o de la personalidad. . . ¿hay forma de inculcar la vocación?

 

Hasta donde entiendo, la vocación no se hereda sino que se construye. Por eso pienso que los factores sociales y culturales, del contexto o entorno más inmediato, resultan muchas veces determinantes para una persona en su vida adulta. En mi caso fue así. Su actividad artística está vinculada a mis primeros recuerdos de niña, cuando nos instalábamos (los sábados, domingos y feriados) en la plaza de artesanos del centro de la ciudad, justo frente a la Catedral, y él comenzaba a hacer sus retratos entre la mirada de varios curiosos…

 

Les presento entonces a Rubén Reveco, pintor realista que vive y trabaja desde Neuquén (en el sur de Argentina), mi padre. Con él nos une la vocación y por eso mismo yo hoy me dedico a entrevistar a artistas de muchos lugares.

 

Esta nota la realicé en el marco una muestra en el Museo Gregorio Álvarez y ha sido editada y corregida especialmente para este número de la Revista OjOs.com en su sexto aniversario. Es realmente un  gusto poder participar de esta publicación que nos sirve, no sólo como soporte para la difusión de artistas y para la reflexión sobre la cuestión estética, sino también para generar lazos entre periodistas y gestores culturales de toda Latinoamérica. Muchas gracias.

 

Introducción:

 

“¿Qué necesidad hay de censurar aquello que plantea preguntas, aquello que nos hace tambalear o repensar?”, se pregunta nuestro artista desde la Patagonia Argentina. La censura la han sufrido muchos artistas a lo largo de la historia pero para que el arte, en todas sus manifestaciones, prospere necesita de sociedades abiertas a la crítica y a la disidencia, con instituciones que lo permitan. Nunca una pintura, un libro o una canción pueden resultar "malos" o "peligrosos", ni siquiera cuando incomodan y si una obra se censura es, en definitiva, una demostración de su poder subversivo.

 

La pintura de Rubén Reveco realza la sensualidad del cuerpo desnudo a partir de los actuales patrones de belleza Occidental y lo hace a través de una pincelada delicada y elegante. Su obra resulta, al menos, desestabilizadora porque nos muestra en sus telas escenas de la vida sexual, un ámbito que pertenece a lo privado e íntimo, por eso se generan entre el público reacciones de lo más variadas: cierta vergüenza e incluso pudor, pero no deja indiferente a nadie.

 

En su trabajo pictórico existe una doble lectura; se trata de una pintura dentro de otra pintura y cada una representa momentos y tiempos diferentes. El primer plano es profundamente erótico, tiene como protagonista a la mujer en estado de pura seducción. Es la escena en donde reina el encantamiento, la insinuación y la entrega total. Hay incluso lugar para la picardía, la gracia y cierta inocencia. En el segundo plano, en cambio, emerge lo puramente instintivo. Es la locura de la pasión, el arrebato y el apetito desbordado, el deseo brutal e incendiario de los cuerpos desnudos. Toda la fuerza de nuestra naturaleza sexual.

 

El suyo es un trabajo compacto y coherente tanto en la forma como en el concepto. En el uso de materiales como el óleo, acrílico, lápiz, tiza pastel, carbonilla, entre otros, se observa una equilibrada muestra entre dibujo y pintura. En la nota se refiere a su obra pero también se anima a criticar al actual circuito del arte contemporáneo al que considera, desde su punto de vista, “una farsa”.

 

¿Por qué te definís como un pintor realista?

 

-No podría hacer otra pintura que no sea pintura realista. Es el lugar donde encuentro los verdaderos desafíos. El realismo -sin generar ningún tipo de conflicto en el espectador- básicamente cree que el arte debe impactar y emocionar.

 

¿De qué conflicto hablás?

 

Creo que muchas de las propuestas del arte contemporáneo, de la vanguardia, alejan al espectador de la obra de arte; porque son manifestaciones incomprensibles. Tuvieron en su momento -hace poco más de cien años- pretensiones liberadoras y representaron una lucha, precisamente, contra la representación de lo real. Se lograron algunas cosas maravillosas, pero son excepciones. Lo que sucede ahora es que se ha formado un circuito esnobista que dicta cátedra sobre lo que es y no es arte, lo que es y no es bello. En la realidad la opción por la belleza seguirá siendo puramente instintiva y la belleza, como dice Patricio Rey, es lo que te da felicidad".

 

¿Quiénes integran ese circuito?

 

-Los autodenominados artistas, críticos de arte, galeristas, compradores y prensa. Es un circuito cerrado, elitista y muy efectivo. El que queda excluido es el público que no se atreve a decir frente a una instalación: “Eso no me gusta” -al menos en voz alta-, porque tiene miedo de pecar de ignorante. Prefiere decir: “Yo no entiendo”, “no sé nada de arte”, “no puedo opinar porque no conozco”.

 

¿Qué importancia tiene dentro de este marco el espectador?

 

-Lo que uno hace adquiere significado cuando en el espectador encuentra una respuesta. El artista no puede vivir sin el público. Además, el arte no existe sin un espectador que busque maravillarse. Emocionarse es una necesidad en el ser humano. Por eso mismo, el arte contemporáneo es una farsa.

 

¿Por qué tantos jóvenes se inclinan por propuestas como el happening, la instalación o el readymade?

 

Experimentar es propio de una edad y las búsquedas son necesarias, está bien que así sea. No tengo nada en contra de las expresiones de la juventud. Lo importante es no perder el rumbo. Las propuestas ligadas al happening, la instalación, etc., terminan siendo ideales para personas que no tienen condiciones pero que les encanta sentirse artistas. Ellos se muestran como precursores, transgresores y modernos. Tal vez sea cierto. Marta Minujín es el mejor ejemplo en nuestro país; a ella le puede sobrar carisma pero eso no basta para dejar una huella en la historia del arte. Muchos jóvenes -que nacen realmente con condiciones- toman a estos “artistas” como referentes. Ven que están “posicionados” porque lograron cierta fama, éxito ligado al dinero, exposición mediática y eso les parece “cool”. Pero el camino del arte y de la creación va por otro lado, se realiza con esfuerzo, seriedad y mucho trabajo.

 

Se lo suele tratar al realista de “buen copista”... como si le faltara imaginación por representar “aquello que ve”.

 

No existen dos pintores realistas iguales. Toda esa supuesta creatividad de los contemporáneos la exalta y la ponen por encima del virtuosismo técnico que despliegan los realistas. En el fondo si critican es porque les molesta y les incomoda los desafíos que plantea el dibujo.

 

¿Cómo organizas tu tarea como pintor al momento de enfrentarte con una tela?

 

En cada pintura siempre hay tres momentos: la idea, la realización y el resultado. La idea -muchas veces- se resuelve en cuestión de segundos. El proceso de realización puede ser largo y tortuoso y la idea inicial puede modificarse muchas veces. Es un proceso clave y muchas veces se puede fracasar. Es una lucha con los materiales. La última etapa es el resultado y esto está de acuerdo al nivel de exigencia que se ha puesto cada artista. En cada pintor hay un especie de reloj interno que se detiene cuando la obra está terminada. Una vez terminada la pintura, por ejemplo su futuro es incierto. Pero ya está para ser observada, admirada, disfrutada y por supuesto criticada".

 

Tu pintura tiene una carga erótica y sexual muy explícita, ¿por qué?

 

El sexo sigue siendo tabú y de alguna manera es bueno que así sea. En los seres humanos pertenece al mundo de lo privado. Cuando lo hacemos público a través del arte se genera una reacción de vergüenza y escándalo. De alguna forma es como la corrupción, se ejerce en secreto pero si alguien la descubre produce rechazo y condena pública. Me gusta ver las reacciones que provocan mis pinturas. No puede haber nada más frustrante para un artista que la indiferencia del espectador ante su obra. Lo sensual insinúa, lo erótico invita y lo porno despoja de toda poesía a lo anterior. Son temas que se tienen que representar con pinzas, porque es fácil caer en la vulgaridad, al menos que sea ese el propósito final. Lo vulgar, lo obsceno, y todo lo explícito también pueden ser objetivos para el arte, pero que a mí no me interesa. Podrá gustarle o no al espectador lo que yo propongo, pero es importante tratar todo con seriedad. Los temas que represento -que tienen que ver con el desnudo y el erotismo- siempre han sido conflictivos y han estado censurados. Hay una especie de condena social y ante eso mucho no podemos hacer.

 

¿Qué connotación tiene el erotismo?

 

En mi pintura significa la pasión y el deseo emanando de dos cuerpos desnudos. Me fascina la dictadura que ejerce la naturaleza sobre nosotros. El sexual es el instinto más importante de los seres vivos. Este instinto se manifiesta de diferentes formas pero apunta exclusivamente a la supervivencia. El erotismo es una condición meramente humana y parece cumplir una función previa al encantamiento, a la entrega. Es seducción pura. Hacer arte erótico es ir un poco más allá de un mero desnudo, es despertar íntimas emociones y deseos.

 

¿Qué opinas sobre la educación formal en arte?

 

En las escuelas de arte no se está enseñando a dibujar. Se los deja que se expresen con total libertad desde el comienzo. Es como si a los estudiantes de medicina de primer año se les diga: “Bueno, alumnos, hoy tienen que operar a este paciente”. “¿Y cómo lo hacemos?”, se preguntan los estudiantes. “¡Experimenten! ¡Sean libres!”, les contesta el profesor… Sería caótico ¿no? El arte, como la medicina, exige de muchos años de riguroso y disciplinado estudio y aprendizaje.

 

¿Por qué crees que existe esa urgencia por exponer?

 

Obedece a que vivimos a mil. Resultados inmediatos, logros inmediatos, triunfos inmediatos y se cae en una trampa difícil de sortear. El que tenga talento para expresarse artísticamente que lo dignifique en una obra de verdad y que no pierda su tiempo en manifestaciones de tipo conceptual. Si nació con condiciones para pintar, que pinte y que tenga paciencia. Desde Altamira han pasado varios miles de años y tenemos pintura para un largo rato...

 

¿Un consejo para los que comienzan a pintar?

 

Por un lado tener paciencia y no desesperarse por exponer. Tiene que haber un largo período de aprendizaje y estudio. No exponer sólo por la urgencia de mostrar algo, hacerlo cuando se tenga algo que decir… Una obra puede necesitar de quince trabajos, por ejemplo. Y se debe lograr un conjunto coherente y maduro. Si exponen no puede haber tres pinturas muy buenas y el resto regulares. También sugiero no copiarse a sí mismo. Muchos logran realizar una buena pintura y condicionan el resto de su obra en torno a ese trabajo.

Rubén Reveco

Rubén Reveco es Lic. En Artes Plásticas por la Universidad Nacional de Chile. Pintor realista y crítico de arte. Director de Pangea Editora. Autor del blog www.elartederubenreveco.blogspot.com.

Vive en Neuquén, Argentina.

Facebook: Seamos Realistas

Camila Reveco

Camila Reveco es Lic. En Comunicación Social por la Universidad Nacional de Cuyo. Autora del blog de arte www.camilareveco.blogpot.com. Colabora en varios medios gráficos y radiales.

Vive en Mendoza, Argentina.

Facebook: Camila Reveco

 

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