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ARTISTAS INVITADOS /  ÁLVARO MEJÍAS

 ReVista OjOs.com    DICIEMBRE DE 2017

Álvaro Mejías

Álvaro Mejías

 

 

¿Quién eres?

 

Soy un soñador. Nunca pensé que la pintura podía ser una profesión. De niño me gustaba jugar con la arena y hacer trazados en el suelo, garabatos, caminos, a veces flores y pájaros. Era una manera de pasar el tiempo, imaginarme cosas raras y escaparme de la realidad. Observaba discretamente a mi padre pintar sin molestarlo. Un día que me acerqué a una escultura que él estaba preparando con piezas de autos y sin ningún motivo se desbarató produciendo un estruendoso ruido. Me escondí y mi viejo sonrío, recogió el desbarajuste y siguió pintando como si nada.

 

Los fines de semana íbamos a una pequeña finca que tenía mi padre que era llanero, montábamos a caballo, pescábamos en un pequeño caño y recogíamos arcilla de un cerro húmedo y la llevábamos a la casa para realizar figurines. A mi padre le gustaban mucho los animales. Tenía una guacamaya y al patio llegaban todo tipo de animales: un mono de un vecino terminó electrocutado por hacer el payaso con los cables de alta tensión. Un zamuro vigilaba el gallo viejo enfermo y se lo tragó. Las cabras que traíamos de la finca pasaban el día encaramadas en el barcón.

 

La mayor parte del tiempo la pasábamos en la calle, haciendo travesuras, inventando juegos. Vivíamos en la costa oriental e íbamos a la playa a revolcarnos en la arena y bañarnos en el mar.

 

Cuando mi padre partió a Europa yo tenía seis años, era el menor de la familia. Mi vieja y mis cuatro hermanos nos fuimos a vivir con mi tío Eduardo Latouche quien había estudiado en la escuela de arte donde mi padre fue fundador, director y profesor. Mi madre era muy tierna, cariñosa, le gustaba la poesía y escribía poemas a pesar de que no pudo estudiar pues su infancia la pasó trabajando para ayudar a la familia. Eran ocho y su papa murió joven. Fue ella la chispa de la pasión del arte, estaba pendiente de conseguirnos los colores, lápices, hojas de  papel, libros de arte y todo lo que se relacionaba con ese mundo. En su familia campesina había muchos músicos.

 

¿De dónde vienes?

 

Nací en el Socorro, un municipio de la ciudad de Valencia, Venezuela. Mi padre fue enviado al oriente, a Barcelona, para que fundara la Escuela de Artes Plásticas Armando Reverón. Cuando mi padre emigró a Europa vivimos en Tigre Anzoátegui donde mi tío era director del taller de arte libre; él había creado una sección de arte para niños de 7 a 11 años, donde se dictaban clases por la tarde, de dos a cuatro. Nos divertíamos con arcilla, pasteles, carboncillos, papel mache y títeres. Mi hermano Ramón era el autor de las piezas de teatro. Las clases en la escuela primaria eran por la mañana.

 

Me siento bien donde me encuentre. Siento la sangre mestiza que hierve en mis venas y el trópico se infiltró en mi retina, el sol candente marco mi piel como una señal para no olvidar mis orígenes.

 

¿Hacia dónde vas?

 

Es difícil saber hacia dónde, lo seguro es que vamos hacia algo que nos espera en el camino y por eso trato que sea los más agradable posible. La vida es bella y sencilla, somos nosotros quienes la complicamos con nuestra moral, religión y tabúes. Es aquí donde construimos nuestro paraíso o nuestro infierno. La idea es trazar senderos para la felicidad.

 

¿Qué es el arte?

 

Arte es el campesino que ama su tierra y produce flores y plantas; las aves que con paciencia construyen sus nidos; las arañas que tienden sus redes; la belleza del tejido de las alas de las mariposas; la danza eufórica, surrealista y sensual del colibrí cuando enamora a la flor para obtener su néctar; la frenética voluntad de las abejas para construir el panal para su reina y alimentarla con la miel; el pez que besa las aguas del río para vivir; la brisa de la mañana que acaricia las palmeras cuya melodía inspira al poeta. El arte es un recuerdo, un suspiro, una queja, una lágrima, un beso, un simple adiós que atiza la nostalgia y te hace sentir que estás vivo. Arte es la mirada de la madre que vale todo el oro del mundo. El arte es amor, una fiera indomable difícil de aprehender. El arte no se explica, no se puede encerrar en ecuaciones y discursos, le quita la libertad.

 

¿Qué y quienes han influido en tu trabajo?

 

Todo lo que existe, lo que viví, vivo y viviré; la gente, la familia, los animales, la nostalgia, los niños, los amigos, la naturaleza, la mujer, y sobre todo mi querida madre quien fue el dinamo que hizo activar mi inquietud hacia las cosas que no son palpables como: el cariño, la ternura y el amor.

 

¿Quiénes son los mejores pintores venezolanos?

 

Arturo Michelena, Armando Reverón, Cristóbal Rojas, Héctor Poleo, Jesús Rafael Soto, Carlos Cruz-Diez, Emilio Boggio, Antonio Herrera Toro, Eugenio Martínez y Juvenal Ravelo.

 

¿Cuáles son tus logros?

 

Lo que me falta por hacer, seguir pintando, seguir amando lo que hago, ser fiel a mis hijos, mi familia, al amor y la vida. Espero ser digno a todo lo que he tratado de alcanzar y me viene a la mente una frase que me dijo un señor cuando yo vivía en Suiza: “Soy solo un ser humano y aspiro un día llegar a ser un hombre”.

 

¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

 

No creo en el fracaso porque es  muy triste y negativo. Hago las cosas según mis posibilidades, con amor y paciencia. Si no salen bien empiezo de nuevo.

 

¿Cuáles son tus líneas temáticas?

 

Pinto sin tener ninguna idea, voy directo a la tela sin ningún boceto. Casi siempre son la mujer, las aves y los niños; con los años me estoy volviendo abstracto, quizás porque con el correr del tiempo veo este mundo como un espejismo.

 

¿Cómo son tus jornadas de trabajo?

 

A cualquier hora. Prefiero la noche por su tranquilidad y silencio.

 

¿Qué artistas plásticos venezolanos admiras y por qué?

 

Admiro aquel que ama lo que hace, poco importa que no sea artista. No tengo preferencias, admiro a un gran amigo: Eugenio Martínez, por su humildad, honestidad y talento.

 

¿Qué artistas plásticos de otras geografías y épocas admiras?

 

Siempre me han gustado Leonardo da Vinci, Marc Chagall y Georges de La Tour.

 

¿Tienes dosis de locura?

 

Todos tenemos dosis de locura, la mía es: nada de alcohol, ni cigarro, ni drogas, soy zanahoria como se dice en Venezuela y eso para muchos es una locura.

 

¿Qué te escandaliza?

 

La injusticia, el odio, el desprecio, el maltrato a los niños y las mujeres, la guerra, el extremismo.

 

¿Qué opinas de las religiones? ¿Eres creyente?

 

Soy ateo porque creo en la fuerza de la naturaleza. Las religiones fueron creadas por los avivatos para dominar a los ingenuos y hacer de ellos unas marionetas. Destruyen países, asesinan personas, exterminan pueblos en nombre de la religión. La hipocresía es un asesino letal.

 

¿Qué opinas de los políticos?

 

La política existe porque es más fácil dar la responsabilidad a otros que emprenderla uno mismo. Se dan Premios Nobel de Paz a asesinos porque son políticos astutos de las mejores escuelas de guerra. Se castiga a un pobre hombre porque roba comida para alimentar sus hijos, pero no se puede juzgar al político porque tiene inmunidad. Un político debe ser una persona del pueblo que siente, vive y afronta las necesidades y dirige con ellos el futuro de ese país.

 

¿Quiénes y por qué son tus escritores, poetas y directores de cine preferidos?

 

Gabriel García Márquez, Miguel Otero Silva, Gibran Khalil Gibran, Dino Buzzati, Jacques Tati, Luis Buñuel y Almodóvar, por su mundo surrealista y descripción de la vida del hombre y lo absurdo del ser humano

 

¿Qué cualidades deben tener los amigos?

 

Ser un amigo es una cualidad, escuchar en silencio, aconsejar cuando hay que hacerlo, reír de lo absurdo, llorar de alegría, aliviar el pensamiento de las cosas malas, un hermano, un padre, un guía cuando la brújula de la vida se pierde en el odio, el rencor y el desamor.

 

¿Cómo es la mujer perfecta?

 

Aquella que amas sin preguntarte porqué, que dice mucho con la mirada, que hace erizar tu pelo con una tierna caricia, la que espera con paciencia que un día seas menos torpe, esa utopía que nos hace andar en el mundo corriendo tras una ilusión, un sueño, un deseo insaciable de belleza, mujer musa de la pasión, jardín de ternura, amiga, que nos hace sentir que no somos tan malos, que el esfuerzo es mutuo para llegar a la cima, que el otoño inundó nuestros cabellos y el amor sigue intacto a pesar de los  años.

 

¿Qué opinas del Museo Arte Erótico Americano MaReA y la ReVista OjOs.com de los amigos del museo?

 

Es una excelente propuesta, puede chocar en la mentalidad de los bien pensantes de la sociedad, pero es así como se hace avanzar las ideas y romper los tabúes.

 

¿Qué opinas de los curadores y los críticos?

 

Es difícil de hablar de algo que no entiendo el propósito ni la necesidad.

 

¿Cuál ha sido tu aporte al arte?

 

Estar aquí batallando, pintando, soñando, el arte solo necesita que lo realicen con pasión y amor.

 

¿Quiénes coleccionan tus obras?

 

Amigos, particulares, algunos coleccionistas, galerías.

 

¿Qué artistas ha conocido en persona que te hayan emocionado y conmovido?

 

El uruguayo Sergio Álvarez Frugoni, por su sensibilidad y humanismo; y el venezolano Eugenio Martínez, por su humildad, talento y honestidad.

 

¿Cuál ha sido tu decisión más impulsiva?

 

Pintar hasta el final de mis días.

 

¿Coleccionas obras de otros artistas?

 

Intercambio obras con artistas que siento afinidad y aprecio.

 

 

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